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miércoles, 1 de marzo de 2023

Adiós, ustedes, esto no tiene arreglo.

 

INCOMPETENCIA IRREMEDIABLE

"Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", cantaba Joan Manuel Serrat en Sinceramente tuyo. Y la Educación, así con mayúsculas, no tiene remedio en este país. A corto y medio plazo no hay ninguna esperanza. Ni siquiera esperamos que un milagro acabe con tanto desatino, con tanto mediocre y tanto sinvergüenza de los que abundan en los mentideros del compadreo político educativo. El arco político español, desde la izquierda más extrema a la derecha más ultra, desde el gobierno central al autonómico, está bien podrido en materia educativa. Y no nos puede extrañar a estas alturas del partido.

Nuestros representantes políticos son prototipos de una ciudadanía que deja mucho que desear. Los políticos se cuecen en la misma olla que sus votantes y no existe, aún, una ciudadanía española y andaluza que haya alcanzado una mayoría de edad suficiente como para saber qué quiere, cuáles son sus prioridades, qué comportamientos alienta y cuáles desprecia y castiga. Por el contrario, la tendencia es a hacerla aún más infantiloide, más heterónoma, más ignorante y menos crítica. Cuanto menos piense mejor. Cuanto menos sepa mejor también. Por ese camino tampoco hay esperanza a corto y medio plazo. Así que seguiremos votando a políticos incompetentes, sinvergüenzas y mangantes durante décadas.

Finalmente, el profesorado es producto a la vez de la ciudadanía a la que pertenece y de la formación que ha recibido. Si una y otra son mediocres, lo que tenemos es un profesorado mayoritamente mal formado, alienado, desprofesionalizado, desprestigiado y desmoralizado, sin visos de mejorar su situación. Los sectores más progresistas, más inquietos, más críticos, más innovadores, fueron claudicando y abandonando a partir de mediados de los años 90. La LOGSE se los cargó a conciencia. Salvo honrosas excepciones hoy sólo queda un gran campo abonado para la ignorancia, la desresponsabilización, el aterrizaje de sectas educativas, la manipulación ideológica, el desánimo y la burocracia. Mientras no se aborde una reforma seria y en profundidad de la formación inicial del profesorado a la altura del s. XXI, y no se fortalezca profesionalmente su labor y lugar en la sociedad no habrá esperanza tampoco.

Así que, ahí queó. Prácticamente, ya lo hemos dicho todo y sólo queda repetirnos como el día de la marmota bloguera. El que quiera entender que lea. Así que, después de 360 entradas, decimos adiós, y el blog de Incompetencias Básicas habrá finalizado su misión. Quedará tan sólo como testigo de una época, de una determinada visión educativa. Gracias a todos los que nos habéis acompañado en algún momento de vuestra vida, estuviérais de acuerdo o no con lo que decíamos. Gracias a las casi 76.000 visitas que hemos tenido durante todos estos años. Pero, como decía la canción, todo tiene su fin. 

Nos vamos con una sonrisa, a pesar de todo, porque ¡no vean lo que les queda a los que vengan detrás! ¡Ríanse de los efectos del cambio climático! En los próximos años se promulgarán ocho leyes educativas más, se cambiará veinte veces la forma de hacer las programaciones de aula, aparecerán y desaparecerán los exámenes de septiembre como por arte de magia, se verán diez nuevas denominaciones para la hora de educación cívica, los centros serán bilingües, trilingües y multilingües, aunque pocos alumnos hablarán bien su lengua materna ni tendrán nada interesante que decir, se introducirán y se quitarán los ordenadores -para ganancia de pescadores-, la selectividad se cambiará ocho veces más, César Coll o sus herederos se desdecirán una vez más y alumbrarán otra secta educativa, en fin, qué les vamos a contar a Vds. que no sepan ya.

Por eso, y parafraseando al gran don Manuel Ruiz de Lopera, expresidente del Betis, sólo nos queda decirles: "¡Venga, ustedes, que ya estoy yo en mi casa!

Aquí les dejamos con el grupo andaluz Medina Azahara y su versión de Todo tiene su fin. Nacimos en un martes de Carnaval de 2011 con una chirigota en homenaje al gran Valle-Inclán y al esperpento español. Y hoy nos despedimos a inicios de la Cuaresma de 2023 con una canción nostálgica. Es lo que hay. Ajo y agua.


viernes, 17 de febrero de 2023

La imparable degradación educativa

 

                 INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                

No somos nostálgicos de nada. Y menos, de los cuarenta años de cruel dictadura franquista cuyos coletazos sufrimos algunos. Tampoco afirmaremos jamás que todo tiempo pasado fue mejor. Pero sí que España perdió una oportunidad de oro -tras la caída de la dictadura- para haber blindado la construcción de una educación pública de calidad. Se optó, por el contrario, por una feria de apariencias, cálculos electoralistas y mediocridad. Todo derivó en frivolidad, vanidad, ignorancia y estupidez, las características que hoy definen nuestro presente, y no sólo en educación.

Una vez, la educación, la escuela, fue para muchos la única ventana abierta a un mundo desconocido, al saber, a los ideales, a las distintas culturas que iluminaban el pobre desierto en el que muchos vivíamos. A pesar de sus luces y de sus sombras era una escuela que nos hacía mejores, que nos exigía, que nos orientaba en nuevos valores más allá del adoctrinamiento en el que nacimos. En la actualidad, por el contrario, la escuela ha sido arrinconada por otra ventana más poderosa, más hipnótica, menos exigente, que, en vez de guiarnos, nos desconcierta, nos miente, nos desinforma, a la vez que nos atrapa en sus redes y algoritmos. La escuela que conocimos algunos de niños ha muerto, y bien muerta está en algunos de sus peores aspectos. Pero también ha muerto como instrumento de conocimiento, esfuerzo y transmisora de valores modernos.

Hoy día ya no podemos esperar de la educación, de la escuela, ese afán regeneracionista que proclamaban nuestros mejores intelectuales de finales del s. XIX y principios del s. XX (Giner de los Ríos, Joaquín Costa o Miguel de Unamuno, entre otros muchos) y que alumbró la creación de la Institución Libre de Enseñanza, con el fin de sacar a España del ostracismo, la miseria, el analfabetismo y la ignorancia. Una institución creada en 1876 por un grupo de catedráticos separados de la universidad de Madrid por "defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral". ¡Qué falta nos haría ese espíritu de independencia y criterio ante el triste panorama religioso, político y moral que sufrimos en la actualidad!

Desde 1939, cuando la dictadura franquista la disuelve, la educación en España no ha hecho otra cosa que ser un triste remedo de los rancios y caducos principios de la religión católica durante los años más tristes de la posguerra, o el resultado infame de las componendas mediocres de tantos políticos demócratas a partir de 1978. De este modo, durante más de ochenta años, la educación española ha ido devaluándose de manera inexorable, convertida, por unos y por otros, en mero adoctrinamiento religioso, político o moral, y en una desconcertante continuidad que iguala a los voceros del "dios, patria y rey" con los del "pan y circo". Claro que hemos mejorado en estos ochenta años, cómo no, pero la comparación no debería realizarse con lo que hoy somos, sino con lo que hubiéramos podido ser si las cosas se hubieran hecho medianamente bien.

Sí, ya sabemos que algunos de ustedes dirán que somos unos exagerados. Quizás. Pero si repasan las 356 entradas de este blog, a lo largo de más de 10 años, sabrán que no estamos hablando de opiniones sesgadas, ni personal ni políticamente, sino de informaciones y hechos contrastados. Para muestra un botón: la situación actual de Cataluña puede ser un ejemplo -aplicable también a otras CCAA- de este naufragio colectivo y ha sido bien descrita recientemente por Jordi Martí en su blog de Xarxatic. Con lo que fue Cataluña para muchos de los que empezábamos en la docencia allá por la década de los 80, modelo de investigación e innovación pedagógica, semillero de grupos de renovación pedagógica, red de escuelas progresistas, y espíritu de apertura al resto de España y de Europa..., y en lo que la han convertido hoy, un sistema mediocre, cerrado y corrupto. Pero la deriva educativa es general, de país, no sólo este desgraciado producto del delirio nacionalista de unos sinvergüenzas. Y es que, sólo países con una fuerte vocación pública de fortalecer sus sistemas educativos pueden hacer frente a esta marea de devaluación, mediocridad y frivolidad que nos invade. Y nuestro país, desgraciadamente, no ha sido uno de ellos. 

Una marea que afecta a toda la ciudadanía, no sólo a los políticos. Afecta también al profesorado, al alumnado y a sus familias. La escuela ha dejado de ser un instrumento regeneracionista, una ventana para conocer el mundo que nos rodea y poder mejorarlo, para formar críticamente a las nuevas generaciones en un mundo complejo y cambiante, y ha pasado a ser un espacio aburrido de custodia y entretenimiento consentido. Y eso tiene poco futuro. Ninguno. La misión encomendada a la escuela ha cambiado. Ocho leyes educativas lo han certificado. Por eso ya no se necesitan docentes vocacionales ni bien formados, por eso ya no se tienen que mejorar las condiciones materiales de los centros, por eso ya no hace falta aumentar la inversión en educación, por eso no se respeta la libertad de cátedra ni se estimula la participación de las comunidades escolares en su gestión. Ya no se trata de enseñar, de educar, sino de custodiar y entretener a los jóvenes, sino de ser cómplices de esa moratoria social en que se ha convertido no sólo a la adolescencia sino también a la juventud. Se persigue una "minoría de edad perpetua", un infantilismo bobalicón, que será el caldo de cultivo del nuevo analfabetismo del s. XXI.

Custodia y entretenimiento. La última ley educativa, la LOMLOE, basada en dos leyes anteriores del PSOE que cosecharon un notable fracaso -la LOGSE y la LOE- es la última muestra palpable de la actual degradación educativa. El problema esencial de esta ley es que, como las anteriores, no afronta de verdad los problemas del sistema educativo, sino que sólo aspira a taparlos. Por este camino, la escuela, como institución moderna, tiene los días contados, porque una vez "ensayado" con éxito el confinamiento, la tele-enseñanza y el teletrabajo, pronto dejará de tener sentido una institución colectiva y presencial para enseñar a los invididuos. Las personas serán más manejables por separado y desprovistas de lazos reales -que no virtuales- con la realidad social y laboral. La mano de obra será más barata y menos cualificada, los entes empresariales serán más difusos, la línea divisoria entre la vida personal y laboral desaparecerá, el "mercado" no tendrá contrapesos e impondrá su principio del máximo beneficio al menor coste. Esto no es futuro, es ya presente. Y no habrá ninguna institución "moderna" que contrarreste al neocapitalismo fluido sin control al que nos encaminamos, sólo habrá ruido y farfolla en las redes sociales con apariencia de democracia e igualdad pero al mando de sólo unos pocos. Los algoritmos decidirán por nosotros y nos dirán lo que queremos oir, lo que debemos comprar y, más adelante, lo que debemos votar. No es futuro, es ya presente.

Sí, parece una distopía, pero sin zombis. Aunque es bastante probable que en el futuro esos zombis sean nuestros propios hijos y nietos, esa carne de cañón mal formada y barata que quedará a merced de cuatro listos. Quizás haya tiempo de reaccionar. Quizás no. El tiempo de la vida humana es tan corto que no nos damos cuenta de los cambios sociales mientras ocurren. Recordemos que los malos sólo vencen cuando los buenos no hacen nada. Y si no, vean, vean... Vean el futuroooooo...


domingo, 15 de enero de 2023

¿Por qué no interesa evaluar nuestro sistema educativo?

 

              INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA             

Si hay una cosa clara que podamos afirmar sobre nuestro sistema educativo es que a nadie le interesa evaluarlo. La pregunta surge sin forzarla: ¿por qué a nadie le interesa? Buena pregunta. Veamos si las respuestas que les ofrecemos están a la altura de su simplicidad.

Durante la experimentación de la reforma LOGSE (1990), finales de la década de los 80, se acuñó la evidencia de que no existían controles de calidad de la educación que se impartía en nuestros centros educativos. Se culpaba a la dictadura y a lo poco que le interesaba al franquismo una educación de calidad, un ciudadano bien formado, crítico y participativo. Aunque, ya en democracia, tampoco se sabía nada de los efectos de las normativas, dictámenes, informes y programas que, a partir de entonces, lanzaba la administración educativa de turno. Si, por ejemplo, habían funcionado bien, en qué, en qué no, qué resultados se habían obtenido de manera contrastada, cuánto dinero se gastó en ellos, etc... Incluso, durante todos estos años, cuando algo se ha tratado de evaluar por parte la administración o de los diferentes "entes" evaluadores que se fueron creando -por ejemplo la AGAEVE en Andalucía, o el INEE para el conjunto del Estado- frecuentemente no se dieron a conocer sus resultados, y menos aún sus datos en bruto para que cualquiera otra entidad o cualquier ciudadano pudieran extraer sus propias conclusiones. A más a más, en muchas ocasiones estos "entes" públicos fueron instrumentalizados para decir -o no decir- lo que le interesaba al gobierno en el poder. (Algo similar a lo que pasa actualmente con el CIS del Sr. Tezanos, o mejor, del Sr. Sánchez).

El descrédito, pues, de estas iniciativas evaluadoras "independientes" a cargo de la administración educativa, tanto del Estado como de las CCAA, ha sido muy alto. Y ahí sigue, nadie se fía de sus estudios, ni de sus iniciativas evaluadoras, ni de sus buenas intenciones para mejorar el sistema educativo. Sólo disponemos de los aburridos datos estadísticos que el Ministerio publica en su página web -la mayoría facilitados por las propias CCAA, menuda fiabilidad-, y nos tememos que también están debidamente "maquillados", por si acaso.

A la administración educativa -sea cual sea haya sido su color político desde la transición de 1978, (en esto son muy parecidos los partidos políticos cuando llegan al poder) no le ha interesado nunca una evaluación independiente y constrastada de la educación en nuestro país. Y esto es muy grave porque sin datos objetivos, sin investigaciones bien estructuradas que puedan ofrecer orientaciones y guía de las posibles acciones a emprender, es imposible tomar decisiones acertadas a medio y largo plazo. ¿Es que no les interesa mejorarla, entonces? Pues es evidente que no. La educación desde el final de la dictadura ha venido siendo utilizada preferentemente para la gresca política, para comprar votos, para el desgaste del rival, pero nunca para la mejora de los aprendizajes de las nuevas generaciones. Eso dice mucho de la catadura moral y política de los que nos gobiernan en democracia y que nosotros hemos contribuido con nuestros votos o nuestras abstenciones a que así sea. No hay que recordarles que no se debe evaluar lo que se desea manipular, no vaya a ser que alguien se entere de lo que no debe.

¿No le interesa tampoco al profesorado? Uff, buena pregunta también. El profesorado ha sufrido desde siempre un concepto de evaluación de su trabajo más cercano a la supervisión normativa o ideológica que al asesoramiento o guía, por eso no es raro que desconfíe tanto de todo lo que suene a "evaluar el sistema" o a "evaluar las tareas de enseñanza". Y sin su colaboración honesta resulta prácticamente imposible saber exactamente qué está pasando en los centros y en las aulas. Así que, en general, tampoco está mucho por la labor. (Lo de la autoevaluación docente o los informes de propuestas de mejora a que están obligados los centros ni lo mencionamos, porque tan sólo son un chiste malo).

¿Y a las familias y al alumnado? ¿Y a la ciudadanía? ¿Tampoco les interesa? Salvo un escasísimo -aunque honroso- porcentaje, sus problemas quedan bien lejos del interés evaluador y contrastado de la educación. Se conforman con poca cosa mientras sus hijos estén recogidos y bien atendidos. Que aprueben es su principal y casi única meta y nadie les puede culpar por ello, porque sobre este eje gira el sistema desgraciadamente. Lo de que aprendan más o menos es otro nivel y a ese nivel ni nos acercamos todavía. Ni siquiera distinguen aprobar de aprender. Aunque muchos docentes tampoco lo hacen.

Así que el panorama no puede ser más desolador para quien le interese saber qué está pasando, obtener datos fiables y acordar en qué podemos mejorar. Siempre será mejor -parece ser- actuar a ciegas o por intereses poco confesables, obedecer consignas o negar la realidad. Ahora bien, paradójicamente, a todo el mundo se le llena la boca después con LO IMPORTANTE QUE ES LA EDUCACIÓN PARA EL PRESENTE Y FUTURO DE NUESTRO PAÍS. ¡Ja! Menos cuentos, Caperucita.

Siempre nos quedará París, decían en la película Casablanca. A nosotros nos quedarán tan sólo las pruebas internacionales externas -PISA, TALIS, PIRLS, TIMSS, etc.- para cubrir esta enorme laguna. Pero es evidente que son pruebas descontextualizadas, puestas en entredicho bajo determinados parámetros, realizadas sobre muestras reducidas y sujetas a criterios y objetivos que no siempre son compartidos, por lo que sus resultados siempre resultan precarios y discutibles. Pero, algo es algo, comparado con el vacío evaluador del que "disfrutamos" aquí. Ofrecen algunas pistas, si bien resultan escasas para permitirnos caminar seguros. Lástima.

¿Un organismo o institución española independiente, prestigiada, con recursos suficientes y dirigida por los mejores para evaluar la educación de nuestro país, ofrecer resultados contrastados, sacar conclusiones y realizar propuestas de mejora? Olvídense. No está el horno para bollos. ¿No ven cómo está el patio?

Les proponemos aquí los resultados descorazonadores de una prueba evaluadora de conocimientos de Primaria realizada a jóvenes adultos por la calle. Pues ni esto hacemos en el sistema educativo, no vaya a ser que comprobemos lo poco sirven nuestros títulos académicos en la vida real. No se desanimen. A nadie le importa. Ni siquiera a Vds. Disfruten y rían.


lunes, 12 de diciembre de 2022

"La lección"

 

               INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA               

"La lección" es el título de una serie de producción israelí que versa sobre la problemática de un profesor de secundaria -de educación cívica- con una alumna, al proponerle un trabajo en clase. La primera impresión que nos queda después de ver esta premiada y controvertida serie -de 6 capítulos- (en FILMIN) es aquella de que "mal de muchos, consuelo de tontos". Porque parece mentira que los problemas de un centro israelí sean tan parecidos a los que podemos encontrar hoy en los nuestros. Y más cuando se trabaja con adolescentes y jóvenes. En esto, la problemática que muestra la serie es de tal verosimilitud, sin caer en tremendismos ni sensiblerías, que se compadece punto por punto con nuestra realidad diaria como docentes, salvando las distancias y problemas propios de la sociedad hebrea.

La segunda, más sosegada, es que la educación en la cultura occidental está condenada al más absoluto fracaso por el camino que vamos y que la huida de los docentes será inexorable en los próximos años, primero a cuentagotas, después, en estampida, porque la presión que soportan por parte de padres, madres, directores de centro, inspectores, administración o sindicatos se muestra cada vez más asfixiante e invasiva. Para más inri, esta huida afectará a los más capaces y comprometidos con su profesión, los vocacionales, los que tratan de tomarse en serio la importante función social que se les ha asignado. A los docentes burócratas, los que van a firmar el parte del día y se largan del tajo cuanto antes, aquellos que tienen los papeles en regla pero no ponen en juego sus valores ni su personalidad en el empeño, les da igual que el sistema se caiga a pedazos con tal de que a ellos no les coja debajo. Quizás sea una posición más inteligente visto lo que se nos viene encima, pero desde la ética profesional es, sin duda, reprobable.

La tercera impresión, ya postrera, es que la serie es un golpe en la mesa, una denuncia en toda regla de la sociedad de la (des)información, la manipulación política, el cáncer de los móviles y las redes sociales, la relación de dependencia que crea en los más jóvenes, la desresponsabilización o incapacidad de las familias en la educación de sus hijos, su alejamiento de los valores modernos - que no postmodernos- de la institución escolar, el desconcierto del consumo desenfrenado, la injusticia de las brechas sociales creadas por el mercado, las ideologías nacionalistas, la banalidad de la violencia, etc..., Una compleja situación que proclama la muerte de la escuela como institución tal y como hoy la conocemos. Si no la matan entre todos morirá ella sola por inanición y, entonces, habrá que inventar otra cosa para "entretener" al personal que, si dios no lo remedia, vendrá con seguridad del mercado y/o la política en su peor acepción, para seguir siendo utilizada como semillero de consignas, de consumidores adocenados y sin capacidad de análisis, de analfabetos políticos y éticos, de incapaces sociales, de ciudadanos convertidos en meros clientes sin derecho a protestar siquiera.

Para que juzguen Vds. mismos, aquí les dejamos con un tráiler de la premiada serie "La lección" y les recomendamos que, si pueden, y aún no la han visto, le echen un vistazo. No se arrepentirán.


viernes, 28 de octubre de 2022

¡Tenemos la solución del acoso escolar!

 

              INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA             

El acoso escolar se ha convertido en un problema estructural del sistema educativo. No es el problema de unos pocos -los acosados y sus familias-, pobrecillos, son muchos los que lo padecen o lo han padecido en alguna ocasión. Las estadísticas "oficiales" sólo recogen los casos que finalmente llegan a denunciarse, pero existe un alto porcentaje oculto que no se denuncia. No es un problema causado por la falta de disciplina en los centros escolares, aunque sin duda coadyuva. No es un problema asociado a una determinada clase social, es transversal. No es un problema causado por la falta de sensibilidad de los docentes, aunque haberlos haylos. No es un problema producto de una errónea educación familiar. El acoso escolar es un problema social y educativo complejo que no puede ser resuelto con medidas aisladas, programitas efímeros, teléfonos de asistencia o voluntarismo de unos pocos. Organización escolar, currículo, formación del profesorado, actuación de las familias, dinámica de grupos cautivos, personalidad de los sujetos, contexto social, medios de comunicación, redes sociales, violencia institucional, etc., interactúan a la vez como factores determinantes, de ahí que siga sin resolverse si no se encaran políticas educativas más ambiciosas y globales. La realidad es que el acoso escolar sigue creciendo a pesar de que muchos están más interesados en silenciarlo o ignorarlo que en afrontarlo.

Como quiera que la administración educativa sigue sin dar una para encarar este grave problema, hemos encontrado la solución para la erradicación definitiva del acoso escolar. La teníamos delante pero no lo sabíamos. Es muy simple. Se resolvería de un plumazo y para siempre. ¿Cómo? Pues TRASLADANDO A TODOS LOS ACOSADOS A UN MISMO CENTRO, un centro específico que estaría destinado sólo para acoger víctimas de acoso escolar. ¿Ven como era fácil? De hecho, se han venido haciendo tímidos intentos de llevarlo a cabo pero, como siempre, con excesiva prudencia y parsimonia, a la chita callando, vamos, con disimulo y algo de vergüenza. ¿O no suele ser habitual que la solución para resolver un problema de acoso escolar sea la de trasladar a la víctima a otro centro mientras sus acosadores se mantienen en el suyo? Pues eso es lo que hay que hacer, pero a las claras y a lo bestia, y con todos los acosados.

Piénsenlo bien, esta solución tendría muchas otras ventajas además de la de resolver el problema personal y social de las desdichadas víctimas. Los centros de "acosados" estarían situados a las afueras del pueblo o ciudad, vigilados exteriormente por la policía local, y a cargo de profesorado especialmente formado en el tema, con lo que cual abandonaríamos, por fin, la idea de formar a todos los docentes (¡como si ese fuera un problema suyo!); ahorraríamos, además, en sufrimiento innecesario de víctimas y familias, ahorraríamos en dinero y esfuerzo para descargar de tareas a los servicios sociales y de salud mental infantil, incluso la mayoría de los centros podría tener una plaquita en la fachada con el anagrama de la Consejería de Educación en la que figurara "Centro libre de acoso" rodeada de caritas felices y, por último, se podría enviar también a estos centros al profesorado que haya sufrido acoso laboral por parte de inspectores, equipos directivos, jefes de departamento o colegas acosadores. ¿Qué les parece? Todos son ventajas.

¿Que eso significa crear guetos infames o señalar a las víctimas en vez de a sus agresores? ¡Por dios! ¿Qué mente tan retorcida puede pensar eso? Es justo lo contrario, supone aislarlas para defenderlas mejor, como si cada centro específico fuera un "fuerte" fronterizo que hubiera que defender de los sanguinarios "indios". ¿Que el problema no se resolvería porque seguiría existiendo acoso en muchos centros? Eso no es posible porque bastaría con aumentar el número de centros de "acosados". ¿Que también surgirían acosadores en los centros de acosados? Entonces, ya sanados, se los devolvería a los centros de origen. Todo está pensado. ¿Que existen medidas que otros países han desarrollado con éxito para erradicarlo? Bueno, en todo caso sus efectos son muy dudosos y, además, cuestan mucho dinero y esfuerzo, y no está la cosa como para derrochar ni lo uno ni lo otro. ¿Que todo esto no tiene nada que ver con una medida educativa? ¡Pues claro que es una medida educativa!, además de social, porque al cabo todos sabríamos con claridad si somos víctimas, agresores o mirones, tontos de baba o listillos, cobardicas o valientes, y eso -que no se enseña en la escuela, por cierto- es uno de los principales aprendizajes que debe plantearse una persona alguna vez en su vida, nosce te ipsum. Y si no, vean el siguiente vídeo.


domingo, 9 de octubre de 2022

¡Tenemos la solución para la falta de autoridad del profesorado!

 

                INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                

Siguen creyendo nuestros políticos educativos que con una ley se arregla todo. Como si no tuvieran ya pruebas palmarias de que en nuestro país eso no ocurre jamás. Viene a cuento aquí la cita apócrifa de Einstein sobre la definición de locura: "hacer lo mismo una y otra vez y esperar obtener resultados diferentes". He ahí la descripción más certera de la política educativa de los últimos cuarenta años. Contra aquellos empeñados en mentirnos y que consideran que cada ley educativa es significativamente diferente de la anterior -porque la ha hecho su partido-, la evidencia demuestra que son siempre la misma ley en esencia con ligeros retoques decorativos de cara a la feligresía. Pero todos esperan que, a pesar de repetirla una y otra vez, la educación mejore. Están condenadamente locos.

Con la falta de autoridad del profesorado hacen lo mismo. Basta una norma para que ya no haya problemas de ningún tipo. Craso error, como se demostrará en poco tiempo. La autoridad es un concepto complejo que depende de múltiples variables. Una ley sólo es un elemento al margen. La autoridad se gana -con formación y competencia- y se concede -por reconocimiento de la valía e importancia de la tarea-. Si no se garantiza ni lo uno ni lo otro, ya pueden promulgarse quinientas leyes de autoridad -o ninguna- que el problema seguirá sin resolverse. 

Un concepto complejo, que implica a miles de personas, no se arregla con la amenaza de castigos por muy severos que se contemplen, y ni siquiera lo son los que tiene previstos la ley de autoridad andaluza. Ya supone un mal síntoma tener que acudir a una nueva ley para resolverlo, -cuando dicha autoridad ya está reconocida en el Código Penal para los funcionarios y servidores públicos, aunque no se suele aplicar en el caso de los docentes-; como mucho tan sólo aliviará -y poco- algunos efectos colaterales. Así que, en esta estrategia "loca" de arreglar problemas, ¡ya tenemos la solución para acabar con la falta de reconocimiento de la autoridad del profesorado! ¿Cuál? Pues es más que evidente: se militariza al profesorado y se le dota de armamento al efecto. Oigan, no se asusten que no estamos locos ni somos Trump, que propuso armar al profesorado como si fueran sheriffs del oeste como una forma de evitar las masacres escolares allí tan frecuentes; estamos hablando sólo de un bonito uniforme y una reglamentaria pistola eléctrica educativa Táser, que atonta pero sin matar al sujeto al que se pretende corregir. Al aprobar las oposiciones, por ejemplo, se les podría facilitar a cada docente un kit de seguridad para uso individual a discreción. Una buena inversión, sin duda. Y barata.

Lo hemos visto claro cuando hemos comprobado que cuando los agentes de la Policía Nacional, Local o Guardia Civil acuden a los centros educativos a impartir charlas en el marco del Plan Director para la mejora de la Convivencia y la Seguridad, la atención y el respeto del alumnado son máximos. ¡Así cualquiera!, le dijimos una vez a una agente de policía cuando acabó su intervención y nos felicitó por lo bien que se había portado el grupo de alumnos de 3º de ESO. El uniforme, la pistola y la cartuchera de balas tuvieron, sin duda, un efecto sobre la "autoridad" que ya lo quisiera tener la actual ley 3/2021 en Andalucía.

En consecuencia, la solución para la falta de autoridad del profesorado, visto la inutilidad de las leyes, la deficiente formación y seguridad del profesorado, la falta de apoyo a sus decisiones y medidas educativas y la falta de reconocimiento de la sociedad a la importante tarea que realiza -arreglar todo esto sería muy caro y muy lento-, pasa por adoptar un bonito uniforme de inspiración militar y una pistola Táser bien visible en su cinturón. Asunto arreglado.

Bueno, quizás este vídeo del juez Emilio Calatayud les puede hacer ver que la solución debería ser algo más compleja. O quizás no.

 

martes, 6 de septiembre de 2022

Laika en la consejería de educación

 

 Laika, la perrita cosmonauta

 

                  INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                   

La perrita rusa Laika fue el primer astronauta lanzado al espacio. En España fue inmortalizada por la canción que le dedicó el grupo Mecano. Lo que no se supo entonces, en 1957, es que Laika murió al poco de ser lanzada en el Sputnik 2, tal y como estaba previsto. Sin embargo, durante décadas las autoridades soviéticas mintieron diciendo, primero, que sería lanzada en paracaídas en su regreso a la Tierra y, después, que había muerto por falta de oxígeno sin saber las causas. Mucho más tarde se contó que se le había suministrado veneno en la comida del séptimo día para que no sufriera las radiaciones. Nada era verdad. Ya ven que el tema de los "relatos" y los "cuentos" no es un invento de hoy. Fue en 2002 (ya ven que no es cierto que las mentiras tengan las patas muy cortas como dice el refrán), cuando se reveló el secreto de la muerte de Laika: había fallecido cinco o seis horas después del lanzamiento, y lo más seguro es que la causa de su muerte fuera el pánico que sintió: se le triplicó el ritmo cardiaco y el calor que hacía en el interior de la cápsula era insoportable.

Traemos esta pequeña -o gran tragedia- a colación porque políticos de todos los colores del arco parlamentario siguen considerando que cualquiera puede ocupar cualquier alto cargo del Estado sin la debida formación ni experiencia. Como la perrita Laika. Sólo tienen que dejarse "conducir" por los "aparatos". Los ejemplos son tan numerosos en los últimos años que no merece la pena ni reseñarlos. Vds. los conocen muy bien. Estamos (mal) acostumbrados a que cualquiera puede ejercer de Laika y "tripular" una nave espacial -una presidencia, un ministerio, una consejería, una alcaldía...- sin saber absolutamente nada ni adónde va. 

La perrita Laika concitó, entonces, el cariño del pueblo, pero estos políticos "laikas" de ahora deberían concitar justo lo contrario: el rechazo de la ciudadanía; son el exponente de una estafa realizada con la connivencia de los partidos políticos y la estulticia de buena parte del electorado, incapaz de reconocer el engaño. Pagamos a esto/as perrito/as laikas con nuestro dinero -impuestos- para que sean capaces de resolver problemas serios pero, como no saben nada, muchos se dedican a llenar sus alforjas, repartir privilegios a colegas y familiares, y hacer experimentos con las cosas de comer. Y no se preocupan porque, después, los platos rotos los pagamos también nosotros, no ellos.

A lo que vamos, ya está bien de situar al frente de presidencias, ministerios y consejerías, especialmente los relativos a sectores tan estratégicos y vitales como el de la educación, a personajillos sin formación ni experiencia que tan solo son el fruto de las intrigas y fontanerías del partido de turno. Lo del nombramiento de la Sra. del Pozo, por tanto, no tiene un pase. No es una cuestión personal, no conocemos personalmente a esta señora, -como no conocíamos al Sr. Imbroda- pero no se le puede encargar la consejería de Educación de Andalucía a nadie que presente tan pobre bagaje profesional en el campo educativo. Cualquier docente andaluz, cualquiera, está más capacitado que ella para realizar dicha labor: al menos ha pasado por un proceso selectivo -oposiciones-, ha sido formado al efecto para poder hacerlo -universidad- y se bate todos los días el cobre en la dura realidad de las aulas. La Sra. del Pozo nada de nada.

No, la perrita Laika no sabía -ni podía- tripular el Sputnik 2, pero la metieron dentro a la fuerza y ya conocen cómo acabó. La Sra. del Pozo es una política "laika" que han puesto al mando de una nave que no sabe conducir ni adónde va, aunque ella se ha prestado al juego. Esperemos, por su bien, que no acabe como Laika. Y aquellos que, supuestamente, la dirigen desde las sombras, -desde el control de Tierra/PP- deberían dar la cara... para que se la podamos partir -es un decir- cuando sea menester. Pobre Laika.

Les dejamos con una breve entrevista al humorista Leo Harlem que viene muy al pelo.


miércoles, 27 de julio de 2022

Descreer: relatos, cuentos y posverdad

"Soltad ahora las amarras. Y que el pasado -por vuestro bien- no vuelva a repetirse"

Francisco Blesa Herrera. Mar Imperator Mundi. Ed. Renacimiento.

 

               INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA              

A nuestros políticos no les interesa la verdad, por eso han adoptado el "relato" como instrumento de comunicación a la ciudadanía, esto es, una forma de cuento infantil para adultos, pero sin el encanto de las novelas gráficas o de los tebeos. Por ejemplo, reniegan de la verdad histórica que describe cómo fue la Guerra Civil española, así que se inventan el "relato" de la "memoria democrática". O adjuran de la sangrienta historia del terrorismo vasco y construyen el "relato" de la "resistencia armada de un pueblo contra el fascismo". O niegan la evidencia histórica de Cataluña y pergeñan el "relato" de un "pueblo oprimido" por el resto de España. Pues que se lo digan a los miles de trabajadores que emigraron durante décadas a Cataluña porque no tenían nada que llevarse a la boca en Andalucía o Extremadura. O que se lo cuenten a las centenas de muertos y víctimas del terrorismo etarra. O que entierren los numerosos estudios e investigaciones sobre la crueldad y el horror, rojo y azul, que se desató en la lucha fratricidad española. Hoy la palabra "relato" se identifica en política como sinónimo de "mentira dirigida a incautos". Todos alucinados por la "posverdad".

Descreer de los políticos y de sus "relatos" creados para manipular hechos, sentimientos y conciencias es otro gran paso previo para descubrir otra realidad. Una labor pendiente que tiene la Escuela actual para con sus habitantes -profesorado y jóvenes-. Esto es, cómo prepararlos para enfrentar el "relato" y la "posverdad" como instrumentos manipuladores de la realidad al servicio de las ideologías y consignas políticas. Desgraciadamente, estamos más tentados de aleccionar y adoctrinar que de enseñar a analizar los hechos y a pensar por sí mismos. En cierto modo todos somos cómplices del masivo engaño. No se puede engañar a millones de ciudadanos sin el concurso de muchos.

El último "relato", el último "cuento", es el de los políticos andaluces (Chaves, Griñán y secuaces) que vivieron durante décadas manejando el cortijo de la anterior Junta de Andalucía, viviendo a su costa, beneficiándose de todas sus prebendas, repartiendo favores y dinero a discreción, y ahora, una vez juzgados y condenados por prevaricación y malversación de caudales públicos, poco menos que se pretende presentarlos como víctimas y héroes que lucharon por los trabajadores oprimidos. Como todos los "relatos" al uso, hay que tener muy poca vergüenza, mucha bajeza moral y una gran capacidad de engaño para intentar vender a la ciudadanía la supuesta "honestidad" de estos delincuentes políticos.

Y esa es otra gran tarea pendiente de la Educación del futuro: la educación ética y moral. Una educación que trate de formar personas honestas y no corruptas, que enseñe la importancia de los sistemas de control democrático e ilustre sobre las penas y castigos a los que se exponen los delincuentes que tratan de burlarlos. 

Hay que descreer para abrazar la verdad y la objetividad, la búsqueda rigurosa de los hechos y la aplicación de las leyes que nos protegen de todos estos "listos" que tratan de contarnos cuentos (apoyados por determinados medios de comunicación), para seguir robando, engañando y manipulando al pueblo al que tanto dicen "servir". Y si, por descuido, los pillasen con las manos en el "carrito del helado", poder salir indemnes de una justicia puesta a su servicio utilizando todos los recursos torticeros a su disposición: dilación de los juicios, recursos e indultos que, desde luego, no están al alcance de la mayoría de las personas. Lo que se llama una justicia igual para todos. Una justicia del pueblo. Ya, claro.

Ahora bien, si la Audiencia de Sevilla y el Tribunal Supremo hubieran utilizado los procedimientos pioneros del juez que protagoniza el siguiente vídeo de José Mota con estos ladrones de guante blanco, seguro que se hubiera llegado antes a saber la verdad y a dictar las sentencias. ¿Que no? Vean...


                      

 

(Les recordamos que si desean enviarnos colaboraciones o propuestas de entradas pueden hacerlo a: incompetenciasbasicas2epoca@gmail.com)

 

jueves, 14 de julio de 2022

Renacer

"Río de noche: la luna se reclinaba en el agua como una mujer desnuda."

Ángela Figuera Aymerich. Río de Noche. Obras Completas. Ed. Hiperión.

 

                 INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA              

Desaprender para renacer. Renacimiento. La educación, la sociedad, necesita un nuevo renacimiento. Su herrumbroso esqueleto ya sólo sostiene un cuerpo viejo, decrépito, sin apenas vida. Aún no sabe que mal levanta cada día un muerto viviente. Una rutina, una inercia que lo mantiene arrastrando pesadas cadenas, cada vez más a la defensiva, esperando la hora definitiva, la hora en que certifiquen su defunción y sea enterrado sin honor ni alharacas. Si a finales del s. XIX y principios del s. XX un colectivo de intelectuales, políticos y educadores propugnó la "regeneración" de España a través de la educación, visto el desastre y la decadencia en que estaba sumida, a principios de este s. XXI es necesario un renacimiento educativo que acabe con las viejas y obsoletas estructuras y alumbre un tiempo nuevo. 

Quienes aún no consideran que vivimos en un mundo y, sobre todo, en un país sumido en una crisis profunda de valores y creencias es que practican el dontancredismo propio de los ciegos -o sinvergüenzas- políticos, incapaces de ver que todo se desmorona a su alrededor mientras creen que ellos no se hundirán con el Titanic. Pero vivimos en el tiempo de descuento de un partido próximo a su fin, y deberíamos estar preparados para construir algo nuevo y no para repetir los mismos errores y con los mismos mimbres -y sinvergüenzas- que nos han traído hasta aquí. Las crisis promueven cambios, a veces a peor, así que deben cogernos bien armados para afrontar los retos futuros con otras herramientas, con otros valores y con otras creencias.

Eso es renacer. Haberse desprendido, desaprendido, de todo lo anterior y construir algo nuevo. Porque la educación, tal y como viene desarrollándose en las últimas décadas, está abocada al fracaso y a la implosión desde distintos frentes: populismos, manipulaciones, ideologías iluminadas, religiones, burocracias economicistas, neoliberalismos, capitalismos salvajes, dictaduras y dictablandas, autocracias, teocracias y videocracias..., todas con el denominador común de no permitir que nadie aprenda a pensar, sino a obedecer consignas, lemas, relatos, órdenes, sentencias. Adoctrinar, no educar.

Renacer es pensar de nuevo el mundo que nos ha traído hasta aquí, un mundo que tiene mal futuro por la senda delirante de mentiras y torpezas por la que transitamos desde hace tiempo: cataclismo ambiental, guerras, hambrunas, masacres, nacionalismos excluyentes, separatismos violentos, alienación de masas, odios tribales, venganzas, ajustes de cuentas, ombliguismo occidental... La escuela en este mundo ciego cada vez está más desconectada de la vida real y de las expectativas de las personas (Roger Schank), por eso hay que acabar con ella y construir otra.

Y si no lo creen, vean este breve vídeo de Jurgen Klaric titulado "cómo sobrevivir al sistema educativo".


                          

miércoles, 8 de junio de 2022

La fuerza de la Música y de la Poesía

 

                 INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA                 

Hoy no vamos a contarles nada. Sólo vamos a rogarles que dediquen quince minutos a ver el siguiente vídeo donde el cantante y compositor uruguayo Jorge Drexler imparte una charla TED sobre "Poesía, Música e Identidad". Si después de verlo entienden el poder que tienen las artes en el alma humana y, en consecuencia, el papel crucial que pueden jugar en la educación de las nuevas generaciones es que no todo está perdido. Que lo disfruten.


                           

 

Si, además, han notado que la "transversalidad" curricular es una estupidez porque toda buena enseñanza es compleja per se, entonces, entenderán también lo erróneo del discurso simplista que nos quieren vender de las "instrumentales" como garantía del éxito educativo. Son, justamente, esas áreas instrumentales las que deberían ser "transversales" a un currículo organizado por áreas temáticas en la enseñanza obligatoria, y no al revés. Porque la mejor forma de aprender a usar un martillo -instrumento- es utilizarlo para construir algo que nos desafíe o para resolver un problema que se nos presente, y si es en equipo, mejor. Pues eso.

 

domingo, 8 de mayo de 2022

¿Cuándo se jodió todo?

 

                    INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                    

¿Cuándo se nos jodió todo esto? ¿En qué momento nos metieron en un callejón sin salida? ¿Cuándo se evaporaron los sueños de conseguir una educación de calidad en nuestro país? Seguramente, como ocurre con muchos de los acontecimientos importantes que marcan nuestras vidas, no nos dimos cuenta, ni tampoco pudimos adivinar sus graves consecuencias mientras aún estábamos a tiempo de evitarlas. Es difícil marcar una línea clara de la historia, un minuto clave, una metedura de pata crucial donde se empezó a torcer todo. Porque, en ocasiones, suelen ser detalles nimios los que marcan un punto de inflexión o, peor, uno de no retorno. Los errores en política educativa han sido numerosos a lo largo de estas cuatro décadas, es difícil elegir alguno como esencial. Pero si queremos determinar el momento en que se jodió todo esto, si bien muchos culparían a la LOGSE (1990) del PSOE como el punto de inicio, somos de la opinión de que el desastre se fraguó cinco años antes, en 1985, con la promulgación de la primera ley orgánica educativa socialista, la LODE -Ley Orgánica del Derecho a la Educación-. Para muchos, una ley que pasa desapercibida y que no suele ser criticada, pero para nosotros fue la ley que señaló el callejón sin salida en el que hoy nos encontramos.

Seguramente, las sucesivas mayorías absolutas obtenidas por el PSOE de Felipe González a partir de 1982 tuvieron mucho que ver con la "patrimonialización" de la Educación que hizo -como con tantas otras cosas- el nuevo partido gobernante. En vez de propiciar amplios consensos, el PSOE se emborrachó de poder tras el fallido intento de golpe de estado de 1981 y, justo al contrario del lema que presidió su campaña electoral, aquello de "por el cambio" que haría que a España no la conocería ni la madre que la parió -expresión muy andaluza, como lo era el grupo de socialistas de la "tortilla" que se encaramó a la pomada a partir de entonces-, quisieron entender de todo cuando eran unos recién llegados que no volvían de ningún sitio interesante y, en vez de promover un debate serio y con futuro para cambiar España, el PSOE se dedicó a una labor de maquillaje -socialdemocracia lo llamaron- que, en esencia, no rompió con el pasado franquista sino que repitió los mismos errores del sistema educativo anterior.

Efectivamente, cambiaron las apariencias -la estructura y organización del sistema- pero el programa educativo continuó siendo en puridad el mismo de la Ley General  Educación de 1970, -última ley educativa franquista- aquella que instauró la EGB y el BUP. Se emborracharon de poder y perdieron el norte, olvidaron su responsabilidad histórica -primera vez que la izquierda se instalaba en el gobierno desde la II República- y nos vendieron a todos una moto averiada gracias a una política trufada de prepotencia, vanidad e ignorancia. Algo parecido a lo que ha sucedido con Podemos y Pedro Sánchez, en menos años, eso sí. Está claro que la inteligencia mengua con las generaciones.

Porque la LODE -el PSOE- renunció, ya en 1985, a la configuración de un sistema educativo moderno, laico, público y de calidad. Desarrollando, supuestamente, el artº 27 de la Constitución de 1978, mantuvo la política de conciertos educativos con la enseñanza privada -mayoritariamente religiosa-, mantuvo el Concordato con el Vaticano y no blindó la inversión en el sistema educativo público, entre otras muchas cuentas pendientes (formación profesorado, editoriales de libros de texto, jerarquización de los centros docentes, anulación de los claustros, etc.). No sabemos bien a cambio de qué, además de mantenerse en el poder, pero puso en envidencia que los "jóvenes" gobernantes no creían en la educación pública; bien por ignorancia, cobardía política o complicidad con los poderes fácticos heredados de la dictadura, no apostaron por acabar con el sistema educativo franquista sino por una tibia actualización consistente en medidas meramente decorativas, tecnocráticas en su peor sentido. En esta, su primera ley educativa, los socialistas siguieron al dedillo la célebre sentencia de Lampedusa: cambia algo para que todo siga igual. Verdaderamente, nunca unas mayorías absolutas sirvieron para tan poco a la hora de acometer una modernización de la educación en nuestro país. Y se jodió el futuro porque se perdió el rumbo.

Paradójicamente, la derecha política y los restos de la herencia envenenada del franquismo nunca agradecieron al PSOE el trabajo sucio realizado, sino que, para colmo, se sintieron ofendiditos y aceptaron el tonto envite que les vendieron los socialistas de que la educación, por fin, era patrimonio suyo, de la "izquierda", del PSOE para ser precisos. Pero ¿qué izquierda era, es, el PSOE? ¡Virgen Santa! Si le habían hecho el juego a los sectores más inmovilistas y rancios -iglesia católica incluida- al silenciar el clamor de los sectores educativos más renovadores y controlar a los sindicatos y movimientos pedagógicos para que no se echaran a la calle, cosa que le hubiera costado un enorme esfuerzo conseguir a la derecha en aquellos primeros años de la década de los 80. (Por cierto, un trabajito que repitieron, también con éxito, con la reconversión industrial y con la entrada en la OTAN). 

De este modo, gracias a la LODE, se mantuvo el circuito de la enseñanza privada concertada, esto es, financiada con fondos públicos (una antigualla que no existía ni siquiera entonces en los países de nuestro entorno), se mantuvieron los privilegios de la iglesia católica y de la enseñanza religiosa incluso en los centros públicos y en el currículo, y no se blindó ni se mantuvo un nivel de inversión educativa acorde con los desafíos a los que se enfrentaba un sistema educativo público obsoleto, mal dotado, con deficiencias estructurales en edificaciones, equipamientos y profesorado, entre otras tantas cosas. En fin, la LODE socialista de 1985 fue la primera ley educativa de la democracia en la que se enterraron las ilusiones largamente esperadas tras la dictadura. Nos encaminábamos sin saberlo a un pimpampum estéril donde la "izquierda" se "apoderó" de la educación..., sí, pero para hacerle el juego a la derecha. Una torpeza política difícil de superar. ¡Bien por el PSOE y por Felipe González, al que algunos echan de menos a la vista del desastre Sánchez!

Los optimistas suelen comparar entre lo que era el sistema educativo de entonces y lo que es hoy y se ufanan de lo que hemos avanzado (?), pero los pesimistas comparamos lo que era el sistema educativo de entonces y lo que pudo haber sido hoy si se hubieran tomado las decisiones adecuadas. Sí, como decimos muchas veces, quizás lo que hacemos aquí sea sólo un ejercicio de melancolía, pero cuando llevamos años estrellados en un callejón sin salida, en un día de la marmota eterno, rodeados de incompetentes e incapaces, sólo queda volver la vista atrás para andar el camino que debimos haber tomado hace décadas y recuperar, así, la ilusión y las ganas de mejorar la educación en nuestro país. No hay otro camino.

Y para nostalgia de lo que pudo ser, abajo les dejamos el vídeo de la "victoria" de la izquierda, del PSOE, en 1982. Pocos podían pensar entonces lo evanescentes que serían las ilusiones puestas en ella.


                   

martes, 19 de abril de 2022

Viejas mentiras y nuevas palabras en el currículo de la Ed. Primaria

 

                   INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                 

Que la mentira deba ser severamente castigada en los políticos parece que no constituye una consecuencia ética en este país. Y así los encontramos, pegados al cargo como lapas a rocas porque nadie les exige dimitir. Que encima muchos ciudadanos los sigan votando es descorazonador y nos da una medida de la descomposición moral de una ciudadanía frívola, olvidadiza e irresponsable. Parece que no caemos aún en la cuenta de que normalizando la mentira la democracia naufragará. Por eso, que un documento oficial publicado en el BOE, como es el reciente currículo para la Ed. Primaria, esté plagado, no sólo de errores de bulto, sino de burdas mentiras no nos extraña. Va con el paquete inmoral con el que nos desayunamos todos los días.

No podemos aquí hacer una enumeración exhaustiva de dichas mentiras, pero empecemos con una de las más gordas aparecidas en el recientemente publicado currículo para la Educación Primaria: "Art.6.1: En esta etapa se pondrá especial énfasis en garantizar la inclusión educativa, la atención personalizada al alumnado y a sus necesidades de aprendizaje, la participación y la convivencia...". "Especial énfasis" ¡Chin-pón! Dicho esto, los ínclitos psicólogos -que no pedagogos- Marchesi y Coll no tienen problemas a la hora de inventar un nuevo palabro, el Perfil de Salida que, hablando claro, es realmente un perfil de llegada, -vamos, los objetivos terminales de etapa de otras épocas- esto es, la carita que -TODOS, TODAS- los alumnos han de poner al final de la etapa si quieren ser normales y seguir progresando. Un perfil extensamente descrito en el Anexo I del Real Decreto y que, oh sorpresa, a pesar de que en él se afirma que está basado en competencias básicas, es mentira, no son otra cosa que una versión "moderna" de los objetivos operativos establecidos -¡en 1981!- por la extinta UCD (Unión de Centro Democrático) en los llamados Programas Renovados para la EGB! 

Aunque ahora son denominados descriptores operativos, que suena más moderno, este perfil está descrito en términos de comportamiento observable y sólo un acto de fe puede considerar que su consecución garantice la adquisición de cada competencia básica, porque no existe ninguna investigación didáctica que lo refrende. Estos descriptores son un mero ejercicio de mesa de despacho realizado por los equipos de "negros" del MEC liderados por los señores Marchesi y Coll, muertos vivientes resucitados por el sanchismo a pesar de su penoso fracaso con la LOGSE. Cuarenta años hemos tardado en llegar al mismo sitio, eso sí, con la introducción de nuevos "palabros" -competencias, perfil de salida, descriptores operativos- que ocultan el olor a rancio de este nuevo (?) invento curricular de la LOMLOE. Y dicen, encima, que siguen las directivas de la Unión Europea y la UNESCO. Menuda jeta.

Vamos a ver, ¿cómo se pueden compadecer los principios pedagógicos de inclusión y personalización de la enseñanza -establecidos en dicho artículo 6.1- con la existencia de un mismo Perfil de Salida (llegada) para TODOS/AS? Es algo que se nos escapa a los pobres mortales y docentes. Seguro que el PSOE, así como los Sres. Marchesi y Coll lo saben explicar tan bien como ya lo hicieron en 1990 (con la LOGSE), o sea, burlándose de todos. Las editoriales del libro de texto encantadas, claro está: habrá que cambiarlos otra vez. Buen negocio las reformas educativas para estas empresas.

Lo que sí es seguro es que la suma de competencias básicas, descriptores operativos por competencias, contenidos y criterios de evaluación por áreas volverán a aumentar las tareas burocráticas de los docentes a la hora de programar y evaluar sin, por ello, aumentar un ápice la personalización de sus prácticas docentes. Porque otra vez estamos ante una estupidez tecnocrática más propia de los años 80 del siglo pasado, una reforma curricular ajena al profesorado y diseñada en los despachos por personas que ignoran la realidad de las aulas. ¿Creen Vds. que existen muchos docentes que distingan entre objetivos, competencias, descriptores operativos, contenidos y criterios de evaluación?, ¿no son la misma cosa para muchos de ellos?, ¿no supone un ejercicio repetitivo e inútil circunscrito a los tontos conciliábulos universitarios? ¿Qué importancia le concederán los docentes a estos conceptos a la hora de mejorar sus prácticas?... Pues sí, eso, ninguna. No les sirven para nada. Bueno, sí: para hacerles perder más el tiempo y la paciencia.

El real decreto afirma que se trata de un currículo por competencias pero es mentira, mentira podría. Es un currículo tradicional basado en comportamientos observables y de carácter uniformador que será aplicado a todos los alumnos y alumnas más allá de sus diferencias individuales, capacidades e intereses. Porque parece ser que estos psicólogos ilustrados entienden que la atención a la diversidad es tan sólo el instrumento que permite "ajustar" las diferencias individuales del alumnado a un currículo único y uniforme y no al revés. O no se han enterado de nada o nos mienten. Se lo aclaramos: nos mienten, otra vez. ¿Perfil de Salida? ¡Menudo mojón! (Por cierto, si aplicásemos el listado de descriptores operativos de dicho perfil de salida de la Ed. Primaria, con 12 años, a la población adulta dejaríamos fuera a más del 70% de la misma. Y si no lo creen, entreténganse en leerlos todos seguidos. ¡Cómo no va a dejar fuera a gran parte del alumnado de Ed Primaria!).

No vamos a entrar ahora en el debate de si la Educación es una técnica o un arte, pero es evidente que ante estos infumables ejemplos de tecnocracia curricular de inspiración neocomportamental nos encantaría apostar por visiones curriculares más artísticas e innovadoras de la labor docente, aquellas que tienen en cuenta la improvisación, el azar, la vocación y la calidad humana del profesorado, el respeto a las distintas capacidades personales y contextos sociales, la libertad de cátedra o la profesionalización y emancipación del docente. Pero será para otra ocasión. En fin, menos mal que le auguramos a esta nueva reforma del currículo una corta vida visto lo deteriorado de la situación política española. Mientras siga vigente, la mayoría del profesorado sensato de la Educación Primaria pasará de las "sábanas" de descriptores operativos y criterios de evaluación -sólo operativas por si viene el inspector a supervisarlas- y seguirá con sus prácticas de siempre.

Tenemos claro que este no es el currículo que necesita la Educación Primaria. Así que les dejamos con esta emotiva charla TED de la maestra mexicana Mariela Pérez sobre "El fin de la educación en manada". Eso es. Sres. Marchesi y Coll, como dice Mariela, no queremos un currículo para manadas sino para personas. En la Ed. Primaria no debe existir un Perfil de Salida -una especie de pseudo título- sino un arcoíris de perfiles multicolores. Porque en la Educación Primaria existen chicos y chicas diversos, con ritmos de aprendizaje y necesidades diferentes, con talentos y logros distintos. Lo que se necesita es una Educación para Todos/as, señores psicólogos de pacotilla, y no un currículo realizado por In-competentes básicos.

                         
                        

viernes, 25 de marzo de 2022

La Sra. Celaá, de mantilla española, ante el papa Francisco

 

                     INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       


Ahí la tienen. No es una foto trucada. La pueden encontrar en multitud de medios de comunicación. El pasado 18 de marzo, la mismísima Sra. Celaá, otrora ministra de Educación, además de portavoz del gobierno social-comunista presidido por Pedro Sánchez, ataviada con la rancia mantilla española, presentó sus credenciales de embajadora ante el Vaticano. Incluso el papa Francisco bromeó diciéndole que venía hasta con la "peineta" puesta. 

Sin duda, estaba encantada de sí misma después de haber logrado su mayor aspiración política como socialista (?) y como vasca (?) de pro. Que algunos veamos en todo este sainete una contradicción de fondo y de forma será, para otros, producto de nuestro resentimiento. No sabemos qué pensarán Vds. pero, para decirlo más castizamente, nosotros creemos que la foto es una vergüenza o, como poco, la exposición descarnada de un engaño. Puestos a disfrazarse podría haberlo hecho con propuestas más divertidas y alternativas -lagarterana o domadora de leones, por ejemplo. Pero nos tememos que no era una disfraz.

Durante años, esta señora fue adalid de la última -la octava- ley orgánica de Educación en España, la LOMLOE. Una ley que, según sus argumentarios políticos, acababa con la injusta LOMCE del PP, aprobada por la derechona vetusta y que sumía al sistema educativo de nuestro país en la noche en blanco y negro de los tiempos oscuros. Pero, viendo la foto, es la Sra. Celaá la que, realmente, encaja a la perfección con ese estereotipo de derechona vetusta y rancia, cual si fuera una goyesca duquesa de Alba sin gracia, vestida con peineta y escurrío traje negro de volantes, como si de visita de Jueves Santo de Oficios se tratara. A no ser, eso sí, que esta señora se comporte como aquel personaje de la película Zelig de Woody Allen, una especie de camaleón social, capaz de adoptar la apariencia de su interlocutor en cada situación, y que dejaba en el aire la pregunta de quién era realmente. 
 
Y esa es la pregunta que nos hacemos con la Sra. Celaá: quién es esta señora, quién era cuando impulsó una ley educativa socialista (?), nuevamente partidista e inútil, para dejar en la misma situación de indigencia al sistema educativo español. Pues ahí la tienen. ¿Cuál es su discurso real? En nuestra opinión, todo parece indicar que esta foto ante el papa muestra su verdadera naturaleza, ya que nadie la obligaba a presentarse de esa guisa ridícula en el Vaticano. Un atavío más propio de cualquier tonta rica presta a hacer genuflexiones para, de camino, hacerse un selfi con el que coronar su rico patrimonio y encandilar a sus tontas amistades. Vanidades... de izquierda (?).

Lo sentimos por los que creyeron que esta señora representaba una opción moderna y progresista para reformar la educación. A nosotros, esta señora nos parecía, desde el minuto uno, la representante tipo de esa "izquierda de caviar" que tanto daño ha hecho, y sigue haciendo, a la credibilidad de las opciones verdaderamente progresistas en nuestro país, tanto en educación como en otras áreas políticas y sociales. Una muestra más de ese pensamiento débil, de esa frivolidad e incultura que parecen anidar en las nuevas generaciones de políticos adanistas de izquierdas -socialistas y comunistas-, y que han sido criados y alimentados -con cargos públicos- por sus propios partidos, gracias a la implementación de una implacable "selección negativa" -Félix Bayón, dixit- dirigida a seleccionar y promover a los más mediocres y manipulables en vez de a los mejores.

Para la Sra. Celaá, el ministerio de educación fue el último peldaño para ascender a los "cielos romanos". Fue premiada por el Sr. Sánchez por ser una inútil, tanto como ministra de educación como ministra portavoz de su gobierno. Y esa es la esencia de la selección negativa: ser nombrado y ascendido justo por ser un/a incompetente, si bien dócil y obediente. Nos alegramos por ella, pero lo lamentamos por todos nosotros, y por otra oportunidad perdida para mejorar la educación en España. 

Y, hablando de camaleonas políticas, y de camelos políticos, les dejamos con una secuencia de Zelig, el camaleón humano, sin duda un modelo seguido por nuestros actuales políticos capaces de medrar sin descanso y cambiar de lealtades y de principios si con eso se aseguran el pan de su gente y el cariño de la "gente". A propósito de camelos y camaleones, otro día hablaremos del Sr. Pedro Sánchez, o quizás no.


                      

domingo, 20 de marzo de 2022

María Montessori: Ciencia de la paz versus Ciencia de la guerra

 

                      INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                   

Pocos saben que una de las pioneras de la Educación para la Paz fue la insigne María Montessori. Esta pedagoga, psicóloga, médica y psiquiatra italiana -creadora del conocido Método Montessori de enseñanza- pronunció en 1932 (¡) un discurso en la Oficina Internacional de Educación de Ginebra en el que analizaba, desde la psicología, el fenómeno de la guerra y la necesidad de iniciar una investigación -una ciencia- de la paz. Montessori se lamentaba de los grandes avances de las llamadas "ciencias de la guerra" (estrategias, armamentos, tácticas...) y la inexplicable falta de interés y de esfuerzos por crear un conjunto de saberes orientados a explicar, desarrollar y sostener una "ciencia de la paz". Discurso pronunciado en plena ebullición de lo que pocos años después sería la eclosión de la locura y la violencia desatadas, primero en lo que supuso la Guerra Civil española como antesala y, a continuación, el escenario y representación total del drama humano que supuso la II Guerra Mundial. 

Repudiada ya entonces por el fascismo alemán y el de su propio país, Montessori consideraba que el auge de los totalitarismos de todo signo, así como del colonialismo, no eran más que el reflejo de ese adulto cruel, sin ningún tipo de escrúpulos ni capacidad crítica, que imponía sobre el niño la ley del más fuerte. Una concepción que desarrollaba extensamente en ese dicurso que les enlazamos más arriba y que le valió ser candidata al premio Nobel de la Paz en los años 1949 y 1950, sin que la Academia Sueca se dignara a tener en cuenta sus aportaciones, a pesar de la constatación de la ruina humana y económica que habían dejado las guerras mundiales en el s. XX.

Una ciencia de la paz que, a pesar de tener desde 2001 el consabido e inútil Día Internacional establecido por la UNESCO (cada 10 de noviembre), aún se encuentra en sus inicios. Sostenía Montessori, hace ya casi 100 años, que la supervivencia de nuestra civilización dependería de la emergencia de ese cuerpo científico sobre la paz y que, por tanto, debería ser considerada como una de las principales materias de estudio y enseñanza, si no la que más. Un conjunto de saberes y no un conjunto de sermones. Una paz que ella negaba tajantemente que pudiera ser considerada como la mera ausencia de guerra, porque ese concepto negativo de la paz constituía, en sí mismo, la justificación y el triunfo de toda guerra. Precisamente, ese concepto de paz negativa era el que impulsaba a muchos seres humanos a combatir hasta la muerte, ya que era entendida como la consecuencia de la esclavitud, la sumisión, la negación o el exterminio de un pueblo a manos de otro.

Casi un siglo después, lo que está sucediendo ante nuestras narices con la invasión rusa de Ucrania, una guerra de conquista más propia de principios del s. XX que del XXI, es una muestra palmaria del fracaso de generaciones -incluida la nuestra- incapaces de promover y conocer los procesos internos e indirectos que explican -desde la psicología, la sociología, la economía, la moral, la política, etc.- qué es un proceso de paz y cómo erradicar los conflictos armados que, en una temible escalada que ella no pudo prever entonces, ahora sí que pueden acabar con la civilización y la humanidad en pocos minutos gracias a los avances espectaculares de la ciencia de la guerra frente a los inexistentes logros de una ciencia de la paz. 

Como afirmaba el emperador Adriano es sus Memorias, recreadas por la escritora Marguerite Yourcenar, tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse. Quizás le pasara esto a María Montessori o, por hablar de alguien más próximo a nosotros, al periodista y escritor andaluz Manuel Chaves Nogales. Ambos vivieron tiempos convulsos pero supieron mantener la visión serena y no sesgada, adelantada a su tiempo diríamos, ante la realidad que tenían delante y que nadie más supo o quiso ver. Ojalá no sea demasiado tarde para corregir nuestros errores históricos y científicos, así como los educativos, y no tener que lamentar más desgracias y masacres en este siglo XXI que, si nadie lo remedia, va camino de ser la distopía más negra que podamos imaginar. En comparación, la imaginada por Orwell en su obra 1984 va camino de parecer una película de Disney.

Para terminar, les dejamos unas valiosas reflexiones que nos dejó Eduardo Galeano hace cinco años sobre la guerra. Cien años después de Montessori sabemos cuál sigue siendo el problema, pero no queremos saber nada de su solución. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta nuestro total exterminio?


                       

jueves, 17 de marzo de 2022

Por un Pacto Social -que no político- de la Educación

 

                       INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       

Estos días escala la desgracia -pandemia, crisis energética, guerra, gobierno incapaz- hasta cotas desconocidas desde hace décadas, como si Pandora hubiera abierto, de nuevo, la maldita caja. De ella escaparon todos los males del mundo menos el único bien que allí encerraron los dioses: la esperanza. Y ella nos es más necesaria que nunca en estos momentos de tribulación. Mientras tanto, nuestros imbéciles ilustres -que no ilustrados- continúan enzarzados en estupideces curriculares: el gobierno del País Vasco va a escolarizar totalmente en euskera (¡) a los niños ucranianos, algo que podría ser denunciado ante UNICEF como maltrato infantil; se suprimen las calificaciones numéricas en Primaria -otra vez-, como si eso cambiara algo; se incluirá como contenido de Educacíón Física aprender a montar en bici, y lo malo es que, por primera vez en la historia, algunos la suspenderán por eso, pobrecitos... En fin, el caudal de ocurrencias y frivolidades es inagotable, solo tienen que bucear cinco minutos en Google.

Por todo ello, más todo lo que llevamos arrastrado desde hace años -8 leyes 8-, tenemos que renunciar a la sensata demanda de un Pacto por la Educación consensuado por la mayoría de las fuerzas políticas de nuestro país. Tenemos que reconocer que con estos mimbres es imposible hacer ningún cesto que sostenga nada sólido. La colección de políticos incompetentes en el ámbito educativo es de tal magnitud que cualquier pacto que saliera de ese cónclave de insensatos sería una necedad. 

Descartado, pues, un Pacto político por la Educación, solo nos queda imaginar un Pacto Social por la Educación que deje fuera a este colectivo de majaras ignorantes. Así que nada de pacto político porque por ahí no vamos a ningún sitio. Pacto social. La Educación es algo muy serio como para dejarla en manos de estos personajes de tebeo. ¿Cómo se podría hacer? Ni idea, la verdad. Habría que articular otros cauces de participación alejados de -y no contaminados por- los circuitos políticos y eso solo se puede acometer en el seno de una sociedad civil bien organizada y motivada. Así que, nos tememos que aún estamos muy lejos de ello pero, desde luego, no más lejos de lo que estamos de un pacto educativo firmado por nuestros políticos que merezca la pena. Quizás, solo una desgracia más que colme el vaso de la historia reciente pudiera movilizar a una ciudadanía adormecida que entrega su voto -sin apenas reflexión- a unas listas cerradas de candidatos que tampoco ayudan mucho a elegir, la verdad. 

Los optimistas argumentarán que siempre nos quedará la esperanza, pero olvidan, como hacemos los optimistas informados, que la esperanza sigue encerrada en la caja, y que solo Pandora puede abrirla. ¡Pandoraaaaaa!

Ahora bien, para no caer en el desánimo, hemos de reconocer que también lo puede hacer con música el compositor estepeño Jesus Joaquín Espinosa de los Monteros -no confundir con el representante de VOX-. Les dejamos con esta delicia cuaresmal de la marcha "Siempre la Esperanza" en la versión para cuerdas que grabó Esencia Flamenca justo antes del confinamiento del 14 de marzo de 2020 y que nos ha acompañado durante toda la pandemia. Que la disfruten. 

 

                        

domingo, 13 de marzo de 2022

¿Estamos dispuestos a sacrificarnos por nuestros ideales?

 

                   INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                   

La mayoría de los países del mundo occidental estamos acostumbrados a un nivel de vida alto, sin problemas de carencia en bienes y servicios, disfrutando de libertades y derechos que son desconocidos para buena parte de la población mundial. Eso nos ha convertido en poco tiempo, tras las masacres de las dos guerras mundiales del s. XX, en sociedades hedonistas y, en cierto modo, decadentes, más preocupadas por mirarse el ombligo que por enfrentar los problemas humanos que nos rodean. Parece que seguimos asentados en el poema de Góngora "Ándeme yo caliente y ríase la gente" (s. XVI). Esta posición egoísta, infantilizada o inmadura, nos incapacita para empatizar con el sufrimiento, las miserias y la falta de libertades de muchos pueblos. Fugazmente, nos apenan las imágenes del horror que nos sirven a diario las televisiones y las redes sociales, pero esta "compasión" vicaria, como la que sentimos al salir de una película, dura cada vez menos. La mayoría de las veces, nos basta con realizar memeces de velitas y flores, manifestaciones de un minuto o donación de limosnas a fondos de caridad -incluyendo las ONG- para acallar nuestra mala conciencia y seguir adelante. Gestos. Hipocresía. Desgraciadamente, normalizamos cada vez más rápido cualquier situación por terrorífica que sea. Así que, veremos cuánto nos dura la consternación por el pueblo ucraniano, porque no hace mucho ignoramos las dos crueles guerras chechenas -nos cogían muy lejos-, e igualmente nos desentendimos de las terribles guerras yugoslavas a pesar de desarrollarse muy cerquita.

Eso sí, cuando un problema nos afecta al bolsillo o nos resta el más mínimo derecho o bienestar, empiezan las actitudes contemporizadoras y las protestas ante cualquier medida que nos suponga algún sacrificio, entendido este como acto de abnegación o renuncia en aras de un bien superior. La pregunta que les hacemos, visto lo que ocurre con la crisis energética a la que nos enfrentamos, es ¿hasta dónde, y frente a qué, estamos dispuestos a sacrificar parte de nuestro modo de vida? Una pregunta muy oportuna -quizás impertinente- ante las serias consecuencias que puede tener en nuestro país la invasión rusa de Ucrania. Está muy bien eso de creerse en el lado correcto de la historia y sentirse bondadosos por ayudar al pueblo ucraniano pero, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar, realmente, por su libertad e independencia?

Lo que nos interesa aquí, con todo, no es esta obviedad poco discutible, sino si estamos educando bien a nuestros jóvenes para enfrentar estos problemas que, a la postre, son problemas morales y políticos a los que se enfrentarán en el futuro. Una simple mirada a la realidad de los centros y de las familias nos dice que no. La Escuela no está contrarrestando -quizás ni pueda- la decadencia infantilista de toda una sociedad que está "socializando" a las nuevas generaciones en la creencia de una abundancia inagotable, el capricho constante y la incapacidad de sacrificarse o esforzarse por nada que merezca la pena. En general, y salvando todas las excepciones que Vds. quieran, nuestros niños, adolescentes y jóvenes son cada menos resilientes, más antojadizos, menos responsables, más consentidos, menos capaces de renunciar a cualquier bien material o comodidad o cosa que consideren un "derecho" adquirido. Recuerden, tan sólo, el drama que supone para muchos padres quitarle temporalmente el teléfono móvil a su hijo, y de ahí para arriba -estudios, relaciones sociales, responsabilidades familiares, dinero, ropa...-. 

Habría que empezar por reconocer que el gran fracaso de nuestra generación adulta ha sido precisamente no lograr transmitirles -no educar- los valores más preciosos de nuestra cultura y civilización. Ni como sociedad, ni como escuela. Se hace necesario, y en estos momentos terribles más que nunca, una regeneración o, como se dice ahora, un reseteo de la educación que impartimos, tanto de la infomal en los procesos de socialización familiar y mediática como de la formal en el sistema educativo. Ojalá, al menos, el sufrimiento del pueblo ucraniano sirviera para sembrar la semilla de esta necesidad urgente, de esta regeneración social, de este reseteo moral y cívico, que hemos sido incapaces de hacer valer en  la mayoría de nuestros jóvenes y adultos y que constituye la mejor -quizás la única- garantía de supervivencia de nuestro modo de vida occidental.

Aquí en este blog, cierto, somos más bien pesimistas, o sea, optimistas con datos, y mucho nos tememos que, si el problema no se descontrola aún más, pasaremos de puntillas por las ruinas ucranianas que queden, otra vez, e ignoraremos estas exigencias de regeneración educativa y social. Daremos la espalda a esta necesidad de refundación de valores, sin renunciar a nada, para volver al jijijí jajajá de nuestras vidas cotidianas y seguir peleándonos por estupideces curriculares -qué historia sí, qué historia no, qué matemáticas fuera o dentro, qué valores amañados de turno. 

No obstante, también es bueno reírse y bailar, qué duda cabe, ya lo saben si nos leen, pero sabe mejor cuando lo hacemos tras la realización de una reflexión o de un trabajo bien hechos. En esa línea, les dejamos de nuevo con el Sr. Putin, esta vez interpretado -hace años- por el gran Berto Romero, otro visionario, en una entrevista impagable con Andreu Buenafuente.