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miércoles, 9 de noviembre de 2022

El profesorado español y la diarrea legislativa.

 

              INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA                

El profesorado español no suele conocer bien la legislación que regula su profesión. Esta es una evidencia generalizada en todas las CCAA. Pero, ¿a qué se debe?, ¿es que tenemos un profesorado perezoso para la literatura leguleya?, ¿es que no está interesado en la normativa que le afecta directamente?, ¿se trata de un colectivo irresponsable? Respondemos que NO a todas estas preguntas; las razones que han causado este alejamiento entre docentes y normativa educativa hemos de encontrarlas en otros ámbitos de actuación. Veamos.

En primer lugar, España es un país irresponsable que, en materia educativa, ha promulgado ocho leyes orgánicas -ocho reformas- en menos de treinta años -cuando lo habitual y sensato es que las leyes educativas de los países de nuestro entorno y parecida entidad se mantengan en vigor largo tiempo con ligeros retoques-. Un problema serio al que se le añaden los correspondientes desarrollos normativos de cada una de ellas, esto es, decenas de reales decretos, decretos, órdenes, resoluciones y reglamentos que tratan de regular hasta los más nimios detalles de la vida escolar (Y menos mal que dicen que "disfrutamos" de un sistema político-educativo descentralizado y abierto). A continuación sumen el desarrollo normativo de cada una de las CCAA, nuevamente con sus leyes autonómicas, decretos, órdenes, resoluciones e instrucciones diversas. El resultado de toda esta cascada de normas, de esta "diarrea" legislativa, es un compendio inmanejable de centenares de disposiciones fuera del alcance de un "mortal" medio, incluso iniciado en leyes; y mucho más de unos profesionales -como los docentes- muy ocupados -y preocupados- por "enseñar y educar" en buenas condiciones a sus alumnos y alumnas, sin tiempo ni ganas de conocer y analizar tal mamotreto de verborrea oficial, por lo demás, aburrida e inútil en la mayoría de los casos.

En segundo lugar, tal mamotreto ni siquiera constituye un todo coherente y con sentido. Por el contrario, estamos ante un cuerpo legislativo repetitivo, contradictorio y mal elaborado, donde normas de menor rango -una orden o resolución- contradice lo dispuesto en otras de mayor rango -decretos o leyes-, donde las CCAA pueden vulnerar leyes nacionales -o sentencias de altos tribunales- en sus normas autonómicas, donde suelen aparecer confusos párrafos difíciles de interpretar -a veces intencionadamente- o donde, simplemente, muchos están mal redactados, son erróneos o responden a ocurrencias surrealistas o infundadas. Todo ello ha producido un gran descrédito de la normativa educativa, sobre todo entre los docentes, hartos del mediocre politiqueo de que ha sido objeto por parte de los partidos políticos de turno, cuando no utilizada con intenciones meramente electoralistas o ideológicas en su peor sentido. Miremos, pues, a nuestros políticos de todo color como responsables de esta imbecilidad generalizada -llamada normativa educativa- y el desinterés o hartazgo que genera en la ciudadanía.

Y en tercer lugar, ¿qué disparate de razonamiento puede sostener que sea necesario tan lujurioso y farragoso cuerpo legislativo para regular la enseñanza? La enseñanza descansa en el profesorado cuya preocupación esencial es cómo ofrecer la mayor calidad educativa posible con los medios de que dispone. Y ahí la normativa tiene poco o nada que decir. Son la formación, la autonomía pedagógica y la responsabilidad profesional los elementos que tienen que sostenerla. Es la gente, estúpido, no las leyes.

El profesorado español no es que no esté interesado en la normativa, sino que, desde hace años, la normativa educativa en nuestro país es un disparate que no mejora en nada el ejercicio docente, más al contrario, lo dificulta, lo confunde y lo obstaculiza. Los docentes no están formados para convertirse en analistas legales, pero tampoco deberían quedar a merced de la "diarrea" del "legislador" de turno. Su profesión es enseñar, y la normativa educativa debería limitarse a facilitar esa labor, no a complicarla o sustituirla. A la vista está, si no nos creen, que después de casi una decena de leyes orgánicas y centenares de decretos, órdenes y resoluciones no se han mejorado un ápice las condiciones organizativas de los centros ni la calidad de la educación que se imparte en ellos. Es el factor humano, repetimos, -sobre todo el que aportan los docentes, además de alumnos y familias, y no los legisladores- lo que lo hace posible. Así que, cuanto menos distraigamos al profesorado con estupideces más tiempo tendrá para dedicarse a aquello para lo que fue formado y seleccionado: educar. Es así de simple.

Volvamos a sir Ken Robinson en una charla sobre la importancia de los profesores/as. A ver si en algún momento del vídeo le escuchan hablar acerca de la legislación como componente fundamental para realizar una buena labor docente. Y es que El Arte de Enseñar tiene poco que ver con la diarrea legislativa de este país desorientado y sonámbulo.


sábado, 1 de octubre de 2022

¡Tenemos la solución al fracaso escolar!

 

                INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                

Visto lo visto, queremos dejar de ir a contracorriente. A partir de ahora vamos a remar en la misma dirección que nuestros políticos educativos. Así que para ser positivos hemos de anunciarles que ¡ya tenemos la solución al fracaso escolar de décadas que nos asuela en Andalucía! Si señor, lo hemos resuelto. Hemos resuelto lo que los políticos no se atreven a decir pero que todos piensan para sus adentros o charlan en sus reuniones de asesores-aduladores. La clave estaba en el currículo. Era evidente. El que tenemos está obsoleto, es un remedo de las viejas enciclopedias Álvarez de antaño, de aquellos días cuando hacía frío, pero no por el cambio climático, sino porque en las casas no había calefacción, tan sólo un brasero donde se reunía toda la familia, donde se ponía la ropa a secar y los gatos se refugiaban hasta chamuscarse la cola. ¡Mamá el gato se está quemando! ¡Zape, minino, vete de ahí, tonto!

Ahora, en pleno s. XXI, hemos dicho adiós a los viejos cuadernos de rayas, a las colecciones de cromos, a los álbumes de las maravillas del mundo o a los libros de imágenes de las tribus africanas. ¡Ya está! Ya no molan los picatostes con chocolate que nos hacían de pequeños, o las tostadas con tulipán; ahora tenemos las pantallas y los móviles acompañados de chucherías industriales de colorines. Somos modernos. Somos más felices. Y por eso, el currículo, para ser efectivos, para acabar con la ignorancia, el fracaso y el aburrimiento en la escuela, debe estar compuesto sólo por MATEMÁTICAS, LENGUA Y LENGUAS EXTRANJERAS. ¡Pues claro! Fácil. 10 horas semanales para cada asignatura, 30 horas en total, y listo. El resto de materias no sirven más que para entretener. Eso lo sabe todo el mundo. Y la escuela no está para eso. Está para aprender. Para entretenerse ya están las actividades extraescolares, los talleres, las academias y los gimnasios. La escuela debe volver a ser el sagrado recinto de las áreas instrumentales, sobre las que pivota el saber del mundo. La catedral del conocimiento.

Sólo así acabaremos con el fracaso académico, con el abandono escolar temprano, con la falta de atención y con el aburrimiento del personal. Políticos de derechas, de izquierda y de centro nos lo repiten una u otra vez. Reciclemos a todo el profesorado para reducirlo a las tres especialidades básicas, cambiemos la formación universitaria docente, sólo matemáticos y filólogos en las escuelas e institutos. ¡Qué más necesitamos! El futuro se abre prometedor ante nosotros. Las escuelas se simplificarán, su organización será más fácil, su evaluación también. Los resultados mejorarán de forma escandalosa. Nos reiremos de Finlandia. Nos reiremos de las pruebas PISA. Nos reiremos de Freinet, de Montessori, de Vigotsky, de Piaget, de Makarenko, de Freire y de Bruner, ¡menuda panda de cantamañanas!

Esa es la única solución y la tenemos ante nosotros. Hemos de ser valientes y acometer las reformas necesarias. La ciudadanía lo reconocerá más pronto que tarde. No habrá que invertir más dinero, todo será más barato, más simple, más duradero. Tres asignaturas, tres especialidades docentes y nada más: ¡la belleza de lo simple! La navaja de Ockham de la educación la teníamos delante de nuestras narices.

Bueno, para no engañarles, quizás sólo algunos, pocos, los de siempre, los más recalcitrantes, ya saben, los resentidos, dirán que eso es un disparate, que eso no es educar y que ese mundo, que esa escuela, no merecen ser vividos. Pero ya conocemos que el camino de la luz está plagado de obstáculos y de traidores que habrá que retirar cuanto antes. ¡Viva el currículo instrumental! ¡Viva!

Eso sí, imagen enviada por un resentido: el mundo tras diez años de currículo instrumental a 30 horas por semana: un infierno sin sentido.



viernes, 13 de mayo de 2022

Historias Incompetentes (II): el jardinero del Vice.

 

                INCOMPETENCIA SOCIAL, CIUDADANA Y DE AUTONOMÍA                  

Basado en hechos reales

Contexto: Sala de reuniones de la Consejería de Educación de Andalucía. Reunión de responsables de elaboración de las propuestas curriculares para la ESO con el Director General de Ordenación Educativa y sus Jefes de Servicio. Se debate la distribución horaria de las materias de la ESO.

Coordinador currículo ESO (CCE): El horario que hemos pensado para la etapa es el que se os ha distribuido al inicio de la reunión. Como veis se han suprimido las materias de refuerzo de Lengua y Matemáticas en el primer ciclo de la etapa y sus horas asignadas se han redistribuido entre las materias artísticas, Música y Educación Plástica, que desde ahora tendrán más presencia en dicho ciclo.

Director General (DG): Me parece acertado, tenemos datos de que durante estos años pasados la ampliación del horario de Lengua y Matemáticas junto con sus materias de refuerzo no han dado los frutos perseguidos y, por contra, han aparecido problemas incomprensibles como que un alumno apruebe la Lengua o las Matemáticas y suspenda sus refuerzos correspondientes al ser impartidas las materias por profesorado distinto con criterios distintos.

CCE: Además, en los últimos años se ha venido insistiendo en la ampliación del horario de las "instrumentales" (Lengua, Matemáticas, Idioma) como la solución al fracaso escolar, cuando es evidente que no ha funcionado: más malo de lo mismo sigue siendo igual de malo o peor. El "fracaso" no es un problema de cantidad de horas sino de calidad de la enseñanza que se imparte. Por ese camino, el currículo se convertirá en un currículo "instrumental" condenando al resto de materias, las artísticas, por ejemplo, a ser meramente decorativas. Si lo que se persigue en la ESO es una educación equilibrada de la persona no podemos seguir cayendo en el mismo error.

DG: Completamente de acuerdo. Llevaré esta propuesta a la reunión con el Viceconsejero. Nos vemos dentro de un mes.

Pasa un mes. Sala de reuniones de la Consejería de Educación.

DG: Tengo que comunicaros que la propuesta de horario de la ESO ha sido rechazada.

CCE: ¿Con qué motivo?

DG: Un asesor del Vice considera que no podemos quitar la materias de refuerzo de Lengua y Matemáticas.

CCE: ¿Por?

DG: Por lo visto, tiene un jardinero que va a su chalet y le ha preguntado que cómo le va a su hijo en esas materias, y le ha contestado que muy bien, que son casi las únicas asignaturas que aprueba, así que considera que no las podemos quitar. Ha convencido al Vice y a la consejera para mantenerlas.

CCE: ¿Con ese argumento? ¿No dio más razones? ¿Alguna explicación, quizás? ¿No ha visto los datos que tenemos?

DG: No. El jardinero lo convenció, por lo visto. Eso es lo que hay. No podemos hacer nada. Así que no modificaremos el horario.

CCE: No me lo puedo creer.


Final: La ESO continuó con el mismo horario con escasos retoques. Las materias artísticas siguieron siendo ignoradas, así como la Educación Física y las Ciencias. Se aumentaron, de nuevo, las horas de las "instrumentales". Pasados los años, el fracaso académico -así como los malos resultados PISA- continuaron en los mismos pésimos porcentajes que ya existían a pesar de que más del 50% del horario semanal del alumnado andaluz estaba dedicado a machacar un currículo "instrumental". "Si no quieres caldo, toma dos tazas". El equipo de coordinación y elaboración curricular se disolvió. El Director General abandonó la consejería a los dos meses. Las nuevas propuestas se guardaron en un cajón de Torretriana. Nadie las dio a conocer.

viernes, 25 de marzo de 2022

La Sra. Celaá, de mantilla española, ante el papa Francisco

 

                     INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       


Ahí la tienen. No es una foto trucada. La pueden encontrar en multitud de medios de comunicación. El pasado 18 de marzo, la mismísima Sra. Celaá, otrora ministra de Educación, además de portavoz del gobierno social-comunista presidido por Pedro Sánchez, ataviada con la rancia mantilla española, presentó sus credenciales de embajadora ante el Vaticano. Incluso el papa Francisco bromeó diciéndole que venía hasta con la "peineta" puesta. 

Sin duda, estaba encantada de sí misma después de haber logrado su mayor aspiración política como socialista (?) y como vasca (?) de pro. Que algunos veamos en todo este sainete una contradicción de fondo y de forma será, para otros, producto de nuestro resentimiento. No sabemos qué pensarán Vds. pero, para decirlo más castizamente, nosotros creemos que la foto es una vergüenza o, como poco, la exposición descarnada de un engaño. Puestos a disfrazarse podría haberlo hecho con propuestas más divertidas y alternativas -lagarterana o domadora de leones, por ejemplo. Pero nos tememos que no era una disfraz.

Durante años, esta señora fue adalid de la última -la octava- ley orgánica de Educación en España, la LOMLOE. Una ley que, según sus argumentarios políticos, acababa con la injusta LOMCE del PP, aprobada por la derechona vetusta y que sumía al sistema educativo de nuestro país en la noche en blanco y negro de los tiempos oscuros. Pero, viendo la foto, es la Sra. Celaá la que, realmente, encaja a la perfección con ese estereotipo de derechona vetusta y rancia, cual si fuera una goyesca duquesa de Alba sin gracia, vestida con peineta y escurrío traje negro de volantes, como si de visita de Jueves Santo de Oficios se tratara. A no ser, eso sí, que esta señora se comporte como aquel personaje de la película Zelig de Woody Allen, una especie de camaleón social, capaz de adoptar la apariencia de su interlocutor en cada situación, y que dejaba en el aire la pregunta de quién era realmente. 
 
Y esa es la pregunta que nos hacemos con la Sra. Celaá: quién es esta señora, quién era cuando impulsó una ley educativa socialista (?), nuevamente partidista e inútil, para dejar en la misma situación de indigencia al sistema educativo español. Pues ahí la tienen. ¿Cuál es su discurso real? En nuestra opinión, todo parece indicar que esta foto ante el papa muestra su verdadera naturaleza, ya que nadie la obligaba a presentarse de esa guisa ridícula en el Vaticano. Un atavío más propio de cualquier tonta rica presta a hacer genuflexiones para, de camino, hacerse un selfi con el que coronar su rico patrimonio y encandilar a sus tontas amistades. Vanidades... de izquierda (?).

Lo sentimos por los que creyeron que esta señora representaba una opción moderna y progresista para reformar la educación. A nosotros, esta señora nos parecía, desde el minuto uno, la representante tipo de esa "izquierda de caviar" que tanto daño ha hecho, y sigue haciendo, a la credibilidad de las opciones verdaderamente progresistas en nuestro país, tanto en educación como en otras áreas políticas y sociales. Una muestra más de ese pensamiento débil, de esa frivolidad e incultura que parecen anidar en las nuevas generaciones de políticos adanistas de izquierdas -socialistas y comunistas-, y que han sido criados y alimentados -con cargos públicos- por sus propios partidos, gracias a la implementación de una implacable "selección negativa" -Félix Bayón, dixit- dirigida a seleccionar y promover a los más mediocres y manipulables en vez de a los mejores.

Para la Sra. Celaá, el ministerio de educación fue el último peldaño para ascender a los "cielos romanos". Fue premiada por el Sr. Sánchez por ser una inútil, tanto como ministra de educación como ministra portavoz de su gobierno. Y esa es la esencia de la selección negativa: ser nombrado y ascendido justo por ser un/a incompetente, si bien dócil y obediente. Nos alegramos por ella, pero lo lamentamos por todos nosotros, y por otra oportunidad perdida para mejorar la educación en España. 

Y, hablando de camaleonas políticas, y de camelos políticos, les dejamos con una secuencia de Zelig, el camaleón humano, sin duda un modelo seguido por nuestros actuales políticos capaces de medrar sin descanso y cambiar de lealtades y de principios si con eso se aseguran el pan de su gente y el cariño de la "gente". A propósito de camelos y camaleones, otro día hablaremos del Sr. Pedro Sánchez, o quizás no.


                      

sábado, 11 de diciembre de 2021

Cada vez somos más tontos: el efecto Flynn negativo

 

                   INCOMPETENCIA COLECTIVA                  

No sabemos si la inteligencia es una constante universal como afirman algunos pesimistas. Esto supondría que cuantos más habitantes seamos en el planeta cada vez seremos más tontos, individualmente considerados, ya que la cantidad de inteligencia se mantendría constante. Pero, la verdad es que la realidad de los últimos cincuenta años parece demostrarlo, por desgracia. El mal parece extenderse con carácter general -sólo basta echar una ojeda al mundo- pero, si lo aplicamos al caso de nuestro país, podría ser aún peor si considerásemos que dicha constante de inteligencia nunca fuese aquí muy elevada. Sólo hay que mirar a nuestra clase política para comprobarlo. Incluso podemos remontarnos hasta los Reyes Católicos para mostrar una tendencia que no ha dejado de acompañar nuestro fracaso colectivo. 

Por otra parte, sostiene el filósofo José A. Marina, en su ensayo titulado la Inteligencia Fracasada: Teoría y Práctica de la Estupidez (Ed. Anagrama, 2004), que las organizaciones o instituciones también pueden actuar de manera inteligente o estúpida, por más que algunos de sus miembros no carezcan de cierto nivel intelectual. Porque, lo esencial es cómo se comportan, esto es, cómo plasman -o no- sus supuestas capacidades en comportamientos concretos. Y algo de esto nos debe estar pasando como sociedad. Las pruebas las tenemos ante nuestras narices pero no siempre somos capaces de verlas. Veamos. Nunca hemos tenido más oferta televisiva y audiovisual que ahora y, a la vez, tampoco nunca la hemos tenido tan mala, falsa y perniciosa. Nunca hemos tenido una ventana abierta al mundo como internet o las redes sociales y, sin embargo, nunca hemos estado tan orientados a la vanidad, la confusión y la inmundicia. Nunca hemos dispuesto de tanta información y, sin embargo, nunca hemos estado más a merced de las mentiras, las manipulaciones y los iluminados. En fin, nunca hemos tenido a nuestra disposición tantas copas de balón bien colmadas de ginebra exótica y tan poco cerebro para estimularlo. 

Diversos estudios vienen mostrando que, sobre todo a partir de 1975, se está produciendo un descenso acusado de la inteligencia de nuestros jóvenes. Un declive que cuantifican en al menos 7 puntos de CI por generación. Efecto Flynn negativo lo llaman. A este paso, el futuro próximo estará plagado de imbéciles. Una tendencia que no hace falta demostrar con tantas investigaciones; bástenos recordar cualquier reunión de una comunidad de vecinos o de un claustro de profesores o de las sesiones de evaluación final de un instituto. Y ante esta evidencia, que todo el mundo calla, nuestro sistema educativo, en vez de contrarrestar el anunciado naufragio intelectual, ha optado por ayudar al aumento de la estupidez y la ignorancia. Ahora es cuando podemos entender las medidas que esta enésima reforma educativa socialista -la LOMLOE- quiere implantar: bajar, aún más, los niveles de exigencia, crear una ESO para bobos y un Bachillerato -el General- para torpes. Y no tardarán en implantar la universidad para cortitos -de capacidad y de ganas- donde un grado podrá durar diez años aunque, por supuesto, será gratuito para que el personal no abandone y se mantenga entretenido. Y es que, todas estas medidas son impescindibles para dar la bienvenida a un futuro plagado de torpes, tontos y vagos. Y no es que nuestros políticos sean, a su vez, torpes, tontos y vagos, que también -ya que proceden de dicha generación-, sino que, como consecuencia de su naturaleza representativa y de su alta misión social, concedida por nosotros mismos, todo sea dicho, se ocupan de preparar el escenario adecuado para acoger la gran ópera bufa mundial: una Nueva Educación del s. XXI capaz de construir una sociedad de idiotas, esto es, el advenimiento de la Idiocracia, el llamado Apocalipsis Idiota.

Y mientras el dinero y los poderes se frotan las manos de alegría, la gente -como les gusta llamar al pueblo a los pijos de izquierdas y de derechas- mantenida en la ignorancia, queda a merced del miedo de turno, acojonada: cuando no es un bicho es una crisis energética, o financiera, o bélica o alienígena. ¡Qué mas da! Y es que, miedo e ignorancia son los ingredientes esenciales para manipular a la gente, al pueblo de toda la vida, desde el inicio de las civilizaciones hasta nuestros días. Como afirmaba A. N. Chomsky, "la calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores". Y a esta técnica burda de manipulación social, implementada a través del sistema educativo, se ha sumado fervorosamente la nueva izquierda social-comunista de nuestro país. Un sindiós.

Para terminar, les dejamos con una muestra de cómo la estupidez pueda anidar en cualquiera cuando lo que se cultiva es la mediocridad y la estupidez en vez del pensamiento crítico y creativo. El iNá. Sonrían, por favor, porque la carita sonriente y bobalicona será el emblema de la sociedad del futuro.