Incapacidad manifiesta de realizar determinadas acciones que se supone deben haberse adquirido para desarrollar un determinado trabajo o, en este blog, una acertada política educativa en Andalucía y España. Consisten en una rara mezcla de ignorancia, torpeza, inoperancia, frivolidad, prepotencia y algunas dosis de clara idiotez.
Ya hemos argumentado en varias entradas de este blog la estupidez de haber promulgado una nueva ley educativa sectaria y partidista como la LOMLOE. No resuelve ningún problema de nuestro sistema educativo y añade aún más confusión y burocracia al trabajo docente. Y todo para nada. Era difícil empeorarla, pero la consejería de educación andaluza lo ha conseguido. Como publicamos en la entrada anterior los borradores de decretos de enseñanzas de Andalucía son un bodrio similar. Podrían haber corregido algunos de los evidentes errores de la LOMLOE, sin embargo, y sin hacer ningún tipo de análisis mínimamente serio, los agrandan y añaden otros nuevos. La estrategia de comunicación de la consejería, por otra parte, tampoco ha sido un acierto. No sólo ha enfadado a distintos sectores educativos, sino que en la última reunión TODOS los sindicatos de la enseñanza se levantaron de la mesa sectorial presidida por la consejera -Laika del Pozo- acusándola de ningunearlos y de falta de transparencia.
Tarde y mal. Este puede ser el resumen de cómo ha encarado la consejería de educación la elaboración de los nuevos decretos andaluces. La Sra. del Pozo cae en el error de plantear "ocurrencias" como si fueran brillantes respuestas educativas. Es mala costumbre, aquí en España, y por supuesto en Andalucía, que nadie se tome la molestia de argumentar las decisiones que se toman en política educativa. Los preámbulos de las leyes supuestamente están para eso, pero se han convertido poco más que en simplistas argumentarios ideológicos y políticos, en meras arengas para dar pie a las miles de tonterías que se le ocurren al ministro o consejero de turno. Nadie ofrece datos, nadie ofrece investigaciones constrastadas, nadie justifica sus decisiones de acuerdo a los problemas detectados.
En esta línea de estupidez e ignorancia generalizada, las leyes y decretos educativos son campo abonado para la ocurrencia, los experimentos con gaseosa, la arbitrariedad y los delirios de indocumentados. A la altura de la boba complejidad -no contrastada ni experimentada- que se ha inventado la LOMLOE para programar y evaluar la enseñanza -y que no servirá para nada práctico en las aulas-, está el diseño de optativas propias de la comunidad autónoma andaluza a cual más equivocada y delirante -como explicamos en la entrada anterior-, incluyendo, además, un horario semanal demencial que no sólo empeora el de la LOMLOE sino, incluso, el de otras CCAA del propio PP, como el de Castilla y León o el de Madrid. ¿Ni siquiera se han leído lo que han hecho otras comunidades desde el año pasado? ¿A qué se dedican en Torretriana?
¡Qué jartura! Pero, lo más sorprendente de todo es que el profesorado y las familias, sobre todo el profesorado, se sigue tragando estas ocurrencias, una y otra vez, como si fueran verdad revelada en vez de mandarlos todos a la..., sí allí. Los sindicatos se han levantado de la mesa de negociación. Pues poco nos parece para tamaño atropello. Un corte de mangas hubiera sido más apropiado para tal desvergüenza. Y es que TODOS nos tendríamos que levantar de esa mesa figurada de negociación y meter en el cajón del olvido tanta normativa educativa que ni siquiera permite dedicarse a lo fundamental: enseñar y aprender.
Pues vean, en poco más de dos minutos, -Sra. del Pozo, aprenda- la comparsa "El embrujo de Cádiz", en su pasodoble "Dicen que en la educación", contiene más verdad política que los centenares de páginas de la LOMLOE y los decretos de enseñanza andaluces juntos. Pero ni por esas. Es lo que tienen los carnavales de Cádiz: concisión y autenticidad. ¡Cambiemos a la Sra. del Pozo por el Canijo de Carmona! ¡Enga!
No somos nostálgicos de nada. Y menos, de los cuarenta años de cruel dictadura franquista cuyos coletazos sufrimos algunos. Tampoco afirmaremos jamás que todo tiempo pasado fue mejor. Pero sí que España perdió una oportunidad de oro -tras la caída de la dictadura- para haber blindado la construcción de una educación pública de calidad. Se optó, por el contrario, por una feria de apariencias, cálculos electoralistas y mediocridad. Todo derivó en frivolidad, vanidad, ignorancia y estupidez, las características que hoy definen nuestro presente, y no sólo en educación.
Una vez, la educación, la escuela, fue para muchos la única ventana abierta a un mundo desconocido, al saber, a los ideales, a las distintas culturas que iluminaban el pobre desierto en el que muchos vivíamos. A pesar de sus luces y de sus sombras era una escuela que nos hacía mejores, que nos exigía, que nos orientaba en nuevos valores más allá del adoctrinamiento en el que nacimos. En la actualidad, por el contrario, la escuela ha sido arrinconada por otra ventana más poderosa, más hipnótica, menos exigente, que, en vez de guiarnos, nos desconcierta, nos miente, nos desinforma, a la vez que nos atrapa en sus redes y algoritmos. La escuela que conocimos algunos de niños ha muerto, y bien muerta está en algunos de sus peores aspectos. Pero también ha muerto como instrumento de conocimiento, esfuerzo y transmisora de valores modernos.
Hoy día ya no podemos esperar de la educación, de la escuela, ese afán regeneracionistaque proclamaban nuestros mejores intelectuales de finales del s. XIX y principios del s. XX (Giner de los Ríos, Joaquín Costa o Miguel de Unamuno, entre otros muchos) y que alumbró la creación de la Institución Libre de Enseñanza, con el fin de sacar a España del ostracismo, la miseria, el analfabetismo y la ignorancia. Una institución creada en 1876 por un grupo de catedráticos separados de la universidad de Madrid por "defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral". ¡Qué falta nos haría ese espíritu de independencia y criterio ante el triste panorama religioso, político y moral que sufrimos en la actualidad!
Desde 1939, cuando la dictadura franquista la disuelve, la educación en España no ha hecho otra cosa que ser un triste remedo de los rancios y caducos principios de la religión católica durante los años más tristes de la posguerra, o el resultado infame de las componendas mediocres de tantos políticos demócratas a partir de 1978. De este modo, durante más de ochenta años, la educación española ha ido devaluándose de manera inexorable, convertida, por unos y por otros, en mero adoctrinamiento religioso, político o moral, y en una desconcertante continuidad que iguala a los voceros del "dios, patria y rey" con los del "pan y circo". Claro que hemos mejorado en estos ochenta años, cómo no, pero la comparación no debería realizarse con lo que hoy somos, sino con lo que hubiéramos podido ser si las cosas se hubieran hecho medianamente bien.
Sí, ya sabemos que algunos de ustedes dirán que somos unos exagerados. Quizás. Pero si repasan las 356 entradas de este blog, a lo largo de más de 10 años, sabrán que no estamos hablando de opiniones sesgadas, ni personal ni políticamente, sino de informaciones y hechos contrastados. Para muestra un botón: la situación actual de Cataluña puede ser un ejemplo -aplicable también a otras CCAA- de este naufragio colectivo y ha sido bien descrita recientemente porJordi Martí en su blog de Xarxatic. Con lo que fue Cataluña para muchos de los que empezábamos en la docencia allá por la década de los 80, modelo de investigación e innovación pedagógica, semillero de grupos de renovación pedagógica, red de escuelas progresistas, y espíritu de apertura al resto de España y de Europa..., y en lo que la han convertido hoy, un sistema mediocre, cerrado y corrupto. Pero la deriva educativa es general, de país, no sólo este desgraciado producto del delirio nacionalista de unos sinvergüenzas. Y es que, sólo países con una fuerte vocación pública de fortalecer sus sistemas educativos pueden hacer frente a esta marea de devaluación, mediocridad y frivolidad que nos invade. Y nuestro país, desgraciadamente, no ha sido uno de ellos.
Una marea que afecta a toda la ciudadanía, no sólo a los políticos. Afecta también al profesorado, al alumnado y a sus familias. La escuela ha dejado de ser un instrumento regeneracionista, una ventana para conocer el mundo que nos rodea y poder mejorarlo, para formar críticamente a las nuevas generaciones en un mundo complejo y cambiante, y ha pasado a ser un espacio aburrido de custodia y entretenimiento consentido. Y eso tiene poco futuro. Ninguno. La misión encomendada a la escuela ha cambiado. Ocho leyes educativas lo han certificado. Por eso ya no se necesitan docentes vocacionales ni bien formados, por eso ya no se tienen que mejorar las condiciones materiales de los centros, por eso ya no hace falta aumentar la inversión en educación, por eso no se respeta la libertad de cátedra ni se estimula la participación de las comunidades escolares en su gestión. Ya no se trata de enseñar, de educar, sino de custodiar y entretener a los jóvenes, sino de ser cómplices de esa moratoria social en que se ha convertido no sólo a la adolescencia sino también a la juventud. Se persigue una "minoría de edad perpetua", un infantilismo bobalicón, que será el caldo de cultivo del nuevo analfabetismo del s. XXI.
Custodia y entretenimiento. La última ley educativa, la LOMLOE, basada en dos leyes anteriores del PSOE que cosecharon un notable fracaso -la LOGSE y la LOE- es la última muestra palpable de la actual degradación educativa. El problema esencial de esta ley es que, como las anteriores, no afronta de verdad los problemas del sistema educativo, sino que sólo aspira a taparlos. Por este camino, la escuela, como institución moderna, tiene los días contados, porque una vez "ensayado" con éxito el confinamiento, la tele-enseñanza y el teletrabajo, pronto dejará de tener sentido una institución colectiva y presencial para enseñar a los invididuos. Las personas serán más manejables por separado y desprovistas de lazos reales -que no virtuales- con la realidad social y laboral. La mano de obra será más barata y menos cualificada, los entes empresariales serán más difusos, la línea divisoria entre la vida personal y laboral desaparecerá, el "mercado" no tendrá contrapesos e impondrá su principio del máximo beneficio al menor coste. Esto no es futuro, es ya presente. Y no habrá ninguna institución "moderna" que contrarreste al neocapitalismo fluido sin control al que nos encaminamos, sólo habrá ruido y farfolla en las redes sociales con apariencia de democracia e igualdad pero al mando de sólo unos pocos. Los algoritmos decidirán por nosotros y nos dirán lo que queremos oir, lo que debemos comprar y, más adelante, lo que debemos votar. No es futuro, es ya presente.
Sí, parece una distopía, pero sin zombis. Aunque es bastante probable que en el futuro esos zombis sean nuestros propios hijos y nietos, esa carne de cañón mal formada y barata que quedará a merced de cuatro listos. Quizás haya tiempo de reaccionar. Quizás no. El tiempo de la vida humana es tan corto que no nos damos cuenta de los cambios sociales mientras ocurren. Recordemos que los malos sólo vencen cuando los buenos no hacen nada. Y si no, vean, vean... Vean el futuroooooo...
¡Virgencita, que nos quedemos como estábamos! Este grito parece ser lo máximo que se puede pedir hoy ante el desastre de las enseñanzas artísticas en Primaria y Secundaria. Malos tiempos para la lírica, como decía aquel. La asociación Apromusica ha publicado en su blog que han llegado a un acuerdo con la consejería de educación andaluza para que el horario de música vuelva a la situación anterior a la LOMLOE y, por tanto, se desconvoca la manifestación que estaba prevista para el próximo sábado, 18 de febrero. Nos alegramos de que tras las presiones ejercidas y las conversaciones celebradas se hayan logrado los objetivos que proponía la asociación del profesorado de música para evitar la reducción de dicho horario en Andalucía. No cabe duda de que la consejería de educación andaluza ha estado ágil a la hora de desmovilizar la protesta. Lo que no siempre ha sido así en épocas anteriores.
Con todo, no debe olvidarse que incluso así la situación de las enseñanzas artísticas en Andalucía sigue siendo lamentable. Ya hemos argumentado en entradas anteriores las razones de dicho desastre. No nos vamos a repetir aquí. Ahora bien, y sin querer ser cenizos, habría que recordar que no sería la primera vez que la consejería de educación dice Diego donde antes dijo digo, así que habría que ser cautos hasta ver el texto final. Y, por otro lado, habrá que estar pendientes de si el mantenimiento del horario de música se realiza a costa del horario de educación visual y plástica. Sería un mala jugada para todos. Bien es cierto que en todo este lio de horarios la Asociación 09 de profesor@s de dibujo, artes plástica y EPV ha brillado por su ausencia. No sabemos si porque estaban de acuerdo con lo que había o porque ni se han enterado de la película. En todo caso, es de lamentar, con lo que nos jugamos todos, que el asociacionismo del profesorado andaluz sea tan débil en todos los sentidos.
Así que ya saben, queda desconvocada la manifestación del sábado 18. No obstante, si se despistan y se presentan en la Plaza Nueva de Sevilla a las 12.00, no se amilanen por la falta de profes y aprovechen la mañana para irse de exposiciones, cervecitas y tapas. El cuerpo -el suyo, no el docente- se lo agradecerá.
A esta estupidez, que se repite cada reforma como un mantra, se le une la aparición de nuevas demandas (?) sociales o empresariales que nuestros políticos se inventan para incluir nuevas asignaturas como si el currículo escolar fuera una goma que pudiera estirarse todo lo que ellos quisieran, siempre, eso sí, con fines electoralistas y decorativos. Desde aquellas áreas transversales de la LOGSE (educación ambiental, coeducación, educación para la salud, educación vial, etc...) que cosecharon un sonado fracaso porque nunca aterrizaron en el currículo real de las aulas, hasta las nuevas de computación y robótica, digitalización, economía y emprendimiento, oratoria y debate, etc., a las que pronosticamos el mismo naufragio. En fin, siguen actuando estos mamarrachos como si el currículo se comportara como un globo que se puede hinchar hasta el infinito sin que explote. Y el currículo real, por más que les pese, el que se desarrolla cada día en nuestras aulas, no es un globo, es un ladrillo -sin segundas- porque se comporta como un sólido. Si meto algo, tengo que quitar algo, si pongo una hora, quito otra. No cabe todo. Su solidez deviene, por un lado, del número de horas de que se dispone, semanalmente o por área, y, por otro, del modelo de enseñanza que se desarrolle en ese tiempo. Desde luego, si pretendemos un aprendizaje significativo y, además, dirigido a un alumnado heterogéneo y con necesidades diversas, no se puede meter en una hora de clase lo que uno quiera sino lo que uno pueda. Incluso con una metodología clásica de una hora de apuntes dictados sería imposible, por rápido que se dieran dichas explicaciones, enseñar (?) todas las miles de tonterías que hoy pretenden incluirse en el currículo escolar.
Por tanto, la educación en los tramos obligatorios de la enseñanza debería centrarse en lo prioritario y abandonar el discurso electoralista de aumentar los horarios de las áreas instrumentales o de inventar nuevos contenidos, PORQUE NO CABEN mientras no se realice una reforma radical y en profundidad del currículo actual.
Si el articulado de las leyes educativas fuera coherente con las pretensiones de sus preámbulos o fines generales no se hubiera llegado jamás a este despropósito. La personalidad de nuestros alumnos y alumnas está construida por aspectos físicos, emocionales, cognitivos y sociales, que se pretenden educar de manera integrada. Hasta ahora el currículo escolar real se ha centrado en "llenar las cabezas" de información, pero no de formarlas equilibradamente, de ahí la obsesión por lo "instrumental" o por lo "actual". Se sigue insistiendo así en una visión "enciclopédica" del aprendizaje escolar, una visión más propia de los siglos XIX y XX. Ya va siendo hora de que entendamos que en pleno s. XXI esta visión es absolutamente anacrónica e inservible. Y ahí es donde entra la valoración de áreas, como la Música o las Artes Visuales y Plásticas, insustituibles para formar a las personas y no sólo para llenarles la cabeza de datos.
La LOMLOE, como las anteriores, peca de lo mismo, y ahora la Consejería de Educación tiene la obligación de adaptarla a Andalucía. Pueden empeorarla pero, también, mejorarla en lo posible. Eso es lo que se demanda en esta Manifestación convocada por AproMúsica -asociación del profesorado de música- a la que deberían sumarse todas aquellas personas preocupadas por la delirante deriva curricular que soportamos desde hace décadas, especialmente el profesorado de Artes Visuales y Plásticas, también afectado por la misma normativa y que puede sentenciar, de manera irreversible, la enseñanza en estas áreas imprescindibles para el aprendizaje humano en nuestra comunidad autónoma. ¡Hay que ir el sábado a la manifestación! Allí nos veremos.
"Sólo una maldición explicaría por qué tenemos que vivir una y otra vez, como si fuera el Día de la Marmota, la misma estupidez, los mismos errores, la misma incompetencia. Errar es humano, pero tanto... es de la variedad imbécil. Sólo de pensar que volveremos a ver una nueva ley orgánica sobre educación, a cambiar otra vez el mismo y mediocre currículo, a desconcertar a las comunidades escolares con cambios de estructura, de criterios, de materias... para que, al final, todo siga siendo una gran chapuza... nos hiela la sangre, la poca que nos queda después de aguantar uno tras otro los disparates educativos de los socialistas ilustrados -tanto españoles, como sobre todo andaluces en su peor versión coplera".
Esto escribíamos en febrero de 2012. Hace más de diez años. Un Día de la Marmota eterno del que no parecemos poder salir. Bill Murray -el protagonista de la película de Harold Ramis que en nuestro país se tituló Atrapado en el Tiempo- tuvo que repetir una y otra vez el mismo día hasta que lo hizo perfecto para poder escapar de la maldición de eterno retorno. En Educación llevamos ya más de cuatro décadas cometiendo los mismos errores, haciendo las mismas tonterías. Así que hoy recordaremos -otra vez, como buenos seguidores de Phil la marmota-, lo mismo que escribíamos hace más de diez años, cuando se gestaba la anterior LOMCE:
El nuevo ministro Wert -qué facil es escribirlo en el teclado- ha presentado las principales líneas de su proyecto político educativo, y después fuese y no hubo nada, sólo humo. Si hemos de valorarlo por lo que dijo ante la prensa costaría creer que sepa lo que tiene entre manos. Será buen sociólogo, desde luego, -supo quién ganaría las pasadas elecciones y se arrimó al árbol que buena sombra le daría-, a la vista está, pero de Educación anda todavía cortito. Siguen nombrando para este puesto a personas que tardan siglos en saber lo que ocurre de verdad en el sistema educativo y así nos va. Si las simplezas que presentó como "pograma" es todo lo que se le ocurre para arreglar este desastre, ¡dios nos coja confesados!
Que para el PP uno de los problemas más urgentes sea cambiar la Ed. para la Ciudadanía por otra estupidez similar -Ed. Cívica y Constitucional-, dice mucho del dominio del pensamiento débil en los programas políticos. Una materia que ya nació fallida y devaluada gracias al PSOE, de sólo una hora a la semana y sólo en 3º de la ESO, no merecería siquiera un renglón en ningún programa político serio. Sólo es consecuencia del bobo debate en que se instalaron PP y PSOE a cuenta del embrollo educativo de este país, y su sonoro fracaso interno e internacional. O qué diga, en referencia al bilingüismo -que piensa incentivar prácticamente desde los paritorios-, que "no se trata de estudiar inglés, sino de estudiar EN inglés" y se quede tan henchido de sí mismo, como si hubiera dicho algo inteligente, nos deja perplejos. Comienza a hablar como Zapatero, con bobos y errados aforismos y eso también preocupa.
Y nada de Pacto por la Educación, nada de qué pasa con los conciertos de la privada, nada de qué pasa con la religión -eso sí que es doctrina curricular-, nada de qué pasa con la financiación del sistema educativo, nada de qué pasa con los necesarios recursos humanos, nada de qué pasa con las medidas educativas de atención a los más desfavorecidos, nada de qué pasa con la sangría económica de los másteres a la bolognesa, nada de qué pasa con el sistema de becas, nada de qué pasa con las estúpidas políticas igualitaristas, etcétera, etcétera. Temas desde luego mucho más importantes para conocer un programa político que las vaguedades que anunció como si fueran verdades reveladas por el oráculo de Delfos.
¿O no dice realmente lo que piensa hacer?
En fin, como quiera que todo hace pensar que volvemos a repetir los errores, que no han aprendido nada, que regresamos al pasado por tercera vez, invoquemos un sortilegio que nos libre de la maldición de los incompetentes que, como ya sabíamos, andan distribuidos al azar por todas las organizaciones políticas. ¿Por qué no acaban de entender que la mejora del sistema educativo sólo puede ser el resultado de un Pacto por la Educación de toda la ciudadanía española? Como decía Einstein, sólo el universo y la estupidez humana son infinitos.
Después vendrían de nuevo los socialistas con la Sra. Celaá y su infumable LOMLOE. Y a empezar de nuevo el rosario de estupideces. Y ahí seguimos, mareando la perdiz. Ya que Phil, la marmota, es nuestra verdadera inspiración política, aquí les dejamos un trailer de la película. Al menos nos reiremos un rato. "Yo les diré cómo será el invierno, va a ser frío, va a ser gris y va a durarles el resto de su vida".
Después de varios años de lento descenso, el abandono escolar temprano en España ha subido al 13,9% en el último estudio realizado correspondiente al año 2022. Esto quiere decir que casi un 14% de jóvenes entre 18 y 24 años no tiene finalizado el Bachillerato o la FP de grado medio o básica. Cierto que el indicador venía bajando desde 2007 pero seguimos liderando -junto con Rumanía- el ranking europeo de abandono escolar, ya que el resto de países lo ha hecho mejor que nosotros. Nuestro vecinos portugueses, por ejemplo, están en el 5,9% y los griegos en el 3,2%. La media europea se sitúa en el 9,7%. La feligresíacomprará estos datos como un pequeño borrón en un sostenido descenso, incapaz de ver que el resto de nuestros vecinos lo ha reducido más en todos estos años. También será incapaz de analizar cómo es posible que después de 8 leyes educativas 8, todas ellas promulgadas supuestamente para mejorar la "calidad" de nuestra educación, sigamos a la cabeza de los peores indicadores internacionales. Es lo que tiene la feligresía política, que no se rige por los datos sino por las creencias. Y así nos va.
Y como estamos en año electoral, y llueve para todos, en Andalucía (15,3%) han sacado las panderetas y zambombas porque de ser el farolillo rojo de la clasificación hemos adelantado a comunidades como Cataluña (16,9%) o Valencia (15,7%). El que no se consuela es porque no quiere. El hecho de que con un 15,3% sigamos superando la media española no parece ser importante. Tampoco el que Comunidades como País Vasco -con un 5,6%-, Navarra -con un 5,7%- o Galicia -con un 9,9%- queden bien lejos de nuestras cifras. Lo que demuestra que, lejos de producirse un acercamiento entre las distintas CCAA, se viene abriendo una clara brecha entre ellas. Y Andalucía continúa en el grupo de cola, desgraciadamente. Quizás todavía pesen los casi cuarenta años de gobiernos cortijero-socialistas. Quizás.
Las explicaciones de los "expertos", expuestas en algunos medios, no dejan de ser sorprendentes. Como los "buenos" economistas, parece que son "expertos" en predecir el pasado, ni siquiera en explicarlo. Justificar que dicho aumento es debido a la mejora del empleo gracias a la recuperación del turismo lo podía haber argumentado un chaval de diez años, pero no cuela. Las CCAA con menor abandono escolar son País Vasco, Navarra o Cantabria, todas ellas con mejor niveles de empleo que Andalucía. De acuerdo a dicho argumento debían ser las que peores datos obtendrían históricamente. A no ser que hablemos de empleo de baja cualificación laboral, es decir, aquel que sólo requiere mano de obra sin formación y, en consecuencia, mal remunerada. Ahí, sí seguimos siendo líderes en Andalucía y otras CCAA. Es lo que tienen las explicaciones simplistas y sesgadas, elaboradas para contentar a la feligresía de turno y no para tomar en consideración datos fiables que permitan emprender medidas acertadas cara al futuro -como ya proponíamos en una entrada anterior.
Es evidente que algo habrá tenido que ver en estos datos la acertada o desacertada acción política emprendida todos estos años por determinadas CCAA en detrimento de otras, a pesar de las ocho leyes educativas. También el que determinadas ciudadanías estén más concienciadas que otras para recabar de sus políticos medidas serias que mejoren sus sistemas educativos. Un argumento que nos parece tan oportuno como otros más "sesudos". En cualquier caso, lo cierto y verdad es que, después del uso estúpido de la política educativa como arma partidista y electoralista, en cuarenta años no hemos sido capaces de arreglar los serios problemas que aquejan a la educación en nuestro país. Y los que te rondaré morena como sigamos teniendo arriba a estos impresentables que nos (des)gobiernan. Y mientras tanto, la Sra. Celaá disfrutando de su retiro vaticano viendo como su LOMLOE hace aguas por todos lados. Eso sí, la feligresía progre seguirá sin ver nada de lo que pasa, ni con la LOMLOE ni con la Sra. Celaá. Es para partirse de risa.
Y para partirse de risa es esta charla-TED de Leo Harlem sobre cómo sobrevivir en la aldea global. Los problemas que plantea en ella son muy serios aunque nos hagan gracia. Por cierto, ninguno de ellos ha sido objeto de un debate abierto sobre las consecuencias que tiene la introducción de las TIC -ordenadores, tabletas, móviles- en nuestros centros. Aquí seguimos "vendiéndolas", y más en periodo electoral, sin ningún tipo de análisis, evaluación ni criterio sosegado sobre su uso en niños y jóvenes. Una pena.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Y no es prudente ir camuflado eternamentepor ahí, escribía Antonio Machado. O sí, porque como decía el Arcipreste de Hita, el dinero "de verdad hace mentiras y de mentiras hace verdades". Creemos que será muy difícil que la cohorte de políticos y administradores que nos gobierna sea capaz de solucionarlo. Habrá que esperar otra remesa generacional, si es que llega. El problema es muy grave y no tiene nada que ver ni con la programación ni con la robótica como decía el Sr. Sánchez en la entrada anterior, tiene raíces más profundas. La educación pública se degrada empezando por la educación infantil hasta llegar a la universidad. Y la degradan políticos -como él- que se dicen de izquierdas y que juegan -quizás sin saberlo, o sí- a propiciar el trasvase a la educación privada de todo el que puede. Un sindiós social-comunista-nacionalista, pero ya estamos acostumbrados a que las "políticas" progres acaben perjudicando justo lo que afirman defender: libertad, feminismo, educación pública, transparencia, rendición de cuentas, igualdad..., en un ejercicio de hipocresía e incompetencia notable. Hasta el gran Alessandro Bariccoha comentado recientemente "la izquierda es hoy la opción política más conservadora, dejemos que gobierne la derecha". Estos políticos adanistas de izquierdas se han convertido en los nuevos meapilas sin sotana de este país, han convertido al BOE en la hoja parroquial de su feligresía, se creen los nuevos dueños de las "tablas de la ley" que tratan de imponer, bajo pena de excomunión, a todos los mortales, concuerden o no con sus delirios totalitarios. Han perdido el norte, y lo peor, han perdido hasta el sentido del humor.
En fin, a lo que vamos, este profesor de universidad se ha limitado a describir en su alegato el perfil del alumnado que tiene hoy delante -perfil de salida diría la LOMLOE-: uso de un vocabulario muy básico, incapacidad de hacer un trabajo personal -salvo copiándolo de internet-, absentista, anestesiado por las redes sociales, incapacidad de fijar la atención en lo prioritario, indolencia y apatía, falta de educación o urbanidad, expresión escrita y oral muy limitadas, falta de resiliencia, incapacidad de trabajar en grupo, falta de interés, falta de proyecto vital realista, bajo umbral de frustración y un largo etcétera. Todo ello se ha larvado en la enseñanza no universitaria y en la propia sociedad: medios de comunicación, familias, amigos... Y para no hacerlos infelices, y para cumplir los objetivos del contrato-programa que tiene el departamento universitario, se les hace varios exámenes a lo largo del cuatrimestre, se les baja los niveles de exigencia y se les conceden convocatorias de gracia hasta que aprueban y se creen que han aprendido algo. Y todos contribuimos a este gran fraude, a este gran engaño educativo que todos pagaremos más tarde al no disponer de buenos profesionales, ni de intelectuales, ni de personas capaces, creativas ni críticas.
Esta es la verdad, lo demás son las tonterías que pregonan nuestros políticos cada día a su feligresía para mantenerse en el poder. ¿Qué hacer ante este grave conjunto de problemas? El propio profesor enumera unas pocas soluciones: acabar con el igualitarismo, no todos somos iguales, ni tenemos las mismas capacidades, ni invertimos los mismos esfuerzos, por eso el sistema educativo debe ser más diversificado; el profesorado debe recuperar su autonomía y su autoridad profesional perdidas para configurar su currículo y su enseñanza; eliminar cualquier gadget tecnológico de la enseñanza -incluidos los ordenadores personales-, las TIC en edades tempranas sólo sirven para distraer, no para pensar ni aprender; huir de nacionalismos y de populismos en la educación y en la sociedad, aprender a valorar lo que te rodea, a fomentar la curiosidad, conocer otras culturas, otros idiomas, otras lecturas; incentivar el esfuerzo, la colaboración y la competición para seguir creciendo social y personalmente; y, finalmente, flexibilizar las "pasarelas" universitarias para cambiar de titulación sin penalizar al estudiante en sus primeros años.
¿Quién le pone el cascabel al gato? Los impresentables que nos gobiernan desde luego que no, incluso sectores universitarios que están muy cómodos en sus privilegios tampoco. Pero ese es el camino. Si no, la propia sociedad, el propio mercado, hará la selección más adelante y sin cortapisas. Se pondrán las botas las opciones privadas y le echarán la culpa a la derecha -cómo no-, se subempleará a muchos titulados universitarios y se culpará a los empresarios -cómo no-. Pero la responsabilidad y la culpa estarán en otra parte. Vds. saben bien dónde. Al igual que los bosques hay que cuidarlos en invierno para que no haya incendios catastróficos en verano, a la educación universitaria hay que cuidarla desde la educación infantil y primaria para que no se hunda. Y estamos a punto de hacerlo.
Y si no, vean el siguiente vídeo de José Mota en el que un titulado universitario busca empleo después de quince años en paro. Dígannos si no es premonitorio de todo esto.
Estamos en plena semana de sesiones de evaluación. El profesorado, ya muy cansado al final del trimestre, encara con resignación lo que serán las agotadoras reuniones de equipos docentes para evaluar y calificar al alumnado. En la mayoría de los centros serán presenciales de nuevo. Se acabó vestir el pijama por debajo de la mesa ante la pantalla del ordenador, o el vaso de kubata al lado para hacerlas más llevaderas. Ni siquiera nos van a dejar esa maravillosa "secuela" de la pandemia que ha supuesto la tele-evaluación o los tele-claustros, y así no tener que desplazarse al centro escolar, ni estar con los colegas evitando discutir o mandar a la m*erda a más de uno o una. Total, para lo que sirven. En fin, ni siquiera nos quedará París. Volvemos a la vieja normalidad de las sesiones maratonianas y cansinas. Cada uno contando una batallita, un cotilleo de tal o cual alumno, una maldad del equipo directivo para, cuando me toque, revisar y cantar las notas. ¡Qué poco edificantes son la mayoría de estas sesiones supuestamente convocadas para compartir una valoración ajustada de los aprendizajes del alumnado! ¡Di cuáles son tus notas y vámonos que nos vamos!
Y si éramos pocos, parió la abuela, como diría el castizo. Viene la LOMLOE y, en vez de resolver algunos de los problemas existentes, nos enfanga a todos con la imposición de un sistema demencial de evaluación cuyo único objetivo es aumentar como sea los porcentajes de aprobados. Si ya era complejo -y prácticamente ilusorio- evaluar por competencias -cuando nadie trabaja un currículo por competencias-, ahora se nos suman otros parámetros que sólo los feligreses y los conversos consideran muy atinados pero que la mayoría de los docentes ni entienden ni quieren entender. Llueve sobre mojado. Son muchas leyes en pocos años las que han tratado de modificar la forma de evaluar y calificar al alumnado, ninguna con éxito porque el currículo sigue siendo prácticamente el mismo -salvo retoques decorativos de cara a la parroquia- y en la cabeza de cada docente sigue funcionando la clásica evaluación de conocimientos, mucho más clara y compartida por la comunidad educativa que cualquiera otra inventada desde arriba por los "expertos".
Ahí los quisiéramos ver, a los expertos nos referimos, enfrascados durante más de tres meses con varios grupos de alumnos, lidiando con ellos y con sus familias a diario, para después evaluarlos y calificarlos de acuerdo a un sistema dibujado por un iluminado en la mesa de un despacho universitario o del ministerio. Es como para partirse de risa. O como resolver un problema complejo con el cerebro de un pistacho. Imposible. Así que los docentes harán lo que ya saben, se aprenderán el nuevo vocabulario impuesto por la LOMLOE y adaptarán su forma de evaluar a la nueva nomenclatura. Y ¡santas pascuas! ¡no me líes, no me líes que ya están aquí las vacaciones! Y, aunque parezca mentira, es la posición más lúcida que se puede tener ante la idiotez. Porque no se puede discutir con un estúpido, hay que evitarlo. A los idiotas no se les convence porque no siguen ningún razonamiento lógico, sólo consignas y argumentarios. Son de pensamiento simple, voceros de cada párroco por turnos. Ellos creen que están salvados por obedecer, por tener una fe ciega. Ignoran que sólo son carne de cañón. Así que dejémosles tranquilos en su particular "nirvana" sea cual sea la "gloria" que les prometen. Y nosotros a lo nuestro. A aplicar el sentido común y tratar de que no nos roben nuestra responsabilidad a la hora de valorar los aprendizajes de nuestros alumnos. Es lo único que aún nos queda, nuestra dignidad profesional. Sin ella, sin ese amor propio, estará todo perdido.
Aquí les dejamos una sonrisa para acabar el año 2022. Una comparativa humorística de la evaluación hasta nuestros días. Que lo disfruten, que tengan unas felices fiestas y un feliz año nuevo. ¡Ay, dios, llévame pronto!
Se han dicho muchas cosas de la LOGSE (1990), la mayoría malas, algunas buenas, pero casi todas, malas o buenas, han errado el tiro por mucho al centrarse en los aspectos más "ideológicos" de la ley, los que más suelen vender los políticos y comprar los medios de comunicación. En pocos sitios se ha hecho una crítica razonada de sus pocas luces y sus muchas sombras. Es cierto que treinta años después a casi nadie le interesa ya el tema, pero si queremos entender algo del naufragio en el que se encuentra nuestro sistema educativo actual deberíamos analizar por qué y cuándo se empezó a agujerear su casco. Veamos.
La LOGSE (1990) fue un mayúsculo error estructural, curricular y presupuestario. A partir de ahí, esa tormenta perfecta de equivocaciones se mantuvo tronando durante décadas porque las leyes posteriores -tanto las del PSOE como las del PP- lo único que hicieron fue enfangarse aún más en sus lodos. Ninguna hizo nada por corregir los graves errores iniciales. Al contrario que muchos, nosotros pensamos que LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE tienen más cosas en común que diferencias."Batallitas" como la de la Educación para la Ciudadanía, la Religión o las pruebas -que sí, que no- de septiembre, sólo han sido eso, batallitas que escondían la incapacidad y la poca voluntad de solucionar los graves problemas originados por la LOGSE. Para resumir, podemos desglosarlos en tres grandes apartados:
Errores estructurales: cierto que la LOGSE implantó un cambio estructural del sistema educativo que acabó con la doble vía configurada por Preescolar, EGB, (BUP o FP), pero la cerró en falso. La Educación Infantil (0-6) que trataba de acabar con la dualidad Guardería-Preescolar, lo único que ha hecho todos estos años ha sido consolidarla paradójicamente. Nunca se apostó por la construcción de Escuelas Infantiles 0-6. Fue uno de los muchos engaños -que no errores- de la LOGSE. La Educación Primaria se convirtió en una mini-EGB con dos cursos menos, dividida en tres ciclos como aquella. Se le impidió, así, ser una etapa con sentido propio sin tener que mirar y preparar para la ESO. La ESO, por su parte, ha sido el mayor desastre de la reforma estructural LOGSE. Estuvo mal planteada desde el principio. Nunca ha funcionado bien ni funcionará en el futuro. Concentra todos los desajustes del sistema creando una bolsa de problemas irresolubles que sólo se han intentado paliar con la bajada de niveles y/o la relajación de las exigencias académicas o evaluadoras (Vean aquí la última ocurrencia de la Comunidad Valenciana para calificar al alumnado en 1º y 3º de ESO). Y, finalmente, el Bachillerato ha perdido su identidad y su sentido -con respecto al anterior BUP- al reducirse a sólo dos cursos muy diversificados tras una ESO muy comprensiva que nunca ha contado con las necesarias medidas de atención a la diversidad para resolver la excesiva heterogeneidad de un alumnado "cautivo" -que no cautivado- bajo sus enseñanzas. En el fracaso de la FP no hace falta extenderse, basta constatar que la prometida "solución" de las enseñanzas profesionales ha formado parte de todos -TODOS- los programas electorales desde 1982, que muchas CCAA vuelven a crear los centros específicos de FP que la LOGSE eliminó, y que, en la actualidad, sólo la iniciativa privada está sacándola adelante ante el tapón colosal que supone las decenas de miles de estudiantes que durante décadas no han podido acceder a los grados profesionales por falta de ciclos y plazas públicas.
Errores curriculares: en esencia el currículo de las etapas educativas se ha mantenido constante -o en delirante aumento- desde la LOGSE. Por cierto, la LOGSE no supuso tampoco una ruptura con los anteriores programas renovados de la UCD de 1981. Tan sólo se limitó a maquillarlos con moderneces -como las áreas transversales, que nunca llegaron a funcionar- pero su núcleo disciplinar-académico-enciclopédico se ha mantenido intacto hasta la actual LOMLOE, por mucho que sigan predicando a sus feligreses que es un currículo elaborado por competencias. Ni por asomo. Por esa razón, durante todos estos años no ha sido necesario reformar la formación inicial del profesorado, ha bastado con darle un barniz de vocabulario en los CEP´s -o en el BOE- cada vez que se publicaba una nueva ley, y santas pascuas: constructivismo, transversalidad, competencias básicas, descriptores operativos, perfil de salida, rúbricas, situaciones de aprendizaje, etc., sin que la mayoría del profesorado entendiera nada. Tampoco hacía falta. Más barato imposible. Y a eso vamos.
Errores presupuestarios: en nuestro país nunca se ha invertido en educación en la medida que lo exigía adaptar y modernizar el sistema educativo heredado de la dictadura. Un sistema empobrecido y mal organizado que durante la larga posguerra se entregó a la iniciativa religiosa católica. Desde 1978, nunca, nunca, hemos superado la media europea en inversión educativa, ni siquiera cuando se aprobó la LOGSE, uno de cuyos errores más notables fue no acompasar los cambios que propugnaba con el dinero que hacía falta para implantarlos. Pero como las desgracias nunca vienen solas, lo poco que se ha seguido invirtiendo con las leyes posteriores se ha gestionado aún peor. Diecisiete CCAA -o quince si lo prefieren- han sumado ocurrencias y dislates a los del propio Estado y han malgastado o tirado directamente a la basura millones de euros que -con más cabeza y prudencia- hubieran podido ser destinados a mejor fin. Los ejemplos son numerosos: sólo por citar algunos de Andalucía, la compra masiva de ordenadores personales para cada estudiante -ya no queda ni uno-, la creación de los llamados centros TIC y DIG, con cambio de mobiliario y equipamientos -ya sólo quedan sombras-, o el Plan de Calidad -pagar al profesorado por aumentar los porcentajes de aprobados- que fracasó estrepitosamente-, han supuesto lacerantes muestras de irresponsabilidad política y nefasto manejo de los dineros públicos. Suponemos que, en otras CCAA, los ejemplos serán otros pero de parecido tono esperpéntico. Realmente, se ha utilizado el presupuesto educativo para la rentabilidad electoral, como en tantas otras cosas, -las obras públicas que ahora inundan nuestros pueblos y ciudades ante las próximas elecciones municipales son un buen ejemplo-.
En fin, para terminar, cuando se juntan todos estos errores, y se repiten ley educativa tras ley educativa, el resultado es obvio: naufragio absoluto del sistema educativo, desazón, desánimo y desconcierto del profesorado, agujero económico y desesperación por no adivinar siquiera la luz al final del túnel. Y lo de crear una nueva comisión parlamentaria para consensuar un Pacto de Estado por la Educación con vocación de estabilidad -al menos a veinte años vista- ya sólo suena a chiste macabro. Y no encontramos otra salida. Mientras tanto, a la ciudadanía se la mantiene entretenida en otras "batallitas", se la distrae con tonterías y cada cual al final sólo mira para lo suyo... Y la casa sigue sin barrer.
Faemino y Cansado representan un examen oral delirante en el siguiente vídeo. Estremece que se parezca demasiado a la realidad actual de algunas aulas. Será que no conocen la importancia del perfil de salida y la rúbrica. O no.
La actual LOMLOE, como otras leyes educativas anteriores, quiere imponer un nuevo diseño de la programación de aula a los docentes cuyo único fin -oculto- no es otro que el de aumentar los porcentajes de aprobados, aún tan mermados a pesar de los esfuerzos de nuestros políticos educativos por devaluar los conocimientos y los aprendizajes desde la LOGSE (1990). De camino, se lleva por delante la competencia del profesorado en la programación de su enseñanza, su autonomía pedagógica, las necesidades y exigencias de su práctica docente y el sentido común. Hemos llegado a esta conclusión descartando las opciones más probables. Veamos.
"Afuera parte" de los desatinos conceptuales de la programación que se quiere imponer -y que ya hemos analizado en entradas anteriores- no encontramos otro motivo de este improvisado cambio que el de incrementar la complejidad -confusión, mejor dicho- del nuevo diseño de situaciones de aprendizaje para que el profesorado se entretenga más en hacer dicha programación en papel que en mejorar realmente la práctica docente y la evaluación del alumnado. En Andalucía, los inspectores -con la ayuda ovina de muchos equipos directivos- están obligando a hacerlas a modo de "ejercicio", como si los docentes y alumnos fueran cobayas de un experimento, o como si no tuvieran otra cosa mejor que hacer que perder el tiempo en esta estupidez.
Estupidez -aunque más bien sinvergonzonería- por lo siguiente: en primer lugar, llama la atención que desde la reforma LOGSE no se haya acompañado cualquier cambio conceptual o instrumental en la enseñanza por un conjunto de materiales didácticos ejemplificadores a modo de orientación o ayuda y no como obligación -recuérdense las denominadas "cajas rojas y verdes" de entonces-, sino que se haya actuado a golpe de normativa para que los docentes cambien -sin motivo expreso ni argumento alguno más alla de la propia ley- sus prácticas de enseñanza, siguiendo así la consigna habitual de las criticadas "reformas ilustradas" (hagamos una ley y después formemos al profesorado para que la entienda) que cursan de arriba-abajo (yo ordeno y tú obedece), una estrategia política que siempre se ha constatado errónea y contraproducente.
En segundo lugar, no existe ningún cuerpo de investigaciones o estudios que haya demostrado que esta forma de programar sea más efectiva o adecuada que las anteriores. Como ocurre desde hace décadas en nuestro país, se implantan instrumentos, protocolos, programas, diseños e instrumentos didácticos que no gozan de ningún apoyo experimental previo, ni reconocimiento internacional, ni surgen de las propias prácticas educativas, sino que se lanzan para, a posteriori, inundar con "expertos" y "cursillos" de aluvión la oferta de la llamada (de)formación permanente (CEP´s, fundaciones con ánimo de lucro, colectivos de iluminados, magos y gurús, cuyo principal fin es hacer pasta con los incautos). Y en tercer lugar, no se pueden imponer instrumentos o técnicas didácticas o pedagógicas desde el BOE, o desde el BOJA. Los boletines oficiales no están pensados para eso. Estas iniciativas deben surgir de investigaciones independientes o de las propias prácticas consensuadas del profesorado no universitario, y que son publicadas habitualmente en medios o revistas específicas de reconocido prestigio.
Por todo ello, la única justificación que nos queda para ordenar este cambio improvisado y nada razonado del diseño de la programación de aula de la actual LOMLOE es el intento de confundir y dificultar la evaluación del alumnado con el innoble propósito de aumentar los exiguos porcentajes de aprobados en nuestro paísy reducir el número de repetidores. Iniciativa, por cierto, que podría considerarse continuista con la implantación de las llamadas programaciones por "unidades didácticas" de las anteriores LOGSE y LOE socialistas. Otros lo llamarían simplemente engaño o estafa.
Seguimos defendiendo, para terminar, que debe ser el profesorado en ejercicio el que debe tomar la decisión de cómo programar la enseñanza en su aula, evidentemente de acuerdo a lo establecido en el Proyecto Educativo del centro. Pero, esta programación se puede organizar por temas, centros de interés, proyectos de trabajo o unidades didácticas, o una mezcla o secuencia de todo ello; y puede escribirse en ordenador, en papel cuadriculado o de dos rayas o grabarse en una "barra de nieve" y, desde luego, no tendría por qué subirse al programa Séneca si no se quiere. En cualquier caso, sigue siendo una estupidez -y lo sabemos desde el establecimiento de los Programas Renovados de la UCDen 1981- el evaluar o supervisar las programaciones de papel cuando lo que interesa es evaluar las prácticas en un aula concreta, de un centro concreto, en un lugar concreto, por un docente concreto. Cualquier otra ocurrencia estará destinada al fracaso, a la mera sumisión burocrática o al claro rechazo de lo que se pretende. Nada bueno para nadie, y menos para la educación.
Es verdad que en este blog hablamos mucho de tonterías y estupideces cometidas por nuestros políticos educativos u otros actores educativos. Pero si creen que la estupidez es un problema menor que la maldad y que no merece nuestra atención o condena sino nuestra compasión, deben de ver el siguiente vídeo: la Teoría de la Estupidez de Bonhoeffer. Son más peligrosos los estúpidos que los malvados. Cuidado.
Esta parece ser la máxima política que dirige el gobierno del Sr. Sánchez. Un desastre de gobierno. Pero bueno, ¿qué se podía esperar de un personaje indocumentado, ambicioso, con escaso bagaje ético y nula experiencia de gestión ni de gobierno? Otro "laika" de la política. Pues eso, mentiras, bandazos, componendas, errores, fullerías, al servicio de su único objetivo: mantenerse como sea en el poder. Tiene, eso sí, sus principios, pero si no le valen en un momento dado, no se preocupen porque los cambia por otros. Lo hemos visto muchas veces ya. En eso no se puede negar que sea un verdadero marxista (de Groucho Marx, claro). Como decía este Marx, "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos en cualquier parte, diagnosticarlos incorrectamente y aplicar los remedios equivocados". Para eso sí que sirve el Sr. Sánchez. Genial.
Pues esa es la descripción exacta de las políticas educativas que este país ha tratado de implantar en los últimos cuarenta años. La última, la LOMLOE. Una ley que dice "mejorar" la LOE (?). En estas fechas la mayoría del profesorado está preparando el comienzo del curso y anda liado -nunca mejor dicho- con las programaciones didácticas de sus clases. Para ello, "obligatoriamente" han de adoptar la nueva nomenclatura pergeñada ¡por los mismos que ya se inventaron la de la LOGSE en 1990! Virgen Santa. Treinta años después, el "eterno" César Coll -que dios confunda- y la "incombustible" Elena Martín -que debe estar muy aburrida- inventan nuevos "palabros" para darle a la programación un nuevo toque decorativo, un nuevo vocabulario para que parezca que la LOMLOE mejora en algo la calidad educativa, a sabiendas de que, realmente, servirá para lo mismo que ya les sirvió con la LOGSE: para nada.
Ya lo analizamos en anteriores entradas de este blog. Se trata de un nuevo engaño en la línea de "si no puedes convencerlos, confúndelos", una estrategia muy propia de la reformas políticas socialistas. Dicen algunos medios de comunicación que los docentes están "perdidos" con la nueva LOMLOE, error, están hartos. Es verdad que la implantación de esta nueva (?) ley educativa, y van ocho, está siendo más caótica y tiene fecha de caducidad. (Hasta la ministra que la impulsó salió por peteneras para vestirse de mantilla y arrodillarse ante el Papa, lo que, por cierto, se reveló como el verdadero objetivo de su carrera política). La Sra. Celaá le dejó el marrón a otra -la Sra. Alegría- y el futuro próximo no parece que vaya a concederle mucha vida a su LOMLOE. Como las anteriores, tiene toda la pinta de que será derogada próximamente en esta sala.
Ante esta tesitura, ¿cómo creen que debe tomarse el profesorado la obligada adaptación de sus programaciones a la LOMLOE? Pues, verán: con una mezcla de hartazgo, chufla, enfado y pasotismo. No es para menos. Perfil de Salida, descriptores operativos, competencias y subcompetencias y subsubcompetencias... No se puede ser más tonto para seguir inventando estupideces a sabiendas de que no mejorarán un ápice la calidad educativa ni la realidad de las aulas. ¿Qué se puede hacer ante esto? Veamos:
a) Tomárselo en serio y ponerse a "estudiar" las nuevas "sábanas" de objetivos, perfiles, descriptores, competencias..., para ver cómo hacer la nueva programación: lo que sería algo así como... perder el tiempo y las ganas de vivir.
b) Copiar la programación de alguien o de alguna editorial y seguir haciendo lo mismo que se venía haciendo en clase: quizás la opción más "económica" en tiempo y esfuerzo. ¡Total, para lo que va a durar!
c) Pasar de la LOMLOE, seguir con la programación que se tenía y afrontar el futuro con optimismo frente a las discusiones que habrá que mantener con directores e inspectores latosos con el cumplimiento de las normas: esta opción mejora la autoestima profesional y la descarga de adrenalina, sin duda, pero no es apta para inseguros o pusilánimes.
También se puede adoptar una versión mezcla de la segunda y tercera, esto es, copiar la programación pero seguir tocando lo que no suena -con perdón- siempre que se pueda a quien corresponda. En fin, lo último es creerse que con esta "nueva" programación vamos a algún sitio interesante. Que no nos confundan, tenemos que saber que la LOMLOE sigue siendo una estafa, otra, que los problemas seguirán sin resolverse y que el día 12 o el 15 de septiembre volveremos a tener grupos de alumnos delante a los que tenemos que EDUCAR.
Todo lo demás es pura filfa. Sr. Coll, Sra. Martín y Sra. Alegría. ¡Que dios les confunda! A nosotros no. Para variar, les dejamos con una charla TED a cargo de Oscar Ghillione sobre los profesores/as que dejan marca. ¿Qué xxxxxxx tiene que ver la programación de la LOMLOE con EDUCAR bien? Pues eso, NADA.
Empecemos por una pregunta: ¿qué nos salvó de no volvernos locos durante el largo confinamiento pandémico? o, ¿qué evitó que no cayéramos en una soledad oscura o en una larga depresión? Sí, seguro que saben la respuesta: el cine, la literatura, la música, la pintura..., y la posibilidad de compartirlo todo a través de las redes sociales. Las Artes, así, con mayúscula, son las producciones más humanas porque están conectadas directamente con nuestros sentimientos y emociones y porque nos acompañan desde el principio de los tiempos como seres inteligentes. Responden a múltiples y complejas capacidades, forman parte de nuestra personalidad, de nuestra memoria, de nuestra vida. El ser humano ha sentido siempre la necesidad de expresarse y comunicarse a través de la música, la pintura, la escritura y, más recientemente, de las artes visuales más modernas. Pues bien, a nuestros estúpidos políticos educativos esto les importa un carajo. Son un hatajo de imbéciles desde hace décadas. Rojos, azules, naranjas, verdes o morados. Da igual el color. Parecen personajes surgidos del "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago.
El reciente borrador para la organización horaria del currículo en Andalucía ha dado otra vuelta de tuerca para arrinconar aún más todo aquello que suene a enseñanzas artísticas. Vamos camino del absurdo de un currículo exclusivamente "instrumental", donde el peso de las lenguas, materna y foráneas, y las matemáticas, con género o sin género, constituye más del 50% del horario semanal del alumnado. La estupidez afecta tanto a la Educación Primaria como a la ESO. Una tendencia que no es nueva, viene arrastrándose -como hemos denunciado aquí en muchas de nuestras entradas- desde hace décadas. Ahora la culpa es de la LOMLOE, pero lo mismo sucedió antes con la LOCE, la LOE o la LOMCE. Es palmario que la imbecilidad es una característica transversal de los distintos partidos gobernantes, tanto de "izquierdas" como de "derechas" o "liberales". Como afirmaba Albert Einstein "hay dos cosas infinitas, el universo y la imbecilidad humana".
Pues bien, de nada sirven las evidencias ni los datos. Desde hace décadas, por más que cada reforma educativa aumenta el horario de estas supuestas "áreas instrumentales" los resultados obtenidos en todas las pruebas nacionales e internacionales siguen tozudamente situándonos a la cola de Europa y del mundo occidental en competencias comunicativas y matemáticas. Así que al tonto de turno lo único que se le ocurre es: "si no quieres sopa, taza y media", y opta por una política marxista (de Groucho Marx, claro), "más madera, (más horas), es la guerra". Aquí hemos repetido hasta aburrirles que más horas de lo malo sigue siendo malo o peor. Pero nada, todo se quiere arreglar aumentando las horas instrumentales pero sin pensar un minuto en qué se está haciendo en las clases de lengua, idiomas o matemáticas para que se obtengan tan malos resultados. Es verdaderamente exasperante.
Mientras, se reduce, reforma a reforma, la enseñanza de la música y de las artes visuales y plásticas. Ya ni siquiera podemos llamarlas "marías", como antaño, sino "fantasmas" curriculares. Van camino de desaparecer del currículo para acabar recluidas en talleres ocupacionales o municipales por las tardes y ¡santas pascuas! Un verdadero dislate. ¡Otra vez!
En 2007, cuando se iba a desarrollar en Andalucía la LOE del PSOE, un borrador interno de la Consejería de Educación, que fue retirado por la propia consejería antes de darlo a conocer, contemplaba el primer leve aumento de los horarios semanales de las enseñanzas artísticas para la ESO en Andalucía (6 horas semanales en los tres primeros cursos de la etapa -esto es, 2 horas por curso, tanto de Música como de Plástica-, más 3 horas como materias opcionales en 4º ESO). Sin embargo, la consejería finalmente decidió aumentar el horario de matemáticas e idiomas, así como implantar las materias de "refuerzo de lengua" y "refuerzo de matemáticas" que, años más tarde, evidenciaron, como era previsible, un rotundo fracaso. Otra oportunidad perdida.
Ni las intervenciones de Sir Ken Robinson, a quién hemos traído aquí en innumerables ocasiones, ni las propuestas de la asociaciones de profesor@s de Música o Educación Visual y Plástica de Andalucía, ni los fiascos obtenidos una y otra vez por nuestros "lumbreras" de la consejería de educación, han logrado cuestionar una política curricular condenada al fracaso año tras año, reforma tras reforma. Por lo visto, en la próxima pandemia nos dedicaremos a rellenar cuadernillos de cuentas y caligrafías, hacer análisis sintáticos o ecuaciones de segundo grado para hacerla más llevadera. ¡Qué chupi!
Aquí os dejamos un llamamiento en defensa de la Música en la educación andaluza a cargo de uno de nuestros músicos y compositores más reconocidos, Javier Ruibal. Y de camino, una de sus mejores canciones "Agualuna", en este casoacompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba. ¡Viva la Música! ¡Vivan las Artes! Que lo disfruten.
El PP -con Ciudadanos- lleva en Andalucía casi una legislatura en el poder después de las casi cuatro décadas que disfrutaron los "señoritos cortijeros" del PSOE. Cuatro décadas para olvidar -o no- después de tantas ilusiones perdidas y tanta incompetencia demostrada por los sucesivos consejeros y consejeras socialistas, a cual más inútil. De ahí que miremos con lupa lo que hace la actual Junta de Andalucía en materia educativa. Digamos, para empezar, que lo tenían "a güevo" -como diríamos en andalú- porque era bien difícil hacerlo peor pero, tras casi cuatro años en los sillones, pandemia por delante, la educación andaluza no presenta un pronóstico favorable. No vemos "brotes verdes" por ningún lado, si acaso, preocupantes tendencias que pasamos a analizar.
El nombramiento del Sr. Imbroda -dios lo tenga en su santa gloria- como consejero de educación no auguraba nada bueno. Esa práctica política ya habitual de poner en ese cargo a personas con un desconocimiento grande del sistema educativo andaluz y sin ninguna experiencia de gestión o prestigio en dicho campo es una de las peores lacras que sufrimos los ciudadanos, porque nada bueno ni útil puede salir de ahí. Suele ser un mal comienzo. Generalmente, los ignorantes y los mediocres suelen rodearse de equipos aún más ignorantes y mediocres por lo que, desde el inicio de su andadura política, no teníamos muchas expectativas de mejora. Y se han cumplido desgraciadamente para todos.
Si no hubiera sido por la cruel pandemia padecida, la inversión educativa en Andalucía no habría aumentado significativamente, pero la necesidad de contratar nuevos docentes para poder hacerle frente ha venido a lavarle la cara -y las estadísticas- a la Junta de Andalucía. Pero no todo son número de maestros y profesores -por cierto, ahora en claro descenso una vez pasados los peores momentos- para valorar la mejora o calidad de nuestro sistema educativo. Lo más llamativo de estos cuatro últimos años es que ninguno de los graves problemas educativos, ninguno, de los que se venían arrastrando de la "era" socialista se ha resuelto o está en vías de solución. Más al contrario, algunos nuevos problemas vienen a ensombrecer los análisis -sin duda rimbombantes- que harán PP y Ciudadanos a la vista de la nueva campaña electoral en la que estamos inmersos. Se escudarán, sin duda, en que aún no han tenido tiempo para hacerlo -y, en parte, sólo en parte, tienen razón- pero las tendencias que marca esta primera legislatura no hacen presagiar nada bueno si se confirman en los próximos años. Veamos.
La FP sigue estancada, por mucho que la derecha alardee, como hacían también los socialistas, del número de nuevos ciclos formativos que se crean cada curso, a todas luces insuficientes para la demanda existente. Unos 40.000 aspirantes se quedan cada curso escolar sin poder acceder a plazas públicas de formación profesional debido a la escasez y mala distribución de la oferta. Simultáneamente, en estos cuatro años, ha crecido exponencialmente la oferta privada creando una brecha entre los que pueden pagársela y los que no. La "izquierda" socialista nunca hizo ningún esfuerzo por incrementar la oferta pública y, a la vez, estranguló a la privada, con lo que aún más estudiantes se quedaban fuera cada año. La derecha, sin embargo, ha optado claramente por la oferta privada, más flexible y más barata para las arcas públicas, pero más cara para la ciudadanía y peor distribuida -sólo en lugares donde puede ser rentable-. Si la tendencia continúa, la oferta pública de FP quedará obsoleta a corto plazo y la brecha económica y la desigualdad de oportunidades educativas seguirán aumentando.
Los centros educativos siguen en malas condiciones. A pesar de los reiterados y propagandísticos anuncios del nuevo Plan de Bioclimatización de los centros escolares, la mayoría sigue teniendo los mismos problemas de hace cuatro años. Cuando aprieta el calor, como recientemente, las aulas se convierten en calderas y los patios de recreo -eriales sin árboles ni sombra- en desiertos. Por otra parte, el llamado "chabolismo" escolar -alumnado escolarizado en aulas pre-fabricadas o "caracolas" debido a la falta de espacio de sus centros- sigue sin resolverse. Es más, las necesidades de desdoble provocadas por la pandemia aumentó la licitación de estos espacios "provisionales", por lo que seguimos sin saber cuántas de estas unidades aún están funcionando en Andalucía. De las 450 existentes hace dos años ¿cuántas permanecen aún? Tememos que sean las mismas o muchas más.
La burocracia educativa sigue sin resolverse. Es más, la aplicación apresurada y frívola de la nueva LOMLOE ha venido a aumentar aún más si cabe las labores administrativas inútiles que soportan desde hace décadas los docentes en Andalucía. En este sentido, la Consejería de Educación no ha dictado ninguna medida con el fin de reducirla al mínimo. La cantidad de tiempo y esfuerzo que genera la cumplimentación de "papeles" inútiles ordenados tanto por el gobierno del Estado como por el de la Junta hace que el profesorado se descentre de su labor esencial que no es otra que la educativa que ejerce con sus grupos de alumnos. Por otra parte, el programa Séneca es un verdadero desastre tanto para la gestión diaria de los docentes así como por su facilidad para ser jaqueado y ver comprometidos los datos confidenciales, sobre todo del alumnado y sus familias. Lejos de reducirse, la "intensificación" del puesto laboral del profesorado no parece tener fin en Andalucía.
Continuará...
En campaña electoral a nuestros políticos les vendría bien la "ruleta de las excusas" que nos presenta el vídeo de José Mota a continuación: "no hemos tenido tiempo aún", "partíamos de una situación muy mala", "la pandemia nos lo ha impedido", "los de enfrente lo harían peor", "nadie pudo prevenir la crisis", etc. Nunca son capaces de autocrítica sincera, son maestros de la autoexculpación y la autoindulgencia y el "y tú más". Y mientras no los echemos -como hace la señora del vídeo- seguirán quedándose con nosotros. Al final, somos nosotros los culpables. Deberíamos ser más inflexibles con los mentirosos, los incompetentes y los caraduras. Como mínimo no votarles más si lo hicimos alguna vez. No se les olvide.
Repetimos: ningún sistema educativo es mejor que su profesorado. Pero nadie se entera. No quiere enterarse nadie. Nuestros políticos menos que nadie. Desde 1978 tratan de mejorar la educación mediante el BOE. La denominada reforma de los "papeles". Siempre fue una medida condenada al fracaso. Ahora, más de cuarenta años después, sólo es un ejercicio de melancolía. El nuevo currículo de la ESO publicado en el BOE es otra muestra más de la estupidez política: ninguna reforma o mejora de la educación puede hacerse sin el concurso, complicidad, formación y compromiso del profesorado. Todo lo demás son mentiras. La gran mentira que nadie desvela en este país. Las reformas educativas "ilustradas" desde la LOGSE (1990) -todo para el profesorado pero sin el profesorado- se han ido estrellado una tras otra. Seguimos como país estando a la cola de todos los indicadores de calidad europeos e internacionales, pero es asombroso que nadie acabe con esta práctica inútil de utilizar el BOE como instrumento de mejora educativa.
Se ha intentado todo con el BOE: reformas de currículo abierto, reformas de currículo semi-cerrado, reformas de currículo cerrado a cal y canto, reformas de currículo contra la autonomía de los centros y del profesorado, reformas de currículo abierto que después cerraban las CCAA y los libros de texto, reformas con muchos contenidos por nivel, reformas para la etapa completa sin definir niveles, etc. Ninguna ha funcionado. ¿Por qué? La respuesta es evidente y fácil de hallar: porque todas han ignorado a los protagonistas del acto de enseñar y aprender: profesorado y alumnado. A lo que se añade que ninguna ha ido acompañada de una adecuada financiación. Todas han sido, desde el punto de vista curricular, reformas "baratas", muy baratas, de todo a 1 euro. Es lo que tiene el papel, que lo aguanta todo y es barato.
Pero la realidad educativa es otra cosa. Es compleja, es dinámica, es contradictoria, es multiforme, es... humana, no es una máquina. Y no se mejora mediante leyes y decretos en el BOE o el BOJA, sino por inversiones bien pensadas y gestionadas a medio y largo plazo en formación del profesorado (inicial y permanente), construcción de centros, investigación educativa y, sí, también por la configuración de currículos consensuados, estables e innovadores que sean más propios del s. XXI que del XIX, por mucho que ahora nos quieran seguir mintiendo al meter en el BOE "moderneces" que sólo son recursos decorativos. Porque el núcleo duro del actual currículo para la ESO sigue siendo el organizado en las disciplinas de toda la vida, y cada vez con mayor peso horario (Lengua, Matemáticas, Ciencias, Idiomas...). Y, además, "tos a la vez, y tos por iguá".
Que el MEC considere bobaliconamente que el que ha publicado para la ESO es un currículo por competencias es otra de las grandes mentiras que quieren vendernos. Lo que han hecho sus equipos de "negros" no es otra cosa que trata de conciliar lo inconciliable, esto es, las directivas europeas del aprendizaje competencial con la estructura rígida de un currículo articulado en disciplinas clásicas. Otro engaño de mesa de despacho como aquel de la transversalidad que inventaron con la LOGSE los psicólogos de cabecera del PSOE, Marchesi y Coll. Una transversalidad que ahora retoman con más brío y con el mismo presagio: su intrascendencia en las prácticas reales de aula. (Anoten todo lo que hay meter ahora en cada una de las áreas tradicionales: la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación
audiovisual, la competencia digital, el emprendimiento social y
empresarial, el fomento del espíritu crítico y científico, la educación
emocional y en valores, la igualdad de género y la creatividad se
trabajarán en todas las materias. En todo caso, se fomentarán de manera
transversal la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual, la
formación estética, la educación para la sostenibilidad y el consumo
responsable, el respeto mutuo y la cooperación entre iguales (Art. 6.5). ¡Cágate lorito! ¡Y se quedaron tan tranquilos! Lo más asombroso es que muchos siguen sin entender que la transversalidad es un recurso de trileros que ya constató su palmario fracaso cuando la LOGSE. Pues ni eso.
Y es que este nuevo intento no deja de ser un simple postureo político para acompañar el trago de parecer modernos vistiendo un currículo rancio. El MEC sigue apostando por la apariencia más que por el ser. Pura era posmoderna. Y en esta política de postureo, de apariencias, se quejan algunos de la indefinición o rebaja de contenidos del nuevo currículo. No se distraigan y no se preocupen, lo tienen bien pensado, como ya hicieron con la LOGSE: se encargarán las CCAA y las editoriales del libro de texto de acabar la faena iniciada por el MEC. Y así todos contentos. Menos, claro está, los que tendrán que llevar este currículo a la práctica, los docentes, a los que de nuevo se les ningunea, se les ignora y se les cuelga un muerto que por cobardía no ha querido resolver el MEC. Un sudoku irresoluble compuesto de competencias clave, competencias específicas, saberes específicos (los contenidos de siempre), criterios de evaluación y situaciones de aprendizaje. Puro parloteo academicista. Pura burocracia educativa. Ahí es nada. Y cuando algunos docentes se aclaren con este galimatías tecnocrático ya estará seguramente derogada esta reforma o, peor, agotada su paciencia. Y a empezar de nuevo.
Mientras, nadie nos va a librar -el BOE desde luego que no- de seguir liderando los peores indicadores de fracaso y abandono escolar de Europa, de tasa de repetidores o de continuidad en estudios superiores, de ocupar los últimos lugares en las clasificaciones internacionales (PISA, PIRLS...) y del aumento preocupante de la desmotivación del profesorado y del alumnado. Otra reforma para nada. Así que hagamos pues un repaso "robinsoniano" de las carácterísticas que debe poseer un currículo para el s. XXI. A ver si se enteran que el BOE no sirve para esto.
Que la mentira deba ser severamente castigada en los políticos parece que no constituye una consecuencia ética en este país. Y así los encontramos, pegados al cargo como lapas a rocas porque nadie les exige dimitir. Que encima muchos ciudadanos los sigan votando es descorazonador y nos da una medida de la descomposición moral de una ciudadanía frívola, olvidadiza e irresponsable. Parece que no caemos aún en la cuenta de que normalizando la mentira la democracia naufragará. Por eso, que un documento oficial publicado en el BOE, como es el reciente currículo para la Ed. Primaria, esté plagado, no sólo de errores de bulto, sino de burdas mentiras no nos extraña. Va con el paquete inmoral con el que nos desayunamos todos los días.
No podemos aquí hacer una enumeración exhaustiva de dichas mentiras, pero empecemos con una de las más gordas aparecidas en el recientemente publicado currículo para la Educación Primaria: "Art.6.1: En esta etapa se pondrá especial énfasis en garantizar la inclusión
educativa, la atención personalizada al alumnado y a sus necesidades de
aprendizaje, la participación y la convivencia...". "Especial énfasis" ¡Chin-pón! Dicho esto, los ínclitos psicólogos -que no pedagogos- Marchesi y Coll no tienen problemas a la hora de inventar un nuevo palabro, el Perfil de Salida que, hablando claro, es realmente un perfil de llegada, -vamos, los objetivos terminales de etapa de otras épocas- esto es, la carita que -TODOS, TODAS- los alumnos han de poner al final de la etapa si quieren ser normales y seguir progresando. Un perfil extensamente descrito en el Anexo I del Real Decreto y que, oh sorpresa, a pesar de que en él se afirma que está basado en competencias básicas, es mentira, no son otra cosa que una versión "moderna" de los objetivos operativos establecidos -¡en 1981!- por la extinta UCD (Unión de Centro Democrático) en los llamados Programas Renovados para la EGB!
Aunque ahora son denominados descriptores operativos, que suena más moderno, este perfil está descrito en términos de comportamiento observable y sólo un acto de fe puede considerar que su consecución garantice la adquisición de cada competencia básica, porque no existe ninguna investigación didáctica que lo refrende. Estos descriptores son un mero ejercicio de mesa de despacho realizado por los equipos de "negros" del MEC liderados por los señores Marchesi y Coll, muertos vivientes resucitados por el sanchismo a pesar de su penoso fracaso con la LOGSE. Cuarenta años hemos tardado en llegar al mismo sitio, eso sí, con la introducción de nuevos "palabros" -competencias, perfil de salida, descriptores operativos- que ocultan el olor a rancio de este nuevo (?) invento curricular de la LOMLOE. Y dicen, encima, que siguen las directivas de la Unión Europea y la UNESCO. Menuda jeta.
Vamos a ver, ¿cómo se pueden compadecer los principios pedagógicos de inclusión y personalización de la enseñanza -establecidos en dicho artículo 6.1- con la existencia de un mismo Perfil de Salida (llegada) para TODOS/AS? Es algo que se nos escapa a los pobres mortales y docentes. Seguro que el PSOE, así como los Sres. Marchesi y Coll lo saben explicar tan bien como ya lo hicieron en 1990 (con la LOGSE), o sea, burlándose de todos. Las editoriales del libro de texto encantadas, claro está: habrá que cambiarlos otra vez. Buen negocio las reformas educativas para estas empresas.
Lo que sí es seguro es que la suma de competencias básicas, descriptores operativos por competencias, contenidos y criterios de evaluación por áreas volverán a aumentar las tareas burocráticas de los docentes a la hora de programar y evaluar sin, por ello, aumentar un ápice la personalización de sus prácticas docentes. Porque otra vez estamos ante una estupidez tecnocrática más propia de los años 80 del siglo pasado, una reforma curricular ajena al profesorado y diseñada en los despachos por personas que ignoran la realidad de las aulas. ¿Creen Vds. que existen muchos docentes que distingan entre objetivos, competencias, descriptores operativos, contenidos y criterios de evaluación?, ¿no son la misma cosa para muchos de ellos?, ¿no supone un ejercicio repetitivo e inútil circunscrito a los tontos conciliábulos universitarios? ¿Qué importancia le concederán los docentes a estos conceptos a la hora de mejorar sus prácticas?... Pues sí, eso, ninguna. No les sirven para nada. Bueno, sí: para hacerles perder más el tiempo y la paciencia.
El real decreto afirma que se trata de un currículo por competencias pero es mentira, mentira podría. Es un currículo tradicional basado en comportamientos observables y de carácter uniformador que será aplicado a todos los alumnos y alumnas más allá de sus diferencias individuales, capacidades e intereses. Porque parece ser que estos psicólogos ilustrados entienden que la atención a la diversidad es tan sólo el instrumento que permite "ajustar" las diferencias individuales del alumnado a un currículo único y uniforme y no al revés. O no se han enterado de nada o nos mienten. Se lo aclaramos: nos mienten, otra vez. ¿Perfil de Salida? ¡Menudo mojón! (Por cierto, si aplicásemos el listado de descriptores operativos de dicho perfil de salida de la Ed. Primaria, con 12 años, a la población adulta dejaríamos fuera a más del 70% de la misma. Y si no lo creen, entreténganse en leerlos todos seguidos. ¡Cómo no va a dejar fuera a gran parte del alumnado de Ed Primaria!).
No vamos a entrar ahora en el debate de si la Educación es una técnica o un arte, pero es evidente que ante estos infumables ejemplos de tecnocracia curricular de inspiración neocomportamental nos encantaría apostar por visiones curriculares más artísticas e innovadoras de la labor docente, aquellas que tienen en cuenta la improvisación, el azar, la vocación y la calidad humana del profesorado, el respeto a las distintas capacidades personales y contextos sociales, la libertad de cátedra o la profesionalización y emancipación del docente. Pero será para otra ocasión. En fin, menos mal que le auguramos a esta nueva reforma del currículo una corta vida visto lo deteriorado de la situación política española. Mientras siga vigente, la mayoría del profesorado sensato de la Educación Primaria pasará de las "sábanas" de descriptores operativos y criterios de evaluación -sólo operativas por si viene el inspector a supervisarlas- y seguirá con sus prácticas de siempre.
Tenemos claro que este no es el currículo que necesita la Educación Primaria. Así que les dejamos con esta emotiva charla TED de la maestra mexicana Mariela Pérez sobre "El fin de la educación en manada". Eso es. Sres. Marchesi y Coll, como dice Mariela, no queremos un currículo para manadas sino para personas. En la Ed. Primaria no debe existir un Perfil de Salida -una especie de pseudo título- sino un arcoíris de perfiles multicolores. Porque en la Educación Primaria existen chicos y chicas diversos, con ritmos de aprendizaje y necesidades diferentes, con talentos y logros distintos. Lo que se necesita es una Educación para Todos/as, señores psicólogos de pacotilla, y no un currículo realizado por In-competentes básicos.