Incapacidad manifiesta de realizar determinadas acciones que se supone deben haberse adquirido para desarrollar un determinado trabajo o, en este blog, una acertada política educativa en Andalucía y España. Consisten en una rara mezcla de ignorancia, torpeza, inoperancia, frivolidad, prepotencia y algunas dosis de clara idiotez.
Ya hemos argumentado en varias entradas de este blog la estupidez de haber promulgado una nueva ley educativa sectaria y partidista como la LOMLOE. No resuelve ningún problema de nuestro sistema educativo y añade aún más confusión y burocracia al trabajo docente. Y todo para nada. Era difícil empeorarla, pero la consejería de educación andaluza lo ha conseguido. Como publicamos en la entrada anterior los borradores de decretos de enseñanzas de Andalucía son un bodrio similar. Podrían haber corregido algunos de los evidentes errores de la LOMLOE, sin embargo, y sin hacer ningún tipo de análisis mínimamente serio, los agrandan y añaden otros nuevos. La estrategia de comunicación de la consejería, por otra parte, tampoco ha sido un acierto. No sólo ha enfadado a distintos sectores educativos, sino que en la última reunión TODOS los sindicatos de la enseñanza se levantaron de la mesa sectorial presidida por la consejera -Laika del Pozo- acusándola de ningunearlos y de falta de transparencia.
Tarde y mal. Este puede ser el resumen de cómo ha encarado la consejería de educación la elaboración de los nuevos decretos andaluces. La Sra. del Pozo cae en el error de plantear "ocurrencias" como si fueran brillantes respuestas educativas. Es mala costumbre, aquí en España, y por supuesto en Andalucía, que nadie se tome la molestia de argumentar las decisiones que se toman en política educativa. Los preámbulos de las leyes supuestamente están para eso, pero se han convertido poco más que en simplistas argumentarios ideológicos y políticos, en meras arengas para dar pie a las miles de tonterías que se le ocurren al ministro o consejero de turno. Nadie ofrece datos, nadie ofrece investigaciones constrastadas, nadie justifica sus decisiones de acuerdo a los problemas detectados.
En esta línea de estupidez e ignorancia generalizada, las leyes y decretos educativos son campo abonado para la ocurrencia, los experimentos con gaseosa, la arbitrariedad y los delirios de indocumentados. A la altura de la boba complejidad -no contrastada ni experimentada- que se ha inventado la LOMLOE para programar y evaluar la enseñanza -y que no servirá para nada práctico en las aulas-, está el diseño de optativas propias de la comunidad autónoma andaluza a cual más equivocada y delirante -como explicamos en la entrada anterior-, incluyendo, además, un horario semanal demencial que no sólo empeora el de la LOMLOE sino, incluso, el de otras CCAA del propio PP, como el de Castilla y León o el de Madrid. ¿Ni siquiera se han leído lo que han hecho otras comunidades desde el año pasado? ¿A qué se dedican en Torretriana?
¡Qué jartura! Pero, lo más sorprendente de todo es que el profesorado y las familias, sobre todo el profesorado, se sigue tragando estas ocurrencias, una y otra vez, como si fueran verdad revelada en vez de mandarlos todos a la..., sí allí. Los sindicatos se han levantado de la mesa de negociación. Pues poco nos parece para tamaño atropello. Un corte de mangas hubiera sido más apropiado para tal desvergüenza. Y es que TODOS nos tendríamos que levantar de esa mesa figurada de negociación y meter en el cajón del olvido tanta normativa educativa que ni siquiera permite dedicarse a lo fundamental: enseñar y aprender.
Pues vean, en poco más de dos minutos, -Sra. del Pozo, aprenda- la comparsa "El embrujo de Cádiz", en su pasodoble "Dicen que en la educación", contiene más verdad política que los centenares de páginas de la LOMLOE y los decretos de enseñanza andaluces juntos. Pero ni por esas. Es lo que tienen los carnavales de Cádiz: concisión y autenticidad. ¡Cambiemos a la Sra. del Pozo por el Canijo de Carmona! ¡Enga!
Tras ceder a las peticiones del profesorado de música para no reducir sus horas en la enseñanza obligatoria, profesorado que ha entonado a coro la letanía de ¡virgencita, por favor, que nos quedemos como estábamos!, la señora consejera de educación de Andalucía, la Sra. Patricia "Laika" del Pozo, ha optado por la salida fácil, o sea, fíjate, Tamara, qué lista es: vestir a un santo para desvestir a otro, quitando las horas que le hacían falta de las asignadas a la educación visual y plástica. De este modo, ha hecho un pan como unas tortas, contenta al profesorado de música a la vez que jode -con perdón- al profesorado de educación visual y plástica, echándolos a pelear. Una jugada "maestra" si no fuera porque es tan burda que se veía de vení desde lejos y el profesorado, tanto de música como de plástica, no va a caer en la trampa de pelearse por la miseria que afecta a ambos cuerpos.
En la educación andaluza, por lo visto, el que no llora no mama -seguimos con los aforismos populares-. La razón curricular, la coherencia educativa, brillan por su ausencia. Como siempre. Estos del PP, que venían a arreglar los desafueros y corruptelas del cortijerío socialista emprenden el mismo camino al parecer: el del populismo educativo más ramplón (lo de la nueva materia de "Cultura del Flamenco" es de traca). De nuevo, como decíamos en la entrada anterior, lo que se trata es de tapar agujeros poniéndoles cuadritos encima para que no se vean, en vez de reconstruir un edificio que está dañado desde sus cimientos.
Los nuevos borradores que ha publicado la consejería de educación de los futuros decretos de enseñanzas andaluces no tienen un pase. En primer lugar, no entendemos cómo la consejería ha tardado tanto tiempo en elaborar semejante bodrio. Cuando la mayoría de CCAA han sacado ya en sus boletines oficiales los correspondientes decretos el año pasado, aquí en Andalucía todavía andan pensándoselo mientras entretienen al profesorado haciendo "deberes" -elaboración de situaciones de aprendizaje- sobre un currículo que aún no se ha publicado en BOJA. La pregunta es inmediata: ¿o son muy torpes y no saben hacerlos o es un cálculo partidista para agotar el curso antes de las elecciones generales? Siguiendo a Ockham y su navaja nos inclinamos por la primera opción: son muy torpes. "Laika" está perdida en el Sputnik navegando rumbo a lo desconocido y en el centro de mando en tierra la miran embobados dando vueltas a la perdiz sin saber qué hacer.
La noticia ya no es noticia: Andalucía aumenta las horas de las áreas instrumentales -lengua, matemática e idiomas extranjeros- con el fin de "mejorar los pésimos porcentajes de aprendizaje que obtiene el alumnado" en las pruebas internacionales. Pues qué bien. Deberían los peperos repasar los últimos veinte años para ver que esa medida de novedad no tiene ninguna. Ya lo anunciaron los socialistas en las dos reformas anteriores sin resultado alguno. Llueve sobre mojado. Ahora, encima, recuperan la "hora de lectura obligatoria", ¿se acuerdan?, aquella que impusieron los socialistas en el mal denominado Plan de Lectura y que tan poco resultado dió. Pero aquí los resultados, los datos, la experiencia vivida en el aula, no le interesan a nadie, y mucho menos a "Laika" que anda perdida en el espacio.
Por lo que se ve, el PP se ha abonado al populismo propagandístico. La optativa de "debate y oratoria" es el reconocimiento de que la enseñanza de la lengua no va bien, porque este contenido es propio de la materia de Lengua Castellana. Por tanto, es el reconocimiento de lo evidente: el problema de que nuestros alumnos y alumnas tengan una competencia tan pobre en lenguaje oral y escrito no es un problema de falta de horas sino de metodología de la enseñanza de la lengua que se desarrolla en las aulas. Una metodología impuesta por un currículo escorado estúpidamente a la machacona enseñanza de la gramática: ¡no saben hablar ni escribir bien, pero hacen unos análisis sintáticos que te cagas! No Sra. Laika, no es un problema de horas, no es un problema de cantidad, es un problema de calidad de la enseñanza, y Vd. misma lo reconoce al añadir a las cuatro horas de la materia común las optativas de debate y oratoria y la hora de lectura obligatoria. Qué chapuza.
Lo de la materia optativa Cultura del Flamenco no tiene tampoco un pase. Por lo visto no se acuerdan de aquel bodrio electoralista que inventaron los socialistas hace una década denominado "Flamenco en el aula", que tuvo como predecesor aquel infumable plan que llevaba a "flamencos" de verdad por los centros andaluces a finales de los años 90. Hicieron hasta un currículo propio para Primaria y ESO. Y no fue a ninguna parte, gracias a dios, porque no sabemos qué hubiera sido del flamenco si este se hubiera convertido en materia evaluable. Ahora lo sabremos por fin. Por otra parte, ¿esa materia no estaría incluida en el currículo de Música? Pues claro, pero hay que hacer propaganda, y el PP ahora quiere ser más andalucista que nadie a costa, suponemos, de que el profesorado de Música (?) imparta la nueva optativa. Queremos ver cuánto porcentaje de dicho profesorado sabe algo de flamenco. Al final adscribirán la materia al profe que necesite horas y se limite a poner discos de Camarón en la clase. Olé.
Vamoavé, Sra. Laika, el currículo es un ladrillo y no un globo, si se aumentan las horas en dichas áreas instrumentales, bien directamente en cada materia, bien inventándose nuevas materias chorras para contentar al populacho, se verá obligada a quitar horas de otras materias que son más necesarias. Y ahí viene el problema de las enseñanzas artísticas, las "marías" son las que pagan el pato de esta nueva estupidez curricular que no servirá para nada, salvo para cabrear, desmotivar y jartar a muchos docentes de dibujo y artes plásticas que mandarán "al carajo" no sólo a la consejería, sino a su propia vocación de enseñantes.
Eso sí, nuestros alumnos y alumnas seguirán sin saber expresarse bien en su lengua materna, seguirán sin saber hablar mínimamente un idioma extrajero después de DIEZ años de enseñanza, huirán de las matemáticas como de la peste, escucharán flamenquito dando palmas y, de paso, se cargarán las áreas artísticas. Una pena.
Laika en la consejería:se veía de vení. Sí, nuestra expresión oral y escrita deja mucho que desear. Es lo que hay. Pero, al menos, siempre nos quedarán LAS ARTES de verdad para salvarnos de la estupidez que nos rodea.
Sabemos que la Sra. del Pozo no tiene tiempo de leer ni de ver vídeos sobre la educación artística, pero para el resto del personal aquí les dejamos una entrevista con Matt Goldman ilustrando la importancia de dicha educación en la formación de la personalidad de los alumnos y alumnas.
No somos nostálgicos de nada. Y menos, de los cuarenta años de cruel dictadura franquista cuyos coletazos sufrimos algunos. Tampoco afirmaremos jamás que todo tiempo pasado fue mejor. Pero sí que España perdió una oportunidad de oro -tras la caída de la dictadura- para haber blindado la construcción de una educación pública de calidad. Se optó, por el contrario, por una feria de apariencias, cálculos electoralistas y mediocridad. Todo derivó en frivolidad, vanidad, ignorancia y estupidez, las características que hoy definen nuestro presente, y no sólo en educación.
Una vez, la educación, la escuela, fue para muchos la única ventana abierta a un mundo desconocido, al saber, a los ideales, a las distintas culturas que iluminaban el pobre desierto en el que muchos vivíamos. A pesar de sus luces y de sus sombras era una escuela que nos hacía mejores, que nos exigía, que nos orientaba en nuevos valores más allá del adoctrinamiento en el que nacimos. En la actualidad, por el contrario, la escuela ha sido arrinconada por otra ventana más poderosa, más hipnótica, menos exigente, que, en vez de guiarnos, nos desconcierta, nos miente, nos desinforma, a la vez que nos atrapa en sus redes y algoritmos. La escuela que conocimos algunos de niños ha muerto, y bien muerta está en algunos de sus peores aspectos. Pero también ha muerto como instrumento de conocimiento, esfuerzo y transmisora de valores modernos.
Hoy día ya no podemos esperar de la educación, de la escuela, ese afán regeneracionistaque proclamaban nuestros mejores intelectuales de finales del s. XIX y principios del s. XX (Giner de los Ríos, Joaquín Costa o Miguel de Unamuno, entre otros muchos) y que alumbró la creación de la Institución Libre de Enseñanza, con el fin de sacar a España del ostracismo, la miseria, el analfabetismo y la ignorancia. Una institución creada en 1876 por un grupo de catedráticos separados de la universidad de Madrid por "defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral". ¡Qué falta nos haría ese espíritu de independencia y criterio ante el triste panorama religioso, político y moral que sufrimos en la actualidad!
Desde 1939, cuando la dictadura franquista la disuelve, la educación en España no ha hecho otra cosa que ser un triste remedo de los rancios y caducos principios de la religión católica durante los años más tristes de la posguerra, o el resultado infame de las componendas mediocres de tantos políticos demócratas a partir de 1978. De este modo, durante más de ochenta años, la educación española ha ido devaluándose de manera inexorable, convertida, por unos y por otros, en mero adoctrinamiento religioso, político o moral, y en una desconcertante continuidad que iguala a los voceros del "dios, patria y rey" con los del "pan y circo". Claro que hemos mejorado en estos ochenta años, cómo no, pero la comparación no debería realizarse con lo que hoy somos, sino con lo que hubiéramos podido ser si las cosas se hubieran hecho medianamente bien.
Sí, ya sabemos que algunos de ustedes dirán que somos unos exagerados. Quizás. Pero si repasan las 356 entradas de este blog, a lo largo de más de 10 años, sabrán que no estamos hablando de opiniones sesgadas, ni personal ni políticamente, sino de informaciones y hechos contrastados. Para muestra un botón: la situación actual de Cataluña puede ser un ejemplo -aplicable también a otras CCAA- de este naufragio colectivo y ha sido bien descrita recientemente porJordi Martí en su blog de Xarxatic. Con lo que fue Cataluña para muchos de los que empezábamos en la docencia allá por la década de los 80, modelo de investigación e innovación pedagógica, semillero de grupos de renovación pedagógica, red de escuelas progresistas, y espíritu de apertura al resto de España y de Europa..., y en lo que la han convertido hoy, un sistema mediocre, cerrado y corrupto. Pero la deriva educativa es general, de país, no sólo este desgraciado producto del delirio nacionalista de unos sinvergüenzas. Y es que, sólo países con una fuerte vocación pública de fortalecer sus sistemas educativos pueden hacer frente a esta marea de devaluación, mediocridad y frivolidad que nos invade. Y nuestro país, desgraciadamente, no ha sido uno de ellos.
Una marea que afecta a toda la ciudadanía, no sólo a los políticos. Afecta también al profesorado, al alumnado y a sus familias. La escuela ha dejado de ser un instrumento regeneracionista, una ventana para conocer el mundo que nos rodea y poder mejorarlo, para formar críticamente a las nuevas generaciones en un mundo complejo y cambiante, y ha pasado a ser un espacio aburrido de custodia y entretenimiento consentido. Y eso tiene poco futuro. Ninguno. La misión encomendada a la escuela ha cambiado. Ocho leyes educativas lo han certificado. Por eso ya no se necesitan docentes vocacionales ni bien formados, por eso ya no se tienen que mejorar las condiciones materiales de los centros, por eso ya no hace falta aumentar la inversión en educación, por eso no se respeta la libertad de cátedra ni se estimula la participación de las comunidades escolares en su gestión. Ya no se trata de enseñar, de educar, sino de custodiar y entretener a los jóvenes, sino de ser cómplices de esa moratoria social en que se ha convertido no sólo a la adolescencia sino también a la juventud. Se persigue una "minoría de edad perpetua", un infantilismo bobalicón, que será el caldo de cultivo del nuevo analfabetismo del s. XXI.
Custodia y entretenimiento. La última ley educativa, la LOMLOE, basada en dos leyes anteriores del PSOE que cosecharon un notable fracaso -la LOGSE y la LOE- es la última muestra palpable de la actual degradación educativa. El problema esencial de esta ley es que, como las anteriores, no afronta de verdad los problemas del sistema educativo, sino que sólo aspira a taparlos. Por este camino, la escuela, como institución moderna, tiene los días contados, porque una vez "ensayado" con éxito el confinamiento, la tele-enseñanza y el teletrabajo, pronto dejará de tener sentido una institución colectiva y presencial para enseñar a los invididuos. Las personas serán más manejables por separado y desprovistas de lazos reales -que no virtuales- con la realidad social y laboral. La mano de obra será más barata y menos cualificada, los entes empresariales serán más difusos, la línea divisoria entre la vida personal y laboral desaparecerá, el "mercado" no tendrá contrapesos e impondrá su principio del máximo beneficio al menor coste. Esto no es futuro, es ya presente. Y no habrá ninguna institución "moderna" que contrarreste al neocapitalismo fluido sin control al que nos encaminamos, sólo habrá ruido y farfolla en las redes sociales con apariencia de democracia e igualdad pero al mando de sólo unos pocos. Los algoritmos decidirán por nosotros y nos dirán lo que queremos oir, lo que debemos comprar y, más adelante, lo que debemos votar. No es futuro, es ya presente.
Sí, parece una distopía, pero sin zombis. Aunque es bastante probable que en el futuro esos zombis sean nuestros propios hijos y nietos, esa carne de cañón mal formada y barata que quedará a merced de cuatro listos. Quizás haya tiempo de reaccionar. Quizás no. El tiempo de la vida humana es tan corto que no nos damos cuenta de los cambios sociales mientras ocurren. Recordemos que los malos sólo vencen cuando los buenos no hacen nada. Y si no, vean, vean... Vean el futuroooooo...
¡Virgencita, que nos quedemos como estábamos! Este grito parece ser lo máximo que se puede pedir hoy ante el desastre de las enseñanzas artísticas en Primaria y Secundaria. Malos tiempos para la lírica, como decía aquel. La asociación Apromusica ha publicado en su blog que han llegado a un acuerdo con la consejería de educación andaluza para que el horario de música vuelva a la situación anterior a la LOMLOE y, por tanto, se desconvoca la manifestación que estaba prevista para el próximo sábado, 18 de febrero. Nos alegramos de que tras las presiones ejercidas y las conversaciones celebradas se hayan logrado los objetivos que proponía la asociación del profesorado de música para evitar la reducción de dicho horario en Andalucía. No cabe duda de que la consejería de educación andaluza ha estado ágil a la hora de desmovilizar la protesta. Lo que no siempre ha sido así en épocas anteriores.
Con todo, no debe olvidarse que incluso así la situación de las enseñanzas artísticas en Andalucía sigue siendo lamentable. Ya hemos argumentado en entradas anteriores las razones de dicho desastre. No nos vamos a repetir aquí. Ahora bien, y sin querer ser cenizos, habría que recordar que no sería la primera vez que la consejería de educación dice Diego donde antes dijo digo, así que habría que ser cautos hasta ver el texto final. Y, por otro lado, habrá que estar pendientes de si el mantenimiento del horario de música se realiza a costa del horario de educación visual y plástica. Sería un mala jugada para todos. Bien es cierto que en todo este lio de horarios la Asociación 09 de profesor@s de dibujo, artes plástica y EPV ha brillado por su ausencia. No sabemos si porque estaban de acuerdo con lo que había o porque ni se han enterado de la película. En todo caso, es de lamentar, con lo que nos jugamos todos, que el asociacionismo del profesorado andaluz sea tan débil en todos los sentidos.
Así que ya saben, queda desconvocada la manifestación del sábado 18. No obstante, si se despistan y se presentan en la Plaza Nueva de Sevilla a las 12.00, no se amilanen por la falta de profes y aprovechen la mañana para irse de exposiciones, cervecitas y tapas. El cuerpo -el suyo, no el docente- se lo agradecerá.
A esta estupidez, que se repite cada reforma como un mantra, se le une la aparición de nuevas demandas (?) sociales o empresariales que nuestros políticos se inventan para incluir nuevas asignaturas como si el currículo escolar fuera una goma que pudiera estirarse todo lo que ellos quisieran, siempre, eso sí, con fines electoralistas y decorativos. Desde aquellas áreas transversales de la LOGSE (educación ambiental, coeducación, educación para la salud, educación vial, etc...) que cosecharon un sonado fracaso porque nunca aterrizaron en el currículo real de las aulas, hasta las nuevas de computación y robótica, digitalización, economía y emprendimiento, oratoria y debate, etc., a las que pronosticamos el mismo naufragio. En fin, siguen actuando estos mamarrachos como si el currículo se comportara como un globo que se puede hinchar hasta el infinito sin que explote. Y el currículo real, por más que les pese, el que se desarrolla cada día en nuestras aulas, no es un globo, es un ladrillo -sin segundas- porque se comporta como un sólido. Si meto algo, tengo que quitar algo, si pongo una hora, quito otra. No cabe todo. Su solidez deviene, por un lado, del número de horas de que se dispone, semanalmente o por área, y, por otro, del modelo de enseñanza que se desarrolle en ese tiempo. Desde luego, si pretendemos un aprendizaje significativo y, además, dirigido a un alumnado heterogéneo y con necesidades diversas, no se puede meter en una hora de clase lo que uno quiera sino lo que uno pueda. Incluso con una metodología clásica de una hora de apuntes dictados sería imposible, por rápido que se dieran dichas explicaciones, enseñar (?) todas las miles de tonterías que hoy pretenden incluirse en el currículo escolar.
Por tanto, la educación en los tramos obligatorios de la enseñanza debería centrarse en lo prioritario y abandonar el discurso electoralista de aumentar los horarios de las áreas instrumentales o de inventar nuevos contenidos, PORQUE NO CABEN mientras no se realice una reforma radical y en profundidad del currículo actual.
Si el articulado de las leyes educativas fuera coherente con las pretensiones de sus preámbulos o fines generales no se hubiera llegado jamás a este despropósito. La personalidad de nuestros alumnos y alumnas está construida por aspectos físicos, emocionales, cognitivos y sociales, que se pretenden educar de manera integrada. Hasta ahora el currículo escolar real se ha centrado en "llenar las cabezas" de información, pero no de formarlas equilibradamente, de ahí la obsesión por lo "instrumental" o por lo "actual". Se sigue insistiendo así en una visión "enciclopédica" del aprendizaje escolar, una visión más propia de los siglos XIX y XX. Ya va siendo hora de que entendamos que en pleno s. XXI esta visión es absolutamente anacrónica e inservible. Y ahí es donde entra la valoración de áreas, como la Música o las Artes Visuales y Plásticas, insustituibles para formar a las personas y no sólo para llenarles la cabeza de datos.
La LOMLOE, como las anteriores, peca de lo mismo, y ahora la Consejería de Educación tiene la obligación de adaptarla a Andalucía. Pueden empeorarla pero, también, mejorarla en lo posible. Eso es lo que se demanda en esta Manifestación convocada por AproMúsica -asociación del profesorado de música- a la que deberían sumarse todas aquellas personas preocupadas por la delirante deriva curricular que soportamos desde hace décadas, especialmente el profesorado de Artes Visuales y Plásticas, también afectado por la misma normativa y que puede sentenciar, de manera irreversible, la enseñanza en estas áreas imprescindibles para el aprendizaje humano en nuestra comunidad autónoma. ¡Hay que ir el sábado a la manifestación! Allí nos veremos.
"Sólo una maldición explicaría por qué tenemos que vivir una y otra vez, como si fuera el Día de la Marmota, la misma estupidez, los mismos errores, la misma incompetencia. Errar es humano, pero tanto... es de la variedad imbécil. Sólo de pensar que volveremos a ver una nueva ley orgánica sobre educación, a cambiar otra vez el mismo y mediocre currículo, a desconcertar a las comunidades escolares con cambios de estructura, de criterios, de materias... para que, al final, todo siga siendo una gran chapuza... nos hiela la sangre, la poca que nos queda después de aguantar uno tras otro los disparates educativos de los socialistas ilustrados -tanto españoles, como sobre todo andaluces en su peor versión coplera".
Esto escribíamos en febrero de 2012. Hace más de diez años. Un Día de la Marmota eterno del que no parecemos poder salir. Bill Murray -el protagonista de la película de Harold Ramis que en nuestro país se tituló Atrapado en el Tiempo- tuvo que repetir una y otra vez el mismo día hasta que lo hizo perfecto para poder escapar de la maldición de eterno retorno. En Educación llevamos ya más de cuatro décadas cometiendo los mismos errores, haciendo las mismas tonterías. Así que hoy recordaremos -otra vez, como buenos seguidores de Phil la marmota-, lo mismo que escribíamos hace más de diez años, cuando se gestaba la anterior LOMCE:
El nuevo ministro Wert -qué facil es escribirlo en el teclado- ha presentado las principales líneas de su proyecto político educativo, y después fuese y no hubo nada, sólo humo. Si hemos de valorarlo por lo que dijo ante la prensa costaría creer que sepa lo que tiene entre manos. Será buen sociólogo, desde luego, -supo quién ganaría las pasadas elecciones y se arrimó al árbol que buena sombra le daría-, a la vista está, pero de Educación anda todavía cortito. Siguen nombrando para este puesto a personas que tardan siglos en saber lo que ocurre de verdad en el sistema educativo y así nos va. Si las simplezas que presentó como "pograma" es todo lo que se le ocurre para arreglar este desastre, ¡dios nos coja confesados!
Que para el PP uno de los problemas más urgentes sea cambiar la Ed. para la Ciudadanía por otra estupidez similar -Ed. Cívica y Constitucional-, dice mucho del dominio del pensamiento débil en los programas políticos. Una materia que ya nació fallida y devaluada gracias al PSOE, de sólo una hora a la semana y sólo en 3º de la ESO, no merecería siquiera un renglón en ningún programa político serio. Sólo es consecuencia del bobo debate en que se instalaron PP y PSOE a cuenta del embrollo educativo de este país, y su sonoro fracaso interno e internacional. O qué diga, en referencia al bilingüismo -que piensa incentivar prácticamente desde los paritorios-, que "no se trata de estudiar inglés, sino de estudiar EN inglés" y se quede tan henchido de sí mismo, como si hubiera dicho algo inteligente, nos deja perplejos. Comienza a hablar como Zapatero, con bobos y errados aforismos y eso también preocupa.
Y nada de Pacto por la Educación, nada de qué pasa con los conciertos de la privada, nada de qué pasa con la religión -eso sí que es doctrina curricular-, nada de qué pasa con la financiación del sistema educativo, nada de qué pasa con los necesarios recursos humanos, nada de qué pasa con las medidas educativas de atención a los más desfavorecidos, nada de qué pasa con la sangría económica de los másteres a la bolognesa, nada de qué pasa con el sistema de becas, nada de qué pasa con las estúpidas políticas igualitaristas, etcétera, etcétera. Temas desde luego mucho más importantes para conocer un programa político que las vaguedades que anunció como si fueran verdades reveladas por el oráculo de Delfos.
¿O no dice realmente lo que piensa hacer?
En fin, como quiera que todo hace pensar que volvemos a repetir los errores, que no han aprendido nada, que regresamos al pasado por tercera vez, invoquemos un sortilegio que nos libre de la maldición de los incompetentes que, como ya sabíamos, andan distribuidos al azar por todas las organizaciones políticas. ¿Por qué no acaban de entender que la mejora del sistema educativo sólo puede ser el resultado de un Pacto por la Educación de toda la ciudadanía española? Como decía Einstein, sólo el universo y la estupidez humana son infinitos.
Después vendrían de nuevo los socialistas con la Sra. Celaá y su infumable LOMLOE. Y a empezar de nuevo el rosario de estupideces. Y ahí seguimos, mareando la perdiz. Ya que Phil, la marmota, es nuestra verdadera inspiración política, aquí les dejamos un trailer de la película. Al menos nos reiremos un rato. "Yo les diré cómo será el invierno, va a ser frío, va a ser gris y va a durarles el resto de su vida".
Abbott Elementary es una premiada serie de ficción (Disney +) sobre un colegio público de educación primaria situado en un barrio de Filadelfia de mayoría afroamericana. En tono de comedia blandita, tipo disney, va hilando la vida interna de su profesorado y su alumnado. Se deja ver, es agradable y positiva, no es una distopía deprimente, lo cual ya es un avance en estos tiempos de catástrofes cinematográficas a cual más agobiante y terrorífica. No, nada de muertos ni enfermedades, por el contrario, la serie rezuma una actitud positiva ante la vida y ante sus dificultades, lo cual no deja de ser también una lectura parcial de la realidad.
Traemos aquí esta serie porque de manera colateral nos ilustra sobre varias cuestiones que creemos interesantes. Aunque toda extrapolación de realidades -la norteamericana comparada con la nuestra- constituye un ejercicio arriesgado, y menos si viene de la mano de una serie de ficción, no nos resistimos a realizar algunos paralelismos.
1. Las maestras de la escuela Abbott -la mayoría del claustro son mujeres afroamericanas- luchan a diario por la falta de presupuesto y de recursos que el distrito escolar no les facilita y las hace trabajar siempre en precario. A veces, incluso de manera algo irregular, han de conseguir materiales por las vías más insospechadas -petición mediante vídeos en Tik-Tok o mediante suministradores anónimos poco honestos-. Parece que la falta de fondos públicos para la dotación adecuada de las escuelas y para pagar dignamente a los docentes no es un mal exclusivo de nuestro país, aunque ya saben aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos". Lo que sorprende, no obstante, es que, a pesar de todo, sus aulas y escuelas están mucho mejor dotadas que las nuestras: disponen de comedor con cocineras -no de servicio de catering-, de enfermería atendida por una profesional sanitaria y de personal de mantenimiento del centro, no sólo de administrativos. Sus aulas están llenas de recursos didácticos y su edificio cuenta tanto con calefacción como con aire acondicionado en todas las dependencias del centro. ¡Y aún así se quejan de la falta de dinero! Si se pasaran por las nuestras dejarían de quejarse para siempre.
2. A pesar de que el sistema educativo norteamericano es muy descentralizado, tanto en programas como en gestión administrativa y económica- la organización de los centros no parece resentirse de lo que para nosotros -nuestro país- sería un "caos". La gestión económica y de personal no depende siquiera de cada Estado -mucho menos del gobierno federal- sino de los distritos escolares -un distrito agrupa a los centros de una misma zona-. Tampoco existe un currículo nacional, ni siquiera de cada Estado -aunque este puede proponer programas, iniciativas o asignaturas comunes- sino que será también cada distrito quien establezca la organización del currículo en su zona y contrate o despida a su personal. ¿Esto es mejor que lo nuestro? No estamos diciendo eso, pero lo que es evidente que lo nuestro tampoco puede decirse que sea mejor ni que obtenga mejores resultados. Al menos, el suyo es un sistema más flexible y ágil. El nuestro es rígido y pesado, cuesta movilizarlo y dinamizarlo. ¿Aprenden más los niños y niñas en nuestras escuelas que en las de ellos? Habría que aportar datos para eso y no los tenemos que sean fiables.
3. El colegio Abbott tiene también problemas con la directora del centro. Parece que en esto no nos diferenciamos mucho. La condición humana es lo que tiene, es transversal a distintas culturas y no siempre llegan a estos puestos los mejores, sino los que mejor se mueven en ambientes de intrigas y favores, no siempre para bien de la educación. No obstante, la imagen casi caricaturesca de la directora en la serie es una crítica más que divertida a la falta de profesionalidad y vocación de los muchos que ejercen esta función en los centros educativos. También en los nuestros, por desgracia.
En fin, Vds. sacarán muchos más paralelismos si se entretienen con esta amable serie sobre un colegio de primaria en Filadelfia y, de paso, echarán un rato agradable entre tantos zombis, asesinos en serie, criminales perversos y catástrofes como las que inundan nuestras pantallas, no sabemos si preparándonos el cuerpo para lo peor.
Aquí les dejamos con un trailer de la serie, por si no la conocen. Lamentamos no haberla enncontrado con subtítulos en español. Pero se trata de que vean el contexto ambiental y saquen sus conclusiones.
Se han dicho muchas cosas de la LOGSE (1990), la mayoría malas, algunas buenas, pero casi todas, malas o buenas, han errado el tiro por mucho al centrarse en los aspectos más "ideológicos" de la ley, los que más suelen vender los políticos y comprar los medios de comunicación. En pocos sitios se ha hecho una crítica razonada de sus pocas luces y sus muchas sombras. Es cierto que treinta años después a casi nadie le interesa ya el tema, pero si queremos entender algo del naufragio en el que se encuentra nuestro sistema educativo actual deberíamos analizar por qué y cuándo se empezó a agujerear su casco. Veamos.
La LOGSE (1990) fue un mayúsculo error estructural, curricular y presupuestario. A partir de ahí, esa tormenta perfecta de equivocaciones se mantuvo tronando durante décadas porque las leyes posteriores -tanto las del PSOE como las del PP- lo único que hicieron fue enfangarse aún más en sus lodos. Ninguna hizo nada por corregir los graves errores iniciales. Al contrario que muchos, nosotros pensamos que LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE tienen más cosas en común que diferencias."Batallitas" como la de la Educación para la Ciudadanía, la Religión o las pruebas -que sí, que no- de septiembre, sólo han sido eso, batallitas que escondían la incapacidad y la poca voluntad de solucionar los graves problemas originados por la LOGSE. Para resumir, podemos desglosarlos en tres grandes apartados:
Errores estructurales: cierto que la LOGSE implantó un cambio estructural del sistema educativo que acabó con la doble vía configurada por Preescolar, EGB, (BUP o FP), pero la cerró en falso. La Educación Infantil (0-6) que trataba de acabar con la dualidad Guardería-Preescolar, lo único que ha hecho todos estos años ha sido consolidarla paradójicamente. Nunca se apostó por la construcción de Escuelas Infantiles 0-6. Fue uno de los muchos engaños -que no errores- de la LOGSE. La Educación Primaria se convirtió en una mini-EGB con dos cursos menos, dividida en tres ciclos como aquella. Se le impidió, así, ser una etapa con sentido propio sin tener que mirar y preparar para la ESO. La ESO, por su parte, ha sido el mayor desastre de la reforma estructural LOGSE. Estuvo mal planteada desde el principio. Nunca ha funcionado bien ni funcionará en el futuro. Concentra todos los desajustes del sistema creando una bolsa de problemas irresolubles que sólo se han intentado paliar con la bajada de niveles y/o la relajación de las exigencias académicas o evaluadoras (Vean aquí la última ocurrencia de la Comunidad Valenciana para calificar al alumnado en 1º y 3º de ESO). Y, finalmente, el Bachillerato ha perdido su identidad y su sentido -con respecto al anterior BUP- al reducirse a sólo dos cursos muy diversificados tras una ESO muy comprensiva que nunca ha contado con las necesarias medidas de atención a la diversidad para resolver la excesiva heterogeneidad de un alumnado "cautivo" -que no cautivado- bajo sus enseñanzas. En el fracaso de la FP no hace falta extenderse, basta constatar que la prometida "solución" de las enseñanzas profesionales ha formado parte de todos -TODOS- los programas electorales desde 1982, que muchas CCAA vuelven a crear los centros específicos de FP que la LOGSE eliminó, y que, en la actualidad, sólo la iniciativa privada está sacándola adelante ante el tapón colosal que supone las decenas de miles de estudiantes que durante décadas no han podido acceder a los grados profesionales por falta de ciclos y plazas públicas.
Errores curriculares: en esencia el currículo de las etapas educativas se ha mantenido constante -o en delirante aumento- desde la LOGSE. Por cierto, la LOGSE no supuso tampoco una ruptura con los anteriores programas renovados de la UCD de 1981. Tan sólo se limitó a maquillarlos con moderneces -como las áreas transversales, que nunca llegaron a funcionar- pero su núcleo disciplinar-académico-enciclopédico se ha mantenido intacto hasta la actual LOMLOE, por mucho que sigan predicando a sus feligreses que es un currículo elaborado por competencias. Ni por asomo. Por esa razón, durante todos estos años no ha sido necesario reformar la formación inicial del profesorado, ha bastado con darle un barniz de vocabulario en los CEP´s -o en el BOE- cada vez que se publicaba una nueva ley, y santas pascuas: constructivismo, transversalidad, competencias básicas, descriptores operativos, perfil de salida, rúbricas, situaciones de aprendizaje, etc., sin que la mayoría del profesorado entendiera nada. Tampoco hacía falta. Más barato imposible. Y a eso vamos.
Errores presupuestarios: en nuestro país nunca se ha invertido en educación en la medida que lo exigía adaptar y modernizar el sistema educativo heredado de la dictadura. Un sistema empobrecido y mal organizado que durante la larga posguerra se entregó a la iniciativa religiosa católica. Desde 1978, nunca, nunca, hemos superado la media europea en inversión educativa, ni siquiera cuando se aprobó la LOGSE, uno de cuyos errores más notables fue no acompasar los cambios que propugnaba con el dinero que hacía falta para implantarlos. Pero como las desgracias nunca vienen solas, lo poco que se ha seguido invirtiendo con las leyes posteriores se ha gestionado aún peor. Diecisiete CCAA -o quince si lo prefieren- han sumado ocurrencias y dislates a los del propio Estado y han malgastado o tirado directamente a la basura millones de euros que -con más cabeza y prudencia- hubieran podido ser destinados a mejor fin. Los ejemplos son numerosos: sólo por citar algunos de Andalucía, la compra masiva de ordenadores personales para cada estudiante -ya no queda ni uno-, la creación de los llamados centros TIC y DIG, con cambio de mobiliario y equipamientos -ya sólo quedan sombras-, o el Plan de Calidad -pagar al profesorado por aumentar los porcentajes de aprobados- que fracasó estrepitosamente-, han supuesto lacerantes muestras de irresponsabilidad política y nefasto manejo de los dineros públicos. Suponemos que, en otras CCAA, los ejemplos serán otros pero de parecido tono esperpéntico. Realmente, se ha utilizado el presupuesto educativo para la rentabilidad electoral, como en tantas otras cosas, -las obras públicas que ahora inundan nuestros pueblos y ciudades ante las próximas elecciones municipales son un buen ejemplo-.
En fin, para terminar, cuando se juntan todos estos errores, y se repiten ley educativa tras ley educativa, el resultado es obvio: naufragio absoluto del sistema educativo, desazón, desánimo y desconcierto del profesorado, agujero económico y desesperación por no adivinar siquiera la luz al final del túnel. Y lo de crear una nueva comisión parlamentaria para consensuar un Pacto de Estado por la Educación con vocación de estabilidad -al menos a veinte años vista- ya sólo suena a chiste macabro. Y no encontramos otra salida. Mientras tanto, a la ciudadanía se la mantiene entretenida en otras "batallitas", se la distrae con tonterías y cada cual al final sólo mira para lo suyo... Y la casa sigue sin barrer.
Faemino y Cansado representan un examen oral delirante en el siguiente vídeo. Estremece que se parezca demasiado a la realidad actual de algunas aulas. Será que no conocen la importancia del perfil de salida y la rúbrica. O no.
Visto lo visto, queremos dejar de ir a contracorriente. A partir de ahora vamos a remar en la misma dirección que nuestros políticos educativos. Así que para ser positivos hemos de anunciarles que ¡ya tenemos la solución al fracaso escolar de décadas que nos asuela en Andalucía! Si señor, lo hemos resuelto. Hemos resuelto lo que los políticos no se atreven a decir pero que todos piensan para sus adentros o charlan en sus reuniones de asesores-aduladores. La clave estaba en el currículo. Era evidente. El que tenemos está obsoleto, es un remedo de las viejas enciclopedias Álvarez de antaño, de aquellos días cuando hacía frío, pero no por el cambio climático, sino porque en las casas no había calefacción, tan sólo un brasero donde se reunía toda la familia, donde se ponía la ropa a secar y los gatos se refugiaban hasta chamuscarse la cola. ¡Mamá el gato se está quemando! ¡Zape, minino, vete de ahí, tonto!
Ahora, en pleno s. XXI, hemos dicho adiós a los viejos cuadernos de rayas, a las colecciones de cromos, a los álbumes de las maravillas del mundo o a los libros de imágenes de las tribus africanas. ¡Ya está! Ya no molan los picatostes con chocolate que nos hacían de pequeños, o las tostadas con tulipán; ahora tenemos las pantallas y los móviles acompañados de chucherías industriales de colorines. Somos modernos. Somos más felices. Y por eso, el currículo, para ser efectivos, para acabar con la ignorancia, el fracaso y el aburrimiento en la escuela, debe estar compuesto sólo por MATEMÁTICAS, LENGUA Y LENGUAS EXTRANJERAS. ¡Pues claro! Fácil. 10 horas semanales para cada asignatura, 30 horas en total, y listo. El resto de materias no sirven más que para entretener. Eso lo sabe todo el mundo. Y la escuela no está para eso. Está para aprender. Para entretenerse ya están las actividades extraescolares, los talleres, las academias y los gimnasios. La escuela debe volver a ser el sagrado recinto de las áreas instrumentales, sobre las que pivota el saber del mundo. La catedral del conocimiento.
Sólo así acabaremos con el fracaso académico, con el abandono escolar temprano, con la falta de atención y con el aburrimiento del personal. Políticos de derechas, de izquierda y de centro nos lo repiten una u otra vez. Reciclemos a todo el profesorado para reducirlo a las tres especialidades básicas, cambiemos la formación universitaria docente, sólo matemáticos y filólogos en las escuelas e institutos. ¡Qué más necesitamos! El futuro se abre prometedor ante nosotros. Las escuelas se simplificarán, su organización será más fácil, su evaluación también. Los resultados mejorarán de forma escandalosa. Nos reiremos de Finlandia. Nos reiremos de las pruebas PISA. Nos reiremos de Freinet, de Montessori, de Vigotsky, de Piaget, de Makarenko, de Freire y de Bruner, ¡menuda panda de cantamañanas!
Esa es la única solución y la tenemos ante nosotros. Hemos de ser valientes y acometer las reformas necesarias. La ciudadanía lo reconocerá más pronto que tarde. No habrá que invertir más dinero, todo será más barato, más simple, más duradero. Tres asignaturas, tres especialidades docentes y nada más: ¡la belleza de lo simple! La navaja de Ockham de la educación la teníamos delante de nuestras narices.
Bueno, para no engañarles, quizás sólo algunos, pocos, los de siempre, los más recalcitrantes, ya saben, los resentidos, dirán que eso es un disparate, que eso no es educar y que ese mundo, que esa escuela, no merecen ser vividos. Pero ya conocemos que el camino de la luz está plagado de obstáculos y de traidores que habrá que retirar cuanto antes. ¡Viva el currículo instrumental! ¡Viva!
Eso sí, imagen enviada por un resentido: el mundo tras diez años de currículo instrumental a 30 horas por semana: un infierno sin sentido.
Desaprender para renacer. Renacimiento. La educación, la sociedad, necesita un nuevo renacimiento. Su herrumbroso esqueleto ya sólo sostiene un cuerpo viejo, decrépito, sin apenas vida. Aún no sabe que mal levanta cada día un muerto viviente. Una rutina, una inercia que lo mantiene arrastrando pesadas cadenas, cada vez más a la defensiva, esperando la hora definitiva, la hora en que certifiquen su defunción y sea enterrado sin honor ni alharacas. Si a finales del s. XIX y principios del s. XX un colectivo de intelectuales, políticos y educadores propugnó la "regeneración" de España a través de la educación, visto el desastre y la decadencia en que estaba sumida, a principios de este s. XXI es necesario un renacimiento educativo que acabe con las viejas y obsoletas estructuras y alumbre un tiempo nuevo.
Quienes aún no consideran que vivimos en un mundo y, sobre todo, en un país sumido en una crisis profunda de valores y creencias es que practican el dontancredismo propio de los ciegos -o sinvergüenzas- políticos, incapaces de ver que todo se desmorona a su alrededor mientras creen que ellos no se hundirán con el Titanic. Pero vivimos en el tiempo de descuento de un partido próximo a su fin, y deberíamos estar preparados para construir algo nuevo y no para repetir los mismos errores y con los mismos mimbres -y sinvergüenzas- que nos han traído hasta aquí. Las crisis promueven cambios, a veces a peor, así que deben cogernos bien armados para afrontar los retos futuros con otras herramientas, con otros valores y con otras creencias.
Eso es renacer. Haberse desprendido, desaprendido, de todo lo anterior y construir algo nuevo. Porque la educación, tal y como viene desarrollándose en las últimas décadas, está abocada al fracaso y a la implosión desde distintos frentes: populismos, manipulaciones, ideologías iluminadas, religiones, burocracias economicistas, neoliberalismos, capitalismos salvajes, dictaduras y dictablandas, autocracias, teocracias y videocracias..., todas con el denominador común de no permitir que nadie aprenda a pensar, sino a obedecer consignas, lemas, relatos, órdenes, sentencias. Adoctrinar, no educar.
Renacer es pensar de nuevo el mundo que nos ha traído hasta aquí, un mundo que tiene mal futuro por la senda delirante de mentiras y torpezas por la que transitamos desde hace tiempo: cataclismo ambiental, guerras, hambrunas, masacres, nacionalismos excluyentes, separatismos violentos, alienación de masas, odios tribales, venganzas, ajustes de cuentas, ombliguismo occidental... La escuela en este mundo ciego cada vez está más desconectada de la vida real y de las expectativas de las personas (Roger Schank), por eso hay que acabar con ella y construir otra.
Y si no lo creen, vean este breve vídeo de Jurgen Klaric titulado "cómo sobrevivir al sistema educativo".
Desaprender significa reconocer que todo lo que se ha hecho no ha dado el resultado esperado y que es momento de dejar todas las creencias aprendidas y los conocimientos pasados de moda para promover diferencias y cambios. Digámoslo de otro modo: la solución pasa por saber que lo que hay no tiene solución. De alguna manera, muchos podemos pensar algo así con lo que ha ocurrido en el sistema educativo de nuestro país: un sistema educativo corrompido desde sus principios a su organización (Lledó, E. Fidelidad a Grecia. Ed. Taurus, 2020) que sólo tendría una salida si, primero, saliéramos de él y, a continuación, montáramos otra cosa bien diferente, porque es un edificio que hace aguas por todas partes y sus cimientos son de barro.
Desaprender es abrir nuevas posibilidades para pensar cuando la realidad cierra toda opción de reflexión, es ir más allá de los callejones sin salida de las vigentes y tradicionales representaciones del mundo y del hombre (Hannah Arendt) para poder interpretar nuestro presente. El currículo escolar ha llegado a este punto crucial, a esta deadline. Es urgente reconocer su inutilidad, cancelarlo de una vez por todas, y reconstruir el discurso escolar desde nuevos parámetros: desaprender todo lo que hemos "aprendido" porque nada nos sirve, sólo nos confunde, nos ahoga y nos aboca al naufragio personal y social.
Desaprender significa abandonar las vetustas vestiduras cognitivas del currículo enciclopédico -más propias del s. XIX- y construir una educación para el s. XXI, una nueva forma de pensar la escuela. ¿Cuánto más tendremos que darnos contra el muro para darnos cuenta de que por este callejón no llegamos a ningún sitio deseable? Y hace falta una conjunción de fuerzas desde todos los ámbitos y sectores sociales para promover un verdadero cambio educativo. No lo hará en solitario el profesorado, no podemos esperar nada bueno de nuestros políticos y las familias necesitan tiempo, liderazgo e ideas claras para saber dónde ir. Ha de ser la sociedad civil al unísono la que impulse una "revolución" educativa que aglutine al país en un nuevo camino y en un nuevo contrato social. Ideas, experiencias, investigaciones..., las tenemos delante hace tiempo, sólo hemos de articularlas y darles forma para configurar una nueva manera de entender la educación y el sistema escolar. Cerrar finalmente las "cárceles y fábricas" del siglo XIX y XX y alumbrar los nuevos tiempos y espacios de nuestras instituciones educativas en los que aprender una nueva mirada, construir un nuevo futuro.
Desaprenderno es fácil, es duro, es sentirse desnudo y frágil al desprendernos de las viejas telarañas cognitivas y afectivas que nos han sostenido hasta ahora. Pero desaprender es la antesala del renacer, de un renacimiento personal, ver y sentir el mundo con otros ojos. Y nadie mejor que María Zambrano para hacérnoslo comprender: Nacer sin pasado, sin nada previo a qué referise, y poder entonces verlo todo, sentirlo como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío; abrir los ojos a la luz sonriendo...
Hablando de desaprender, nada mejor que este vertiginoso monólogo de Goyo Jiménez sobre lo que nos queda por aprender de los americanos en cuestiones de sexo. Que lo disfruten.
Hoy no vamos a contarles nada. Sólo vamos a rogarles que dediquen quince minutos a ver el siguiente vídeo donde el cantante y compositor uruguayo Jorge Drexler imparte una charla TED sobre "Poesía, Música e Identidad". Si después de verlo entienden el poder que tienen las artes en el alma humana y, en consecuencia, el papel crucial que pueden jugar en la educación de las nuevas generaciones es que no todo está perdido. Que lo disfruten.
Si, además, han notado que la "transversalidad" curricular es una estupidez porque toda buena enseñanza es complejaper se, entonces, entenderán también lo erróneo del discurso simplista que nos quieren vender de las "instrumentales" como garantía del éxito educativo. Son, justamente, esas áreas instrumentales las que deberían ser "transversales" a un currículo organizado por áreas temáticas en la enseñanza obligatoria, y no al revés. Porque la mejor forma de aprender a usar un martillo -instrumento- es utilizarlo para construir algo que nos desafíe o para resolver un problema que se nos presente, y si es en equipo, mejor. Pues eso.
Empecemos por una pregunta: ¿qué nos salvó de no volvernos locos durante el largo confinamiento pandémico? o, ¿qué evitó que no cayéramos en una soledad oscura o en una larga depresión? Sí, seguro que saben la respuesta: el cine, la literatura, la música, la pintura..., y la posibilidad de compartirlo todo a través de las redes sociales. Las Artes, así, con mayúscula, son las producciones más humanas porque están conectadas directamente con nuestros sentimientos y emociones y porque nos acompañan desde el principio de los tiempos como seres inteligentes. Responden a múltiples y complejas capacidades, forman parte de nuestra personalidad, de nuestra memoria, de nuestra vida. El ser humano ha sentido siempre la necesidad de expresarse y comunicarse a través de la música, la pintura, la escritura y, más recientemente, de las artes visuales más modernas. Pues bien, a nuestros estúpidos políticos educativos esto les importa un carajo. Son un hatajo de imbéciles desde hace décadas. Rojos, azules, naranjas, verdes o morados. Da igual el color. Parecen personajes surgidos del "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago.
El reciente borrador para la organización horaria del currículo en Andalucía ha dado otra vuelta de tuerca para arrinconar aún más todo aquello que suene a enseñanzas artísticas. Vamos camino del absurdo de un currículo exclusivamente "instrumental", donde el peso de las lenguas, materna y foráneas, y las matemáticas, con género o sin género, constituye más del 50% del horario semanal del alumnado. La estupidez afecta tanto a la Educación Primaria como a la ESO. Una tendencia que no es nueva, viene arrastrándose -como hemos denunciado aquí en muchas de nuestras entradas- desde hace décadas. Ahora la culpa es de la LOMLOE, pero lo mismo sucedió antes con la LOCE, la LOE o la LOMCE. Es palmario que la imbecilidad es una característica transversal de los distintos partidos gobernantes, tanto de "izquierdas" como de "derechas" o "liberales". Como afirmaba Albert Einstein "hay dos cosas infinitas, el universo y la imbecilidad humana".
Pues bien, de nada sirven las evidencias ni los datos. Desde hace décadas, por más que cada reforma educativa aumenta el horario de estas supuestas "áreas instrumentales" los resultados obtenidos en todas las pruebas nacionales e internacionales siguen tozudamente situándonos a la cola de Europa y del mundo occidental en competencias comunicativas y matemáticas. Así que al tonto de turno lo único que se le ocurre es: "si no quieres sopa, taza y media", y opta por una política marxista (de Groucho Marx, claro), "más madera, (más horas), es la guerra". Aquí hemos repetido hasta aburrirles que más horas de lo malo sigue siendo malo o peor. Pero nada, todo se quiere arreglar aumentando las horas instrumentales pero sin pensar un minuto en qué se está haciendo en las clases de lengua, idiomas o matemáticas para que se obtengan tan malos resultados. Es verdaderamente exasperante.
Mientras, se reduce, reforma a reforma, la enseñanza de la música y de las artes visuales y plásticas. Ya ni siquiera podemos llamarlas "marías", como antaño, sino "fantasmas" curriculares. Van camino de desaparecer del currículo para acabar recluidas en talleres ocupacionales o municipales por las tardes y ¡santas pascuas! Un verdadero dislate. ¡Otra vez!
En 2007, cuando se iba a desarrollar en Andalucía la LOE del PSOE, un borrador interno de la Consejería de Educación, que fue retirado por la propia consejería antes de darlo a conocer, contemplaba el primer leve aumento de los horarios semanales de las enseñanzas artísticas para la ESO en Andalucía (6 horas semanales en los tres primeros cursos de la etapa -esto es, 2 horas por curso, tanto de Música como de Plástica-, más 3 horas como materias opcionales en 4º ESO). Sin embargo, la consejería finalmente decidió aumentar el horario de matemáticas e idiomas, así como implantar las materias de "refuerzo de lengua" y "refuerzo de matemáticas" que, años más tarde, evidenciaron, como era previsible, un rotundo fracaso. Otra oportunidad perdida.
Ni las intervenciones de Sir Ken Robinson, a quién hemos traído aquí en innumerables ocasiones, ni las propuestas de la asociaciones de profesor@s de Música o Educación Visual y Plástica de Andalucía, ni los fiascos obtenidos una y otra vez por nuestros "lumbreras" de la consejería de educación, han logrado cuestionar una política curricular condenada al fracaso año tras año, reforma tras reforma. Por lo visto, en la próxima pandemia nos dedicaremos a rellenar cuadernillos de cuentas y caligrafías, hacer análisis sintáticos o ecuaciones de segundo grado para hacerla más llevadera. ¡Qué chupi!
Aquí os dejamos un llamamiento en defensa de la Música en la educación andaluza a cargo de uno de nuestros músicos y compositores más reconocidos, Javier Ruibal. Y de camino, una de sus mejores canciones "Agualuna", en este casoacompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba. ¡Viva la Música! ¡Vivan las Artes! Que lo disfruten.
Continuando con nuestra entrada anterior, a pesar de que hayamos perdido cualquier esperanza de que sirva para algo, visto lo visto, y visto lo que puede venir, no nos resistimos a terminar el análisis crítico de algunos de los problemas que aquejan a la educación andaluza de cara a las nuevas elecciones que se avecinan.
El currículo de la enseñanza no universitaria, desde infantil a Bachillerato, es un muerto viviente. Eso sí, parece que es un muerto que goza de una salud excelente porque ni PSOE ni PP son capaces de enterrarlo, ni en España ni en Andalucía. Por el contrario, suelen darle carnaza legislativa para que se mantenga en pie otros cuatro años más. El de la LOMLOE es tan infumable como lo era el de la LOMCE, o el de la LOE, o el de la LOCE, o el de la LOGSE. En fin, cierto es que en este tema, la responsabilidad principal recae ahora en el gobierno del Sr. Sánchez. Gracias al último juego de mesa que se inventan en la LOMLOE los resucitados psicólogos "walking dead", el Sr. César Coll(71 años) y la Sra. Elena Martín, responsables que fueron del desastre curricular de la LOGSE en 1990 -¡hace más de 30 años!- (Vean el vídeo que les insertamos más abajo), nos encontramos con otro pestiño curricular preñado de estupideces y nueva nomenclatura. Por cierto, desdiciéndose de lo que hicieron hace treinta años. Lo cual es una forma de reconocer que la cagaron con la LOGSE, aunque ahora los contratan para la LOMLOE. Por tanto, la Junta de Andalucía tiene un margen de maniobra corto para desfacer el entuerto pero, a la vista de lo que hizo el PP con el currículo de la LOCE y la LOMCE, estamos convencidos de que dicho margen de maniobra no vendrá a corregir los errores de bulto que contiene el Real Decreto de Enseñanzas Mínimas actual sino que lo empeorará. (Acudan a entradas anteriores para un análisis más pormenorizado)
La (des) organización y burocratización de los centros educativos. Los respectivos Reglamentos de Organización y Funcionamiento que determinan la participación de los distintos sectores en el hecho educativo son una farragosa e indigesta macedonia de funciones, órganos, reuniones y normas que lo único que hacen en los colegios e institutos andaluces es entorpecer la representatividad, la eficacia y la coherencia de la acción educativa. Ni profesores, ni familias, ni alumnos están contentos con una estructura esencialmente burocrática, vacía de contenidos reales, de escasa autonomía y que no promueve la corresponsabilidad ni la participación de cada uno de ellos en el funcionamiento y mejora de los centros escolares. Hasta ahora, nadie ha puesto "pie en pared" ante tamaño dislate legislativo y funcional. Ya es un clásico, pero el vídeo de abajo resume bien el "espíritu" de esta bur(r)ocracia educativa y organizativa que nadie ha querido hasta ahora eliminar.
Hasta aquí completamos, junto a la entrada anterior, una breve relación de problemas educativos andaluces que siguen sin respuesta después de décadas de democracia. ¿Servirán como tema de debate para la próxima campaña electoral andaluza? Mucho nos tememos que no. Pero, en fin, ahí quedó eso. Así son las campañas electorales en nuestro país, una sarta de mentiras y una sarta de silencios. Sigan votando.
Contexto:Reunión "secreta" de "notables" y "expertos" con el equipo de dirección de la Consejería de Educación de Andalucía en el salón de un hotel. Asisten profesores de universidad, directores de centros, representantes sindicales, técnicos de la consejería, delegados provinciales, inspectores, profesores, jefes de servicio, directores generales, viceconsejero y consejera. Se proponen y debaten medidas para mejorar el sistema educativo andaluz.
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Profesor de universidad (PU): La medida clave para mejorar la educación andaluza es, sin lugar a dudas, la formación de su profesorado. En la actualidad es una formación mediocre, incompleta y muy deficitaria. Con ese bagaje profesional no se pueden implementar medidas, ya sean curriculares u organizativas, que puedan ser efectivas porque siempre toparán con un muro infranqueable.
Viceconsejero (VIC): Ya estamos pensando en eso y vamos a poner en marcha un sistema para mejorar las prácticas de aquellos profesores que han aprobado las oposiciones docentes.
PU: Considero que esa medida será poco efectiva. Es la formación inicial que se imparte en las universidades la clave que hemos de tener en cuenta. Una mala formación inicial no puede ser sustituida ni por la formación permanente (CEP), ni por las prácticas de los opositores, ni por ningún postgrado al uso.
Consejera (C): En todo caso, yo no puedo intervenir en ese tema porque no tengo las competencias de las enseñanzas universitarias, sólo de las no-universitarias. La enseñanza universitaria compete a otra consejería, así que no podemos hacer nada.
Profesora de Secundaria (PSEC): Consejera, como profesora de a pie no puedo entender que la consejería se declare impotente en un tema tan importante. Usted forma parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, es allí donde tiene que hacer valer sus propuestas, defenderlas y sacarlas adelante.
C: ¡No te tolero que me digas cómo tengo que trabajar! Yo me responsabilizo de lo que me compete pero en este caso no me compete.
PSEC: Consejera, con el debido respeto, ¿crees que una persona preocupada por la educación en Andalucía puede hacer esas diferencias? ¿No puedes ser interlocutora con el compañero que dirige la consejería que rige las enseñanzas universitarias para realizar acciones conjuntas?
C: ¡No, no puedo! No es tan fácil. Así que, lo siento, pero no hay más nada que hablar sobre este tema.
Final:Efectivamente, después de estas reuniones, la consejería de Educación no mejoró ni un ápice la formación inicial del profesorado. Tampoco mejoró las prácticas docentes de los aprobados en las oposiciones, que siguen hoy siendo un trámite burocrático sin más. Ni el CAP anterior ni el MAES actual de Secundaria han servido tampoco para nada, sólo para hacer perder el tiempo al personal. La primera -y única- Ley de Educación de Andalucía (LEA, 2007) no sirvió, pues, para mejorar absolutamente nada: ni currículo, ni formación, ni profesorado, ni centros. Otra iniciativa que acabó en la basura. Aunque la ley sí se publicó en el BOJA previa colección de fotos de la consejera posando con sindicatos, asociaciones de profesores, directores de centros, parlamento, etc... Quizás, sólo era eso lo que pretendía, pero su mandato expiró y se perdió en el olvido, como tantos otros consejeros.
Contexto: Sala de reuniones de la Consejería de Educación de Andalucía. Reunión de responsables de elaboración de las propuestas curriculares para la ESO con el Director General de Ordenación Educativa y sus Jefes de Servicio. Se debate la distribución horaria de las materias de la ESO.
Coordinador currículo ESO (CCE): El horario que hemos pensado para la etapa es el que se os ha distribuido al inicio de la reunión. Como veis se han suprimido las materias de refuerzo de Lengua y Matemáticas en el primer ciclo de la etapa y sus horas asignadas se han redistribuido entre las materias artísticas, Música y Educación Plástica, que desde ahora tendrán más presencia en dicho ciclo.
Director General (DG): Me parece acertado, tenemos datos de que durante estos años pasados la ampliación del horario de Lengua y Matemáticas junto con sus materias de refuerzo no han dado los frutos perseguidos y, por contra, han aparecido problemas incomprensibles como que un alumno apruebe la Lengua o las Matemáticas y suspenda sus refuerzos correspondientes al ser impartidas las materias por profesorado distinto con criterios distintos.
CCE: Además, en los últimos años se ha venido insistiendo en la ampliación del horario de las "instrumentales" (Lengua, Matemáticas, Idioma) como la solución al fracaso escolar, cuando es evidente que no ha funcionado: más malo de lo mismo sigue siendo igual de malo o peor. El "fracaso" no es un problema de cantidad de horas sino de calidad de la enseñanza que se imparte. Por ese camino, el currículo se convertirá en un currículo "instrumental" condenando al resto de materias, las artísticas, por ejemplo, a ser meramente decorativas. Si lo que se persigue en la ESO es una educación equilibrada de la persona no podemos seguir cayendo en el mismo error.
DG: Completamente de acuerdo. Llevaré esta propuesta a la reunión con el Viceconsejero. Nos vemos dentro de un mes.
Pasa un mes. Sala de reuniones de la Consejería de Educación.
DG: Tengo que comunicaros que la propuesta de horario de la ESO ha sido rechazada.
CCE: ¿Con qué motivo?
DG: Un asesor del Vice considera que no podemos quitar la materias de refuerzo de Lengua y Matemáticas.
CCE: ¿Por?
DG: Por lo visto, tiene un jardinero que va a su chalet y le ha preguntado que cómo le va a su hijo en esas materias, y le ha contestado que muy bien, que son casi las únicas asignaturas que aprueba, así que considera que no las podemos quitar. Ha convencido al Vice y a la consejera para mantenerlas.
CCE: ¿Con ese argumento? ¿No dio más razones? ¿Alguna explicación, quizás? ¿No ha visto los datos que tenemos?
DG: No. El jardinero lo convenció, por lo visto. Eso es lo que hay. No podemos hacer nada. Así que no modificaremos el horario.
CCE: No me lo puedo creer.
Final: La ESO continuó con el mismo horario con escasos retoques. Las materias artísticas siguieron siendo ignoradas, así como la Educación Física y las Ciencias. Se aumentaron, de nuevo, las horas de las "instrumentales". Pasados los años, el fracaso académico -así como los malos resultados PISA- continuaron en los mismos pésimos porcentajes que ya existían a pesar de que más del 50% del horario semanal del alumnado andaluz estaba dedicado a machacar un currículo "instrumental". "Si no quieres caldo, toma dos tazas". El equipo de coordinación y elaboración curricular se disolvió. El Director General abandonó la consejería a los dos meses. Las nuevas propuestas se guardaron en un cajón de Torretriana. Nadie las dio a conocer.
INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA-PLURILINGÜE
Basado en hechos reales
Contexto: Instituto de Educación Secundaria. Conversación de profesora de inglés de 2º de la ESO con el orientador del centro. Despacho del Departamento de Orientación. A petición de la profesora.
Profe de inglés (PI): ¿Por qué me habéis metido a Rosalía (nombre figurado) en mi clase de inglés?
Orientador (O): Yo no te he metido a nadie. Las listas las elabora la Jefatura de Estudios y esa chica pertenece a ese grupo.
PI: Pues a mi me han dicho que has sido tú quien la ha metido ahí porque esa chica deberia estar en la clase de educación especial. No sé si lo sabes pero Rosalía es esa chica mongólica, ya sabes...
O: Con Síndrome de Down.
PI: ¿Qué?
O: Que no es de Mongolia. Padece desde su nacimiento una alteración genética llamada así.
PI: Sí ya, qué más da. Lo que quiero decir es que si la dejáis ahí yo no pienso darle clase de inglés.
O: ¿Por qué?
PI: Pero, vamos a ver, ¿esa niña para qué quiere saber inglés?, la pobrecita. Yo no puedo perder el tiempo con ella, no se entera de nada. ¿Qué quieres, que abandone a los demás y me ponga con ella? No tiene sentido. Además, yo no estoy preparada para eso, ni saqué las oposiciones para eso. Que se hubiera quedado en Primaria.
O: ¿Eso es lo que tenemos que decirle a sus padres? ¿Que la mantengan en Primaria aunque tenga catorce años? ¿y hasta que cumpla los 18? ¿Que no puedes perder el tiempo con ella? Pero, ¿tú te estás oyendo?
PI: Me da igual. Que se la lleven los padres del centro y le enseñen una profesión, a limpiar, yo qué sé. No es mi problema.
O: Pues, siento decirte que Rosalía ES tu problema. Rosalía es alumna tuya y ES tu responsabilidad enseñarle inglés. Puedo comprender que no sepas qué hacer con ella, pero puedo ayudarte a encontrar materiales y recursos para hacerlo si tú...
PI: No pienso hacer nada de eso, que lo sepas.
O: Enterado, pero no me parece que actúes correctamente...
PI: Corta, no me interesa para nada tu opinión.
O: Bien, entonces te informo que debes comunicárselo al tutor del grupo y a la Jefatura de Estudios. Te diré una cosa: Rosalía es una niña con muchas posibilidades educativas y muchas habilidades. Es importante que se integre con su grupo, que no se sienta marginada, debes saber que es muy sensible, sobre todo ante el rechazo o el desprecio y le encanta aprender cosas nuevas y establecer relaciones con otras personas. Es un encanto de chica, deberías conocerla mejor antes de tomar una decisión.
PI: Esto no es una ONG, ni Cáritas, ni un club para pasar el tiempo, es un centro de enseñanza. Si no va a hablar inglés en su vida ¿para qué me voy a esforzar yo en enseñarle nada?
O: ¿De verdad crees que tu única función como docente aquí es enseñar inglés? ¿Educar no es algo más que eso? ¿La quitamos también del resto de materias, de matemáticas porque no va a ser matemática, de ciencias porque no va a ser bióloga, de educación física porque es un poco torpe al correr? ¿De verdad me estás diciendo que Rosalía no puede aprender NADA de inglés con tu ayuda?
PI: Mira, yo no tengo más nada que hablar contigo. No sé para que me he molestado siquiera en venir aquí. Que sepas que esa niña la quiero fuera de mi clase cuanto antes.
O: Una última pregunta tan sólo, ¿si Rosalía fuera tu hija o tu sobrina me estarías diciendo lo mismo?, ¿te parecería justo? Yo creo que no, así que, por lo que a mi respecta, Rosalía se quedará en esa clase y tú le enseñarás inglés. Yo puedo ayudarte, si quieres. Si no, se lo tendrás que comunicar al tutor del grupo, a la familia de la alumna y a la Jefatura de Estudios. Incluso es posible que el inspector te pregunte por la adaptación curricular que debes desarrollar con ella.
Una mirada de odio y un sonoro portazo acabó la conversación.
Final: Rosalía permaneció en su clase todo el curso. La profesora de inglés, a regañadientes, se puso a buscar recursos metodológicos para trabajar con ella. Tan sólo dos años después, esa profesora, ya como Jefe de su Departamento, tenía a disposición de cualquier docente de inglés una batería de recursos metodológicos y textos para atender a chicas como Rosalía e incluso con mayores dificultades de aprendizaje. Jamás volvió a plantear ningún problema para atender a alumnado con necesidades específicas. Diez años después de aquella conversación una de sus hijas sufrió trastornos alimentarios graves y hubo que flexibilizarle la escolarización y la adaptación del currículo.
¡Vivan las cadenas! A veces, muchas veces, los docentes no desean ejercer su derecho a la libertad de cátedra, o se escudan tras vanas excusas para no hacerlo valer. En una interesante entrevista realizada al profesor de literatura del IES Gustavo Adolfo Bécquer de Sevilla, ManuelGarcía, este afirmaba que "en mis clases siempre he usado todo tipo de textos de primer nivel, nunca cojo las tontadas que nos mandan desde arriba (...) la mayoría de los docentes no quieren utilizar su libertad". Una realidad constatable en cualquier centro pero, ¿por qué se produce esta renuncia?: ¿desinterés?, ¿mala formación?, ¿baja autoestima profesional?, ¿comodidad?
La pregunta no tiene una respuesta única ni sencilla. Lo cierto es que muchos docentes se limitan a desarrollar un trabajo rutinario en sus clases, sin interés ni ilusión, atentos únicamente a los preceptos legales y burocráticos que se prescriben desde arriba -MEC, CCAA, delegación, inspección-. Aunque resulta curioso que esto suceda en un sistema educativo que no posee controles de calidad efectivos, y que permite la coexistencia de profesorado inquieto, responsable y bien formado junto con otro porcentaje de profesorado "funcionario" en su peor sentido, limitado a "fichar" y cumplimentar "papeles" con tal de no tener problemas. Y esto ocurre, pues, en un sistema en el que existe un amplio margen de actuación docente más allá de lo prescrito. Entonces, ¿por qué no ejercen muchos docentes su libertad de enseñar de acuerdo a su formación y sus convicciones? ¿Por qué no asumen su responsabilidad profesional?
La vocación, la buena formación, la honestidad profesional y el compromiso con el alumnado, son las claves que hacen de la enseñanza un acto único, artístico, capaz de remover conciencias y mejorar la educación de los jóvenes. Pero, al contrario que un médico o un arquitecto o un sociólogo -que no acude al BOE o al BOJA para saber cómo debe desarrollar sus prácticas-, un docente está sometido a un ingente caudal de legislación y normas que le ordenan qué debe enseñar, cuándo debe hacerlo, cómo hacerlo y cómo evaluarlo. De tal forma, que muchos no sabrían qué hacer si se les diera la posibilidad de decidir por sí mismos qué, cuándo y cómo enseñar. Este complejo proceso de alienaciónprofesionalprogramada -que no casual- es consecuencia de dos procesos bien conocidos: la "desprofesionalización" y la “intensificación" de la labor docente. Esto supone, por un lado, suplantar las decisiones profesionales del profesorado por otras tomadas en instancias -políticas- que poco tienen que ver con las prácticas educativas (desprofesionalización, A. Hargreaves) y, por otro, aumentar paulatinamente la exigencia de tareas (nuevas demandas, burocracia…) que se le hacen a los docentes sin mejorar sus condiciones laborales ni formativas, condenándolos al fracaso, al agotamiento o al abandono (intensificación, M. Apple).
En nuestro país, estos dos procesos -desprofesionalización e intensificación del trabajo docente- han sido promovidos, desde hace décadas, tanto por gobiernos del PSOE como del PP, siendo la verdadera prueba del algodón de que ambos partidos tienen mucho más en común que diferencias, si bien mantienen relatos de apariencia empeñados en hacernos creer que son distintos. No lo son. De ahí que se entienda aún menos la utilización partidista de la educación en nuestro país cuando, en esencia, ambos defienden el mismo modelo y programa político en materia educativa. No es, pues, casual que ambos hayan demostrado -otro factor común- la misma despreocupación por la formación del profesorado -ya que no se requiere profesorado crítico ni bien formado sino obediente y desmovilizado-, el mismo interés por aumentar el trabajo burocrático y la inclusión de nuevas exigencias curriculares sin mejorar las condiciones laborales, o la misma pobre financiación de cada una de sus leyes educativas.
Por tanto, lo asombroso es que todavía existan docentes, como ManuelGarcía, que sean capaces de luchar contra estos dos procesos alienadores y ejerzan su libertad de decisión como docentes, es decir, sean verdaderos profesionales de la educación a la hora de diseñar y desarrollar el currículo que van a trabajar en sus clases. Porque, aunque la presión que se ejerce sobre los docentes es grande para que se muestren “obedientes” y pasivos, algunos siguen considerando que su función social es lo suficientemente importante como para mejorar su formación, mantener una actitud comprometida con la educación de los jóvenes, eludir la intensificación burocrática y sortear la estupidez de una legislación que en gran medida es mejor ignorar o bordear hasta donde se pueda.
A pesar de todo, hablamos de un colectivo que es ciertamente minoritario tras la cantidad de años que nuestra clase política lleva desprofesionalizando al profesorado de todas las etapas educativas: mal formados, ignorados, poco respetados, nada dignificados, quemados, desilusionados… Y es que el sistema educativo ha entrado hace años en un proceso de degradación que parece irreversible. Y si no, vean cómo está la situación en el siguiente vídeo de José Mota.