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viernes, 17 de junio de 2022

El nefasto negocio de los libros de texto

 

                 INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA               

Nada ha sido más dañino para la profesionalidad de los docentes y para la innovación educativa como el negocio de los libros de textos escolares en nuestro país. Afirmamos rotundamente que un buen docente, ya sea maestro/a, profesor/a de secundaria o de universidad, no necesita un libro de texto para desarrollar su labor. Lo que necesita -y hoy resulta más fácil que hace unas décadas- es apoyarse en múltiples recursos y materiales documentales e instrumentales -escritos, técnicos, visuales, plásticos...- que den sentido y articulen su práctica educativa. 

Desde su eclosión con la Ley General de Educación (1970) -abandonadas las "enciclopedias" de la posguerra-, el negocio de los libros de texto y de las pesadas mochilas escolares no ha hecho más que crecer y convertirse en un monstruo que mueve millones de euros cada curso escolar. Y, encima ahora, con la "gratuidad" sostenida por los presupuestos autonómicos, se ha convertido en un negocio aún más redondo. Tanto, que a partir de los años 70 del siglo pasado algunos listos se hicieron de oro: la aparición de editoriales, periódicos, grupos de comunicación, televisiones privadas..., fue posible gracias a los enormes beneficios que dejaba un negocio que se dirigía a una inmensa población "cautiva" -tenía obligatoriamente que adquirlos- y que se renovaba cada año porque el producto tenía fecha de caducidad, como los yogures. 

Fue el negocio perfecto para unos pocos, como por ejemplo para Javier de Polanco, que comenzó creando la editorial Santillana y a partir de ahí se convirtió en el dueño de un gran grupo de comunicación (Prisa, El País...) con el que ejerció una notable influencia no sólo en la educación sino también en la política española durante décadas. Al igual ocurrió con Germán Sánchez, fundador de la Editorial Anaya que acabó participando en grupos de comunicación (Telecinco). Hoy sus propios medios los califican poco menos que de "próceres" de la educación española pero, desde nuestro punto de vista, lejos de serlo, sus negocios y su influencia en la política educativa de la nueva democracia española condenaron al profesorado a la desprofesionalización y a la mediocre formación que todavía hoy padecemos. Los docentes se convirtieron así -si alguna vez dejaron de serlo- en meros pasa-páginas del libro de turno, en comparsas de un negocio del que no recibían -ni reciben- ningún beneficio. Porque los beneficios se canalizaban para otros menesteres más turbios y poco o nada educativos. Y es que, al negocio de los libros de texto no le interesa un profesorado autónomo y bien formado. Sería su ruina. A la vez, encadenando al profesorado al libro de texto se le podía manipular mucho mejor con consignas e ideologías baratas. Y muchos docentes tan contentos porque vieron que para sobrevivir en su profesión les bastaba con acompasar tiempos y páginas y rellenar fichas y cuadernos del alumno/a. Pero eso no es educar, digámoslo claro, eso es un fraude.

Hoy día, muchos de ellos entrarían en pánico si ahora se les ordenara que prescindieran de los libros de texto. Y muchos padres y madres también. Y los políticos empezarían a sudar. Es lo que tienen los procesos alienadores, que los "esclavos" no se dan cuenta de que lo son. Siguen necesitando la supuesta "seguridad" y "rigor" que les dan los libros de texto. Pero, en general, dichos libros, además de ser un dispendio anual que podría utilizarse en otras inversiones más necesarias, adolecen de dos graves problemas: en primer lugar, no se adaptan a la diversidad de contextos de aula y mucho menos a la diversidad de ritmos y capacidades de aprendizaje del alumnado; y en segundo lugar, dejan mucho que desear en cuanto a calidad, selección y secuenciación de contenidos. Porque están confeccionados por empresas cuyo objetivo primordial es "vender" y ganar dinero, no lo olviden, y necesitan rentabilizarlos con una buena relación coste-beneficio y buena apariencia. Para ello, además, utilizan muchos ardides -no sólo comerciales- para crear dependencia en los "clientes" y "nichos" de mercado. (Vean si no esta noticia de humor de El Mundo Today). De la misma forma que muchos recursos y aplicaciones web están pensados sólo para generar dependencia y no para generar conocimiento y aprendizaje autónomo.

Y ahora -pasa cada vez que se aprueba una nueva ley educativa- unos y otros tratan de controlar sus contenidos y todos andan descontentos -hasta la exministra Celaá se escandaliza porque no le gustan los que están apareciendo-. Menuda jeta. Eso sí, las editoriales se frotan las manos con cada reforma educativa: nuevos libros, más negocio, más beneficios. Pero siempre han debido ser contemplados como lo que son, instrumentos de empresas y de gobiernos para introducir consignas, ideologías, mitologías históricas, mensajes y valores que poco o nada tienen que ver con el conocimiento contrastado, la información veraz y el aprendizaje crítico y autónomo. Y de camino, a ganar dinero a costa de una ciudadanía ajena al negocio.

Un profesorado alienado, que deposita su responsabilidad como docente en el libro de texto como recurso exclusivo o principal de su enseñanza y no en su propia formación, es un profesorado "esclavo", con baja o ninguna autoestima y, en consecuencia, incapaz de hacer valer su propia dignidad profesional. No es dueño de sus decisiones como docente sino que se convierte en un instrumento de "otros" -editoriales, gobiernos, iglesias...- para transmitir contenidos que le son dictados desde fuera de la escuela, y a eso se le puede llamar cualquier cosa -adoctrinamiento, sumisión, engaño...- pero, desde luego, no es EDUCACIÓN.

En consecuencia, y sí, correcto, lo que habría es que acabar con el negocio de los libros de texto en nuestro país. Ahora lo tenemos a huevo en pleno s. XXI con las posibilidades infinitas que nos brindan los recursos audiovisuales, tecnológicos, bibliotecas reales y virtuales, etc... Hasta la legislación lo permite (Instrucción 3ª), eso sí, con la boca chica. Porque no basta con hacerlos gratuitos y que duren varios años hasta que se pudren, hay que incentivar -y pagar- al profesorado que elabora su propio material curricular. Así que, en buena parte, todo depende del profesorado. Si este desastre tiene alguna solución sólo vendrá de la mano de un nuevo profesorado bien formado, bien pagado y dignificado personal y socialmente, que no necesite acudir a un libro de texto, sino que sea capaz de crear sus propios materiales curriculares, lo que de paso ahorraría un montón de millones de euros a las arcas públicas y a los bolsillos de las familias. ¡Casi ná! 

Por cierto, ¿esto sería un propuesta de izquierdas o de derechas? En la campaña electoral andaluza no hemos escuchado ni a unos ni a otros decir ni pío de los graves problemas educativos que tenemos, sólo tonterías. Una pena.

Les dejamos con la experiencia de una escuela Waldorf en Euskadi que no utiliza libros de texto. Un horror para algunos, qué le vamos a hacer. Pero para nosotros, una luz en medio de la oscuridad que nos rodea.


                        

jueves, 17 de junio de 2021

Yván Pozuelo: la rebelión del 10


                           INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                           

 

En la entrada anterior mostramos que las supuestas "locuras" de este profesor de Asturias -por las que ha sido amenazado con un expediente que puede inhabilitarle durante 30 años- no eran tales. En su libro "Negreros o docentes: la rebelión del 10", editado en México por Palabra de Clío -en 2007-, Yván Pozuelo expone los principales ejes de su propuesta, y les aseguramos que no constituyen ninguna locura. El libro no es extenso, ni pesado, ni utópico, ni equivocado. Nace de la propia práctica docente, de la experiencia de un profesor que puede ser perfectamente compartida por las experiencias de tantos otros. Es un ejercicio honesto de profesionalidad que pone en tela de juicio muchos de los "axiomas" que damos por inamovibles en la enseñanza actual y, sobre todo, le da un serio revolcón a cómo entendemos la enseñanza, la evaluación de los aprendizajes y las supuestas "calificaciones objetivas" que asignamos. Les aseguramos que no tiene desperdicio y se lee con interés. En esta entrada solo resaltaremos algunos aspectos de su ensayo con el ánimo de que promuevan la reflexión, el debate y el deseo de conocer más en profundidad sus propuestas.

La "rebelión del 10" es un golpe dado en la mesa o, más bien, un toque dado en las cabezas de aquellos docentes adormilados, deprimidos, alienados, atenazados por un papel que no desean ejercer, por unos juicios -le llaman evaluación- que, con la experiencia, van constatando el poco valor "objetivo" que tienen en una enseñanza tradicional, opresiva, arbitraria y caduca. Yván Pozuelo comienza su ensayo con una cita de El Principito, lo que ya es, por sí sola, una declaración de intenciones: "Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner más interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta manera, a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor."

A continuación, empieza a poner en cuestión la evaluación que se realiza en la educación obligatoria de un modo claro, argumentado y sistemático: "Si no nos enseñaron a enseñar, tampoco nos enseñaron a evaluar. No obstante, sin casi ningún pudor, ponemos notas, sin más. Puntuar es nuestra profesión". Y nosotros añadiríamos: y sobre ese poder de la calificación se edifica el sistema de relaciones viciado y nocivo que existe entre todos los que intervienen en el acto educativo: alumnado, familias, profesorado y administración. Hasta tal punto, que muchos se sienten desnudos, desarmados o desconcertados, si se les quita esa poderosa "arma" de sometimiento y obediencia, a sabiendas, y esto es lo peor, de lo arbitraria e injusta que es en muchas ocasiones desde los inicios de la escolarización. Todos conocemos colegas que abusan de ese poder de manera poco ética, suspendiendo a la mayoría -como dice Yván, todo docente sabe poner un examen que cualquier alumno pueda suspender- o aprobando de manera generalizada -conocemos a muchos docentes que para evitar reclamaciones futuras aprueban a todos pero, eso sí, son "listos" y lo hacen discretamente, aunque los estudiantes saben perfectamente distinguir a unos de otros. Por supuesto que los servicios de inspección jamás intervienen en estos casos y, si lo hacen, no llegan nunca a ningún puerto.

"Los profes somos recalcitrantes. Logramos en pocos años pasar de evaluar "por" competencias a evaluar "para" las competencias. Este truco de passe-passe procede de la falta de formación sobre cómo evaluar por competencias, lección ausente para su puesta en práctica". Yván pone otro dedo en la llaga que nadie quiere ver: la falta de formación del profesorado para ejercer su labor, para entender su papel y, por lo que aquí toca, para saber qué supone una evaluación por competencias y cómo desarrollarla en la práctica del aula. También en 2007, en el artículo Currículo y Competencias Básicas (CCBB), de A.I. Lledó se establecían cuatro indicadores para saber si la introducción de las CCBB en la LOE (2006) conduciría a una verdadera reforma educativa o a otra nueva reforma tipo Lampedusa -reforma todo para que todo siga igual-. Trece años después, ninguno de los cuatro indicadores se han cumplido: ni se configuró un nuevo currículo por competencias, ni existió un compromiso ético por la equidad y la inclusión, ni se acabaron con las visiones neoconservadoras y de rentabilidad económica en la educación, ni se mejoró la formación del profesorado. La evaluación-calificación siguió anclada en el mismo concepto tradicional por más que se la "adornó" con nuevos algoritmos, complejas tablas, rúbricas y retórica barata. De este modo, como también apunta Yván, no es de extrañar que lleguemos a 2021 con un sistema educativo degradado, arruinado y con un profesorado mal formado, desmotivado, ignorado, desprofesionalizado y desprestigiado social y salarialmente. 

Pero, el profesor Yván Pozuelo, en su ensayo de la "rebelión del 10" no realiza solo críticas razonadas y basadas en la realidad de las aulas sino, también, propuestas que nos orientan hacia una revisión de la política educativa y de la labor docente: un currículo menos comprensivo y más diversificado que permita adaptarse mejor a los intereses y necesidades del alumnado, reducir el tamaño de los centros educativos hasta un máximo de 450 alumnos/as, defensa de la enseñanza pública y eliminación de la concertada y de las asignaturas de religión en las escuelas o la dignificación e impulso de la formación profesional. 

El ensayo finaliza con un conjunto de propuestas prácticas para renovar las prácticas del profesorado y, especialmente, de la evaluación. Por su extensión y riqueza es imposible siquiera destacar aquí algunas de ellas, pero les aseguramos que son válidas, posibles y muy interesantes. Por otra parte, el profesor Yván Pozuelo no persigue ningún tipo de proselitismo ni acuerdos ciegos de fe, tan solo que su ensayo y su práctica docente puedan orientar la mejora de la reflexión, la innovación educativa y el control de la profesión por parte de quienes la ejercen, los y las docentes, y no por otros sectores, administradores, políticos o poderes fácticos. Y en eso estamos en este país, desde hace décadas.

Calificar es etiquetar, encasillar a las personas en estereotipos simples y por ello injustos. Y los docentes lo hacemos de manera natural desde que los niños y niñas comienzan en la escuela. Lo hacemos casi sin darnos cuenta, como si nuestros juicios, nuestras notas, fueran una verdad absoluta. Una nota que tiene el poder de discriminar a las personas y, lo peor, cercenar sus posibilidades futuras, su propia autoestima, su identidad y su proyecto vital desde temprana edad. Para que vean lo fácil y lo equivocado que es encasillar les ofrecemos este vídeo danés: hay muchas más cosas que nos unen que las categorías que estúpidamente solemos aplicar a nuestros semejantes y que tanto nos separan.

                       

Y si aún no están convencidos, abajo les dejamos esta breve entrevista al británico Richard Gerver, director durante varios años de la escuela primaria Grange, uno de los referentes mundiales en innovación educativa y autor del libro "Crear hoy la escuela del mañana". No se pierdan el inquietante final del vídeo.

                                

martes, 6 de abril de 2021

¡40 años empanados con el mismo currículo! (I)

 

                          INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                        

 

Sí, hemos titulado la entrada como 40 años de empanamiento curricular, pero nos hemos quedado cortos. En realidad, en cuanto a concepto y estructura básica, arrastramos el mismo currículo prácticamente desde el siglo XIX, y no es exagerar. Si lo hiciéramos, y no crean que mucho, nos remontaríamos al Trivium y al Quadrivium medievales. Ya saben, el Trivium compuesto por la Gramática, la Retórica y la Dialéctica; y el Quadrivium por la Aritmética, la Geometría, la Astronomía y la Música. Incluso esta estructura curricular medieval nos parece hoy más interesante que el pastiche que arrastramos en España desde hace más de un siglo. Por ejemplo, qué pena que la Retórica y la Dialéctica hayan prácticamente desaparecido de las escuelas -así se explica la incapacidad lingüística de los políticos que tenemos y las dificultades de expresión y debate que muestra la mayoría de nuestro alumnado-. Por otra parte, la Astronomía, un tema que apasiona a los niños y niñas, se ha relegado a ser un acompañante aburrido y prescindible de unas ciencias aburridas y prescindibles, y la Música, de ser una de las siete Artes Liberales del medioevo, ha pasado a ser considerada una "maría" curricular, como, por cierto, el resto de las Artes. Entiéndase el término "maría" como acompañante muda y poco importante del "calvario" curricular compuesto por las Lenguas, las Matemáticas y las Ciencias: tres cruces clavadas en el Monte del Olvido..., del alumnado, como cantaría José Feliciano.

Pero, vamos a lo que vamos. En cuanto a concepto, ninguna de las leyes educativas promulgadas desde el final de la dictadura ha supuesto un avance real, una modernización siquiera, del rancio concepto enciclopedista del currículo que el alumnado -y el profesorado- sufre hoy. De hecho, desde el franquismo aquí, a más a más, desde la Ley Moyano (1857) hasta la LOMLOE (2019), lo único que se ha hecho en España es convertir la Enciclopedia Álvarez, de principios y mediados del siglo XX, en múltiples libros de texto ampliando sus contenidos hasta un nivel inmanejable. Eso sí, de camino se han venido llenando los bolsillos algunos empresarios a costa de una población cautiva obligada a comprarlos anualmente -ahora, incluso las propias consejerías son clientes cautivos en aras de la gratuidad-. Grandes emporios que todos conocemos y que, en poco tiempo, pasaron del negocio del libro de texto al de los medios de comunicación. Pero el concepto curricular sigue siendo el mismo: un paquete de información cerrada, organizado en las clásicas disciplinas académicas, que hay que transmitir a las nuevas generaciones para que lo memorice y vomite -el día del examen-. Lo que aprenda o no es otro problema. 

Y poco más. Cada ley educativa se ha limitado a incluir tan solo parches y retoques, política curricular decorativa podría llamarse, para incluir nuevos contenidos, de cara a su parroquia electoral, sin por ello discutir los antiguos: que si competencias, que si ciudadanía, que si ecologismo, que si algo más de salud o educación vial, que si género y prevención de drogas y maltrato, ojo con el ocio creativo, etc. Eso sí, cada una de ellas argumentando que había descubierto el bálsamo de Fierabrás para la magullada Educación española. Y ahora tendremos que aguantar la monserga de que el currículo que va a implantar la actual LOMLOE va a acabar con el enciclopedismo porque se va a basar en las competencias básicas europeas. ¡Ja! Un nuevo currículo cuyo diseño se ha encargado, otra vez el déjà vu, al incombustible César Coll -padre del de la LOGSE (1990)- y a su alumna aventajada de entonces, Elena Martín, hoy ya catedrática de universidad. Por lo visto, esta pareja de psicólogos universitarios ha descubierto -treinta años después, menos mal- los problemas que tenía el currículo enciclopédico de la LOGSE que ellos mismos impusieron (recordemos el mantra de "conceptos, procedimientos y actitudes" que había que reflejar en cada programación). Ahora se apuntan a la necesidad de elaborar un currículo por competencias básicas, por cierto, unas competencias que ya estaban en vigor en 2006 cuando los socialistas, con Zapatero, diseñaron el currículo de la LOE, pero donde se limitaron a incluirlas como un añadido decorativo más, al igual que hicieron con las áreas transversales en la anterior LOGSE. Una "solución" de papel, idiota e inútil por partida doble porque, desde el inicio, se sabía que ambas inclusiones respondían más a un postureo político que a una intención real de cambio educativo. Timo tras timo curricular y, por lo visto, seguimos para bingo con la LOMLOE.

Nos tememos que ahora el discurso curricular de moda irá de aprendizajes básicos y aprendizajes deseables (Coll y Martín, en 2006), discurso que nuestros insignes psicólogos universitarios vendieron en América Latina pero que no colaron en la LOE. Ahora, en época de rebajas políticas en España, parece que les ha llegado el momento -¿quién va a arriesgar su prestigio con el dueto Celaá-Sánchez? Lástima, porque será otro discurso inútil si los que tienen que seguir desarrollando el currículo en el aula son los mismos docentes de la LOGSE, la LOE, la LOMCE y la LOMLOE y, además, repartidos en 15 CCAA con competencias propias, muy hartos ya de tanta palabrería después de ocho leyes educativas sin que nadie les haya preguntado nunca.

Y hablando de insignes profesores universitarios y enciclopedismo, les dejamos con otra hilarante y clarividente conferencia TED de Ken Robinson sobre currículo y Educación en el siglo XXI. Que la disfruten.


sábado, 16 de noviembre de 2013

La Consejería no paga a los centros. El Día(z) de la Marmota.

INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO

Como cada año, como si fuera el Día(z) de la Marmota, la mayoría de los centros docentes en Andalucía no han cobrado aún el último pago correspondiente al curso 2012-13, y NINGUNO de ellos ha cobrado nada en este curso 2013-14. Aquellos centros que han guardado "remanentes" de años anteriores -siempre que la Consejería no se los haya quitado aún- están tirando como pueden para pagar lo imprescindible y seguir abiertos con cierta dignidad. Pero muchos de ellos ya no les queda nada y empiezan a tener problemas serios para hacerlo. La Consejería ya debería haber ingresado el primer plazo del presente curso, pero mucho nos tememos, y se temen los centros, que este curso pase como el anterior y este primer libramiento no llegue hasta febrero de 2015. ¡Una vergüenza para un bipartito "tan comprometido" con la Educación!

Si esto no se remedia, y tiene visos de que la ruina de la Consejería no lo permita, pronto veremos situaciones lamentables como las que se dieron el curso pasado: centros sin calefacción, pidiendo papel higiénico a los padres de los alumnos, ciclos formativos sin materiales ni recursos, imposibilidad de hacer un mantenimiento adecuado de las instalaciones, etc. Una situación más propia del Tercer Mundo que de esta Andalucía Imparable, Moderna e (In)Sostenible que pregona la Junta.

La Sra. Díaz y su pretor Luciano siguen sin solucionar tan grave problema. No se diferencian para nada de sus antecesores, como se ve. Se les llena la boca de consignas, la lengua se les traba, el cerebro parece que también, y ya no saben qué hacer para solucionar los viejos problemas del sistema educativo andaluz. Uno como éste, tan fácil de abordar y tan poco ideológico como que los centros cuenten con fondos suficientes para mantener dignamente la labor educativa, al menos en cuestiones de infraestructuras y recursos. En los últimos tres años la Consejería ha reducido significativamente la partida de gastos de funcionamiento de los centros educativos, pero es que además, dicha partida la gestionan pésimamente. Siempre llega tarde y mal, cuando los centros están al borde de la asfixia económica. 

Con los libros de texto ocurre algo similar. El rimbombante Plan de Gratuidad nos ha conducido a disponer hoy en los centros de libros de textos en pésimas condiciones de uso porque en algunos niveles llevan ya seis cursos seguidos sin ser sustituidos. Además, tampoco han pagado aún lo que se han gastado los centros al inicio de este curso en comprarlos cuando tienen más unidades asignadas. Por supuesto, solo los han podido pagar los centros con remanentes, el resto no ha pagado nada y los libreros tampoco han cobrado ni un duro. Todo un panorama. Lo más sangrante es que, en realidad, este año 2013 la Consejería no ha ejecutado en su totalidad la partida destinada a dicho Plan, lo que nos indica que ese dinero se lo han ahorrado a costa del alumnado o lo destinarán a otros "agujeros" del presupuesto, lo que constituye otra forma de negar los "recortes". La estratagema que siguen hace años es tan simple como ésta: contemplan en los presupuestos generales que se aprueban en el Parlamento partidas económicas en Educación a sabiendas de que posteriormente no las van a ejecutar (por ejemplo en becas o en libros de texto). De esa forma nadie les puede criticar que recortan en la aprobación de dichos presupuestos -aunque sí que están recortando- y como después nadie se acuerda de que dichas partidas no han sido ejecutadas, se ahorran el dinero y las críticas. ¡Qué cara más dura!

La Consejería maneja los fondos públicos como los Hermanos Marx en esta memorable secuencia de la película "Los Hermanos Marx en el Oeste". Pero ellos tienen más gracia. 



viernes, 18 de mayo de 2012

Andalucía: ¡recortes educativos de vergüenza!


INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA


Qué importa ser lo que somos,
si sólo lo somos cuando estamos
con quien cree poseernos.

Francisco Blesa. Libro Tercero. Mar Imperator Mundi


Hace falta ser incompetente en grado superlativo para hacer lo que el PSé e IU han hecho en Andalucía con los recortes en Educación -lo que, cuando menos, destapa por fin las vergüenzas de estos de IU que se decían hasta ayer indignados de izquierdas-. No contentos los del PSé con tener el mérito de haber construido un sistema educativo fracasado tras gobernar durante treinta años -ocupamos siempre las peores posiciones en todas las listas de porcentajes de abandono escolar, tasas de titulados, continuidad en estudios post-obligatorios, pruebas PISA, etc.- y ser una de las comunidades autónomas que MENOS invierte en educación en relación al resto de España, ahora se descuelgan con la medida fácil y tremendamente injusta de solucionar la ruina a la que nos han conducido, bajando por segunda vez los salarios a todos los funcionarios, incluidos los docentes. ¡Como si esta medida no afectara para nada a la calidad de la educación que se impartirá en los centros! -o a la sanidad, o a las fuerzas de seguridad, o a la administración de justicia...- ¡Como si los docentes o los médicos o los policías fueran muñecos de goma que ni sienten ni padecen!

Hace falta tener muy poca vergüenza para encima lamentarse de haber tomado estas medidas sin siquiera haber hecho una mínima autocrítica del despilfarro infame que han perpetrado todos estos años -y que por lo visto seguirán haciendo- con el dinero público: ERE´s, televisiones idiotas, portátiles gratis para todos, libros gratis para todos, programitas educativos bobos para el entretenimiento del consejero/a de turno, agencias de enchufados y tantas barbaridades más. Ni una disculpa siquiera merecemos los docentes o las comunidades educativas por el segundo robo a los trabajadores que tan sonrientes han decidido estos que se dicen de izquierdas. Ni tampoco merecemos al menos el anuncio de un cambio drástico del rumbo de la política educativa descerebrada que han seguido. Nada, cuando toda esta clase política, empezando por ZP, debería estar pidiendo perdón durante todos los años que nos resten para salir del agujero en que nos han metido en connivencia con los bancos y los grandes capitales.

Incluso voceros afines como El País o el Diario de Sevilla -al parecer muy lejos del periodismo independiente que dicen ejercer- sólo resaltan la noticia de que Andalucía no ha decidido aumentar la ratio, sugiriendo -torticeramente- que ha habido una resistencia ante Madrid y que han salvado la calidad de la enseñanza. ¡Qué poca vergüenza tienen también algunas líneas editoriales de este país! La ratio en Andalucía se la pasa la Consejería por las partes nobles -con perdón- siempre que lo necesita en cada centro para reducir unidades, aumentando el número de alumnos en las aulas de Infantil o Primaria por encima de los 25, en la ESO por encima de los 30 y en Bachillerato por encima de los 35. Y LO SIGUEN HACIENDO, como saben todos los docentes que lo han vivido o lo sufren. Donde nunca han querido aumentar la ratio ha sido en la enseñanza concertada para dar así una apariencia de "defensa de la educación pública" que nadie se cree -visto la política de conciertos educativos que han mantenido durante todos estos años. La ratio, por tanto, nunca ha sido un problema para esta gente y por eso ahora se juegan el falso órdago de decir que no la van a aumentar, ¡pues claro!, ¡porque no les cuesta nada decirlo ni hacerlo! ¡Tendrán cara dura!

¿Y el papelito de IU? Qué vergüenza también que traguen con todo esto por unos puestos de gobierno insulsos.  Mientras que en Extremadura, el gobierno del PP anuncia que no piensa bajar el salario de sus funcionarios -con IU allí sin entrar en el gobierno, por decencia-, aquí Valderas se traga el sapo -a cambio de gestionar eso sí los campos de golf y de hacer obras públicas suponemos que con palillos de dientes porque no hay un duro- y a la vez ¡se indigna con lo injusto de la medida! ¿Irá a la huelga contra sí mismo? ¿Se indignará mirándose al espejo todas las mañanas? ¿Qué pensará de que el gobierno socialista francés se haya bajado UN 30% sus sueldos, y aquí sólo UN 5 %, mientras que a los interinos -mileuristas la mayoría-, le bajarán sólo un 16.5 %? ¿Acabará teniendo razón Sánchez Gordillo y esta alianza mamporrera va a ser la tumba de IU como ya antes lo fue en tantos otros sitios?  Esto es lo que pasa con la ambición desmedida cuando no está acompañada con la fortaleza ética y moral.

¡Cómo tendría que ser la ruina que encubrieron los del PSé antes de las elecciones andaluzas, para tener que ir ahora a lo más fácil -y a lo más injusto- sin cerrar ni uno sólo de los chiringuitos que tienen montados desde hace años! ¡Cómo tiene que ser la ambición personal de estos de IU -y su falta de formación política- como para no pegar el portazo inmediatamente y hacer lo que han hecho sus camaradas extremeños!

En fin, dentro de poco veremos esta situación en los patios de vecinos con lo que estamos aprendiendo de economía y de sinvergüenzas...


Y en vista de que nos siguen jodiendo pero tenemos que seguir educando, ahí les dejamos con una selección de escenas de películas sobre la educación para que cojan algo de motivación, si pueden:



viernes, 24 de febrero de 2012

La Diversificación Curricular en Andalucía: un desastre normativo y organizativo.


INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA

Nunca agradeceremos
bastante a tu belleza
el habernos salvado
otra vez del diluvio...

Pedro Salinas. "Pareja, Espectro". Largo Lamento


Los Programas de Diversificación Curricular (PDC) funcionan en Andalucía sólo gracias a aquellos institutos que han sabido -y podido- introducir sentido común y bases psicopedagógicas adecuadas a una normativa deficiente, mal redactada, incompleta y conceptualmente errónea en muchos aspectos. Porque la Orden de 25.07.08 -que regula la atención a la diversidad en Andalucía- no hay por donde cogerla. Por esta razón, los PDC son un verdadero desatino educativo en muchos centros, donde se han convertido en cajones de-sastres de aquellos alumnos -o profesores- que no quieren trabajar o que dan la lata en las clases o que por sus deficiencias no se pueden atender en las aulas ordinarias y así se los quitan de encima. Otros, son una verdadera tómbola de títulos de la ESO ya que parecen regalarlos o sortearlos entre los asistentes y así todos tan contentos, sobre todo, la Consejería de Educación que ve como se incrementa el porcentaje de titulados a costa de la injusticia que supone no obtenerlo para otros alumnos de 4º ESO.

Como será esta Orden de chapucera que, aunque parezca de chiste, ni el horario que incluye para los PDC puede configurarse con las materias actuales de 3º o 4º de  ESO, obligando a los institutos a trampear la configuración de asignaturas que cursan los alumnos como buenamente pueden, saltándose por supuesto la normativa. Pero lo más grave no es eso, sino las estupideces y errores que afectan sensiblemente a la organización y currículo del PDC. Pongamos algunos ejemplos, los más gruesos:

a) Inadecuados criterios de selección del alumnado: no es de recibo que deba ignorarse que el alumno haya repetido en la Ed. Primaria, obligándole a repetir nuevamente 1º o 2º de ESO para incluirlo en el PDC, ya que la Orden contempla dicha estúpida condición para poder hacerlo. Sin embargo, si el alumno ya se encuentra en 3º o 4º de ESO ya no es exigible que haya repetido ningún curso antes (incomprensible). Debería ser la edad de desfase con respecto al curso correspondiente a su edad -y no si ha repetido en 1º o 2º- el criterio exigible para su ingreso en el programa. Por otra parte, el perfil que define la Orden es tan ambiguo que prácticamente podría entrar hasta el conserje del instituto. Finalmente, deja toda la potestad de la selección definitiva a la Jefatura de Estudios, pudiendo ésta pasarse por sus partes nobles el informe preceptivo de evaluación psicopedagógica que debe hacer el orientador del Centro, ya que este informe no es vinculante. Entonces, ¿para qué se hace? Lo que sin duda deja campo libre para hacer una selección al antojo del equipo directivo de turno, y así nos va.

b) Currículo inexistente: mientras todas las CCAA han publicado oficialmente currículos adaptados para los ámbitos de los PDC en sus respectivos territorios, aquí en Andalucía son tan listos nuestros políticos que no hay ninguno. Asi que el profesorado ha tenido que inventarse los suyos o abandonarse a las editoriales que han publicado libros de texto. En estos dias, la Consejería está distribuyendo por los institutos, cuatro años después, un CD de ámbitos polivalentes -por decir algo- porque según la carátula se pueden aplicar a los PDC, a la Educación Secundaria de Personas Adultas, a las pruebas libres de obtención del título, de la FP, etc., ¡aunque estos ámbitos no coinciden entre sí ni en estructura ni en finalidad! Una chapuza, y además, cágate lorito, los publica la Dirección General de Formación Profesional, y no la de (des)Ordenación Educativa que es a quien le corresponde. ¡Qué descontrol!

c) Una organización horaria y de materias errónea: que los tres ámbitos curriculares del programa sumen 18 horas semanales -según establece la Orden- es otro despropósito innecesario, que se carga la integración de los alumnos en sus grupos ordinarios, al convertir a los PDC prácticamente en grupos segregados, no entendiendo así la naturaleza integradora que deben adoptar estos programas. Estos ámbitos deberían tener asignado como máximo un número de 12 horas semanales como en la anterior normativa que los regulaba. Que además se obligue a estos alumnos a cursar otras 4 horas de Lengua Extranjera en grupo ordinario son ganas de fastidiar a aquellos -la mayoría- que vienen arrastrando dificultades en dicha materia desde la Primaria, cuando hasta la publicacion de dicha Orden, era una materia que podía no incluirse atendiendo a las posibilidades de éxito académico de cada alumno. O si se considerara imprescindible para su formación -Andalucía bilingüe, bla, bla, bla...- si los ámbitos fueran un total de 12 horas como máximo sí podrían contemplarse otras tres o cuatro para cursar Lengua Extranjera en grupo de diversificación, no en el ordinario, facilitando así el objetivo del PDC que no es otro que lograr -no regalar- la titulación de la ESO y poder continuar, también con éxito, estudios posteriores.

Desde luego, el profesorado de los institutos que le preocupa que las medidas de atención a la diversidad se apliquen con criterios pedagógicos, en beneficio de todos aquellos alumnos que las necesiten a lo largo de su escolaridad, ya sabe por desgracia que a la Consejería de Educación de Andalucía le importa un pimiento los PDC -y todo lo demás también, desde luego-. Pero ya verán como si el PP trata de quitarlos, muchos se rasgarán las vestiduras para gritar entonces histéricamente que viene la contrarreforma. ¡Tienen una cara que se la pisan!

Cuando un PDC funciona bien es quizás la medida de atención a la diversidad más efectiva que se ha implantado porque beneficia cada curso a un buen número de alumnos que, por sus dificultades de aprendizaje y personales, no hubieran obtenido el título por las vías ordinarias. La reducción de la ratio en estos grupos, la reducción del equipo docente, un currículo más integrado y una acción tutorial más personalizada son las claves de su éxito, además de una buena selección del alumnado y de su profesorado. Aquí les dejamos -como ejemplo- con trabajos de tecnologia realizados por alumnos de diversificación del IES Torreblanca muy alejados del simple entretenimiento o de regalarles la titulación a los alumnos por la cara.







martes, 29 de noviembre de 2011

¿Por qué no recortan donde deben?: unas cuantas ideas gratis.


INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO


Como la mayoría de los políticos son cortitos de mollera pero largos de mano, les vamos a dar algunas ideas de dónde tienen que meter las tijeras y donde deben guardarse las manos. Así, ya no tendrán la excusa de la ignorancia y la falta de ideas. Aquí van -gratis- unas pocas:

1º Vamos a acabar de una vez por todas con las estúpidas -e injustas- políticas igualitaristas de "nuevos e incultos ricos". Así nos ahorraremos los centenares de millones de € que supone regalar ordenadores portátiles al que ya tiene tres o al que se lo puede comprar perfectamente, y los centenares de millones de € que supone regalar libros de texto al que puede comprar maletas para una clase entera si quisiera. "A cada uno según sus necesidades" no parece ser una frase que hayan entendido en absoluto.

2º Los centenares de millones de € que cuestan programas tan absurdos -ni siquiera son propagandísticos, sino malos- como el "Profundiza" en fines de semana, el "Andalucía Emprende" -que no se comprende- o los 4 millones de € que dicen haberse gastado en detectar al alumnado de altas capacidades, cuando se puede hacer sin gastarse un duro, o sea, un euro.

3º Los centenares de millones de € que se gastan -y de neuronas que se pudren- en una cadena de TV pública como Canal Sur, cuando hasta cadenas locales privadas ofrecen una oferta más digna, y para basura ya tenemos las privadas nacionales que costean sus propios accionistas, no los contribuyentes.

4º Los millones de € que gastamos en mantener asesores de todo tipo -CEP, Delegaciones Provinciales variopintas, AGAEVE, Torretriana...-, cuando si volvieran a sus puestos docentes podríamos mejorar los cupos de profesorado asignado a los centros en vez de estar siempre al límite de no poder ofertar clases de apoyo, ni grupos flexibles, ni nada por el estilo. En los centros hacen mucha más falta que donde están, pero no a costa de echar interinos, sino con el fin de mejorar las escasas dotaciones de muchos centros escolares.

5º Los millones de € tirados a los bolsillos del profesorado que se apuntó al mal llamado Plan de Calidad por el cual 7.000 € por profesor, asesor, inspector..., han sido "invertidos" para maquillar los resultados nefastos del sistema educativo andaluz sin haber contribuido en absoluto a mejorarlos ni a mejorar la calidad educativa, eso sí, lo bien que les ha venido a algunos contar, en estos tiempos de crisis, con un dinero tan fácilmente ganado.

6º Los millones de € gastados en todo tipo de pruebas de diagnóstico y evaluación, de la también prescindible AGAEVE, que ni siquiera les ha servido para "cocinar" los datos con el fin de presentar unos resultados más dignos sobre el sistema educativo andaluz y eso que esta "agencia" está teledirigida por el poder.

7º Los millones de € invertidos en los llamados "Planes Estratégicos", muchos de los cuales de desmantelaron años después, o se les dejó morir por inanición, formando parte de una "estrategia" política de caras "ocurrencias" que ha llenado los centros educativos de programitas variopintos, mientras el currículo seguía igual de penoso.

Ahora bien, si a Arenas, como posible futuro presidente de Andalucía, lo único que se le ocurre hacer aquí es lo mismo que ha hecho su colega Esperanza Aguirre en Madrid, ¡estamos apañados! Por un lado, los que hay ahora dilapidando los escasos recursos en estupideces y ocurrencias, y los que pueden venir, con la losa de lo que han hecho en otras CCAA. ¿De verdad no creen que haga falta un Pacto por la Educación en Andalucía que sea creíble? Vean, si no, el siguiente vídeo de CCOO sobre los recortes educativos en la Comunidad de Madrid, un sindicato que, desde luego, tampoco ha brillado por su actividad sindical aquí en nuestra tierra:









miércoles, 13 de julio de 2011

Unas instrucciones de chiste (I): la lectura obligatoria

INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA

AXIOMA ORNITOLÓGICO DE LANGSAM: Es difícil elevarse como las águilas cuando se trabaja con pavos.

El verano sigue siendo un vivero de incompetencias básicas, no nos defraudan. Acaban de salir unas sorprendentes -por no empezar diciendo barbaridades- INSTRUCCIONES de 30 de junio de 2011, de la D.G. de Ordenación y Evaluación Educativa, para el desarrollo de la competencia comunicativa, que implanta la lectura obligatoria (¡?) en los centros educativos desde infantil a secundaria. Algunas de ellas son para enmarcarlas y reservarlas para una futura Historia Universal de la Memez Educativa. Por ejemplo, la instrucción 3.2 dice textualmente:

En la Educación Primaria y en la Educación Secundaria Obligatoria las programaciones didácticas de todas las áreas, materias o, en su caso, ámbitos incluirán actividades en las que el alumnado deberá leer, escribir y expresarse de forma oral.

¿Cómo se han quedado? Ya que estamos ante una incompetencia comunicativa, una de dos, o el emisor es idiota o bien éste supone que el receptor lo es -o de tres, los dos suponen mutuamente que es el otro el idiota-. Veamos, partamos de que la Educación no es otra cosa que un acto masivo de comunicación verbal -oral y escrita- y no verbal que se produce de manera sistemática e institucionalizada de una generación a la siguiente. Esto, si el emisor no es idiota no debe desconocerlo, por tanto, si ordena una simpleza como la que establece el párrafo precedente al profesorado, es que considera que éste es idiota -profesionalmente hablando claro está-, vamos, que no sabe cuál debe ser su trabajo y, por tanto, no se fía de él, así que tiene que ordenárselo mediante estas instrucciones: que los niños y jóvenes deben leer, escribir y hablar -suponemos que además de otras cosas importantes que también se hacen en la escuela- y, sobre todo, que estas actividades deben contemplarse en los papeles ¡PAPELEEEEESSSS! (Recuerden al Sr. Inspector-Hitler de hace varias entradas). Esto nos llevaría a pensar que la formación inicial del profesorado es un desastre, donde no se enseña a programar actividades de este tipo y por eso el profesorado no las lleva a cabo, y de ahí a por qué la Consejería no la ha reformado desde hace décadas si lo tiene tan claro.

Como todo un colectivo docente no puede desconocer su profesión con tal grado de estupidez -a pesar de que efectivamente la formación inicial tiene amplios márgenes de mejora- y, además, basta pasarse por las clases de nuestras escuelas e institutos para comprobar que los niños y jóvenes están constantemente escribiendo, leyendo y hablando -ojalá hicieran también otras cosas igual de importantes al mismo nivel- sólo nos queda pensar que el emisor de estas instrucciones es un neurótico -profesionalmente hablando claro está- de los papeles, como si lo mejor de la educación o, en este caso, de la animación a la lectura infantil y juvenil, fuera el tener las programaciones bien dispuestas como las quiere la Consejeria.

Ahora bien, lo de que los centros educativos potenciarán programas de lectura en los que participen las familias (¡?) (7ª.1) roza el surrealismo más extremo -si no la desvergüenza- adjudicando de nuevo a la Escuela -otra más- una función que está muy lejos de sus posibilidades reales. Si las familias no leen, antes que nada debería preguntarse la Consejería por qué no lo hacen -con lo entretenidas que las tiene el poder mirando embobadas su propia e infame televisión pública (dios confunda a los de Canal Sur que la pagamos todos) o la escasez de bibliotecas públicas de barrio o la carestía de los libros infantiles y juveniles, por citar tres factores de los más evidentes-. Lo más fácil, desde luego, es adjudicar a la ligera a la Escuela la solución de un problema social -otro- para el que no dispone de instrumentos reales de solución, sólo paños calientes, mientras ellos -el poder- hacen la contraprogramación conveniente para que lo último que le interese a una familia andaluza o española sea precisamente aprender a leer críticamente, empezando por los periódicos y terminando por la televisión, la suya, la nuestra, ¿no les parece?

Riámonos con Quique San Francisco haciendo una crítica a la escuela que vivió y que no está muy lejos de la de ahora en muchos aspectos. ¡Todo un precursor de las competencias básicas! Sobre todo de la de Educación Sexual, ah, que esa no existe, bueno, da igual, total por una más no pasa nada.




viernes, 8 de julio de 2011

Los libros digitales: la educación en los medios.

  
INCOMPETENCIA DIGITAL Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN

SEGUNDO POSTULADO DE THUMB: una falsedad práctica y fácil de entender es más útil que una verdad compleja e incomprensible.

El tema de los libros digitales ya ha sido objeto de una entrada anterior, pero como parece convertirse en una noticia veraniega para desinformar -entretener- al personal por parte de esa prensa amable con el poder, volvemos a decir lo que nadie quiere escuchar: que lo malo en papel sigue siendo igual de malo aunque esté en formato digital; una nueva versión del dicho "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Además de que "de pantalla en pantalla" (TV, play-station, nintendo, ordenador...) nuestros jóvenes van a pasarse la mejor parte de su vida... sin haber estado en la realidad.

Viene esto a colación de la desinformación que sufre la Educación en nuestro país. Mientras que el fútbol o el corazón moviliza centenares de periodistas especializados, programas especiales y millonarias audiencias, la Educación en los medios es simplemente pura propaganda. Preocupados por si Messi tose o Cristiano se hace budista, lo que pasa en la Educación no le preocupa a nadie y la opinión publicada -que no información- no pasa del pensamiento simple y la consigna de turno. No existen docentes en los medios, ni entre los tertulianos, ni entre los columnistas de prestigio. Y si lo fueron alguna vez se olvidaron rápidamente de sus orígenes laborales para dedicarse a otros menesteres más lucrativos. De este modo, uno de los pilares de la sociedad y del estado moderno es ninguneado periodísticamente para aparecer tan sólo cuando acontece un suceso luctuoso o cuando se tiran los trastos a la cabeza los políticos al uso y utilizan la Educación para sus inconfesables fines.

Es evidente que el debate educativo no le interesa a los medios de comunicación y, probablemente, tampoco a una sociedad mayormente embrutecida que necesitaría de la Educación como agua de mayo para salir de la ignorancia y la idiotez vital. Nunca más clara la relación de dependencia del periodista con el político educativo limitándose a actuar como correa de transmisión de sus consignas, sin formar un estado de información y opinión propio que posibilite un debate social más allá del poder y de la mera propaganda. 

Un poner, la noticia de que "los centros educativos decidirán este mes si implantan o no los libros digitales" es pura propaganda sin más. Aparecida en varios medios de la prensa escrita, el periodista de turno veraniego -quizás un becario o el último que ha llegado a la redacción- se limita a reproducir lo que seguramente haya dicho en rueda de prensa el Sr. Consejero de Educación de Andalucía o persona en quien haya delegado la nota escrita posterior, sin pensar que hasta el titular es incorrecto. De este modo, se junta el hambre con las ganas de comer. Porque este mes ni los claustros ni los departamentos didácticos ni el profesorado se reúnen para decidir nada ya que están de vacaciones. Y segundo, la decisión no es por centro, sino por cada profesor/a, esto es, que en un mismo centro educativo unas materias en un determinado nivel podrán tener libro digital y otras no, además de que la elección tiene un montón de trampas aún si aclarar para buena parte del profesorado: no sólo que habrán de convivir con las versiones en papel -doble formato- sino que muchas de las versiones de las editoriales no funcionan adecuadamente, no se emplearán como hipertextos y no sabemos qué pasará cuando un alumno pierda o estropee su portátil y no quiera o no pueda comprarse otro. De ahí que muchos docentes se lo estén pensando hasta ver en qué queda esta nueva chapuza de la Consejería que, como siempre, llega a destiempo, al final del curso, en verano. Pero nada de esto le interesa al periodista porque no se ha enterado de nada ni sabe de qué va la cosa. Sólo se limita a actuar de vocero, es mucho más fácil y desde luego menos comprometido.

Si no creen que el periodismo educativo en este país es simple propaganda vean la foto aparecida en El País del Sr. Griñan sentado en un taburete -ahora les ha dado por los taburetes, dios mío- haciéndose la foto con los alumnos beneficiarios de la más que discutible beca 6.000: el Sr. Presidente en primera fila y dándole la espalda a los chavales, para que quede claro quién es el importante y quiénes la excusa. Salvando las distancias, ¿no les recuerda tiempos que ya creíamos acabados? Da un tufo que echa patrás.

Los más jóvenes no recordarán lo que significa la palabra "propaganda" para distinguirla de la información, el interés por la verdad y el debate público, pero los más mayores sí, y al ver este vídeo del NODO que veíamos en todos los cines no hace mucho tiempo, los primeros lo entenderán sin más palabras y a los segundos les dará escalofríos.




domingo, 12 de junio de 2011

¿Para qué sirven los libros digitales si el currículo se mantiene?

INCOMPETENCIA EN EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN E
INCOMPETENCIA DIGITAL

Educación extiende los libros digitales a todos los institutos de la comunidad. La Junta recomienda a los centros que empleen el soporte electrónico. (El País 08/06/2011)

Durante este curso escolar 2010/2011, 82 centros de Andalucía han experimentado con los soportes digitales. Tras este periodo de prueba, sin importarle los resultados obtenidos, sin hacer una evaluación seria y responsable del desastre provocado, nuestra Consejería de Educación tiene la intención de prolongar su incompetencia, extendiendo a partir del próximo curso el modelo (sin haberlo definido) a todos los institutos de nuestra comunidad -que puedan hacerlo-.

En las farragosas instrucciones que ha elaborado la Dirección General de Participación e Innovación Educativa de la Consejería, se recomienda para el primer curso de la ESO “seleccionar el libro en soporte digital para todo el alumnado, con objeto de continuar con los libros en este soporte para el siguiente curso". Lo que se persigue es "una implantación progresiva por curso de estos libros en soporte digital en toda la etapa educativa".

Este plan no es más que puro mercantilismo, eso sí, muy bien envuelto en una falsa excusa educativa, que aporta muy poco al alumnado ya que su aplicación está siendo ya muy deficiente. Además, se sigue dejando en manos de las editoriales la educación del alumnado en Andalucía, envolviendo la cruda realidad de la mediocridad del libro de texto bajo el barniz de la innovación, las nuevas tecnologías, la era digital, etc. Pero realmente no existe ninguna innovación, sólo es una medida propagandística de última hora, de esas que tanto le gustan a la Consejería de Educación, dejando la responsabilidad de llevarla a cabo a los centros escolares, inhibiéndose así de la toma de decisiones. De este modo, serán los centros los que decidan si emplean los libros en soporte de papel o digital, con dos condiciones o requisitos: que el centro tenga la "suficiente conectividad" para asumir la implantación del libro digital "sin necesidad de incorporar nueva infraestructura" y que todo el alumnado del curso seleccionado los utilice. Es decir que no suponga coste alguno y que todo el esfuerzo lo realice el profesorado. Los centros que no tengan “suficiente conectividad” -casi todos- que se jodan, el profesorado que no tenga formación para implantar el libro digital que no lo pida o que se forme por su cuenta. ¿Cómo se puede lanzar -y "vender"- una medida como esta en tan penosas condiciones? 

Eso sí, a los centros también se le ofrecerá la posibilidad de "elaborar sus propios materiales didácticos en soporte impreso, audiovisual o digital", naturalmente sin pagar nada, o sea, sin gasto alguno para la Consejería. El esfuerzo, como siempre, que lo haga el profesorado, a cambio le deduciremos de la nómina de este verano algún que otro dinerito con la excusa de que hay que arrimar el hombro, la espalda y poner el…, a la crisis. Ahora bien, la Consejería reclama, en este caso, a los equipos docentes que extremen "las precauciones para respetar los derechos de autoría y edición": "no podrán reproducirse aquellos materiales que estén afectados por copyright sin la expresa autorización del propietario o propietaria de los derechos". 

Por si fuera poca la chapuza pregonada, los dos formatos del libro (digital e impreso) seguirán coexistiendo. Así que las mochilas aumentarán de peso en la era digital, lo nunca visto. De hecho, la Junta sigue adelante con el programa de gratuidad de los libros de texto que sacaremos en una próxima entrada de este blog. El año que viene se emplearán 85 millones de euros -¡venga dinero! ¿Y la crisis?- para renovar los manuales de primero y segundo de primaria y los de primero y tercero de secundaria.

Lo peor de todo, la mentira más descarada, es que la implantación del libro digital no viene acompañada de una alta tecnología que permita conectarse a la red a todo un centro sin que fallen los ordenadores, la conexión wifi, etc. Lamentablemente, al profesorado le puede ocurrir lo mismo que a la profesora que escribió una carta a “El Periódico" manifestando su desacuerdo y enojo en la sustitución de los libros de texto impresos por libros digitales y ordenadores, porque para ella era imposible dar clase, ya que tenía muchos problemas de conexión a internet, de usar adecuadamente los ordenadores, etc. Y es que, un ordenador sin una red física que funcione, sin una red social que lo sostenga, sin un profesorado formado desde la facultad y motivado que sepa utilizarlo educativamente... no sirve absolutamente para nada, es tirar el dinero del contribuyente. Y, finalmente, como "aunque la mona se vista de seda, mona se queda", el uso de los libros digitales es ya un fracaso anunciado si no se cambia el mediocre currículo que transmiten.


Para la mayoría del profesorado, el libro digital va a ser sólo un instrumento que conviene aceptar por imposición legal y porque aparece en la programación del centro. Pero lo realmente importante sería lograr renovar los viejos hábitos de enseñanza y aprendizaje heredados del siglo pasado -del XIX-: se imparten los mismos contenidos, utilizando la misma metodología, el mismo tipo de exámenes, los mismos deberes para casa e incluso los mismos "castigos". ¿De qué sirve la tecnología si se mantiene la misma y anticuada metodología?  Lo que parece evidente es que la implantación de los libros digitales no viene acompañada de un cambio metodológico ni curricular significativo, así que deja al profesorado a merced de hacer el ridículo ante el alumnado y las familias, como aparece en el siguiente vídeo.