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miércoles, 1 de marzo de 2023

Adiós, ustedes, esto no tiene arreglo.

 

INCOMPETENCIA IRREMEDIABLE

"Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", cantaba Joan Manuel Serrat en Sinceramente tuyo. Y la Educación, así con mayúsculas, no tiene remedio en este país. A corto y medio plazo no hay ninguna esperanza. Ni siquiera esperamos que un milagro acabe con tanto desatino, con tanto mediocre y tanto sinvergüenza de los que abundan en los mentideros del compadreo político educativo. El arco político español, desde la izquierda más extrema a la derecha más ultra, desde el gobierno central al autonómico, está bien podrido en materia educativa. Y no nos puede extrañar a estas alturas del partido.

Nuestros representantes políticos son prototipos de una ciudadanía que deja mucho que desear. Los políticos se cuecen en la misma olla que sus votantes y no existe, aún, una ciudadanía española y andaluza que haya alcanzado una mayoría de edad suficiente como para saber qué quiere, cuáles son sus prioridades, qué comportamientos alienta y cuáles desprecia y castiga. Por el contrario, la tendencia es a hacerla aún más infantiloide, más heterónoma, más ignorante y menos crítica. Cuanto menos piense mejor. Cuanto menos sepa mejor también. Por ese camino tampoco hay esperanza a corto y medio plazo. Así que seguiremos votando a políticos incompetentes, sinvergüenzas y mangantes durante décadas.

Finalmente, el profesorado es producto a la vez de la ciudadanía a la que pertenece y de la formación que ha recibido. Si una y otra son mediocres, lo que tenemos es un profesorado mayoritamente mal formado, alienado, desprofesionalizado, desprestigiado y desmoralizado, sin visos de mejorar su situación. Los sectores más progresistas, más inquietos, más críticos, más innovadores, fueron claudicando y abandonando a partir de mediados de los años 90. La LOGSE se los cargó a conciencia. Salvo honrosas excepciones hoy sólo queda un gran campo abonado para la ignorancia, la desresponsabilización, el aterrizaje de sectas educativas, la manipulación ideológica, el desánimo y la burocracia. Mientras no se aborde una reforma seria y en profundidad de la formación inicial del profesorado a la altura del s. XXI, y no se fortalezca profesionalmente su labor y lugar en la sociedad no habrá esperanza tampoco.

Así que, ahí queó. Prácticamente, ya lo hemos dicho todo y sólo queda repetirnos como el día de la marmota bloguera. El que quiera entender que lea. Así que, después de 360 entradas, decimos adiós, y el blog de Incompetencias Básicas habrá finalizado su misión. Quedará tan sólo como testigo de una época, de una determinada visión educativa. Gracias a todos los que nos habéis acompañado en algún momento de vuestra vida, estuviérais de acuerdo o no con lo que decíamos. Gracias a las casi 76.000 visitas que hemos tenido durante todos estos años. Pero, como decía la canción, todo tiene su fin. 

Nos vamos con una sonrisa, a pesar de todo, porque ¡no vean lo que les queda a los que vengan detrás! ¡Ríanse de los efectos del cambio climático! En los próximos años se promulgarán ocho leyes educativas más, se cambiará veinte veces la forma de hacer las programaciones de aula, aparecerán y desaparecerán los exámenes de septiembre como por arte de magia, se verán diez nuevas denominaciones para la hora de educación cívica, los centros serán bilingües, trilingües y multilingües, aunque pocos alumnos hablarán bien su lengua materna ni tendrán nada interesante que decir, se introducirán y se quitarán los ordenadores -para ganancia de pescadores-, la selectividad se cambiará ocho veces más, César Coll o sus herederos se desdecirán una vez más y alumbrarán otra secta educativa, en fin, qué les vamos a contar a Vds. que no sepan ya.

Por eso, y parafraseando al gran don Manuel Ruiz de Lopera, expresidente del Betis, sólo nos queda decirles: "¡Venga, ustedes, que ya estoy yo en mi casa!

Aquí les dejamos con el grupo andaluz Medina Azahara y su versión de Todo tiene su fin. Nacimos en un martes de Carnaval de 2011 con una chirigota en homenaje al gran Valle-Inclán y al esperpento español. Y hoy nos despedimos a inicios de la Cuaresma de 2023 con una canción nostálgica. Es lo que hay. Ajo y agua.


lunes, 26 de septiembre de 2022

¡Odiamos los lunes!

 

              INCOMPETENCIA TOTAL              

 

Malos tiempos para la música y la poesía. Triunfan los idiotas, los mediocres y los sinvergüenzas de todos los colores. La Educación no le importa a casi nadie, sólo a cuatro o cinco trasnochados. Los populismos de izquierda y de derecha -casi todo el espectro político actual- la utilizan a su antojo, nunca en beneficio de la ciudadanía. Así llevamos desde... décadas. Ocho leyes ocho. Y esto sigue sin tener buena pinta. ¿Desde cuándo no sienten Vds. un pellizco de esperanza de que esto pueda cambiar a mejor? Las nuevas generaciones que se incorporan a la docencia llevan una mochila muy pobre de conocimientos y experiencias. El adanismo y la simpleza del movimiento woke se apropia de la política, de la sociedad y del sistema educativo. El ágora griega ha sido sustituida por los centros comerciales. Se ignora la historia, se ningunea el aprendizaje, se desechan los buenos ejemplos. La ejemplaridad ya no es cool. La codicia, sí. La vanidad, no digamos.

Rodeados de imbéciles es difícil mantener el sentido del  humor cuando todo se cae y nada se levanta. Jajaja. Tenemos la impresión de viajar a contramano. Después de cuarenta años de solar socialista se nos pueden venir encima otros tantos de solar populista neocapitalista. No se adivinan utopías. Y quizás una distopía belicista acabe con todo. Mientras tanto, ¿qué se puede hacer? Nos negamos a embobarnos con las pantallitas y las series. Así que, a seguir dando por saco, y a vivir la vida lo mejor que podamos, a sabiendas que estamos en pleno naufragio. ¡Viva el pepito de oreja

Quizás aprender a tocar el ukelele. Y que les den. Odiamos los lunes. Sí.

 

jueves, 1 de septiembre de 2022

Mal empezamos, Juanma.

 ¡Bienvenidos al nuevo curso 2022-23!

 

 The winter is coming

 

 

                INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER               

En una canción de los años 70, Les Luthiers ironizaban con el nombramiento de un gobierno bananero en el que la categoría y prestigio de sus integrantes iba en sentido descendente desde el cargo de presidente de la república -capitán general, por supuesto- hasta el de ministro de educación que se le asignaba al cabo 1º Anastasio López. Después de 50 años, y en esta monarquía bananera en que han convertido a España, sigue ocurriendo exactamente lo mismo. No digamos en el virreinato andaluz donde socialistas -y ahora peperos-, han cantado al pie de la letra la misma canción.

Tras el desfile de personajes incompetentes, inútiles, ignorantes y arribistas que han ocupado la consejería de educación andaluza en los casi cuarenta años de socialismo cortijero andalú, la esperanza se nos heló con el nombramiento del "entrenador de baloncesto" (?), el Sr. Imbroda (q.e.p.d.) por parte de Ciudadanos (q.e.p.d. también). Y ahora, con la "cabo primera", la Sra. Patricia del Pozo, cuyos méritos y experiencia laboral en el campo educativo se desconocen hasta el día de hoy, se nos ha acabado de descolgar la cara como una puerta vieja.

Mal comienzo, Juanma, para esa mayoría absoluta que te han regalado los andaluces hartos de choriceo socialista si te rodeas de los más mediocres. Porque esta señora, criada a los "pechos" del partido -como tantos a derecha y a izquierda, empezando por el Sr. Pedro Sánchez y por el mismo Juanma- y que no sabe lo que es buscarse la manduca en la vida privada, no ha desempeñado ninguna responsabilidad en el mundo educativo -ni docente, ni directora, ni delegada, ni experta educativa, ni nada-, por lo que, suponemos, estará ahora "estudiando" -pobrecita- lo que le han encargado dirigir y gestionar: virgen santa, qué vértigo tiene que dar eso. Ojo,  porque quien con niños se acuesta, meado se levanta.

Juanma, vamos a ver, ¿de verdad que no hay nadie de prestigio y experiencia para estar al frente de la consejería de educación en Andalucía? No es posible. Incluso nosotros, tan limitados, conocemos a unos cuantos. Eso sí, tienen una pega: nadie de verdadero prestigio se sometería al dictado del "partido" ni se dejaría manipular, engañar o ningunear. Pero, ¿eso sería un problema para quien ha abogado por la regeneración andaluza después del cortijeo socialista? Con el nombramiento de la Sra. del Pozo nos tememos que pintan bastos para un sistema educativo que necesita presupuesto, claridad de ideas, decisión firme y capacidad política para acometer los grandes retos que tiene planteados desde hace décadas, después de que los socialistas -y la pandemia, para colmo- lo hayan dejado para el arrastre: a la cola de la inversión pública, al frente de los peores datos de fracaso y abandono escolar temprano, a la cola de todas las pruebas nacionales e internacionales de evaluación, liderando los porcentajes de alumnado repetidor, etc.

Con el nombramiento de la Sra. del Pozo, Juanma, tiene toda la pinta de que le has encargado lo que en términos taurinos se denomina "una faena de aliño", esto es, un pase por aquí, otro por allá, un programita, unas fotitos y, visto y no visto, gastar lo menos posible y salir del embroque sin grandes cornadas, al fin y al cabo su inexistente prestigio como gestora educativa no estará nunca en peligro, y su obediencia está asegurada porque sabes, tú mejor que nadie, que fuera del partido hace mucho frío y la obligarías a buscar trabajo. Horror vacui.

Pero, ojo, no olvidaremos que la capacidad de decidir de la Sra. del Pozo ha sido otorgada por el bueno de Juanma al nombrarla consejera de educación. Debe quedar claro, pues, que la misma responsabilidad tienen ambos al situar(se) al mando a una persona sin experiencia ni conocimientos en el campo educativo. Porque, incluso rodeándose del mejor equipo posible -lo cual no ha sucedido nunca hasta ahora, ya sabemos que mediocre llama a mediocre- esta señora sería incapaz de discernir lo que habría que hacer en cada disyuntiva o ante cada problema. Porque, ni un solo de los problemas educativos existentes, incluso el que pueda parecer más sencillo a primera vista, tiene fácil solución con una simple medida, y menos si es del tipo de "todo a un euro". Así que, nos tememos otra gestión de la educación andaluza a bandazos, decorativa y baratita. Como la del Sr. Imbroda (q.e.p.d.), más o menos.

¿Otra oportunidad perdida? Pues seguramente, otra. En fin, mal pronóstico para la educación en esta recién inaugurada segunda legislatura de Juanma y muchas tardes de gloria serán las que nos brindará la Sra. del Pozo para este blog de incompetencias. Decididamente, esto tiene nuevamente muy mala pinta. Y ya saben lo que dice la Ley de Murphy. Una ley que, en Andalucía, quizás sea la única que siempre se ha cumplido a rajatabla.

Finalizamos esta primera entrada del curso con una propuesta curricular dirigida a la Sra. del Pozo sobre la enseñanza del Teorema de Thales para la ESO. Para que luego diga que no colaboramos desde el principio. Honor y gloria a Les Luthiers: "Cuando estamos horizontales y paralelos, las transversales de la pasión nos atraviesan y nuestros segmentos correspondientes resultan maravillosamente proporcionales". Ahí es nada, poesía matemática-erótica.


                       

domingo, 24 de julio de 2022

Desconectar: enamorados de la irrelevancia.

"Se llama tiempo a muchas cosas: pero la duración de la playa es la más incomprensible".

Carlos de Oliveira. Entre dos memorias. Ed. Calambur.

 

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                   

No sólo la escuela está cada vez más desconectada de la realidad. Es la ciudadanía toda la que se va alejando de lo real y se va entregando a lo virtual. Las "pantallitas" son una droga tan poderosa que nos tienen embobados. Mientras, la vida pasa por delante de nuestras narices y ni nos damos cuenta. Cierto que aportan información puntual e incluso conocimiento, pero generan más "desinformación" y pérdida de tiempo que otra cosa, cuando no problemas sociales y personales. La trampa de los algoritmos la conocemos pero no es fácil sustraerse a ella. Niños, adolescentes y adultos quedan atrapados en la red cada vez más tiempo, la consumen como un estupefaciente legal, embotando sus sentidos y su capacidad de pensar. 

Frente a eso, es difícil que la escuela de una respuesta eficaz. Sobre todo cuando es uma escuela que sigue instalada en el modelo fabril del s. XIX y principios del XX. Aún es peor cuando queriendo adoptar la modernez del XXI introduce las nuevas tecnologías sin asomo de crítica, plegándose a los requerimientos del mercado y de las grandes corporaciones que las monopolizan.

Quizás no se trate tanto de volver a la cabaña de Thoreau para aislarse del mundo, o de retirarse a dormir a base de pastillas anestesiantes como hace la protagonista de la novela de Ottessa Moshfegh, pero sí ser conscientes de que por el camino que vamos o redefinimos nuestro papel en el mundo o formaremos parte del problema. Quizás ya seamos el problema. 

Así que desconectar constituiría el primer paso para la salvación. No la solución, pero si un buen principio. Parafraseando aquella frase de la película Philadelphia, "¿cómo llamarían a 1.000 informáticos atados juntos en el fondo del mar?: un buen comienzo". Y si la escuela actual es incapaz de verlo, mejor sería que desapareciera e inventáramos otra cosa.

Ahora que estamos en verano aprovechen para hacer justo lo contrario de lo que seguramente están haciendo: desconéctense, abandonen las pantallas y los auriculares y sustitúyanlos por caras, olores, sabores y sonidos naturales, charlas reales y paisajes. Quizás ya sea tarde para muchos pero, al menos, salvaguardemos a los más pequeños. Les dejamos con esta interesantísima entrevista de Catherine L´ecuyer sobre los efectos de las pantallas en la infancia: enamorados de la irrelevancia.


                       

sábado, 25 de junio de 2022

La enseñanza como arte: un debate olvidado

 

                 INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA               

El debate sobre si la enseñanza es una tecnología o un arte aún está lejos de cerrarse, a pesar de que en las últimas décadas el obsoleto paradigma mecanicista la haya reducido en nuestro país a la aplicación de listas de contenidos, tablas de objetivos y criterios, baremos y protocolos cada vez más tediosos e inútiles. No hay más que ver la deriva curricular que han seguido nuestras leyes educativas, desde la Ley General de Educación de 1970 hasta la LOMLOE de 2020 -cincuenta años nada menos- en la que se ha encajonado al profesorado en el sumiso papel de mero cumplidor de un sinfín de prescripciones, consignas y tareas burocráticas que -se supone- conducen a la "cima de la excelencia educativa". Nada más lejos de la realidad.

Porque la realidad, la realidad humana, no se comporta como una máquina por más que algunos "ingenieros sociales" lo pretendan. Y la enseñanza aún menos, por más leyes que promulguen. Constituye este modelo mecanicista y tecnocrático de la educación un craso error de planteamiento en pleno s. XXI. A pesar del fracaso constatado que cosecharon los modelos mecanicistas-conductuales aplicados durante los años 50 y 60 del pasado siglo en EEUU (Watson, Skinner, las máquinas de enseñar...), una versión española se adoptó en nuestro país con la reforma de 1970 (la EGB) obteniendo el previsible fracaso: lo que se denominó la pedagogía por objetivos: una obsesión por la eficiencia (J. Gimeno Sacristán, 1982).

Y aunque algunos quieran seguir "obsesionados con la eficiencia", la educación se comprende mucho mejor cuando adoptamos la perspectiva organicista, esto es, entender que la educación, el sistema educativo, se compadece más con un órgano vivo que con una máquina, porque es una actividad hecha por humanos, dirigida a humanos. De ahí que este paradigma organicista y humanista permita comprender mejor la enseñanza que desarrollan los docentes con sus alumnos y alumnas y, en consecuencia, cómo y cuándo intervenir. A pesar de ello, los modelos educativos y metodológicos, las prácticas de aula, que pueden hacer realidad esta forma de enfrentar la enseñanza siguen siendo hoy minoría en nuestros centros y, prácticamente, siguen ausentes de la política educativa, si bien los preámbulos legislativos los suelen ensalzar hipócritamente para, a continuación, traicionarlos en su ejecución.

La educación es una actividad humana basada en la comunicación, por tanto, no reductible a apriorismos técnocráticos ni objetivos de logro determinados con antelación por "personas ajenas a la obra", a las que debería prohibirse el paso. Y como toda actividad humana, la enseñanza, la buena enseñanza, está sujeta a dosis altas de improvisación, de ensayo-error, de enfoque progresivo en el curso de la acción, de intuición y manejo de emociones y sentimientos, no sólo de conocimientos o información a transmitir. Por tanto, querer eliminar el componente artístico de la enseñanza es comportarse como una acémila cegata. Supone negar lo que de único y singular tiene el acto de enseñar de cualquier docente, esto es, un acto que cuando es bueno constituye una labor creativa, componente esencial de todo arte que se precie. Enseñar es, pues, un arte tanto como puede ser una ciencia, ambas perspectivas son complementarias y necesarias para desarrollar un aprendizaje integral, un aprendizaje humano. Y, por experiencia, bien como docentes, bien como alumnos, sabemos lo que NO es enseñar: manejar una "máquina" para "manufacturar" un producto previamente estandarizado. Eso será adoctrinar, uniformar, manipular o seleccionar pero, desde luego, no es educar.

Qué duda cabe que, desde este planteamiento de partida, la figura del docente adquiere una crucial relevancia, al entender que su labor es la propia de un artista, esto es, la de un creador de realidades nuevas, diversas y complejas en el ámbito educativo, la de un formador y guía de personas en crecimiento, todo un reto. La enseñanza no es un monólogo, no es "ordeno y mando", sino un diálogo permanente abierto al futuro. De ahí que, desde aquí, insistamos tanto en la necesidad de configurar una nueva formación inicial de los docentes que tenga en cuenta no sólo los conocimientos necesarios sino también sus aptitudes, su vocación, sus actitudes ante la educación de los más jóvenes. Porque no todo el mundo vale para enseñar. Y no necesariamente valen sólo los más "listos" -selectividad-, ni los más memoriosos -oposiciones-, ni los más sensibles o los más duros. Valen sólo aquellos capaces de asumir su papel de "artistas" de la enseñanza, docentes vocacionales y no meros administrativos u operadores de máquinas. Se necesitan docentes capaces de manejar la complejidad de grupos humanos de distintas edades y en diferentes contextos, de ilusionar, de afrontar imprevistos y problemas, de saber comunicar, de animar a conocer, a indagar, capaces de guiar y orientar los aprendizajes, de conectar las aulas con la realidad, en fin, capaces de hacer realidad una educación del S. XXI tal y como estableció la UNESCO en su conocido informe titulado "La Educación encierra un tesoro". Algo bien lejos del cutrerío monocorde y aburrido en el que estamos instalados desde hace décadas en nuestro país. 

Y nadie mejor que el gran Ken Robinson para ilustrarnos en una de sus últimas intervenciones en España, titulada "Enseñar es un Arte". Merece la pena ver el vídeo hasta el final a pesar de su extensión ya que contesta a preguntas de los asistentes que son las que cualquiera desearía haber podido formularle: papel del docente, de los padres o madres, creatividad, innovación educativa, discapacidad, emoción, política curricular... Que lo disfruten.

 

                        

miércoles, 22 de junio de 2022

El arte en la educación: la alternativa Blue School

 

                INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA               

Una educación como indagación de múltiples preguntas en la que las respuestas no están prefabricadas sino que son buscadas por docentes y alumnos, tanto individualmente como en grupo, y en la que se busca un equilibrio entre las enseñanzas más académicas, la inteligencia emocional y las más artísticas son las características esenciales de la denominada Blue School neoyorkina cofundada por el artista y educador Matt Goldman

Una educación donde el arte ocupa un lugar preponderante ofreciendo una alternativa viable a la escuela rancia y tradicional que padecemos desde hace décadas. Cuando nos parapetamos en una macedonia de excusas para no cambiar la realidad educativa que tenemos delante, y cuando los políticos educativos son incapaces de ofrecer soluciones a los fracasos reiterados actuales, lo que se ignora es que existen en la actualidad alternativas viables que construyen una educación diferente. Una educación que persigue una educación personalizada e integral, esto es, adaptada a cada alumno a la vez que respetuosa con los diferentes ámbitos que componen su personalidad -afectivos, cognitivos, físicos...-. Justo lo que se expone en cada preámbulo de nuestras leyes educativas pero que, a continuación, desaparece en su articulado.

Esto es lo que ha hecho realidad la Blue School, de ahí que les invitemos a visionar el siguiente vídeo donde Matt Goldman explica con detalle cómo funciona, por qué y qué resultados están obteniendo. Lo que queremos demostrar con ello es que no faltan ideas para cambiar la escuela rancia que tenemos, lo que falta es la voluntad de hacerlo, una actitud valiente para enfrentar los retos del s. XXI y dar una respuesta adecuada a estos tiempos. Ya está bien de continuar con una institución anclada en el s. XIX que va camino de erradicar la educación artística, la educación física, la educación emocional y la educación del pensamiento en la enseñanza formal. Un disparate.


                           

 

¡Nos han engañado!, ¡nos están engañando! ¿Que no? Vean el siguiente vídeo de Jaime Buhigas y opinen. La escuela actual es "negra". ¡Algo hay que hacer! Y se empieza acabando con ella.


                      

miércoles, 22 de septiembre de 2021

No hemos aprendido nada


La mitad del problema español está -y sigue estando- en la escuela. (...) El problema de la regeneración de España es pedagógico, más que económico. (Cita de Joaquín Costa en la obra Fidelidad a Grecia de Emilio Lledó. Pág. 104. 2020)

   

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

 

Hace meses hubo personas cándidas, o ilusas, optimistas quizás, que lanzaron la idea de que esta cruel pandemia nos haría mejores, y que después de tantos muertos y de tanta ruina sabríamos distinguir -por fin- entre lo importante de la vida y lo accesorio. Nada más lejos de lo que ocurre hoy ni de lo que ocurrirá mañana. Para aprender algo tan crucial en la vida de una persona, además de una catástrofe, hace falta tener y usar el cerebro. Las crisis promueven cambios de pensamiento y de comportamiento, pero sin una base formativa sólida, la mayoría solo anhelará volver al momento previo a la pandemia y olvidarse de todo lo sucedido. Una especie de mecanismo de negación social a gran escala. Esta es la condición humana de una masa mal educada, sometida al consumo, acostumbrada a la mentira y propensa al espectáculo.

No somos pesimistas, solo optimistas con datos. Y los hechos no se pueden negar por más que sigan queriendo vendernos humo, y por más que muchos quieran anhelar que alguien les diga lo que quieren ver a pesar de que la realidad diga lo contrario. Ya dijimos aquí hace unos meses que la inversión histórica en educación -sobre todo aumento de las plantillas- a que había obligado la pandemia pronto volvería a sus paupérrimos niveles por debajo de la media europea. Y en esas estamos. Con la colaboración de todos -familias, políticos, sindicatos, profesorado...- , las CCAA comienzan ya este curso a reducir efectivos y ahorrar dinero en Educación. Nada de aprovechar la mejora de la ratio para promover una organización más flexible y sostenida de las aulas -grupos de apoyo, grupos flexibles, grupos de desdoble, apoyo dentro de aula...- y conseguir, de una vez por todas, que la atención a la diversidad en nuestras escuelas e institutos sea digna y eficiente. Nada de aprovechar la organización más flexible obligada por la pandemia para ir más allá del grupo clase en la rígida -casi militar- estructuración del alumnado. Nada de usar racionalmente los instrumentos tecnológicos y digitales para que estén al servicio del pensamiento crítico.

Nada. Volveremos a ser lo que fuimos, como incomprensiblemente proclama nuestro himno andaluz. Pero, ¿qué fuimos? ¿Es que existió alguna vez esa Andalucía feliz, especie de edén que perdimos en las brumas del pasado? Despertemos. Solo nos queda mirar hacia delante porque el siglo XX demostró cómo en España la Educación, así, con mayúsculas, fue tan solo flor de un día -quizás, los breves años del inicio de la II República. Después todo se volvió a torcer para que el odio germinara en asesinatos y locura criminal. A eso siguió el desierto cultural y de las libertades. La Transición dio esperanzas que pronto se frustraron y así seguimos, mirando para atrás, ensimismados. Mientras, la educación va camino en este siglo XXI de seguir empobreciéndose. Siglo XXI, tiempo de mercachifles, banderas, corruptos e ignorantes. Esto es lo que somos ahora. Tenemos que reconocerlo para, a partir de aquí, engendrar la esperanza -que no el optimismo buenista- de alumbrar un tiempo nuevo, una nueva Educación. Tenemos tarea. Vean el vídeo que les proponemos.


                   

martes, 27 de julio de 2021

Pensar por uno mismo: educar para la autonomía moral e intelectual


El tonto colectivo se refugia bajo el término ideología (...) La ideología les facilita un código a todos aquellos que son incapaces de construirse el suyo propio. (J.C. Ruiz. Filosofía ante el desánimo. Pág. 174. Ed. Destino. 2021)


                     INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                    

Terminamos este mes -dedicado a cuestiones filosóficas relacionadas con la educación- con esta entrada dedicada al que debería ser el objetivo esencial de todo proceso educativo: la autonomía moral e intelectual del que aprende. Para muchos, desde principios del s. XX -e incluso antes-, resulta una obviedad que educar consiste en enseñar a pensar y actuar por sí mismo, pero la realidad educativa dista mucho de ser así. Si pasamos de los ampulosos preámbulos de las leyes educativas, más falsos que los billetes del Monopoly, el objetivo oculto -pero efectivo- de sistemas educativos como el nuestro no es otro que el de "domesticar" el pensamiento y la conducta de los alumnos en una única dirección. Otros lo llaman "socializar". En realidad, la escuela de hoy está bien lejos de promover eso que llamamos la capacidad de pensar y actuar por uno mismo, de aprender a aprender. El sistema no desea personas que piensen sino que obedezcan y sean fácilmente manipulables.

Así como la arquitectura industrial de los centros educativos está pensada para la producción en serie de un producto previamente homologado, la estructura comunicativa unidireccional de las aulas está pensada para promover la obediencia al modelo oficial y la reproducción -también en serie- de un modo cerrado -academicista, cuadriculado- de conocer el mundo. Muchos docentes no son plenamente conscientes del mismo, ya que al sistema le basta con que sean los instrumentos necesarios para llevarlo a cabo, sin ir más allá. Ya saben, el docente es el único ser vivo que nunca ha abandonado la escuela y, por tanto, no puede darse cuenta del agua en la que ha vivido siempre. Porque un pez sólo se da cuenta del agua cuando lo sacamos fuera de ella. 

Estos seres vivos, estos peces docentes, son una especie curiosa de adaptación a un tipo muy singular de ecosociosistema: la institución escolar. Podríamos hablar, con cierto humor, de que los docentes son, por ello, personas que presentan una clara anomalía social y personal: probablemente la dificultad de comportarse como adultos al vivir siempre rodeados de jóvenes, o la de asumir su edad con los años, o la de tener una visión simplificada -adolescente- de las relaciones sociales, o la de mantener aún ensoñaciones juveniles, puede ser. Pero lo que nos interesa con respecto a esta entrada, esto es, su capacidad profesional de enseñar a pensar por uno mismo, de enseñar a otros a actuar éticamente según un criterio propio, les será difícil de alcanzar. Y no hablamos, otra vez, de la falta de una apropiada formación para poder hacerlo, que también, sino por el hecho de que los "peces" no pueden enseñar a volar.  

El currículo oficial no es sólo un papel, una ley escrita, un rollo macabeo que hay que cumplir. Es un modo de entender el mundo, un modo de entender la educación y un modo de situar a la persona en ese mundo y cómo pensar y actuar en él. No es baladí, por tanto, que los enseñantes tengan dificultades para enseñar a pensar a las nuevas generaciones ya que les cuesta ver más allá de la escuela que han conocido desde niños y que nunca han abandonado. Necesitarían salir de ella -cognitiva y emocionalmente-, pensarla desde fuera, para, primero, reconocer que son "peces" y, segundo, para comprender que los niños y niñas que les tocan cada año no tienen por qué serlo. De hecho no lo son cuando entran, no son peces ni probablemente quieran serlo. Y muchos no querrán nadar sino volar, correr, pasear, respirar. 

Esta en nuestra forma, quizás algo cursi, de entender que la autonomía intelectual y moral de nuestros jóvenes requiere un currículo que no sea sólo para "peces" sino para todos los seres vivos; requiere unos docentes con diferentes visiones y que provengan de un mundo plural y rico, unos centros educativos que no sean cárceles ni fábricas sino espacios abiertos multitarea y una organización que no sea militar ni empresarial, sino humana, creativa, curiosa y flexible. 

No necesitamos ideologías -entendidas como mitologías estáticas (J.C.Ruiz)- que nos separen y enfrenten al presentar una visión cerrada y reduccionista de la complejidad de la vida. Franz Kafka decía: "un idiota es un idiota, dos idiotas son dos idiotas, diez mil idiotas son un partido político". Por el contrario, necesitamos una generación de personas, sólo una, con la capacidad de pensar y actuar éticamente de manera autónoma. Este es el enorme reto que tenemos por delante los educadores, la ciudadanía toda, en este s. XXI que recién hemos iniciado. El enorme reto, la revolución en realidad, de que docentes "formados" y "criados" en un sistema educativo obsoleto sean capaces de alumbrar una nueva era educativa. Necesitamos un milagro.

En esta línea, finalizamos de nuevo con el filósofo J.C. Ruiz presentando una entrevista que versa sobre la toma de decisiones, las redes sociales y la educación del pensamiento crítico. No tiene desperdicio. Feliz verano.


                      

domingo, 18 de julio de 2021

¡Adiós, Sra. Celaá!


                        INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       

En estos tiempos de política mediocre y evanescente, el paso de los ministros de Educación es efímero, un ejercicio de futilidad. La última, la prescindible Sra. Celaá, ha durado poco, eso sí, lo suficiente para ponerle su nombre a un nuevo engendro legislativo de poco interés y aún menor recorrido. Nadie la recodará, ni a ella, ni a su estúpida ley educativa. Una ley que no aporta nada y que nos podía haber ahorrado a los sufridos contribuyentes que le hemos pagado, encima, su "paseo" por Madrid. Al menos se lo podía haber pagado ella con la pasta que tiene. Pero no, para congraciarse con el cupo vasco de su gobierno, el Sr. Sánchez la ha invitado por cuenta nuestra a malgastar, otra vez, los esfuerzos para mejorar la Educación de este país. Bien poco que le importa. Le ha hecho el trabajo sucio y la manda para casa, que está la pobre ya muy mayor. Ni siquiera le ha dado tiempo para poner la ley en marcha. Para qué, al fin y al cabo es una, otra, ley muerta desde el nacimiento. Hasta el Sr. Sánchez lo sabe.

La ley Celaá es, cómo no, la enésima ley sectaria y pobre que padece este país. No resuelve ni uno solo de los problemas que tiene el sistema educativo español -currículo, profesorado, financiación, organización de los centros, oposiciones, formación profesional, etc.- y crea otros tantos conflictos -educación concertada, educación especial, enseñanza de las lenguas, etc.- Un "éxito" de la lumbrera exministra. Durante la pandemia, siguiendo el modelo de su jefe, optó por "quitarse de en medio" y dejar que las CCAA lidiaran con el problemón: cogobernanza le llaman. Un timo. Otro.

La viene a sustituir otra "señora de partido", la tal Pilar Alegría, maestra de titulación pero "fontanera" del PSOE de "profesión" desde 2008. Sin experiencia docente ni trayectoria de prestigio en el ámbito educativo. No pinta nada bien. Es la apuesta del Sr. Sánchez para tomar el control de la Comunidad aragonesa frente al Sr. Lambán. De nuevo el ministerio de Educación se utilizará de manera indigna como trampolín para las intrigas electoralistas del presidente. Una vergüenza. Otro golpe a la esperanza de que algo pueda mejorar. Parece que seguiremos cuesta abajo y la Educación española lleva muchas décadas yéndose por el desagüe de estos desaprensivos que juegan con "las cosas de comer".

Parece que en nuestro país la elección de los ministros y ministras de Educación -y no digamos de los consejeros del "ramo" de las CCAA- se rigen por el mismo procedimiento que los geniales Les Luthiers realizan en La Comisión, un número cómico en el que tratan de seleccionar al compositor musical que debe mejorar el nuevo himno del país. Aunque, en realidad, la elección de la nueva ministra haya podido ser incluso peor. Peor, incluso, como cuando se "compone" el texto de una nueva ley educativa. Imagínenselo. 

Vamos derechito, derechito, al 2050 con estos impresentables. No se alarmen y ríanse un poco. Porque, si la Sra. Alegría saca una nueva ley, tendremos la Ley Alegría, y eso ya sería el despiporre. ¡Muerte a la Ley Celaá, viva la Ley Alegría! ¡Vayamos a por la novena ley educativa basura sin que cunda el desaliento! Porque, desde luego, lo que necesita la Educación de este país ¡ES UNA BUENA NOVENA! Y que la Virgen del Carmen nos coja confesados.

 

              

sábado, 8 de marzo de 2014

Y fin... por el momento.

Hace hoy exactamente tres años que nació en la red este blog. Nació un martes de Carnaval, de ahí su vocación esperpéntica. Ahora lo hibernamos en plena Cuaresma, de ahí la penitencia y el ayuno que nos espera. Ambos eventos bajo la celebración del Día Internacional de la Mujer, qué mejor patrocinio. En tres años y 225 entradas han tenido a su disposición una extensa muestra de la mugre que nuestros incompetentes políticos educativos han incrustado en el sistema educativo andaluz. Ni uno solo, ni uno, de los graves problemas que aquejaban -y aquejan aún- a la Educación en Andalucía se ha solucionado. Por el contrario, a los ya viejos y enquistados problemas se han unido, a modo de ocurrencias -eso sí, todas ellas carísimas- un nutrido conjunto de nuevos problemas. ¡Qué triste habilidad!

Andalucía en 2014, como en 2011, como en 2000, sigue ocupando los peores lugares en los indicadores educativos de calidad: abandono escolar temprano, fracaso escolar en la ESO y en Bachillerato, tasa de titulados en secundaria, porcentaje de jóvenes con formación, tasa de escolarización en Ed. Infantil, currículo mediocre..., por citar los más significativos. Sigue siendo una de las CCAA que menos invierte en Educación, no solo ahora con los recortes motivados por la crisis, la corrupción y la mala gestión, sino desde siempre, cuando aquí se ataban los perros con longaniza y se tiraba el dinero público en tonterías o se distraía en el bolsillo de algunos. Nada se ha hecho en todo este tiempo para dignificar la labor docente, apoyar al profesorado y mejorar su formación. Más bien lo contrario. Los centros siguen cayéndose de puro viejos y las "caracolas" siguen poblando los baldíos patios de recreo en esta cansada Andalucía. En Sevilla, por citar tan solo un ejemplo tipo, se han tirado millones de euros en esperpentos carísimos como "las setas", que ni dan sombra, o en un estadio "olímpico" que nunca lo fue ni lo será y que sigue vacío, pero muchos centros educativos de Sevilla y su provincia siguen con los mismos problemas de escasez de recursos humanos y materiales, de equipamientos o de fondos para su funcionamiento.

Y todo ello, en esta Andalucía desmemoriada, gobernada durante tres décadas por un (mal)llamado gobierno de "izquierdas y de progreso". Menos mal. Quizás es que tanto tiempo de maltrato, pobreza e incultura se haya inscrito ya definitivamente en el ADN de este pueblo y no da más de sí en tan poco tiempo de democracia, educación y bonanza económica. El dinero, como suele ocurrir, nunca logra disfrazar la zafiedad, la mediocridad o la falta de educación de nadie, por más de "izquierdas" que se autoproclame. Más bien ocurre lo contrario, constituye un caldo de cultivo ideal para la prepotencia, la corrupción y la frivolidad. Y en esa seguimos.

Como decíamos, ni uno solo de los verdaderos problemas educativos de esta bendita tierra se ha solucionado, pero han aparecido otros que han empeorado aún más la situación: el intento de soborno que supuso el Plan de Calidad -que solo consiguió rebajar la dignidad del profesorado andaluz a niveles insoportables y no mejoró ni un ápice los resultados de los centros-, o el disparate de la introducción atolondrada y cara de los ordenadores y el regalo de portátiles que supuso el Plan Escuela 2.0, o la imparable y estúpida burocratización de la labor docente, o la delirante organización interna de los centros, o el mangoneo de todos los servicios y órganos orientadores, asesores y técnicos, supuestamente independientes pero convertidos desde hace tiempo en meros voceros de las consignas políticas de turno..., son tan solo una pequeña muestra de lo que les decimos.

Una rápida mirada a estos tres años de "incompetencias básicas" bastan para dar una idea bastante exacta de la torpeza generalizada, cuando no descaro o desvergüenza, que posee la clase dirigente andaluza. Los problemas, como pueden comprobar en la realidad de nuestros centros educativos, siguen siendo los mismos, año tras año, pese a que las ocurrencias y los consejeros -y consejeras- cambien. Así que, de momento, no tiene mucho sentido seguir insistiendo, a riesgo de convertirnos en unos plastas aguafiestas irredentos. Porque el deterioro mental, político y moral de los que nos gobiernan es de tal calibre que seguiremos yéndonos por el desagüe si nadie lo impide -los electores, quién si no-. Pero, hoy por hoy, la participación de la sociedad civil en Andalucía es tan escasa o está tan desarticulada por el "clientelismo" o "infiltrada" por los partidos políticos, que no existe atisbo de resistencia u oposición que no sea la del francotirador, la de las camisetas verdes o la inocua y folclórica del "perroflauta" por virulenta que parezca. Por ahí, desde luego, no pasamos.

Así que, para no cansarles, para no cansarnos, hemos decidido retiramos una temporada, como hacen los toreros en pleno éxito de su carrera, con el fin de tomar distancia de los ruedos, de los mentideros y del público. Con la esperanza, eso sí, de que, algún día, una masa crítica y razonada de la ciudadanía andaluza llegue a alcanzar niveles de resistencia y contestación capaces de mandar a esta gentuza política a su casa. Solo así el principio de la urgente mejora de nuestro sistema educativo empezará a ser una realidad con la colaboración de todos -y todas, claro-. Miremos primero la viga en lo propio -lo que pasa en San Telmo y Torretriana- y, después, la paja en lo ajeno -porque lo que ocurre en Madrid solo interesa, por lo visto, cuando gobierna el PP-. ¡Como si aquí no hubieran estado siempre los mismos durante treinta años!

Llegamos con otra mirada y con una sonrisa hace tres años -recuerden aquella memorable chirigota ganadora del canijo de Carmona en 2011 cantándole a ZP y al Rey- y nos vamos con otra. Ahí les dejamos con el Carnaval de Cádiz en estos tiempos de cuaresma, disfraz y esperpento que nos vieron nacer. "Esto sí que es una chirigota", chirigota ganadora de la final del Carnaval de Cádiz de 2014. Pa mondarse. Para bien o para mal esto es lo que hay. Feliz primavera y hasta pronto.