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lunes, 25 de abril de 2022

La gran mentira: mejorar la educación a través del BOE

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                

Repetimos: ningún sistema educativo es mejor que su profesorado. Pero nadie se entera. No quiere enterarse nadie. Nuestros políticos menos que nadie. Desde 1978 tratan de mejorar la educación mediante el BOE. La denominada reforma de los "papeles". Siempre fue una medida condenada al fracaso. Ahora, más de cuarenta años después, sólo es un ejercicio de melancolía. El nuevo currículo de la ESO publicado en el BOE es otra muestra más de la estupidez política: ninguna reforma o mejora de la educación puede hacerse sin el concurso, complicidad, formación y compromiso del profesorado. Todo lo demás son mentiras. La gran mentira que nadie desvela en este país. Las reformas educativas "ilustradas" desde la LOGSE (1990) -todo para el profesorado pero sin el profesorado- se han ido estrellado una tras otra. Seguimos como país estando a la cola de todos los indicadores de calidad europeos e internacionales, pero es asombroso que nadie acabe con esta práctica inútil de utilizar el BOE como instrumento de mejora educativa.

Se ha intentado todo con el BOE: reformas de currículo abierto, reformas de currículo semi-cerrado, reformas de currículo cerrado a cal y canto, reformas de currículo contra la autonomía de los centros y del profesorado, reformas de currículo abierto que después cerraban las CCAA y los libros de texto, reformas con muchos contenidos por nivel, reformas para la etapa completa sin definir niveles, etc. Ninguna ha funcionado. ¿Por qué? La respuesta es evidente y fácil de hallar: porque todas han ignorado a los protagonistas del acto de enseñar y aprender: profesorado y alumnado. A lo que se añade que ninguna ha ido acompañada de una adecuada financiación. Todas han sido, desde el punto de vista curricular, reformas "baratas", muy baratas, de todo a 1 euro. Es lo que tiene el papel, que lo aguanta todo y es barato. 

Pero la realidad educativa es otra cosa. Es compleja, es dinámica, es contradictoria, es multiforme, es... humana, no es una máquina. Y no se mejora mediante leyes y decretos en el BOE o el BOJA, sino por inversiones bien pensadas y gestionadas a medio y largo plazo en formación del profesorado (inicial y permanente), construcción de centros, investigación educativa y, sí, también por la configuración de currículos consensuados, estables e innovadores que sean más propios del s. XXI que del XIX, por mucho que ahora nos quieran seguir mintiendo al meter en el BOE "moderneces" que sólo son recursos decorativos. Porque el núcleo duro del actual currículo para la ESO sigue siendo el organizado en las disciplinas de toda la vida, y cada vez con mayor peso horario (Lengua, Matemáticas, Ciencias, Idiomas...). Y, además, "tos a la vez, y tos por iguá".

Que el MEC considere bobaliconamente que el que ha publicado para la ESO es un currículo por competencias es otra de las grandes mentiras que quieren vendernos. Lo que han hecho sus equipos de "negros" no es otra cosa que trata de conciliar lo inconciliable, esto es, las directivas europeas del aprendizaje competencial con la estructura rígida de un currículo articulado en disciplinas clásicas. Otro engaño de mesa de despacho como aquel de la transversalidad que inventaron con la LOGSE los psicólogos de cabecera del PSOE, Marchesi y Coll. Una transversalidad que ahora retoman con más brío y con el mismo presagio: su intrascendencia en las prácticas reales de aula. (Anoten todo lo que hay meter ahora en cada una de las áreas tradicionales: la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el emprendimiento social y empresarial, el fomento del espíritu crítico y científico, la educación emocional y en valores, la igualdad de género y la creatividad se trabajarán en todas las materias. En todo caso, se fomentarán de manera transversal la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual, la formación estética, la educación para la sostenibilidad y el consumo responsable, el respeto mutuo y la cooperación entre iguales (Art. 6.5). ¡Cágate lorito! ¡Y se quedaron tan tranquilos! Lo más asombroso es que muchos siguen sin entender que la transversalidad es un recurso de trileros que ya constató su palmario fracaso cuando la LOGSE. Pues ni eso.

Y es que este nuevo intento no deja de ser un simple postureo político para acompañar el trago de parecer modernos vistiendo un currículo rancio. El MEC sigue apostando por la apariencia más que por el ser. Pura era posmoderna. Y en esta política de postureo, de apariencias, se quejan algunos de la indefinición o rebaja de contenidos del nuevo currículo. No se distraigan y no se preocupen, lo tienen bien pensado, como ya hicieron con la LOGSE: se encargarán las CCAA y las editoriales del libro de texto de acabar la faena iniciada por el MEC. Y así todos contentos. Menos, claro está, los que tendrán que llevar este currículo a la práctica, los docentes, a los que de nuevo se les ningunea, se les ignora y se les cuelga un muerto que por cobardía no ha querido resolver el MEC. Un sudoku irresoluble compuesto de competencias clave, competencias específicas, saberes específicos (los contenidos de siempre), criterios de evaluación y situaciones de aprendizaje. Puro parloteo academicista. Pura burocracia educativa. Ahí es nada. Y cuando algunos docentes se aclaren con este galimatías tecnocrático ya estará seguramente derogada esta reforma o, peor, agotada su paciencia. Y a empezar de nuevo.

Mientras, nadie nos va a librar -el BOE desde luego que no- de seguir liderando los peores indicadores de fracaso y abandono escolar de Europa, de tasa de repetidores o de continuidad en estudios superiores, de ocupar los últimos lugares en las clasificaciones internacionales (PISA, PIRLS...) y del aumento preocupante de la desmotivación del profesorado y del alumnado. Otra reforma para nada. Así que hagamos pues un repaso "robinsoniano" de las carácterísticas que debe poseer un currículo para el s. XXI. A ver si se enteran que el BOE no sirve para esto.


                        

sábado, 12 de octubre de 2013

¿Qué reforma educativa necesitamos?

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

Es tan cutre convivir con el estado actual de la política educativa, tanto en Andalucía como a nivel estatal, que escuchar una y otra vez las propuestas sensatas, creativas y fundamentadas de Sir Ken Robinson, nos reconcilia con la vida y con la Educación con mayúsculas. Como dice en el vídeo que les insertamos más abajo, hasta el Valle de la Muerte de EEUU logró florecer cuando en 2005 cayó una suave lluvia. Del mismo modo, hasta nuestro sistema educativo, sumido en un penoso fracaso por causa de mediocres reformas educativas, disputas partidistas y una pésima gestión realizada por "cortijeros" sin más oficio ni prestigio ni objetivo que guardar sus sillones, podría florecer si de una vez por todas, una verdadera revolución educativa de la sociedad apostara por cambiar de dirección y de gestores.

Tres principios enuncia Ken Robinson que deberían tenerse en cuenta para caminar hacia una nueva concepción de la escuela, todos ellos, sustentados en una nueva profesión docente, exigente, digna y creativa, así como en un nuevo currículo que deje de obsesionarse con las instrumentales y equilibre las aportaciones que hacen las humanidades, las artes, las actividades físicas y las ciencias. Eso sería caminar hacia una verdadera reforma educativa, no la estupidez en la que nos tienen instalados desde hace décadas estos torpes "pogres" del PSÉ y lo que quieren hacer ahora los eficientistas trasnochados del PP. No se lo pierdan.



miércoles, 15 de febrero de 2012

Treinta años de escuela aburrida: otra oportunidad perdida.

INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA EDUCATIVA

El tiempo borra al tiempo.
Queda sólo un gran blanco.
Pero tu nombre, ¿quién,
dime, quién va a borrarlo...?

Pedro Salinas. Razón de amor


Analizar y valorar los treinta años de gobiernos socialistas -por llamarles de alguna forma conocida, no desde luego por su significado real- por lo que han hecho en la Educación, es una tarea penosa por lo lamentable que supone comprobar la realidad educativa que tenemos por delante, a la cola de todo, y con tantas carencias y tan poco futuro ilusionante. Pero lo peor de todo no es hacer eso, lo peor es pensar lo que hubieran podido ser estos treinta años si esos gobiernos no hubieran sido el exponente más claro de lo que hoy se denomina "inteligencia fracasada".

De las ilusiones por cambiar todo, y especialmente la Educación de este país, que arreciaron en los primeros años ochenta del siglo pasado, hemos llegado después de estos treinta años... al lugar del que precisamente queríamos salir, en un bucle maldito de la historia, de la mano de torpes y mediocres políticas educativas, en manos de personas equivocadas e instituciones fracasadas. Y ahí seguimos, aún peor que en los ochenta, de donde partimos en la transición democrática. Porque además de continuar padeciendo un sistema educativo que hace aguas por todas partes, mediocre hasta lo paleto desde el punto de vista del currículo que se prescribe y aburrido hasta parecerse más a la enseñanza religiosa del s. XIX que a la que debería encarar los grandes retos del s. XXI, ahora -decíamos- ni siquiera tenemos las ilusiones y las ganas de aquellos días para que esto pueda cambiar en un futuro próximo. 

Lo peor -con todo- de los paletos gobiernos socialistas que nos han gobernado -y aún lo hacen en Andalucía- no es sólo que no hayan desarrollado una política educativa acorde con las intenciones y las ganas de aquellos años, sino que hayan acabado con las iniciativas de cambio que los llevaron al poder. Y una vez allí, ya definitivamente instalados, su proyecto educativo sólo consistió en mantenerlos en el sillón... y poco más. Reeditaron así la peor versión histórica -e histérica- del socialismo burocrático, configurando un sistema educativo triste e ineficaz, sin visión de futuro, dócil y manipulable, donde la competencia de autonomía e iniciativa personal, la creatividad, la capacidad de crítica, el esfuerzo personal y la responsabilidad, se quedaron tan sólo como texto de los preámbulos de la diarrea normativa que, en treinta años, han llegado a perpetrar de manera inmisericorde.

Y mira que tenían donde mirar, y mira que tenían de donde copiar, pero la prepotencia, la soberbia y la frivolidad son hermanas de la ignorancia, de la que se ufanan muchos cuando mandan -un rasgo típicamente español-, lo que les impide aprender de nada ni de nadie, incapaces de reconocer la importancia de lo que se traen entre manos. Y eso es lo que hemos vivido hasta ahora. ¿No creen que ya no hace falta nada más para dar por terminado este triste periodo de la política educativa andaluza?

Les dejamos a continuación con un reportaje esperanzador de Sir Ken Robinson, porque sabemos que se podían haber hecho muchas cosas interesantes en nuestro sistema educativo en estos treinta años pero, también, que todavía podemos hacerlo si logramos recuperar la confianza y la ilusión de aquellos años ochenta o de los afanes regeneracionistas de principios del s. XX. Todavía estamos a tiempo de acabar, entre todos, con una escuela aburrida y mediocre, lo que no está reñido -como dicen todavía algunos papanatas- ni con el rigor científico ni con la exigencia de esfuerzo y responsabilidad. Más bien, son un currículo torpe y mediocre y una formación inicial del profesorado mala o inexistente, los factores que generan en gran medida la desresponsabilización y la falta de esfuerzo que presentan muchos de nuestros alumnos en las escuelas e institutos. Que les aproveche.



sábado, 12 de marzo de 2011

Las Competencias Básicas: otro entretenimiento para no cambiar lo esencial.

INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL

Hace tiempo que nuestros políticos/as educativos dejaron de tener iniciativa. Ocurrencias, sin embargo, no dejan de alumbrar alocadamente. La capacidad de iniciativa está relacionada con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos. Lo contrario, son las ocurrencias y los proyectos malogrados por ignorancia, frivolidad, mala gestión o fijación de metas idiotas. Las ocurrencias, a la larga, salen mucho más caras que las iniciativas, si no, vean la cantidad de millones malgastados en los proyectos TIC de los centros, en la gratuidad universal de los libros de texto y de los portátiles para cada alumno/a, en los programitas institucionales de "venta de humo" y tantas otras cosas. Y la autonomía, salvo para los abusos, se desconoce en qué la están invirtiendo. A nivel curricular, por ejemplo, aquí en Andalucía se hace desde hace años una política seguidista de Madrid, cuando gobierna el PSOE, y beligerante, cuando lo hace el PP. Tanto una como otra sin ton ni son. Ni en el currículo actual ni en el tema de las Competencias Básicas (CCBB), la Consejería de Educación ha hecho otra cosa que hacer el ridículo. Cuanto se podía haber optado por avanzar en la modernización, de verdad, del currículo escolar, y en la autonomia, también de verdad, de los centros educativos, se ha retrocedido décadas para reinventar un currículo obsoleto y para asumir, sin debatirlo siquiera, el liberal discurso europeo de las CCCBB, dejando al profesorado abandonado a su suerte para afrontar ambos, aunque sea a regañadientes. Realmente lamentable. Vamos a reirnos, pues, con una nueva presentación de Sir Ken Robinson, sobre el cambio de paradigma que la Educación necesita en el s. XXI, hecha desde el humor pero tocando temas muy serios como la concepción industrial de las Escuelas, el currículo academicista, una visión economicista de la Educación, una medicalización de todos aquellos alumnos/as que no se adaptan a este modelo y muchas cosas más en solo diez minutos. Que lo disfrutes.


viernes, 11 de marzo de 2011

La Escuela mata la creatividad y aburre hasta las moscas.


INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA

   Al infame currículo perpetrado por la Consejería de Educación en 2007, bajo la inspiración del establecido por la LOE (2006), se le puede aplicar perfectamente la conocida sentencia de ser "un currículo del s.XIX, impartido por profesorado del XX, para niños y adolescentes del XXI". No puede ser más obsoleto. Si no, piensen qué lugar ocupa en él, por ejemplo, la Educación de las Artes, la Creatividad o el Pensamiento Divergente...; exacto: el último, bueno quizás el penúltimo, solo por delante, pero a poca distancia, de la Educación Ética y Ciudadana. La competencia Cultural y Artística, reconocida en los "papeles" que configuran en Andalucía el tramposo discurso "oficial" sobre las competencias básicas, sigue siendo considerada aquí una competencia "maría". No sólo no está reconocida al mismo nivel que las demás en el currículo y horario actual de los centros educativos, sino que tampoco provoca la necesidad de establecer ni pruebas PISA a nivel internacional, ni de evaluación de diagnóstico a nivel español o andaluz. Menos mal, porque serían capaces de intentarlo si los resultados les sirvieran para vender algo. Si sigues pensando que sólo la Lengua o las Matemáticas y los Idiomas es lo que merece enseñarse por encima de todo lo demás que nos hace sentirnos vivos (la Música, la Danza, el Teatro, la Pintura, la Poesía, el Cine..., las Artes en su mejor expresión) refréscate con la divertida conferencia impartida por Sir Ken Robinson que a continuación te facilito. Pasarás un buen momento y a lo mejor te hace pensar.