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miércoles, 5 de octubre de 2022

¡Tenemos la solución para la Educación Infantil!

 

                INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA                

Llevamos desde la LOGSE de 1990 esperando que se haga realidad lo que estableció dicha ley orgánica educativa en relación con la Educación Infantil, esto es, la creación de una etapa 0-6, con currículo propio y centros propios llamados Escuelas Infantiles. También llevamos esperando más de TREINTA AÑOS la gratuidad completa de esta etapa en Andalucía para aquellas familias que lo soliciten, al no ser una etapa de escolaridad obligatoria pero sí de obligada oferta pública. Una espera en vano, por lo que se ve.

Pero es que el objetivo estaba equivocado. Si después de treinta años no se ha cumplido nada de lo prometido por nuestros políticos educativos es porque estaban equivocados, no porque no tuvieran voluntad de hacerlo. La solución de la Educación Infantil no pasa ni por la creación de escuelas infantiles, ni por la elaboración de un currículo y profesorado propios ni por su gratuidad. La solución es evidente y ya era evidente entonces, en 1990. Lo único sensato que se puede hacer es suprimir la Educación Infantil del sistema educativo. Pero no han tenido la valentía de decirlo a las claras, sólo nos han ofrecido paños calientes y vanas esperanzas. Nos han mentido, vamos.

Todo el mundo sabe que lo mejor para un bebé o un niño/a es que lo cuide y eduque su familia en esos años que son tan  críticos para su futuro desarrollo. Dónde mejor estará un niño a esas edades que en su casa. Esto es indiscutible. Entonces, ¿a qué viene esto de permitir su escolarización temprana y encima gratuita y, además, en centros que son muy caros de construir y sostener? Pues a una estrechez de miras y a una falta de coraje.

Si se suprime la Educación Infantil el sistema educativo se ahorraría un montón de dinero y de profesorado y de problemas. Bastaría que se le diera una "paguita" -otra más- a las familias para que los mantuvieran en sus casas. ¿Cuántos puestos laborales quedarían libres al ser los padres o las madres los que se tuvieran que hacer cargo de su cuidado y educación? ¿Falta de formación? ¡Por dios, si ya con la teleasistencia puede ayudarse a cualquier familia 24/7 en temas médicos y educativos!

¿Que perjudicaría más a las clases bajas o marginadas? ¡Qué disparate! Se le da otra "paguita" y santas pascuas! Nos saldría mucho más barato que lo que invertimos ahora. Por otra parte, ¿a que madre -o padre- no se le rompe el corazón al dejar a su hijo pequeñito en la "guardería"? Pues, mira, también se acabaría con la angustia que supone el abandono del hijo en estas instituciones carcelarias.

Sí, vale, siempre habrá pervertidos que consideren que la Educación Infantil debería extenderse al mayor número de población por sus efectos socializadores y compensadores. Pero, además de pervertidos, están muy equivocados. ¿Qué hay más socializador y compensador que el "amor" que se les da a los hijos en el seno familiar? Pues claro. Y si no, vean el siguiente vídeo.


 

¿No nos habremos quedado cortos? ¿No sería mejor acabar también con la infancia? Ya puestos...


viernes, 24 de septiembre de 2021

Un rayo de esperanza en Soria


"La pringue ideológica, los grumos de fanatismo e irracionalidad que ocupan los cerebros de bastantes adalides de la enseñanza que tienen, además, el poder en determinadas instituciones (...) es una rémora fatal en nuestro poco agraciado mundo educativo". (Fidelidad a Grecia. E. Lledó. pág. 118. Ed. Taurus, 2020)


   INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA

Fuentelfresno es un pueblecito de Soria que hasta hace pocos años solo contaba con dos habitantes. Hoy tiene 50, 22 de ellos niños. El milagro de que no se haya convertido en un pueblo fantasma más de la España Vaciada lo ha provocado, precisamente, un nuevo modo de ver la educación de los más jóvenes. Podemos decir que ha sido la Educación quien lo ha rescatado, lo ha regenerado. Y no cualquier tipo de educación, sino un modelo bien diferente al dominante en nuestras ciudades y pueblos: un pequeño colegio público "finlandés" a veinte kilómetros de Soria. Un milagro.

Su alcaldesa es una ingeniera mallorquina que se trasladó al pueblo para que su hijo pudiera asistir a la escuela, como otras tantas familias que se han ido a vivir al pueblo e incluso han comprado terrenos para asentarse definitivamente. Querían un nuevo tipo de escuela que no encontraban en sus localidades de origen. El milagro es que haya sido, sorprendentemente, una escuela, un tipo diferente de educación, el que haya producido este efecto llamada de familias preocupadas por ofrecer una buena educación a sus hijos. Lo que, a la postre, también ha evitado la desaparición del pueblo.

Lo que demuestra que el problema de la educación en España, sobre todo de la educación pública, es el de poder ofrecer un proyecto de calidad e innovador que conecte con las inquietudes e intereses de las familias. Cuando esto es así, cualquier zona de España podría contar con una demanda interesada por construir Escuela y por construir Futuro. Por el contrario, lo habitual en nuestro país es tener una oferta educativa homogénea y zonificada muy mediocre y de baja calidad, tanto en la pública como en la concertada, una oferta anticuada y masificada, además de un profesorado en buena medida cansado, desmotivado o que ha perdido su vocación de educar. Justo lo contrario de lo que sucede en esta pequeña escuela soriana.

Fuentelfresno constituye un rayo de esperanza de lo que podría ser una nueva educación pública en este país. Muchas familias interesadas, aún quizás en un porcentaje no mayoritario, -aunque no lo sabemos con certeza porque realmente no hay oferta tampoco donde elegir- sabrían apreciarla y serían capaces de apoyarla y de poner sus proyectos de vida en función de su viabilidad y del interés que le conceden a la educación de sus hijos e hijas. La educación pública debe seguir este camino de oferta innovadora y diversa, y abandonar, de una vez por todas, la uniformidad y la mediocridad a la que nos conducen estúpidamente nuestros políticos y administradores. 


                     

viernes, 9 de julio de 2021

Educar bien es caro, pero educar mal sale carísimo


                         INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO                     

 

Hemos empezado la entrada con una versión personal de la célebre frase del que fuera rector de la Universidad de Harvard, el Sr. Derek Bok, para defender una mejora de la financiación educativa: "si la educación le parece cara, pruebe con la ignorancia". El dicho popular de "lo barato siempre sale caro" iría en la misma línea, así como aquel de "lo que no resuelve la escuela, habrá que pagarlo después mucho más caro a nivel económico, sanitario y social". Una frase -la del Sr. Bok- que debería estar grabada en las puertas del Ministerio de Educación y de la Consejería de Educación andaluza para que los políticos que pasen a diario por debajo de ellas se la aprendan de memoria.

Cuando decimos "caro" no hablamos solo de dinero, de economía. En castellano el término caro nos remite también a algo amado o querido o dificultoso. En cuanto al dinero, España es uno de los países de la Unión Europea que menos invierte en educación. Hasta 2019, antes de la pandemia, apenas superaba el 4% del PIB, muy por debajo de países como Reino Unido, Finlandia o Suecia que invierten bastante más del 6% de sus PIB. Una baja financiación educativa que, en España, es aún más aguda en el tramo de la Educación Secundaria y de la FP. En cuanto a Andalucía, es una de las CCAA que menos invierte en educación, casi la mitad que País Vasco o Navarra, habiéndose producido -en estos cuarenta años de democracia- una preocupante divergencia entre CCAA ricas y pobres en un servicio esencial, como es el de la educación, -o la sanidad o la justicia-, que debería garantizarse por igual en todo el país. El problema se agrava porque no solo padecemos un problema de escasa inversión educativa sino, también, de una pésima gestión de los fondos que destinamos a la educación. La loca macedonia de ocurrencias, estupideces, vaivenes políticos y legislativos que sufrimos desde hace décadas ha dilapidado millones de euros tirados a la basura electoral, partidista o clientelar.

En cuanto al significado de "querido" o "amado", es evidente que no solo los políticos, también la ciudadanía española sigue sin apreciar mucho la importancia que la educación tiene para el futuro y el progreso de un país como el nuestro. Alejados ya los tiempos oscuros de la dictadura, no parece que estos cuarenta años de "esplendor" democrático hayan calado en una mayor concienciación de lo que nos jugamos todos con la educación de las nuevas generaciones. Somos de la triste opinión de que tenemos los políticos que nos merecemos y la educación que nos merecemos, porque la ciudadanía, en su conjunto, sigue ajena a su responsabilidad de exigir y asumir una mejor educación. Bien es verdad que los liderazgos políticos están también precisamente para concienciar, movilizar, aunar y canalizar las aspiraciones de los ciudadanos, pero parece claro que la selección de los políticos en España se rige por la denominada "selección negativa", esto es, la elección de los peores o los más mediocres para dirigir el país, los partidos políticos y las instituciones. Una maldición que se remonta más allá de los Reyes Católicos -con escasas excepciones- y que en la actualidad presenta un panorama desolador desde el extremo derecho al extremo izquierdo, pasando por los centros.

Lo que está ocurriendo en estos días con la actitud de muchos jóvenes -y adultos infantilizados- ante la pandemia, incapaces de controlarse si no les reprime o castiga el papá Estado, de asumir su responsabilidad como ciudadanos libres, de mirar más allá de sus propios apetitos primarios -beber, follar y divertirse estúpidamente- se puede leer como producto de todo lo anterior: una educación fallida y despreciada

Finalmente, educar bien también es caro, en su acepción de gravoso, por ser algo difícil de conseguir y mantener en el tiempo. Cuando la escuela, la educación, no cumple con dignidad su papel regenerador y ético, cuando educar se confunde con entretenimiento inútil y custodia, cuando en vez de garantizar el conocimiento y la crítica la escuela procura la autoindulgencia y la ignorancia, los resultados los pagamos bien caros. En estos días, por ejemplo, la factura incluye muertos, enfermos, parados, desesperados y ruina económica, laboral y moral. Una factura social no solo provocada por el virus, sino por la irresponsabilidad, la ignorancia y la prepotencia de muchos, políticos y ciudadanos, y cuyo importe en gastos sanitarios, policiales, judiciales y laborales, será sin duda mucho más abultado que lo que nos hubiera costado tener un buen sistema educativo desde los años 80. 

Sra. Celaá, Sr. Imbroda, ciudadanía toda, si la educación les parece cara, prueben con la estupidez. ¡Miren lo que nos va a costar ahora el tiempo perdido en ocurrencias, disputas electoralistas, cagadas legislativas y políticos mediocres! Un dineral que, -oh, justicia poética-, pagarán durante varias décadas nuestros jóvenes, sí, muchos de esos que están ahora bebiendo, follando y celebrando su propia estulticia como si no hubiera un mañana. Unos linces. Educados por nosotros.

Y hablando de jóvenes y adultos infantilizados vean el siguiente vídeo. A lo mejor el sistema educativo y las familias tienen algo que ver con todo esto. No sabemos. Quizás.