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jueves, 14 de julio de 2022

Renacer

"Río de noche: la luna se reclinaba en el agua como una mujer desnuda."

Ángela Figuera Aymerich. Río de Noche. Obras Completas. Ed. Hiperión.

 

                 INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA              

Desaprender para renacer. Renacimiento. La educación, la sociedad, necesita un nuevo renacimiento. Su herrumbroso esqueleto ya sólo sostiene un cuerpo viejo, decrépito, sin apenas vida. Aún no sabe que mal levanta cada día un muerto viviente. Una rutina, una inercia que lo mantiene arrastrando pesadas cadenas, cada vez más a la defensiva, esperando la hora definitiva, la hora en que certifiquen su defunción y sea enterrado sin honor ni alharacas. Si a finales del s. XIX y principios del s. XX un colectivo de intelectuales, políticos y educadores propugnó la "regeneración" de España a través de la educación, visto el desastre y la decadencia en que estaba sumida, a principios de este s. XXI es necesario un renacimiento educativo que acabe con las viejas y obsoletas estructuras y alumbre un tiempo nuevo. 

Quienes aún no consideran que vivimos en un mundo y, sobre todo, en un país sumido en una crisis profunda de valores y creencias es que practican el dontancredismo propio de los ciegos -o sinvergüenzas- políticos, incapaces de ver que todo se desmorona a su alrededor mientras creen que ellos no se hundirán con el Titanic. Pero vivimos en el tiempo de descuento de un partido próximo a su fin, y deberíamos estar preparados para construir algo nuevo y no para repetir los mismos errores y con los mismos mimbres -y sinvergüenzas- que nos han traído hasta aquí. Las crisis promueven cambios, a veces a peor, así que deben cogernos bien armados para afrontar los retos futuros con otras herramientas, con otros valores y con otras creencias.

Eso es renacer. Haberse desprendido, desaprendido, de todo lo anterior y construir algo nuevo. Porque la educación, tal y como viene desarrollándose en las últimas décadas, está abocada al fracaso y a la implosión desde distintos frentes: populismos, manipulaciones, ideologías iluminadas, religiones, burocracias economicistas, neoliberalismos, capitalismos salvajes, dictaduras y dictablandas, autocracias, teocracias y videocracias..., todas con el denominador común de no permitir que nadie aprenda a pensar, sino a obedecer consignas, lemas, relatos, órdenes, sentencias. Adoctrinar, no educar.

Renacer es pensar de nuevo el mundo que nos ha traído hasta aquí, un mundo que tiene mal futuro por la senda delirante de mentiras y torpezas por la que transitamos desde hace tiempo: cataclismo ambiental, guerras, hambrunas, masacres, nacionalismos excluyentes, separatismos violentos, alienación de masas, odios tribales, venganzas, ajustes de cuentas, ombliguismo occidental... La escuela en este mundo ciego cada vez está más desconectada de la vida real y de las expectativas de las personas (Roger Schank), por eso hay que acabar con ella y construir otra.

Y si no lo creen, vean este breve vídeo de Jurgen Klaric titulado "cómo sobrevivir al sistema educativo".


                          

domingo, 8 de mayo de 2022

¿Cuándo se jodió todo?

 

                    INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                    

¿Cuándo se nos jodió todo esto? ¿En qué momento nos metieron en un callejón sin salida? ¿Cuándo se evaporaron los sueños de conseguir una educación de calidad en nuestro país? Seguramente, como ocurre con muchos de los acontecimientos importantes que marcan nuestras vidas, no nos dimos cuenta, ni tampoco pudimos adivinar sus graves consecuencias mientras aún estábamos a tiempo de evitarlas. Es difícil marcar una línea clara de la historia, un minuto clave, una metedura de pata crucial donde se empezó a torcer todo. Porque, en ocasiones, suelen ser detalles nimios los que marcan un punto de inflexión o, peor, uno de no retorno. Los errores en política educativa han sido numerosos a lo largo de estas cuatro décadas, es difícil elegir alguno como esencial. Pero si queremos determinar el momento en que se jodió todo esto, si bien muchos culparían a la LOGSE (1990) del PSOE como el punto de inicio, somos de la opinión de que el desastre se fraguó cinco años antes, en 1985, con la promulgación de la primera ley orgánica educativa socialista, la LODE -Ley Orgánica del Derecho a la Educación-. Para muchos, una ley que pasa desapercibida y que no suele ser criticada, pero para nosotros fue la ley que señaló el callejón sin salida en el que hoy nos encontramos.

Seguramente, las sucesivas mayorías absolutas obtenidas por el PSOE de Felipe González a partir de 1982 tuvieron mucho que ver con la "patrimonialización" de la Educación que hizo -como con tantas otras cosas- el nuevo partido gobernante. En vez de propiciar amplios consensos, el PSOE se emborrachó de poder tras el fallido intento de golpe de estado de 1981 y, justo al contrario del lema que presidió su campaña electoral, aquello de "por el cambio" que haría que a España no la conocería ni la madre que la parió -expresión muy andaluza, como lo era el grupo de socialistas de la "tortilla" que se encaramó a la pomada a partir de entonces-, quisieron entender de todo cuando eran unos recién llegados que no volvían de ningún sitio interesante y, en vez de promover un debate serio y con futuro para cambiar España, el PSOE se dedicó a una labor de maquillaje -socialdemocracia lo llamaron- que, en esencia, no rompió con el pasado franquista sino que repitió los mismos errores del sistema educativo anterior.

Efectivamente, cambiaron las apariencias -la estructura y organización del sistema- pero el programa educativo continuó siendo en puridad el mismo de la Ley General  Educación de 1970, -última ley educativa franquista- aquella que instauró la EGB y el BUP. Se emborracharon de poder y perdieron el norte, olvidaron su responsabilidad histórica -primera vez que la izquierda se instalaba en el gobierno desde la II República- y nos vendieron a todos una moto averiada gracias a una política trufada de prepotencia, vanidad e ignorancia. Algo parecido a lo que ha sucedido con Podemos y Pedro Sánchez, en menos años, eso sí. Está claro que la inteligencia mengua con las generaciones.

Porque la LODE -el PSOE- renunció, ya en 1985, a la configuración de un sistema educativo moderno, laico, público y de calidad. Desarrollando, supuestamente, el artº 27 de la Constitución de 1978, mantuvo la política de conciertos educativos con la enseñanza privada -mayoritariamente religiosa-, mantuvo el Concordato con el Vaticano y no blindó la inversión en el sistema educativo público, entre otras muchas cuentas pendientes (formación profesorado, editoriales de libros de texto, jerarquización de los centros docentes, anulación de los claustros, etc.). No sabemos bien a cambio de qué, además de mantenerse en el poder, pero puso en envidencia que los "jóvenes" gobernantes no creían en la educación pública; bien por ignorancia, cobardía política o complicidad con los poderes fácticos heredados de la dictadura, no apostaron por acabar con el sistema educativo franquista sino por una tibia actualización consistente en medidas meramente decorativas, tecnocráticas en su peor sentido. En esta, su primera ley educativa, los socialistas siguieron al dedillo la célebre sentencia de Lampedusa: cambia algo para que todo siga igual. Verdaderamente, nunca unas mayorías absolutas sirvieron para tan poco a la hora de acometer una modernización de la educación en nuestro país. Y se jodió el futuro porque se perdió el rumbo.

Paradójicamente, la derecha política y los restos de la herencia envenenada del franquismo nunca agradecieron al PSOE el trabajo sucio realizado, sino que, para colmo, se sintieron ofendiditos y aceptaron el tonto envite que les vendieron los socialistas de que la educación, por fin, era patrimonio suyo, de la "izquierda", del PSOE para ser precisos. Pero ¿qué izquierda era, es, el PSOE? ¡Virgen Santa! Si le habían hecho el juego a los sectores más inmovilistas y rancios -iglesia católica incluida- al silenciar el clamor de los sectores educativos más renovadores y controlar a los sindicatos y movimientos pedagógicos para que no se echaran a la calle, cosa que le hubiera costado un enorme esfuerzo conseguir a la derecha en aquellos primeros años de la década de los 80. (Por cierto, un trabajito que repitieron, también con éxito, con la reconversión industrial y con la entrada en la OTAN). 

De este modo, gracias a la LODE, se mantuvo el circuito de la enseñanza privada concertada, esto es, financiada con fondos públicos (una antigualla que no existía ni siquiera entonces en los países de nuestro entorno), se mantuvieron los privilegios de la iglesia católica y de la enseñanza religiosa incluso en los centros públicos y en el currículo, y no se blindó ni se mantuvo un nivel de inversión educativa acorde con los desafíos a los que se enfrentaba un sistema educativo público obsoleto, mal dotado, con deficiencias estructurales en edificaciones, equipamientos y profesorado, entre otras tantas cosas. En fin, la LODE socialista de 1985 fue la primera ley educativa de la democracia en la que se enterraron las ilusiones largamente esperadas tras la dictadura. Nos encaminábamos sin saberlo a un pimpampum estéril donde la "izquierda" se "apoderó" de la educación..., sí, pero para hacerle el juego a la derecha. Una torpeza política difícil de superar. ¡Bien por el PSOE y por Felipe González, al que algunos echan de menos a la vista del desastre Sánchez!

Los optimistas suelen comparar entre lo que era el sistema educativo de entonces y lo que es hoy y se ufanan de lo que hemos avanzado (?), pero los pesimistas comparamos lo que era el sistema educativo de entonces y lo que pudo haber sido hoy si se hubieran tomado las decisiones adecuadas. Sí, como decimos muchas veces, quizás lo que hacemos aquí sea sólo un ejercicio de melancolía, pero cuando llevamos años estrellados en un callejón sin salida, en un día de la marmota eterno, rodeados de incompetentes e incapaces, sólo queda volver la vista atrás para andar el camino que debimos haber tomado hace décadas y recuperar, así, la ilusión y las ganas de mejorar la educación en nuestro país. No hay otro camino.

Y para nostalgia de lo que pudo ser, abajo les dejamos el vídeo de la "victoria" de la izquierda, del PSOE, en 1982. Pocos podían pensar entonces lo evanescentes que serían las ilusiones puestas en ella.


                   

miércoles, 22 de septiembre de 2021

No hemos aprendido nada


La mitad del problema español está -y sigue estando- en la escuela. (...) El problema de la regeneración de España es pedagógico, más que económico. (Cita de Joaquín Costa en la obra Fidelidad a Grecia de Emilio Lledó. Pág. 104. 2020)

   

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

 

Hace meses hubo personas cándidas, o ilusas, optimistas quizás, que lanzaron la idea de que esta cruel pandemia nos haría mejores, y que después de tantos muertos y de tanta ruina sabríamos distinguir -por fin- entre lo importante de la vida y lo accesorio. Nada más lejos de lo que ocurre hoy ni de lo que ocurrirá mañana. Para aprender algo tan crucial en la vida de una persona, además de una catástrofe, hace falta tener y usar el cerebro. Las crisis promueven cambios de pensamiento y de comportamiento, pero sin una base formativa sólida, la mayoría solo anhelará volver al momento previo a la pandemia y olvidarse de todo lo sucedido. Una especie de mecanismo de negación social a gran escala. Esta es la condición humana de una masa mal educada, sometida al consumo, acostumbrada a la mentira y propensa al espectáculo.

No somos pesimistas, solo optimistas con datos. Y los hechos no se pueden negar por más que sigan queriendo vendernos humo, y por más que muchos quieran anhelar que alguien les diga lo que quieren ver a pesar de que la realidad diga lo contrario. Ya dijimos aquí hace unos meses que la inversión histórica en educación -sobre todo aumento de las plantillas- a que había obligado la pandemia pronto volvería a sus paupérrimos niveles por debajo de la media europea. Y en esas estamos. Con la colaboración de todos -familias, políticos, sindicatos, profesorado...- , las CCAA comienzan ya este curso a reducir efectivos y ahorrar dinero en Educación. Nada de aprovechar la mejora de la ratio para promover una organización más flexible y sostenida de las aulas -grupos de apoyo, grupos flexibles, grupos de desdoble, apoyo dentro de aula...- y conseguir, de una vez por todas, que la atención a la diversidad en nuestras escuelas e institutos sea digna y eficiente. Nada de aprovechar la organización más flexible obligada por la pandemia para ir más allá del grupo clase en la rígida -casi militar- estructuración del alumnado. Nada de usar racionalmente los instrumentos tecnológicos y digitales para que estén al servicio del pensamiento crítico.

Nada. Volveremos a ser lo que fuimos, como incomprensiblemente proclama nuestro himno andaluz. Pero, ¿qué fuimos? ¿Es que existió alguna vez esa Andalucía feliz, especie de edén que perdimos en las brumas del pasado? Despertemos. Solo nos queda mirar hacia delante porque el siglo XX demostró cómo en España la Educación, así, con mayúsculas, fue tan solo flor de un día -quizás, los breves años del inicio de la II República. Después todo se volvió a torcer para que el odio germinara en asesinatos y locura criminal. A eso siguió el desierto cultural y de las libertades. La Transición dio esperanzas que pronto se frustraron y así seguimos, mirando para atrás, ensimismados. Mientras, la educación va camino en este siglo XXI de seguir empobreciéndose. Siglo XXI, tiempo de mercachifles, banderas, corruptos e ignorantes. Esto es lo que somos ahora. Tenemos que reconocerlo para, a partir de aquí, engendrar la esperanza -que no el optimismo buenista- de alumbrar un tiempo nuevo, una nueva Educación. Tenemos tarea. Vean el vídeo que les proponemos.


                   

viernes, 3 de septiembre de 2021

España, un país de maleducados


                INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA               

Uno de los indicadores más fiables del buen funcionamiento de un sistema educativo es el comportamiento educado de sus ciudadanos. Así que no hace falta tirar de sesudas evaluaciones internacionales tipo PISA para concluir que el nuestro es un verdadero fracaso. Somos un país donde la mala educación suele ser un comportamiento generalizado y no sólo en jóvenes, sino también en adultos ya muy creciditos. No nos estamos refiriendo tan sólo a aquello que llamábamos urbanidad, esto es, el adecuado comportamiento social, al menos en sus formas, que facilita la convivencia, sino también a la incapacidad de muchos de respetar los derechos elementales del prójimo.

España sigue siendo un país ruidoso, malhablado, peleón, chillón y guarro. Basta viajar a países cercanos para saberlo. No hay que irse a Suiza o Alemania, nuestros vecinos portugueses pueden darnos varias lecciones.  En Portugal, si hay un grupo de personas hablando a gritos en un restaurante, casi seguro son españoles, si hay una pareja poniendo la música a tope en una playa, es española, si hay personas hablando a gritos por la calle de noche, son españolas. Hace décadas que en España la escuela dejó de educar en estas elementales conductas, en desarrollar esta capacidad de ponerse en el lugar del otro para respetar su espacio, su derecho al descanso, su dignidad o sus opiniones. Se confundió la urbanidad, la competencia social, con una enseñanza retrógada y autoritaria y se la eliminó del currículo real. Lo que hemos conseguido son generaciones de maleducados y consentidos, ciudadanos incompetentes para la vida en común.

La pandemia actual, que ya va por la quinta ola, se alimenta mucho de esta incapacidad social de ponerse en el lugar del otro. Incluso de tu abuela, del vecino, de tus amigos o de tus padres para no contagiarlos. Parece que se le está pidiendo al personal un gran sacrificio cuando es tan solo un ejercicio de responsabilidad personal y social que, si estuviera bien educado, no habría ni que pedirlo. Porque para sacrificio el de nuestros abuelos que afrontaron una guerra civil, además de hambre y represión y, sin embargo, sacaron a sus hijos adelante. Abuelos y abuelas, muchos de ellos tristemente fallecidos por el covid 19 "gracias" a la irresponsabilidad de sus propios familiares, jóvenes y no tan jóvenes.

Quizás estemos pagando todos el pendulazo que supuso pasar de la férrea dictadura a la frágil democracia, pero ya han pasado más de cuarenta años y la situación sigue empeorando. Y es que el problema de la mala educación está enquistado en la misma población, en la propia ciudadanía. Hoy en día, por ejemplo, el silencio y el respeto son lujos que no están al alcance de casi nadie. Siempre hay un imbécil haciendo ruido para celebrar lo que sea o simplemente para dar por culo al resto. Siempre hay un tonto divirtiéndose a costa de personas mayores o discapacitados. Siempre hay un guarro ensuciando y deteriorando lo público. Siempre hay un estúpido molestando a mujeres. Siempre hay un chulo insultando a quien no le agrada. No son excepciones, desgraciadamente. Son conductas que nos retratan como pueblo incívico y grosero, mal-educado. Curiosamente, ser educado es lo más fácil de aprender del currículo escolar, pues no se trata de matemáticas ni de ciencias ni está reservado a mentes privilegiadas. Pues, ni eso. Algo llevamos haciendo mal desde hace décadas y el sistema escolar sigue sin enterarse. A lo mejor la próxima ley educativa se da cuenta. Ya. la Ética, la Educación para la Ciudadanía. Ja.

Quizás no quede otra que recurrir al Tío de la Vara, pero nos tememos que solo existe en la ficción. Una pena.

                      

martes, 8 de junio de 2021

¿Más pantallitas? No, gracias

 

"Esta exigencia de lo visual y de la comunicación mediatizada por la pantalla implica que la mayor parte del tiempo estemos solos durante el proceso, a pesar de percibir una sensación de compañía (...) A medida que se fortalece esa comunicación "sin vivencias" (no se hace en vivo) aumenta otro tipo de violencia: la desconfianza (...) Un proceso que avanza hacia un aumento de vida en soledad".

                 Filosofía ante el desánimo. Pág. 216. José C. Ruiz. Ed. Destino. 2021


                                  INCOMPETENCIA DIGITAL                                      

¿Qué papel debe jugar la escuela hoy? ¿Qué función debe asumir la educación en una sociedad dominada por la tecnología, las redes sociales y la comunicación virtual global? No es fácil la respuesta, pero sin duda nos exige reflexionar serenamente antes de tomar decisiones imprudentes, impulsivas o erróneas. En la entrada anterior nos llamaba la atención que países digamos "ricos" limiten la presencia de los ordenadores en sus aulas -Finlandia, Francia, Alemania...- con porcentajes bajos de portátiles o tabletas por número de alumnos. Hace unos años, conversando con  maestras finlandesas nos respondían de manera informal que "bastantes horas de pantalla tenían ya sus alumnos en sus casas como para aumentar esa exposición en la escuela", de ahí que en su currículo dieran importancia a "materias físicas" como carpintería, cocina, juegos o artes plásticas, dedicando pocas horas semanales a trabajar en el aula de informática de su centro.

Esto debería llamarnos la atención en un país como el nuestro tan dado a tomar caras medidas "electoralistas" para llenar de "pantallas" nuestras aulas mediante la implantación de "programas" de títulos rimbombantes. Ahora, la consejería de educación andaluza vuelve a la carga para gastarse un caudal de millones de euros en llenar de portátiles, pizarras y tabletas nuestros centros educativos. ¿Es esto un avance o un disparate? Para nosotros sin duda es un disparate, otro más de los tantos que venimos soportando los docentes y pagando la ciudadanía andaluza.

Si además se suscriben acuerdos con multinacionales tan potentes como Microsoft o Google nos encontramos ante una auténtica rendición o supeditación de la Educación al mercado en su peor versión. De ahí que, en vez de llamarse "consejería de educación", a partir de ahora quizás sería más apropiado cambiarle el nombre por "Microsoft Education Departament" o "Google Global Education", en plan bilingüe. Un desastre. En Torretriana, sede de la consejería de educación andaluza, no es que no se reflexione sobre el papel que debe jugar la escuela en la sociedad actual sino que, literalmente, no hay nadie que use su cerebro para pensar qué escuela queremos construir para las próximas décadas. 

Si tuvieran el hábito de leer y pensar, antes que el de dilapidar nuestros impuestos y mentir, les recomendaríamos a nuestros políticos el libro de José C. Ruiz citado más arriba. No resulta una afirmación apocalíptica que el abuso generalizado y acrítico de las "pantallitas" en nuestros niños pequeños y jóvenes conducirá a una sociedad desconfiada, manipulada y solitaria; serán -son ya- un instrumento letal para la construcción de una ciudadanía crítica y activa porque los convertirá no en ciudadanos sino en consumidores esclavos, les robará sus derechos civiles y los sustituirá por placebos insastisfactorios; finalmente, los condenará a la frustación y al alejamiento de la realidad, como ya, desgraciadamente, está ocurriendo con muchos de ellos y con muchos adultos también. ¿Es esta la sociedad que queremos?

La Escuela no puede limitarse a ser una correa de transmisión de todo esto; no puede ser un mero punto de venta de algoritmos y big data para manipular a los ciudadanos. Al contrario, la Escuela, así con mayúsculas, debería ser un espacio crítico donde analizar qué nos está ocurriendo con las tecnologías, las redes sociales y la comunicación virtual global; que analice y prevenga los graves peligros a los que estamos exponiendo a las nuevas generaciones para que grandes corporaciones de planteamientos éticos muy dudosos obtengan cuantiosos beneficios y poder. La Escuela, la Educación, la enseñanza, el currículo, deben ser capaces de alumbrar visiones críticas e informadas de lo que sucede "ahí fuera", no supeditarse ni venderse a las presiones económicas y políticas que nos rodean. Debe ser un espacio de libertad de pensamiento, de acción responsable y, en ocasiones, hasta de oposición a la estupidez dominante. Sabemos que estamos defendiendo un papel regeneracionista de la Escuela, algo más propio del siglo pasado, pero que no terminó nunca de cuajar por el peligro que supone la existencia de una Escuela Libre para el pensamiento único, las dictaduras más o menos encubiertas y el dios-mercado del capitalismo salvaje. 

No se trata de huir de la realidad, no se trata de negar que existen las pantallas, se trata de saber qué papel deben jugar, qué peligros representan y saber utilizarlas para el beneficio, no de las empresas, sino de los ciudadanos y de la libertad. Si, por otro lado, los estudios que se han realizado no han mostrado que las escuelas que poseen más ordenadores obtengan mejores resultados en la educación de sus alumnos y alumnas Si, además, perjudican más a los estudiantes de clases desfavorecidas, ¿por qué seguimos embobados con la tecnología, las redes sociales y las relaciones virtuales en las escuelas andaluzas? ¿Qué nos están vendiendo? ¿A quién nos estamos vendiendo? ¿Qué estamos abandonando? ¿Qué futuro estamos construyendo?

Si no están suficientemente preocupados por este nuevo disparate vean este vídeo de Tristan Harris, antiguo ejecutivo de Google, en una breve charla TED, donde nos cuenta cómo controlan nuestra atención, nuestras emociones y nuestros pensamientos desde departamentos específicos creados en las grandes corporaciones tecnológicas y ya nos cuentan. Sr. Imbroda, infórmese primero antes de suscribir ningún acuerdo con Google o Microsoft y de comprar tantos ordenadores y cacharritos tecnológicos. Parafraseando aquella sentencia célebre de James Carville, "es la Educación, estúpido".

 

              

lunes, 20 de enero de 2014

El fracaso de la educación en Andalucía: un debate pendiente.

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

Recientemente, se ha publicado en el Diario de Sevilla, firmado por Javier Merchán, un magnífico artículo de opinión sobre las política educativas aplicadas en nuestro país y, especialmente, en Andalucía, titulado "El fiasco de la política educativa" -que enlazamos aquí para que puedan leerlo si no lo conocen. Desde una posición informada y verdaderamente crítica, que va más allá de los bobos rifirrafes a que estamos acostumbrados, este profesor e investigador plantea un debate interesantísimo sobre el fracaso que han supuesto las políticas educativas socialistas aplicadas en Andalucía, justo en lo que deseaban cambiar, esto es, reducir las desigualdades sociales en el ámbito educativo y cultural. Lo de "socialistas" es un decir, porque si leen atentamente el citado artículo observarán que las políticas aplicadas aquí -el autor sitúa el punto de inflexión a partir de 1996, en pleno desarrollo de la LOGSE (1990), pero somos de la opinión de que habría que situarlo varios años antes- no se han distinguido en esencia de lo que podría haber hecho cualquier opción neoliberal o gerencialista de la escuela, es decir, la "malvada" derecha de toda la vida.

Partiendo de la idea de que quien mejor sabe y puede aplicar políticas neoliberales o gerencialistas en las escuelas es obviamente la propia derecha neoliberal y gerencialista, no se entiende -siendo algo ingenuos- que hayan sido precisamente los sucesivos gobiernos socialistas afincados en la Junta de Andalucía tantos años, y ahora apoyados por sus socios comunistas -lo de "comunistas" también es una forma de hablar, claro está-, quienes hayan aplicado año tras año, fracaso tras fracaso, una fallida política educativa traicionando, en suma, sus propios principios ideológicos y aquéllos que presidían su propia LOGSE. En cierto sentido, habría que decir que, en realidad, la LOGSE nunca llegó a aplicarse tal y como fue diseñada sino que se devaluó y pervirtió a partir del día siguiente de su  publicación en el BOE, merced a un desarrollo normativo equivocado, y que, finalmente, acabó apuntillada por la deficiente inversión presupuestaria y las "traducciones", algunas tan "creativas" como la andaluza, que hicieron de ella los distintos gobiernos de las Comunidades Autónomas.

Si sumamos esta infame aplicación de la ley con la existencia de errores de bulto en el propio diseño -los más graves: el mediocre currículo que se elaboró y la ausencia absoluta de cualquier reforma en profundidad de la formación inicial y permanente del profesorado- habríamos de darle ahora -tarde, muy tarde- la razón a todo aquel profesorado que en aquellos años de experimentación de la reforma -hablamos de 1986 a 1990- se sintió traicionado por los mismos que los embarcaron en tamaña e ilusionante empresa: los socialistas del MEC de entonces y los socialistas de aquí de la Consejería de Educación andaluza. Un desastre que ya entonces algunos avisaron -y publicaron- de que se iba a producir. Pero ya se sabe que en la política española y andaluza, los que avisan de que algo no va a funcionar no son escuchados sino tildados de "aguafiestas" y/o "resentidos". Así nos va.

Para continuar el debate, viejo debate, sobre el por qué del anacronismo del actual sistema educativo, que ni LOGSE ni LOE solucionaron y que, seguramente, la LOMCE tampoco solucionará, les proponemos el siguiente vídeo del programa "Redes". ¿Cuántos años harán falta para que nos situemos en el camino correcto?


martes, 12 de febrero de 2013

¡Por fin alguien habla claro a estos sinvergüenzas!

INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones
desfiladeros de águilas.

Miguel Hernández. Vientos del pueblo. Viento del pueblo.

¡Joder! -con perdón-, pero es que ya era hora que alguien, una joven militante socialista, hable claro y sin tapujos a sus "mayores", a sus acomodados líderes de la izquierda internacional, del PSé, y les lance a la cara, así, sin anestesia ni nada, lo que no quieren escuchar ni ver. Vergüenza debería darles que una militante de su propio partido, un verso libre pero puro y comprometido, les muestre el espejo deformado de su socialismo de coche oficial, mesa y mantel. Pero ¿qué socialismo es ese? A toda esa vieja guardia, comenzando por la gerontocracia hoy en el poder, desde el visir Rubalcaba hasta el bardo Griñán, debería caérseles la cara de vergüenza después de escucharla. Y si ellos no se van inmediatamente, si no dejan sus cargos y sus privilegios, y piden perdón a todos sus votantes y a todos sus militantes, que sean éstos los que los echen cuanto antes. España necesita una regeneración no sólo política sino moral, pero por ahí es por donde se puede empezar a dar ejemplo, y a recuperar el prestigio de una clase política bajuna y cortijera, sobre todo aquí en Andalucía.

¡Bravo por esta chica! Resumen nítido del hartazgo al que nos tienen sometidos todos estos burócratas que sólo luchan por mantenerse pegados a su sillón. ¡Al fin aire puro y limpio! Ahora la mirarán con paternalista desdén y la machacarán seguro por la espalda. Pero ahí la tienen, magnífica y honesta en su discurso. ¡Qué maravilla de primavera se anuncia ya!


martes, 5 de febrero de 2013

Artes, moral y regeneracionismo.

INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA

Los bueyes doblan la frente
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan.

Miguel Hernández. Vientos del pueblo. Viento del pueblo.

Mientras aquí seguimos nadando en el fango más pegajoso de la corrupción, la vida continúa. Y siguen existiendo todas las cosas maravillosas que la hacen apasionante: amores, inventos, amigos, arte... Mientras, los mediocres aún creen que esto se resuelve con más leyes y con más horas de lengua y matemáticas -ya ven para qué nos sirven la lengua y las matemáticas en un país donde los medios de comunicación hace años que faltan al rigor y a la verdad y donde las matemáticas no impiden el robo ni la corrupción-. 

Hacen falta cosas más importantes, la que nos salvan de la angustia y la desesperación. Si el lenguaje se creó para engañar mejor a otros, y si las matemáticas evolucionan en la medida que son instrumento de la rapiña, la música, la poesía, el cine, la danza, la pintura... las artes, en general, son fruto de la búsqueda de la belleza y de la armonía. Un lenguaje universal que, si bien pueden ser trágicamente manipulados también en beneficio de causas oscuras, hoy se convierten en un remanso de paz y de esperanza. A su vez, la filosofía, la moral, la ética, nos hacen las preguntas esenciales que dan sentido a nuestro fugaz paso por este mundo.

Sin embargo, ninguna ley educativa hasta el momento ha valorado la importancia de un currículo de las artes, ni de la filosofía moral, que vaya más allá de su ridícula presencia testimonial como "marías" en el "calvario" de las asignaturas escolares. La ceguera española acerca de la importancia de la creatividad, de la búsqueda de lo hermoso, de lo bueno, es consustancial a las distintas disposiciones legales publicadas sobre educación desde el s. XIX. ¿No habrá nadie que lo remedie? 

Hace falta un nuevo regeneracionismo intelectual, un rearme moral, porque lo que está sucediendo en este país, y en todo el mundo post-moderno que nos rodea, es una grave pérdida de los valores modernos que hasta ahora han venido sosteniendo nuestra civilización: justicia, derechos universales, educación, solidaridad y propósito de bienestar para todos los pueblos. Contra la inquisición y el populismo, contra la ignorancia y la bajeza moral, no hay mejor remedio que la educación y el pensamiento, como ya sucedió a principios del s. XX. Nunca es tarde, si con eso evitamos el abismo y la estupidez.

Para que se animen -nunca mejor dicho-, ahí va otro maravilloso corto de animación, candidato al Oscar este año. Como verán, a pesar de todo, merece la pena creer en la vida y en las personas. Que disfruten.

martes, 27 de noviembre de 2012

Andalucía y la desigualdad autonómica.


IMCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA

Vamos por ningún sendero,
que el sendero sobraría,
por el tumbo y el jadeo
del tambor de la alegría.

Gabriela Mistral. Tamborito panameño. Tala.

¡Quién nos iba a decir a los que enarbolábamos ilusionados en los años ochenta una bandera blaquiverde -no la del Betis, sino la de Andalucía- por las calles de nuestros pueblos y ciudades que, décadas después, la autonomía que pedíamos a gritos entonces nos iba a dejar igual de mal que estábamos! Treinta años después, los pueblos de España no se han acercado -no han convergido socioeconómicamente, como diría el pedante-, sino que se ha agrandado aún más la brecha entre comunidades ricas y comunidades pobres. Claro que todos estamos mejor ahora que en los ochenta, pero los que ya entonces estaban bien aún están mejor, y los que andábamos a la cola, seguimos a la cola, pero más separados todavía de los que van en cabeza.

De este modo, los derechos básicos a la educación, a la sanidad, a la vivienda, al trabajo, a la justicia, a la seguridad..., no se ejercen hoy de la misma forma ni son de la misma calidad si se vive en Pamplona o se vive en Sevilla. Andalucía invierte en educación la mitad por alumno/año que el País Vasco o Navarra, su tasa de abandono y fracaso escolar es el doble o el triple que otras comunidades, los tribunales de justicia andaluces son tercermundistas y están colapsados beneficiando siempre al poderoso corrupto y la sanidad sigue a la cola del resto del país.

Eso sí, durante estos treinta años hemos tenido aquí en Andalucía la suerte de contar con unos políticos y unos gobiernos -siempre socialistas- que nos han vendido humo, que han prometido mil y una veces las mismas cosas que nunca han cumplido, que han vaciado las arcas públicas en ocurrencias y en corruptelas, que han permitido que la zafiedad presida la vida política, la cultura y la televisión pública, y que han desarmado a la sociedad civil sobornándola con subvenciones y sometiéndola a su antojo.

El estado de las autonomías permitió en su momento una moratoria de ilusiones, apaciguando las viejas demandas y las viejas disputas. Pero se está convirtiendo en un auténtico fraude treinta años después. No se puede tener miedo a corregir este caro disparate organizativo y presupuestario con el miedo a ser tildados de "recentralizadores". Visto el desaguisado autonómico cometido, no se trata de españolizar a nadie, sino de tener sentido común y garantizar a todos los ciudadanos, nazcan donde nazcan en el territorio nacional, que sus derechos básicos estarán garantizados de similar manera.

Ahí les dejamos con el diputado Toni Cantó de UPyD diciendo cosas claras a ambos lados del hemiciclo español en relación a este problema. ¡Qué pena que nadie allí le escuche!



Y otro más, por si no había quedado suficientemente claro...




domingo, 18 de marzo de 2012

Andalucía: treinta años a la cola de todo, menos en desempleo y corrupción.

INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA


Hasta los lirios están sujetos a la tierra;
pero tú eres un lirio sin raíz, que se yergue y perfuma
y no se muere.

Dulce María Loynaz. Poema LXXXV. Poemas sin Nombre.


La cuestión no es sólo que en el estudio comparativo del sistema educativo español publicado recientemente por el Consejo Escolar del Estado -referido al curso 2010-2011- somos la Comunidad Autónoma de España que siempre aparece en las peores situaciones de todas las tablas. Esto de por sí ya es preocupante, pero lo verdaderamente inaceptable es que llevamos treinta años ocupando las mismas y vergonzantes posiciones gracias una política "progresista" que dice haber apostado siempre por la Educación, menos mal. Hasta el reciente candidato populista-socialista "Pepe Griñán" -pa los amigos- que aparece ahora travestido en los carteles electorales como aquel cuñado-abuelo buenagente que siempre uno ha querido tener, repitió como un tantra en su discurso de investidura hace poco años aquello de "Educación, Educación, Educación" como eje de su programa político; y se quedó tan a gusto con la ocurrencia retórica, que después siguió dedicándose a otras tareas sin duda más "interesantes" olvidando por supuesto tanto el contenido de su discurso como la Educación de los andaluces.

Así que, el que ahora vengan metiendo miedo estos socialistas de pega con la venida de la derecha, constituye un verdadero insulto para todos los andaluces pensantes. Como si ellos mismos no se hubieran encargado de mantener a esta tierra a la cola de la educación española y europea, representando ellos mismos lo peor de esa "derecha" trincona, cortijera e iletrada sólo existente en sus peores pesadillas partidistas, gracias a la implantación durante todos estos años de un régimen clientelar, sólo ávido de poder y de dinero, que ha dejado la educación de los andaluces a merced de la manipulación y el entretenimiento de caros, pero eficaces, engendros propagandísticos como su Canal Sur. ¿Dónde dejaron sus ideales educativos regeneracionistas? ¿Por qué los cambiaron por la consigna, el dinero y la propaganda?

Hoy asistimos a un estado de las autonomías que ha propiciado en estos treinta años que un puesto escolar vasco tenga el doble de financiación que uno andaluz. Bien por los vascos. Pero clama al cielo que aquí estemos por debajo de la media europea y de la media española en inversión educativa mientras estos socialistas se dedican a hacer torres pellis inútiles, setas estúpidas y mangazos variados, como si les sobrara el dinero público, mientras lo escatiman al sistema educativo. Y es también indignante que lideremos las tasas españolas de abandono y fracaso escolar o de ratio de alumnos por profesor porque indica que no sólo ha existido un problema de falta de inversión sino también de pésima gestión educativa. Esta política educativa perpetrada en Andalucía es simplemente imperdonable y no debería olvidarse por mucho que ahora quieran que llamemos Pepe a quién jamás ha representado dignamente a nadie de este sufrido pueblo andaluz.

Anuncian estos socialistas andaluces que sin ellos amenazará el caos social, vendrá el fin del mundo. Desde luego a ellos se les acaba la teta gorda. Y no nos cabe duda de que si siguieran en el poder, el fin del mundo sería tan chapucero como el que les presentamos a continuación. Digno de estos menguados.




miércoles, 15 de febrero de 2012

Treinta años de escuela aburrida: otra oportunidad perdida.

INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA EDUCATIVA

El tiempo borra al tiempo.
Queda sólo un gran blanco.
Pero tu nombre, ¿quién,
dime, quién va a borrarlo...?

Pedro Salinas. Razón de amor


Analizar y valorar los treinta años de gobiernos socialistas -por llamarles de alguna forma conocida, no desde luego por su significado real- por lo que han hecho en la Educación, es una tarea penosa por lo lamentable que supone comprobar la realidad educativa que tenemos por delante, a la cola de todo, y con tantas carencias y tan poco futuro ilusionante. Pero lo peor de todo no es hacer eso, lo peor es pensar lo que hubieran podido ser estos treinta años si esos gobiernos no hubieran sido el exponente más claro de lo que hoy se denomina "inteligencia fracasada".

De las ilusiones por cambiar todo, y especialmente la Educación de este país, que arreciaron en los primeros años ochenta del siglo pasado, hemos llegado después de estos treinta años... al lugar del que precisamente queríamos salir, en un bucle maldito de la historia, de la mano de torpes y mediocres políticas educativas, en manos de personas equivocadas e instituciones fracasadas. Y ahí seguimos, aún peor que en los ochenta, de donde partimos en la transición democrática. Porque además de continuar padeciendo un sistema educativo que hace aguas por todas partes, mediocre hasta lo paleto desde el punto de vista del currículo que se prescribe y aburrido hasta parecerse más a la enseñanza religiosa del s. XIX que a la que debería encarar los grandes retos del s. XXI, ahora -decíamos- ni siquiera tenemos las ilusiones y las ganas de aquellos días para que esto pueda cambiar en un futuro próximo. 

Lo peor -con todo- de los paletos gobiernos socialistas que nos han gobernado -y aún lo hacen en Andalucía- no es sólo que no hayan desarrollado una política educativa acorde con las intenciones y las ganas de aquellos años, sino que hayan acabado con las iniciativas de cambio que los llevaron al poder. Y una vez allí, ya definitivamente instalados, su proyecto educativo sólo consistió en mantenerlos en el sillón... y poco más. Reeditaron así la peor versión histórica -e histérica- del socialismo burocrático, configurando un sistema educativo triste e ineficaz, sin visión de futuro, dócil y manipulable, donde la competencia de autonomía e iniciativa personal, la creatividad, la capacidad de crítica, el esfuerzo personal y la responsabilidad, se quedaron tan sólo como texto de los preámbulos de la diarrea normativa que, en treinta años, han llegado a perpetrar de manera inmisericorde.

Y mira que tenían donde mirar, y mira que tenían de donde copiar, pero la prepotencia, la soberbia y la frivolidad son hermanas de la ignorancia, de la que se ufanan muchos cuando mandan -un rasgo típicamente español-, lo que les impide aprender de nada ni de nadie, incapaces de reconocer la importancia de lo que se traen entre manos. Y eso es lo que hemos vivido hasta ahora. ¿No creen que ya no hace falta nada más para dar por terminado este triste periodo de la política educativa andaluza?

Les dejamos a continuación con un reportaje esperanzador de Sir Ken Robinson, porque sabemos que se podían haber hecho muchas cosas interesantes en nuestro sistema educativo en estos treinta años pero, también, que todavía podemos hacerlo si logramos recuperar la confianza y la ilusión de aquellos años ochenta o de los afanes regeneracionistas de principios del s. XX. Todavía estamos a tiempo de acabar, entre todos, con una escuela aburrida y mediocre, lo que no está reñido -como dicen todavía algunos papanatas- ni con el rigor científico ni con la exigencia de esfuerzo y responsabilidad. Más bien, son un currículo torpe y mediocre y una formación inicial del profesorado mala o inexistente, los factores que generan en gran medida la desresponsabilización y la falta de esfuerzo que presentan muchos de nuestros alumnos en las escuelas e institutos. Que les aproveche.



miércoles, 15 de junio de 2011

La gratuidad de los libros de texto y de los ordenadores portátiles: la estupidez de las falsas políticas igualitaristas

INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO


Supongamos -un suponer como dicen por aquí- dos familias que viven en Andalucía, o en cualquier otro territorio competencial del estado español. Una con ingresos mensuales superiores a los 5.000 € y otra con un nivel de renta inferior a los 600 €. ¿Qué estupidez de falsa política igualistarista educativa puede defender que la distribución de los libros de texto y los portátiles que "regala" tan generosamente la Consejería de Educación de Andalucía no distinga las posibilidades económicas entre una y otra familia? ¿Tanto dinero sobra que el contribuyente ha de estar ciego y despreocuparse de hacia dónde van sus impuestos? ¿Cómo se puede ser tan frívolo como para gastar -dilapidar- tanto dinero ajeno en políticas tan profundamente injustas? Porque, ese dinero, que va a engrosar al ya más que suficiente de las familias acomodadas, es el que ya no puede dirigirse a las políticas sociales y educativas de las familias que no tienen asegurados sus constitucionales derechos a la educación, a la vivienda o al trabajo.

Con este tipo de políticas, la brecha entre los ricos y los pobres no ha dejado de crecer en los últimos veinte años, también en nuestro país. Y a esta brecha hay que añadir la que se ha producido entre las Comunidades Autónomas -ricas y pobres- en materia económica, educativa y social que ha hecho posible que, por ejemplo, Andalucía "imparable" invierta la mitad por alumno/año que Navarra o País Vasco. Aplíquenlo también a la política sanitaria o a la judicial, porque la brecha no es sólo educativa. De este modo, el derecho a la Educación no está garantizado de igual forma si el sujeto nace en Pamplona o en Almería. En vez de corregir esta brecha cada vez más profunda, las políticas igualitaritaristas, aparentemente progresistas, se tornan profundamente injustas y cargan, precisamente, contras las clases más desfavorecidas. 


Si lo que se desea emprender son políticas educativas que descarguen a las familias de realizar desembolsos onerosos, y más en tiempos de crisis, en materia educativa, dótense a los centros educativos -que no individualmente a las familias- de los recursos -bibliográficos, tecnológicos, humanos...- que lo hagan posible con un menor coste y con mayor eficacia o, si se quiere, establézcanse baremos para financiarlo de manera inversamente proporcional a los ingresos familiares. Además, ¿es verdaderamente necesario regalar un ordenador portátil a cada alumno/a de Ed. Primaria? Lamentablemente, resulta más "espectacular" y más rentable electoralmente, "regalar" a todo el personal, con el dinero del contribuyente, los cheques-libros y los ordenadores portátiles con el anagrama de la Junta de Andalucía. No se puede ser más cegato al implantar este igualitarismo "guay" donde no se valora lo que no se gana con esfuerzo ni se utiliza adecuadamente. Y esto por varios motivos:

a) Los libros de texto son uno de los negocios más florecientes de este país desde la Ley del 70 que los impuso. Algunos se hicieron de oro con este comercio que se dirigía a una población "cautiva" que tenía que comprarlos cada año. Ahora, además, los compra la Consejería asegurando así su supervivencia en un mundo tecnológico que ya podría perfectamente prescindir de ellos si se invirtiera lo suficiente en formación del profesorado -pero por favor no en los CEP por las tardes- y se aseguraran técnicamente los accesos a internet en los centros educativos. El ahorro que supondría acabar con este millonario negocio daría para informatizar con creces todos los centros sin duda. Pero no debe interesar mucho acabar con él desde la Consejería porque el mercado editorial del libro de texto también mueve prensa y radio y ahí ya entrevemos el peligro electoral, además de desprofesionalizar al docente -una forma que tiene el poder de manipular al profesorado y quitarle las claves de sus decisiones profesionales sobre la enseñanza-.

b) Acabar con estas falsas políticas igualitaristas mejoraría la existencia de un potente sistema de becas, tanto para la adquisición de recursos y materiales, como para mantenerse en los estudios cuando las posibilidades sociales o familiares no lo garantizan. Un sistema de becas desde la educación infantil a la universitaria, suficiente y progresivamente supervisado a lo largo de las distintas etapas de acuerdo con los resultados académicos constatados de los alumnos y que pueda contemplar, en los niveles superiores, un sistema de contraprestación de dicho alumnado en forma de servicios sociales y educativos como se realiza en países como Francia. Se premiaría así por un lado el esfuerzo personal y se potenciaría, por el otro, actitudes de servicio a la comunidad que, a la postre, es la que realiza a su vez el esfuerzo económico de posibilitar los estudios a determinados alumnos o alumnas. 

c) La incompetencia de razonamiento matemático de nuestros administradores educativos es proverbial cuando se aplican este tipo de políticas destinadas a dilapidar estúpidamente recursos públicos. Se tiran por la borda millones de euros -en portátiles que no llegarán a los cuatro años de funcionamiento y que muchos se perderán o estropearán en el camino, o en libros de textos innecesarios y sobre los que no se puede escribir, ni subrayar, ni comentar- mientras aspectos básicos de los centros educativos siguen sin cubrir: no existen accesos potentes a internet, ni siquiera en los denominados centros TIC, no existen aulas suficientes en otros -caracolas y demás-, no existen gimnasios o pistas de deporte adecuadas, no existen recursos didácticos bibliográficos, audiovisuales o informáticos suficientes, ni bibliotecas ni laboratorios bien dotados e, incluso, muchos centros están necesitados de reformas arquitectónicas y mobiliario educativo durante años. Ante esta realidad, ¿cómo se puede tener la desfachatez de querernos "vender" electoralmente estas políticas del despilfarro más propias de los nuevos ricos incultos que de los que se quieren identificar con el austero regeneracionismo educativo y social de Giner de los Ríos?

Y por si esto fuera poco, toda la pesadísima burocracia y gestión de estas políticas igualitaristas del libro de texto y de los ordenadores portátiles recaen sobre los centros sin haberles dotado de más personal administrativo, constituyendo, así, un episodio más de la llamada intensificación del puesto laboral del docente, ahora ocupado, no sólo de enseñar, sino también de mediar entre empresas y familias para el arreglo de los portátiles averiados o para gestionar la montaña de papeles que supone la distribución de los cheques libros. Dan ganas de decir que si quieren este tipo de pantomimas educativas deberían ser ellos, los de Torretriana, los que las gestionaran. Al fin y al cabo, las emprenden para mantenerse allí, así que son los más interesados en que funcionen. Los centros "sufrimos" estas políticas y deberíamos denunciarlas y desentendernos de ellas porque, por sí solas, terminarán por fracasar, como ya lo están haciendo, además de empobrecernos.