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jueves, 5 de enero de 2023

Plan Escuela 4.0: empieza el año electoral

 

               INCOMPETENCIA DIGITAL             

¡Serán sinvergüenzas! El Sr. Sánchez se ha sacado el rimbombante Plan Código Escuela 4.0 para regar de millones de euros el sistema educativo -356 nada menos- e iniciar su personal campaña electoral en la que se juega su puesto laboral porque si no gana se va al paro. La mayoría del dinero -dice- se irá para formación del profesorado en competencia digital, programación y robótica. ¿A que les suena la música? Pues claro, ya la escuchamos cuando el anterior Plan Escuela 2.0 de los sres. Zapatero y Gabilondo que regó de portátiles personales nuestras escuelas, cableó nuestros centros e hizo millonarios a unos pocos aprovechados que suministraron material, equipamientos y formación específica. 

Nuestros políticos no quieren saber qué pasó con aquellos centenares de millones ni para qué sirvieron. No practican la memoria porque viven de la desmemoria del personal. Huyen de la evaluación y de los datos como de la peste, aunque no del dinero. Eso sí, a los docentes después nos machacan con sistemas evaluadores cada vez más estúpidos e inútiles. Pero se lo vamos a decir aquí nosotros, los que lo sufrimos a pie de aula: aquellos millones no sirvieron para nada salvo para enriquecer a unos pocos. Los portátiles pronto se vendieron en los mercadillos, nadie los arreglaba cuando se estropeaban y se quedaron obsoletos al poco tiempo. Los libros de texto digitales tampoco funcionaron. Algunos centros educativos con sus propios gastos de funcionamiento trataron de continuarlo pero al cabo de pocos años de aquel Plan Escuela 2.0 no quedó nada, sólo humo. Tampoco se evaluaron los supuestos aprendizajes realizados por el alumnado y el profesorado gracias al Plan. ¿Para qué? Eso no le importaba a nadie. Suponemos que no les sorprenderá que los datos contrastados no les interesen a los políticos electoralistas, populistas o mediocres.

Pero 2023 es un año electoral y lo vamos a sufrir hasta el hartazgo; y el Sr. Sánchez -no sabemos dónde está el PSOE- ha empezado ya a regalar cheques, subvenciones, ordenadores y lo que haga falta para ver si los españoles se olvidan de su incompetencia, sus mentiras, sus alianzas y sus errores. ¿Se acuerdan de lo que hizo Zapatero o de lo que hizo Pepe Griñan o Susana Díaz en Andalucía? ¿Y de qué les sirvió? Pues eso. Lo más vergonzoso de todo este disparate es que esa campaña electoral la vamos a pagar entre todos -otra vez-, con nuestro dinero, vamos. Él no se va a sacar ni un sólo euro de su bolsillo. Menudo jeta.

La Educación, por tanto, vueve a ser ese oscuro objeto de deseo en el que colocar un mensaje electoral infame. La utilizarán de nuevo como mercancía para atraer a incautos y feligreses -¿quedan todavía?-. O, al menos, para comprar voluntades y desviar la atención de los verdaderos problemas que aún sufre la educación de nuestros jóvenes, que no son ni de lejos la computación ni la robótica. Eso es lo que pasa por poner ahí a políticos frívolos, inmorales y sinvergüenzas cuyo único propósito no es otro que el de perpetuarse en el poder y, de paso, disfrutar privilegios y enriquecerse todo lo posible.

Cuando se lanza una mentira o se perpetra una barbaridad pregúntense quién sale beneficiado. Como en las pelis de crímenes. En este caso ni la educación, ni la escuela, ni los docentes, ni el alumnado obtendrán nada bueno con este estúpido Plan Código Escuela 4.0. Como ya ocurrió con el anterior Escuela 2.0. ¡Hasta el título es una solemne tontería! Proponemos que el próximo sea el Plan Escuela 14.0 o el 33.0. ¡Qué más da! Este gobierno sólo vive para la propaganda. Y tengan claro que el único que puede salir beneficiado será el Sr. Sánchez y todos los que le rodean, que ya están preparados para recoger la migajas next generation que se caigan de la mesa de su poder omnímodo.

Empezamos el año con cine de terror. Vean esta breve parodia de la educación progresista realizada por un cómico australiano. Pone los pelos de punta. ¿Parodia o realidad? Pregúntenselo al Sr. Sánchez y a sus colegas de gobierno. 


domingo, 13 de febrero de 2022

Todas las universidades andaluzas debieran ser online

 

                     INCOMPETENCIA DIGITAL                 

En plena controversia por la próxima aprobación de siete "universidades online" en Andalucía -la primera de ellas, casualmente, la que fuera fundada antaño por el consejero Sr. Imbroda (pongan aquí emoticono de carita de sorpresa)-, merece la pena detenernos a rogar que, por favor, no sean sólo siete, sino que ¡todas las universidades andaluzas sean online! Al menos, así se les ahorraría a los estudiantes universitarios tener que perder la mayor parte de su tiempo asistiendo a clases inútiles, con profesorado incompetente, o ausente, o inconsistente, o soporífero. Se habla poco de la bajísima calidad de la enseñanza universitaria que se ofrece en la mayoría de los grados o titulaciones que se imparten en Andalucía, especialmente las correspondientes a las ramas de humanidades y educativas. Por lo visto, es un tema tabú, pero, desgraciadamente, es la palmaria realidad que vive, a diario, cualquier estudiante.

Gracias al cortijerío socialista andaluz, durante más de treinta años se fundaron univesidades públicas en todas las provincias para que cada feudo de poder territorial tuviera su "macetita" universitaria. Cosa decorativa, sobre todo. Otro cantar fue con qué titulaciones se abrieron y qué profesorado se contrató para ello, vista la nefasta endogamia y enchufismo que aún las caracteriza. Eso sí, a la creación de estas universidades de saldo le llamaron "democratización" de la enseñanza superior, cuando su nombre real era el de degradación de los estudios superiores. Trataban, parece ser, de que todo hijo de vecino pudiera obtener un titulito de lo que fuera -qué más daba- aunque sólo le sirviera para ponerlo en un marco y colgarlo encima del televisor. Crearon así la universidad popular del "entretenimiento" -o del aburrimiento. ¿Exageramos? Vean.

En el último ranking mundial publicado, la mejor posicionada es la universidad de Granada ocupando el puesto 224, seguida de la de Sevilla en el puesto 297, y la de Málaga -bastante alejada de ambas- en el puesto 458. Estas tres grandes universidades andaluzas, las más reconocidas y antiguas, tampoco es que estén en un nivel de excelencia como para tirar cohetes, teniendo en cuenta que pertenecemos al primer mundo, pero algo es algo. Ahora bien, la siguiente, que es la de Córdoba, se va a la posición 702, la de Cádiz al puesto 823, la de Jaén al 914, la Pablo de Olavide está en el 976, Almería en el 988 y, finalmente, la universidad de Huelva ocupa el puesto 2.204. Y, menos mal, porque se trata de una valoración global de cada universidad, porque si se puntuara la calidad de muchas de las titulaciones que imparten, se saldrían del listado o, directamente, ni aparecerían. 

Este desastre es consecuencia directa de la política igualitarista de los "cortijeros" de izquierda que gobernaron Andalucía durante décadas y en la que apostaron por la cantidad en vez de por la calidad. "Mushas universidades anden o no anden", parecieron pensar -incluidas las Internacionales, que no se nos olviden, por dios- y, henos aquí que hoy disfrutamos (?) de unas instituciones públicas de mantenimiento carísimo que sostenemos todos con nuestros impuestos, pero que ofrecen en el 80 % titulaciones de escasa calidad y menor proyección laboral. Esta ha sido la equivocada estrategia que, unida a la fraudulenta aplicación de la reforma impulsada por el Plan Bolonia ha convertido a la enseñanza pública universitaria en Andalucía en una "burbuja" -pero no de jabón, sino de pestilente provincianismo- que crecerá y crecerá consumiento recursos hasta que, finalmente, explote y esparza su estupidez sobre la ruina que quede. Justo lo contrario de lo que debería ser una enseñanza y una investigación públicas que persiguieran la excelencia y no el electoralismo y el capitalismo más pueril.

De este modo, cuando la calidad de "lo público" se deteriora o devalúa por causa de una hidrocefalia megalómana y ciega, la tensión de la oferta pública-privada inclina la balanza hacia la privada, de tal forma que, aquellos estudiantes y familias que pueden pagársela se encontrarán mejor posicionados que los procedentes de las universidades públicas para acceder cualificados al mercado laboral. Así se cierra el círculo de la estupidez de la política implantada, esto es, de cómo queriendo vender que los hijos e hijas de clases obreras y medias pudieran acceder mayoritariamente a los estudios universitarios se consigue que, con titulito y todo, sigan estando en desventaja con respecto a los de siempre. ¡Fueron unos "portentos" estos socialistas de la izquierda cortijera andaluza!

Y ya que estamos en esta disyuntiva histórica, justo cuando los cortijeros aún se lamen las heridas por haber perdido el poder y el reparto de prebendas, ¿por qué no hacer que todas las universidades andaluzas sean online y no sólo la del Sr. consejero? Como nadie está dispuesto a meterles mano, como nadie está dispuesto a cerrar unas pocas para quedarse con aquellas que  merezcan la pena mantener, como nadie está dispuesto a echar a tantos paniaguados y a tantos parientes y amantes y parejas y tríos que entraron a impartir clases sin tener ni idea, como nadie está dispuesto a cerrar grados y dobles grados y triples grados y grados bilingües y trilingües, y máster del universo que no sirven absolutamente para nada -como el del Profesorado de Secundaria, por ejemplo- las universidades online, al menos, costarían mucho menos al erario público, entretendrían mucho mejor a los estudiantes que, incluso, podrían simultanear los estudios con algún trabajo remunerado, se podrían financiar insertando publicidad entre clase y clase, clases y tutorías podrían abaratarse subcontratando a teleoperadores sudamericanos -aunque siguieran siendo elegidos entre amiguetes y parientes- y, con todo, creemos que, aún así, tendrían más posibilidades que ahora de escalar algún que otro puesto en el ranking mundial. Total, para lo que sirven. 

Para terminar, y a falta desde 1978 de acometer una verdadera reforma de la enseñanza universitaria en nuestro país, si lo que queremos es empobrecerla aún más, sin duda, lo mejor es hacerlo a través de pantallitas -a las que ya está acostumbrada la juventud- ya que los estudiantes andaluces seguirán teniendo que limpiarse el culo con el título -eso sí, online- que les den y pasar a engrosar las listas del paro juvenil (47 %, el más alto de España después de Canarias). Al fin y a la postre, en Andalucía, Bolonia sólo nos suena bien por ser una playa preciosa. Con eso nos quedamos.

Les dejamos con otra chirigota callejera de Cádiz, los Universitati Guatiforum, que les van a dar unas clases magistrales de mayor calidad que en algunas universidades andaluzas, que ya es decir.


                           k

jueves, 10 de febrero de 2022

Imbroda se hace cliente de Amazon

 

                  INCOMPETENCIA DIGITAL                  

El ínclito consejero de educación andaluz, el Sr. Imbroda, dice que es un hombre un poco raro porque ha suscrito un "acuerdo" con la multinacional Amazon en el que participarán 900 docentes. Como siempre, se confunde por querer salir en las fotos a toda costa. Comprendemos que las elecciones se acercan y tiene que aparecer como sea en los medios. Ciudadanos se juega la batalla agónica de su existencia en las próximas elecciones andaluzas, visto lo torpes que han sido sus estrategas políticos en el resto del país. Se entiende que se preocupe por sus "garbanzos", pero no se entiende que lo haga a costa de querer vendernos otra moto averiada. Porque lo verdaderamente raro, Sr. Imbroda, no es que se apunte a salir en la foto con el gigante de la distribución. Lo que hubiera sido verdaderamente raro es que no se prestara a este sucio juego electoralista y propagandístico y, encima, blanqueando a una empresa como Amazon.

Vamos a ver Sr. Imbroda. En primer lugar, Amazon no es una ONG ni una fundación caritativa con la que ir de la mano para mejorar la educación andaluza. Amazon es una empresa dedicada a ganar dinero a mansalva sumando clientes y arruinando a competidores, a mayor gloria de su multimillonario propietario Jeff Bezos, el cual, por cierto, no ha tenido problemas en pedir al puerto de Rotterdam que desmonte un antiguo puente para que pueda pasar su enorme yate. Este es el calibre personal del megalómano propietario de Amazon con el que se siente orgulloso el Sr. Imbroda de compartir algunas migajas de pan que le echa en el suelo para que pique como un pollo.

En segundo lugar, Sr. Imbroda, menos lobos, porque dando por hecho que de verdad sean 900 los docentes que participen gracias a su acuerdo -y ya sabemos cómo suele hacer las cuentas la consejería que Vd. dirige cuando le interesa- constituyen un porcentaje exiguo con respecto a los 126.000 que trabajan en Andalucía. Así que no creemos que un porcentaje que no llega ni al 1% del profesorado pueda permitirle a Vd. salir en ninguna foto sonriente. Y esto en el supuesto de que el programa implantado no contenga fallos de desarrollo y recursos, como suele ser habitual en este tipo de anuncios de programitas electoralistas que, al cabo de los meses, desaparecen sin dejar rastro. 

En tercer lugar, Sr. Imbroda, nos gustaría saber qué le dijo ese profesor al que alude antes de su comparecencia en el IES Valle-Inclán de Sevilla donde montó el escenario para su foto, porque resulta sospechoso que la comience tomando nota y excusándose de las indicaciones o peticiones que le hizo previamente. Entendemos por su dubitativa respuesta que su consejería no ha hecho los deberes para garantizar la puesta en marcha del programa de manera efectiva o con los recursos necesarios. Así que, mucho nos tememos que volvamos a revivir la inutilidad de los innumerables programitas educativos implantados por sus antecesores en el cargo, de tan infausta memoria, programitas y antecesores.

Finalmente, y para no aburrirle mucho, la foto que se ha hecho con Amazon resulta aún más vergonzante, Sr. Imbroda, no sólo por con quién lo firma, sino porque tampoco le va a servir para ocultar que la Formación Profesional en Andalucía sigue teniendo problemas serios, tanto de número e idoneidad de su profesorado como de alumnado mal orientado y mal formado, tanto de actualizacion, aumento y mejora de su oferta como del alto porcentaje de abandono de estudios que sufre. Así que, en vez de hacerse fotos trucadas, ¿por qué no se dedica a resolver los problemas que tiene la FP en Andalucía? ¿No le parece que no le beneficia en nada suscribir acuerdos con multinacionales que están arrasando a tantos pequeños comercios y dejando a miles de trabajadores y autónomos de proximidad en la calle por aceptar las migajas que le tira debajo de la mesa el Sr. Bezos quien, además, explota a sus propios empleados? ¿No le parece que debería dedicarse en exclusiva a resolver los problemas reales de la FP en vez de hacerse fotos para ver si su partido no se hunde en Andalucía en las próximas elecciones? Pues eso.

En fin, como seguimos con cuerpo de carnaval, pues somos pecadores empecinados, les dejamos con gente más auténtica y graciosa que el Sr. Imbroda cuando posa para una foto. Aquí están los Imparciales, chirigota callejera de Cádiz con un surtido de cuplés a cual más gracioso e inteligente. ¡Va por el matrimonio del Sr. Imbroda con el Sr. Bezos! ¡Que se besen, que se besen!

 

                         

martes, 26 de octubre de 2021

Programación y cadáveres

"Después los dos seremos un solo y puro vacío misterioso. La sosegada música inaudible."

(Elegía a M.B. Francisco Brines. Antología. Alianza Ed., 2020)

 

                     INCOMPETENCIA DIGITAL                   

La semana pasada hemos conocido una nueva demanda para el currículo escolar: ¡hay que enseñar a programar a nuestros jóvenes cuanto antes! El CEO de la organización Code.org, apoyado, por lo visto, por todo el espectro político español, considera que hay que enseñar programación desde la educación primaria. Esto es, que hay que introducir una nueva asignatura escolar al inflado currículo que ya soportamos. No es que no estemos de acuerdo con que el currículo actual esté desfasado, obsoleto y anticuado, y que, por tanto, sea necesario reformarlo en gran medida, pero ¿de verdad es la programación una enseñanza prioritaria? ¿desde qué punto de vista? ¿el de este empresario de la computación? ¿el de las empresas tecnológicas? Realmente, no estamos seguros de que sea una prioridad, y mucho menos en el barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, uno de los más pobres de España y de Europa. ¡Qué disparate! ¡No tienen qué comer, ni sus padres trabajo ni futuro, rodeados de miseria, delincuencia y drogas, pero le van a enseñar a programar a sus hijos! Incluso la Junta de Andalucía ya ha acuñado oportunamente un nuevo pogramita: el programa Impulsa. ¡Virgen Santa! A todos les encanta la propaganda.

Simultáneamente, desde el mes pasado han llegado decenas de cadáveres a las costas españolas procedentes de pateras naufragadas; hombres, mujeres y niños pequeños flotaban en el mar y yacían en las playas. Ya ni son noticia en nuestras adormecidas conciencias. ¿Qué tiene que ver esto con el currículo ni con la programación?, dirán ustedes. Pues mucho. Qué creen que sería más prioritario, puestos a modificar el currículo actual -y no contesten lo fácil, o sea, las dos: ¿la capacidad de programar o la capacidad de educar a personas que no se muestren indiferentes ante la dramática situación de aquellos que huyen de la miseria o la guerra? Es evidente que la tecnología, la informática o las redes de comunicación son necesarias pero no sólo no han acabado con la intolerable desigualdad de nuestro mundo actual sino que la han agrandado aún más. La impúdica ventana que ofrece internet en todas las culturas y países la ha hecho aún más descarnada y cruda, pues los que no tienen nada -y lo sufren todo- asisten al espectáculo obsceno de cómo, a veces, a tan sólo escasos kilómetros de sus miserables vidas, otras vidas son vividas de manera plena, segura y sobrealimentada. 

Claro que hay que acabar con el currículo escolar actual, tan estúpido, inflado y rancio, pero no a costa de hacerlo aún más estúpido e injusto. Es necesario repensarlo desde muchos puntos de vista -no sólo desde el negocio- pero, sin duda alguna, es urgente hacerlo desde una educación cívica, ética y moral apropiada para el siglo XXI, desde el cuestionamiento de una sociedad anestesiada, injusta y cruel, incapaz de entender que todos vivimos en el mismo mundo, que los recursos y la riqueza deben compartirse y que el drama de tantos no nos puede ser ajeno. Si no es así, el nuevo currículo que pretendamos enseñar a nuestros jóvenes, este estúpido interés en la enseñanza de la programación como liberadora de los más pobres, sólo contribuirá a hacer aún más cruel y terrible el oscuro futuro que nos espera.

Ojo, no estamos hablando para nada de meter una nueva asignatura de Ética o de Educación Cívica, otra pantomina más, otro adorno inútil, sino de configurar una arquitectura curricular completa -que afecte realmente a todo el horario disponible y a todas las materias de enseñanza- que haga de la educación moral y cívica un principio irrenunciable en una enseñanza orientada a la construcción de un mundo más justo y solidario. ¿Utópico quizás? ¡Y qué! ¿Creen, realmente, que no es cada vez más necesaria la utopía educativa en este mundo tan egoísta y violento? Pues eso.

Para finalizar, les dejamos con estas cuatro piezas de museo, cuatro, defendiendo el proyecto Code.org. Que estos cuatro estén de acuerdo en algo pone los vellos de punta. ¿Cuánto dinero y cuántas trampas habrá detrás del tinglado?


                     

¿Quieren saber quiénes más apoyan este proyecto? Ahí tienen a otras figuras espeluznantes por lo que suelen hacer las empresas que crearon o en las que trabajan. Son billonarios inmensamente ricos y poderosos, pero eso sí, se nos presentan como unos filántropos bondadosos que lo único que desean es ayudar a los pobres. ¡Qué bonito! Nos dan ganas de llorar.


                   

viernes, 23 de julio de 2021

La era de la vanidad

"Estamos ante la invasión de los imbéciles".   Umberto Eco. De la estupidez a la locura. Ed. Lumen. 2016


                    INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                   

El siglo XXI, con la extensión de internet, las redes sociales y los teléfonos inteligentes, puede ser calificado, hasta el momento, como la Era de la Vanidad. El idiota hipermoderno (en J.C. Ruiz) siente un orgullo desmedido por su persona y sus "méritos", así como un afán excesivo de ser admirado por ellos, aunque esos "méritos" no sean otros que su propia y "desnuda" imagen. De este modo, la vanidad suele remitir a la arrogancia y a lo insustancial, a lo hueco y lo vacío. Veamos. Esta Era de la Vanidad del s. XXI puede ser representada por uno de los instrumentos más idiotas y populares que se conocen: el selfi. Las redes sociales están llenas de estas autofotos que, como nueva pandemia, afecta no sólo a los álbumes digitales -que se confeccionan como una insoportable e interminable sucesión de selfis- sino a las cabezas huecas -vanas- de sus usuarios.

Y no nos referimos tan sólo a aquellos selfis letales que han provocado la muerte de sus protagonistas en un ejercicio de vanidad posturera y postrera -algo parecido a lo que le ocurrió a Narciso, que se ahogó en un lago enamorado de su propio reflejo- sino al selfi como paradigma de una nueva era de insustancialidad y alejamiento de la realidad. Es cierto que esta moda tonta e inane afecta más a los jóvenes, pero son muchos los "adultos" cronológicos que se han abandonado a ella como fervorosos fieles. 

De este modo, por ejemplo, los viajes se valoran en la medida que el viajero se hace fotos delante o al lado de monumentos, paisajes, museos, obras de arte, restaurantes, etc., y no tanto por el goce de la experiencia directa al participar de estos eventos. Es algo así como considerar que el valor de la obra de arte reside en quien está a su lado, y no en sí misma. De hecho, estamos hartos de ver en los museos que el personal se arremolina y espera paciente a que le llegue el turno, pero no para admirar con detalle un cuadro famoso, sino para hacerse el correspondiente selfi. Así, para el vanidoso moderno, el valor de la obra parece contribuir, como por arte de selfi, a agrandar su "autoestima". Una vez hecha la foto, contento de la misión cumplida, salta a la siguiente obra sin interesarse, ni entender, ni disfrutar con lo que tiene delante de sus narices, ni falta que le hace. Porque, realmente, el vanidoso no quiere ver sino verse, para que, después, los demás -los ausentes- lo vean y, a continuación, lo valoren y admiren por su "intrepidez" y "sabia presencia": sí, exacto, un idiota contemporáneo.

Del mismo modo, las poses "seductoras" y/o ligeras de ropa son hoy moneda de cambio en las redes sociales para "vender" una máscara, un avatar, un extraño yo que resulta tan falso y patético como vacuo. Podríamos entender que esta tendencia fuera concebida como una forma más de esa etapa adolescente que adora los espejos, pero el fenómeno va algo más allá, no sólo por la edad en que se presenta -vemos a muchas señoras y señores ya talluditos haciendo las mismas tonterías adolescentes- sino también por cuanto se refiere al significado de un empoderamiento o entronización irreal y fantasiosa de la propia imagen que, a la larga, puede afectar negativamente a la identidad y a la autoestima del sujeto "ensimismado" y fuera de la realidad.

A la postre, esta Era de la Vanidad  conducirá inevitablemente al cansancio y al hastío y al aburrimiento, cuando no al trastorno mental y/o social. Porque la realidad suele ser tozuda y como decía la canción de Serrat, no es amarga la verdad, lo que no tiene es remedio. No se puede huir permanentemente de ella, y cuando cae sobre nosotros no hay selfi ni vida on line que llene ningún vacío, ninguna soledad. De hecho ¿cuántos selfis se vuelven a ver una vez hechos y publicados? Por tanto, la responsabilidad que tenemos como educadores ante los jóvenes pasa por desvelar en la escuela las trampas de esta estúpida Era de la Vanidad en la que estamos instalados desde hace años y, en consecuencia, ayudarles a construir un proyecto vital anclado en sus características personales, deseos y posibilidades reales sin hurtarles las dificultades y desvaríos que presenta el tiempo que les ha tocado vivir y el futuro al que se han de enfrentar.

Si quieren abundar en el tema, la neurótica dualidad que nos presenta hoy la vida on line y la vida off line, así como las consecuencias que ha tenido la pandemia en nuestra vida personal y social, vean esta entrevista al escritor y politólogo argentino Agustín Laje sobre la denominada "Generación de los Idiotas" en la que estamos instalados.


                      

lunes, 19 de julio de 2021

Atrapados en la red de avatares


¿Qué clase de perversión es esa que produce un yo extraño a sí mismo (avatar) y le incita a conectarse a otros yoes extraños a ellos mismos?

J.C. Ruiz. Filosofía ante el desánimo. Pág. 92. Ed. Destino. 2021

 

                    INCOMPETENCIA DIGITAL                   

Las "redes" sociales no solo son redes porque establecen una malla virtual y global de comunicaciones sino, también, y eso pasa más desapercibido, porque atrapan a sus usuarios en una representación de "actuaciones" impostadas, falsas, que demandan tiránicamente una atención permanente. Ese es el negocio. Procuran una relación que se encuentra muy lejos de lo que constituye una verdadera relación de amistad o fraternidad universal porque se asienta sobre una gran mentira. Como siempre se dice, nadie es tan feo como aparece en la foto de su DNI, ni tan guapo como en la de Facebook o Tinder. Pero en la asunción de esta red de avatares (falsos yoes) está el negocio de las multinacionales que proveen estos servicios "gratuitos".

Las redes promueven una hipercomunicación sobreactuada que no se compadece con la realidad. Todo es un masivo trampantojo que aceptamos a sabiendas de su parcialidad o falsedad. Nadie es tan feliz como se "cuenta" a sí mismo en Instagram o Whatssapp o Facebook, ni tan deprimente como se muestra ante su pareja o su amigo de toda la vida. Este juego de avatares estúpidos, de caritas felices, sería enternecedor si no fuera por que, a su vez, la identidad y la autoestima de las personas comienzan a depender no del conocimiento de uno mismo y de sus relaciones estrechas sino del número de "likes" y seguidores -la mayoría desconocidos-, también sobreactuados, que esperamos obtener. Buscamos, así, reforzadores para un falso yo y para la construcción de una precaria autoestima que sólo existe en la red. En una inmensa red de malentendidos y plagada de desinformación.

Como al cerrar las redes nos volvemos a quedar solos ante nosotros mismos, tristes o felices, apenados o eufóricos, aburridos o entretenidos, pero irremediablemente solos, el impulso es escapar de la "fea" realidad y "vivir" en ellas el mayor tiempo posible hasta llegar a la neura de convertir lo virtual en real. Pero como todo placebo o droga, lo que sentimos cuando cerramos el portatil o el móvil, cuando nuestro cuarto, nuestra casa, nuestras paredes se nos vienen encima y la realidad nos aplasta definitivamente sin disponer de instrumentos para enfrentarla o transitar por ella, es una inmensa tristeza, una sensación de ausencia infinita, de abandono vital, para algunos de desesperación.

Esta ansiosa búsqueda de la "felicidad" virtual que proporcionan las "redes sociales" se convierte así -para muchos usuarios, sobre todo jóvenes- en el motor de una drogodependencia más, como la que nos brinda el alcohol o los psicofármacos, derivando, en muchos casos y de manera callada, en enfermedad mental e incapacidad social de por vida

¿Qué debe hacer la Educación de nuestros jóvenes ante este problema? Por ahora, lo único que se ha hecho es coadyuvar torpemente a la proliferación del problema en vez de afrontarlo. Los ministros y consejeros del ramo inundan de "cacharrería" informática los centros y las cabezas de los estudiantes, y firman convenios con empresas como Google o Microsoft, pero, hasta ahora, nadie se ha preocupado de cómo se deben formar estas cabezas ante el abuso de las empresas que gestionan esta enorme Red Social Gran Hermano cuyo último fin es esclavizar su atención, invadir su intimidad y falsear su identidad y autoestima. ¿Cuál es el papel de la Escuela ante esto? ¿Servir como correa de transmisión del imponderable dominio mundial de las tecnológicas o enfrentarlas? Sí, quizás deberíamos volver a releer el Quijote y contemplar con ternura su lucha contra los molinos que él y sólo él veía como gigantes. ¿No estaremos nosotros también ante gigantes que nos parecen molinos?

Ya sabemos que sólo es un ejercicio de melancolía pero, ¿no debe la Escuela entenderse como el aprendizaje de instrumentos de pensamiento que enfrenten la realidad para entenderla y mejorarla en el futuro?, ¿para contrarrestar los abusos y la alienación de los jóvenes y adultos que hoy promueven eso que llamamos redes sociales? ¿No está la Escuela para romper las redes de la ignorancia, de la mentira y de la inconsciencia para construir una realidad -de verdad, no virtual- mejor para todos? Este sí que sería un debate necesario ante una reforma educativa siempre pendiente en nuestro país. Mientras, aquí discutimos si son "galgos o podencos", pero al final, como conejos que somos, acabarán por llegar y nos comerán.

Y eso que hasta ahora no hemos dicho nada del ataque a nuestra intimidad que realizan estas redes -y estas empresas- y que nosotros, sorprendentemente facilitamos al "venderles" gratis nuestra propia vida, nuestros viajes, pensamientos y sentimientos, en la estupidez de pensar que somos los "clientes" cuando realmente somos los "productos" que se venden y compran. Pero para eso, les dejamos con esta miniconferencia de la periodista Marta Peirano, no se la pierdan. ¿No creen que nuestros jóvenes deberían ser conscientes de este problema y saber cómo enfrentarlo?


               

martes, 8 de junio de 2021

¿Más pantallitas? No, gracias

 

"Esta exigencia de lo visual y de la comunicación mediatizada por la pantalla implica que la mayor parte del tiempo estemos solos durante el proceso, a pesar de percibir una sensación de compañía (...) A medida que se fortalece esa comunicación "sin vivencias" (no se hace en vivo) aumenta otro tipo de violencia: la desconfianza (...) Un proceso que avanza hacia un aumento de vida en soledad".

                 Filosofía ante el desánimo. Pág. 216. José C. Ruiz. Ed. Destino. 2021


                                  INCOMPETENCIA DIGITAL                                      

¿Qué papel debe jugar la escuela hoy? ¿Qué función debe asumir la educación en una sociedad dominada por la tecnología, las redes sociales y la comunicación virtual global? No es fácil la respuesta, pero sin duda nos exige reflexionar serenamente antes de tomar decisiones imprudentes, impulsivas o erróneas. En la entrada anterior nos llamaba la atención que países digamos "ricos" limiten la presencia de los ordenadores en sus aulas -Finlandia, Francia, Alemania...- con porcentajes bajos de portátiles o tabletas por número de alumnos. Hace unos años, conversando con  maestras finlandesas nos respondían de manera informal que "bastantes horas de pantalla tenían ya sus alumnos en sus casas como para aumentar esa exposición en la escuela", de ahí que en su currículo dieran importancia a "materias físicas" como carpintería, cocina, juegos o artes plásticas, dedicando pocas horas semanales a trabajar en el aula de informática de su centro.

Esto debería llamarnos la atención en un país como el nuestro tan dado a tomar caras medidas "electoralistas" para llenar de "pantallas" nuestras aulas mediante la implantación de "programas" de títulos rimbombantes. Ahora, la consejería de educación andaluza vuelve a la carga para gastarse un caudal de millones de euros en llenar de portátiles, pizarras y tabletas nuestros centros educativos. ¿Es esto un avance o un disparate? Para nosotros sin duda es un disparate, otro más de los tantos que venimos soportando los docentes y pagando la ciudadanía andaluza.

Si además se suscriben acuerdos con multinacionales tan potentes como Microsoft o Google nos encontramos ante una auténtica rendición o supeditación de la Educación al mercado en su peor versión. De ahí que, en vez de llamarse "consejería de educación", a partir de ahora quizás sería más apropiado cambiarle el nombre por "Microsoft Education Departament" o "Google Global Education", en plan bilingüe. Un desastre. En Torretriana, sede de la consejería de educación andaluza, no es que no se reflexione sobre el papel que debe jugar la escuela en la sociedad actual sino que, literalmente, no hay nadie que use su cerebro para pensar qué escuela queremos construir para las próximas décadas. 

Si tuvieran el hábito de leer y pensar, antes que el de dilapidar nuestros impuestos y mentir, les recomendaríamos a nuestros políticos el libro de José C. Ruiz citado más arriba. No resulta una afirmación apocalíptica que el abuso generalizado y acrítico de las "pantallitas" en nuestros niños pequeños y jóvenes conducirá a una sociedad desconfiada, manipulada y solitaria; serán -son ya- un instrumento letal para la construcción de una ciudadanía crítica y activa porque los convertirá no en ciudadanos sino en consumidores esclavos, les robará sus derechos civiles y los sustituirá por placebos insastisfactorios; finalmente, los condenará a la frustación y al alejamiento de la realidad, como ya, desgraciadamente, está ocurriendo con muchos de ellos y con muchos adultos también. ¿Es esta la sociedad que queremos?

La Escuela no puede limitarse a ser una correa de transmisión de todo esto; no puede ser un mero punto de venta de algoritmos y big data para manipular a los ciudadanos. Al contrario, la Escuela, así con mayúsculas, debería ser un espacio crítico donde analizar qué nos está ocurriendo con las tecnologías, las redes sociales y la comunicación virtual global; que analice y prevenga los graves peligros a los que estamos exponiendo a las nuevas generaciones para que grandes corporaciones de planteamientos éticos muy dudosos obtengan cuantiosos beneficios y poder. La Escuela, la Educación, la enseñanza, el currículo, deben ser capaces de alumbrar visiones críticas e informadas de lo que sucede "ahí fuera", no supeditarse ni venderse a las presiones económicas y políticas que nos rodean. Debe ser un espacio de libertad de pensamiento, de acción responsable y, en ocasiones, hasta de oposición a la estupidez dominante. Sabemos que estamos defendiendo un papel regeneracionista de la Escuela, algo más propio del siglo pasado, pero que no terminó nunca de cuajar por el peligro que supone la existencia de una Escuela Libre para el pensamiento único, las dictaduras más o menos encubiertas y el dios-mercado del capitalismo salvaje. 

No se trata de huir de la realidad, no se trata de negar que existen las pantallas, se trata de saber qué papel deben jugar, qué peligros representan y saber utilizarlas para el beneficio, no de las empresas, sino de los ciudadanos y de la libertad. Si, por otro lado, los estudios que se han realizado no han mostrado que las escuelas que poseen más ordenadores obtengan mejores resultados en la educación de sus alumnos y alumnas Si, además, perjudican más a los estudiantes de clases desfavorecidas, ¿por qué seguimos embobados con la tecnología, las redes sociales y las relaciones virtuales en las escuelas andaluzas? ¿Qué nos están vendiendo? ¿A quién nos estamos vendiendo? ¿Qué estamos abandonando? ¿Qué futuro estamos construyendo?

Si no están suficientemente preocupados por este nuevo disparate vean este vídeo de Tristan Harris, antiguo ejecutivo de Google, en una breve charla TED, donde nos cuenta cómo controlan nuestra atención, nuestras emociones y nuestros pensamientos desde departamentos específicos creados en las grandes corporaciones tecnológicas y ya nos cuentan. Sr. Imbroda, infórmese primero antes de suscribir ningún acuerdo con Google o Microsoft y de comprar tantos ordenadores y cacharritos tecnológicos. Parafraseando aquella sentencia célebre de James Carville, "es la Educación, estúpido".

 

              

domingo, 30 de mayo de 2021

¡Y dale con los regalitos informáticos!


                         INCOMPETENCIA DIGITAL                        

 

En la anterior entrada del blog hablábamos de la incapacidad de nuestros políticos para aprender de los errores cometidos en el pasado. Así que cuando leemos las últimas declaraciones del Sr. Imbroda, a la sazón, consejero de Educación de la Junta de Andalucía, nos preguntamos cómo es posible que personajes de este tipo puedan estar al frente de una consejería tan sensible para el futuro de nuestra Comunidad. Llueve sobre mojado, desde luego, porque los anteriores titulares de este puesto ya se lo dejaron bastante jodido. Si el Sr. Imbroda se hubiera limitado a repasar sus ocurrencias, tonterías, arbitrariedades y torpezas, para, simplemente, no volver a caer en ellas, habría partido con una notable ventaja. Pero, hete aquí que, o no tiene memoria o no tiene ideas. Lo decimos porque vuelve a repetir el tonto mantra de esa Andalucía "imparable" que acuñaron sus antepasados en el puesto. Sin saber, que el término imparable puede aplicarse también a algo que ya está parado -como tantos andaluces.

Viene esto a cuento de sus declaraciones sobre hacer de Andalucía un "referente tecnológico y digital" mundial. ¡Toma ya! ¿Cómo? Pues regalando a costa de nuestros impuestos, no de su bolsillo, nuevos cacharritos tecnológicos para disfrute del personal educativo, así como suscribiendo acuerdos con Google y Microsoft para la "formación del profesorado" y el uso de programas y plataformas informáticas. Para que luego digan que es imposible que podamos empeorar en Andalucía. No cabe un político tonto más porque se caería por Ayamonte. Eso sí, parece que volvemos a los rimbombantes eslóganes del PSOE cortijero porque a esta cara tontería le llama Estrategia de Transformación Digital en los centros educativos públicos andaluces, dentro del Plan de Acción de Educación Digital de la Unión Europea. Y tan tranquilo se quedó. 

Ya ha prometido 100.000 portátiles, 1.800 paneles táctiles y 900 kits de robótica y de investigación aeroespacial. Si no fuera porque todavía hay cientos de caracolas -aulas prefabricadas- en los patios de recreo, centros que se caen de viejos, zonas educativas mal atendidas, plantillas recortadas, gastos de funcionamiento al límite de la supervivencia y tantos otros problemas graves, creeríamos que estábamos en Finlandia sin habernos dado cuenta. ¡Ay no!, resulta que países como Finlandia, Alemania o Francia restringen el uso de ordenadores en sus centros para contemplar cosas tan inútiles como cocina, carpintería o educación en humanidades y valores. Pero aquí, por favor, ¡aquí en el Sur de Europa, ya hemos superado esa tontería de educar para pensar, para ser y para convivir!

Finalmente, lo de Microsoft y Google es para hacérselo mirar Sr. Imbroda. Ya puestos, es decir, ya que nos vamos a entregar a dos grandes empresas multinacionales que no son precisamente hermanitas de la caridad ni en el campo de la educación ni en el de los valores humanitarios, ¿por qué no hacerlo bien Sr. Imbroda? Rinda su Consejería de Educación a las multinacionales y grandes corporaciones tecnológicas y que sean sus CEO´s, sus directores generales, que sean Google y Microsoft las que dirijan la educación andaluza. Seguro que en esa línea idiotizada e informatizada que Vd. defiende lo harían mucho mejor y nos ahorraríamos a Vd. y a sus asesores. 

Pero ¿es posible que, otra vez, nadie se dé cuenta de esta estupidez? Hasta ahora, que sepamos, solo la CGT ha cuestionado la medida. ¿Y los demás sindicatos y asociaciones educativas? ¿Dónde están? ¿Anestesiados con los "regalitos" envenenados que nos promete el Sr. Imbroda? Pero, ¿no hemos vivido ya toda esta mentira con los anteriores programas TIC, DIG y Escuela 2.0 del PSOE? ¿Cuántos millones de euros más habrá que dilapidar? ¡Dios mío, vivimos instalados en una especie de surrealismo imbécil y constante del que no parece sacarnos nadie!

"Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas" decía Eduardo Galeano en su bello mensaje ¿Qué tal si deliramos un poquito? ¿Cómo es posible que un político educativo haya olvidado, si es que alguna vez lo pensó, que su misión es mejorar la vida de las personas y no venderlas al mejor postor. Ahí les dejamos con el mensaje completo. No se lo pierdan.


                       

miércoles, 24 de marzo de 2021

¿Geolocalizar al profesorado?


                           INCOMPETENCIA DIGITAL                           

 

Cuando se da por perdida la calidad educativa solo resta preocuparse por la cantidad. Una pena. Parece ser que ni los equipos directivos de los centros, ni los servicios de inspección educativa, ni la inspección médica, ni la propia profesionalidad de los docentes, son suficientes para controlar cuánto y dónde trabajan los docentes. ¡Oh, con su mediocre obsesión por el control, la Consejería de Educación ha descubierto -otra vez- la clave de bóveda que mejorará el maltrecho y maltratado sistema educativo andaluz! Por lo visto, la labor educativa es tan escurridiza que no hay forma humana de hacer cumplir las horas que deben dedicar los docentes a sus tareas, así que hemos de acudir a la tecnología, al Gran Hermano que todo lo vigila. ¿Qué les parece? ¿No han sufrido un dejá vu? ¿No recuerdan cuántas veces la Consejería ha tratado de que el profesorado, sobre todo el díscolo de secundaria, se "retrate", "fiche" o "firme" en las entradas y salidas del centro? Pues añadan ahora un nuevo instrumento de control, oh bendita informática, la geolocalización.

Y todo este disparate conceptual y económico ¿para qué?, ¿para mejorar la calidad educativa? Verán, concebir la tarea educativa como si fuera el producto de una mera labor administrativa -o funcionarial en su peor sentido- es confundir el culo con las témporas, con perdón. Un profesor puede cumplir perfectamente su horario en el centro, incluso doblarlo sin salir de él... y seguir siendo un pésimo docente. Y viceversa. Ya denunció Gimeno Sacristán hace más de veinte años que el principal problema del sistema educativo español era la ausencia total de controles de calidad de lo que se realizaba realmente en las aulas y en los centros. No recordamos que dijera que el problema fuera que los docentes se escaqueaban del trabajo. Y ahí seguimos, tratando de geolocalizar al profesorado para que todo siga igual, o peor. Porque lo que denota este tipo de medidas no es otra cosa que el fracaso sistémico de las políticas educativas aplicadas por los sucesivos gobiernos andaluces. 

Geolocalizar al profesorado supone desconfiar del profesorado, de su compromiso, de su formación y de su profesionalidad. Pero además, supone desconfiar de los equipos directivos para controlar los centros. Y además, supone desconfiar de los servicios de inspección en sus tareas de supervisión. ¿Qué funciona bien entonces en la educación andaluza? ¿El consejero Imbroda, más solo que la una, desconfiando de todos sus servicios educativos en su enfermo olimpo de Torretriana? ¡Oh, todos somos contingentes, solo tú, consejero, eres necesario! ¡Viva el consejero por antonomasia! gritaremos como en la película "Amanece que no es poco".

Algún asesor debería tener que le inscribiera en el mármol de su despacho -o le tatuara en la frente- el aforismo acuñado hace décadas de que "en Educación, sin el profesorado no se puede ir a ningún sitio que merezca la pena". Y esta medida controladora, geolocalizadora, además de ilegal, vulneradora del derecho a la confidencialidad de datos, a la vida personal inviolable, solo generará rechazo mayoritario en un colectivo ya bastante maltratado y que, a pesar de todo lo que le ha llovido estas décadas, ha respondido con un compromiso más allá de lo exigible a lo largo de esta pandemia cruel. Son ellos, los docentes incontrolados los que han sostenido la educación de los más pequeños y de los adolescentes -desde sus casas, desde sus ordenadores, desde sus móviles- y no la Consejería de Educación que se lavó las manos y miró para otro lado en los peores momentos. Son los docentes los que han salvado su cara y su sillón Sr. Imbroda -oh, consejero contingente- y, a cambio, Vd. les responde con controles estúpidos que no servirán, como tantos otros en el pasado, para nada, solo para fastidiar a la mayoría que trabaja bien, incluso más allá de lo exigible, y para justificar a la minoría que se limita a "fichar" a las entradas y salidas o se escaquea, como en tantas dependencias administrativas, donde se trampean fácilmente controles tan burdos como tarjetas, relojes, llaveros, firmas, conserjes o caretos. Pongamos que hablamos de Torretriana, por ejemplo. ¿Qué es lo que verdaderamente le importa Sr. Imbroda? ¿Sabe Vd. de esto?

Y siguiendo con Amanece que no es poco, aquí les dejamos una secuencia genial muy de actualidad: Elecciones y rogativas. Consejero contingente, ojo con su sillón.

viernes, 16 de noviembre de 2012

¡Y dale que dale con las instrumentales!

INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA

Amo las cosas que nunca tuve
con las otras que ya no tengo...

Gabriela Mistral. Cosas. Tala


El anteproyecto de la nueva -otra más- Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa lanzado por el gobierno del PP, aunque aún no concreta horario de enseñanzas mínimas en las distintas etapas educativas, ya augura una inquietante tendencia en favor -otra vez- de las áreas y materias instrumentales en el currículo (Lenguas y Matemáticas). Sigue así -suponemos que sin proponérselo- la senda ya marcada por la anterior LOE (2006) de ZP y sus Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas. Y, aquí en Andalucía, por la infame normativa curricular andaluza que incluso empeoró lo establecido por dichos Reales Decretos, respondiendo a la consigna simplista de "más instrumentales" (¡es la guerra!, que añadiría Marx, Groucho, verdadero adalid del actual pensamiento marxista residual que preside la política educativa en esta reserva espiritual de la izquierda meridional europea, que hoy constituye el bipartito PSé-IU andalú).

A pesar de que ambas leyes orgánicas -una actual y otra futura- apuestan solemnemente en sus preámbulos por la "calidad" educativa, en términos curriculares siguen confundiendo calidad por cantidad. Por cantidad de horas de más que quieren endosarle -otra vez- a la Lengua Castellana -y a la cooficial si la hay-, a las Matemáticas y a las Lenguas extranjeras, sobre todo en el tramo de la educación obligatoria. A este ritmo, ya más del 50% del currículo semanal en Ed. Primaria y ESO será ocupado por estas materias. El "tronco" común se convertirá así en secuoya instrumental, dejando al resto de áreas o materias como meras plañideras en el definitivo sepelio de la "calidad" educativa. 

Por más que se demuestre y se diga que el problema de los bajos índices de rendimiento en estas materias instrumentales, no tiene nada que ver con el número de horas semanales de que disponen -ya bien surtidas-, sino con la anticuada metodología que se aplica en ellas, el Ministerio de Educación y la Consejería de Educación andaluza, siguen empeñados en arrinconar a las materias científicas, sociales, económicas y tecnológicas a jugar un papel curricular secundario, y a las plásticas, musicales y físicas, a la irrelevancia absoluta. No se puede estar más equivocado con respecto a la calidad "curricular".

La calidad educativa depende sobre todo de una buena formación del profesorado y de los medios y recursos de que se dispongan para que éste pueda desarrollar una enseñanza adecuada. Y ni la una, ni los otros, son asignaturas que hasta ahora hayan sido mínimamente aprobadas por las distintas administraciones educativas que han gobernado nuestro país desde la Ley de Educación de 1970, a pesar de todas las "reformas" emprendidas hasta el momento. Más horas de gramática, de mecánicas operaciones matemáticas o de aprendizaje no comunicativo de las lenguas extranjeras, no mejorarán ni un ápice los ya pésimos indicadores obtenidos por el alumnado español, y sobre todo por el andaluz -los peores de España y Europa- en las pruebas internacionales. Y por el contrario, menos horas del resto de materias, lesionarán gravemente la posibilidad de articular una educación equilibrada de las distintas capacidades humanas: comunicativas, pero también científicas, sociales, expresivas o físicas. Un país, como el nuestro, que posee una enorme potencialidad creativa, científica, musical o deportiva, seguirá empantanado en un currículo mediocre y monocolor si el Sr. Wert no lo remedia cuanto antes. 

Les dejamos con un vídeo insólito de TED que aúna competencia artística, competencia digital y competencia social, y que va mucho más allá de las pobres visiones que desde el currículo se tiene de la educación artística como disciplina escolar.



Y un vídeo musical como regalo. La música como lenguaje universal que acerca las culturas y conmueve a las personas.




viernes, 4 de mayo de 2012

¡Qué caros han salido los centros TIC!


INCOMPETENCIA DIGITAL


Y ahora, aquí, me encuentras dedicado al arte de vivir,
extraña arte en nuestros días. Pues la impotencia y la debilidad
y el miedo han llevado a negar el entorno del hombre.

Francisco Blesa. La Antilla, otoño. Mar Imperator Mundi.


¿Cómo se puede confundir tanto el culo con las témporas, con perdón? ¿Cómo se puede dilapidar de forma tan estúpida el dinero público y no pasar nada? Pues esto es lo que ha ocurrido en estos últimos años con uno de los programas "estrella(dos)" de la Consejería de Educación: los Centros TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), o la nueva versión de la pomposa Escuela 2.0 de ZP, tan dócilmente aplicada aquí en Andalucía por Griñán, el Galo

Lejos de evaluar qué ha pasado estos años con la introducción salvaje de ordenadores en los centros, sin tener en cuenta la necesaria formación didáctica de su profesorado para digerir tremendo atracón y sin un mínimo sentido común para controlar los tiempos ni los presupuestos, la Consejería de Educación ha hecho otra vez gala de su despilfarro habitual en la gestión de los fondos públicos, creando más problemas de los que había sin por ello avanzar un ápice en la mejora de la competencia digital del alumnado y de su profesorado. Eso, suponiendo -lo que es mucho suponer- que no sea más que discutible pedagógicamente el uso masivo de las TIC en los centros educativos, que aquí no vamos a abordar ahora.

Lo que se está viviendo hoy en los centros llamados TIC es algo parecido a esto: la mayoría de su profesorado sigue sin utilizar para nada los ordenadores. Eso sí, cuando falta un profesor/a, las guardias se hacen más tranquilas porque se permite en la mayoría de ellas que el alumnado utilice sus portátiles o los ordenadores de las clases para "entretenerse". Pero, didácticamente, es ínfimo el número de profesores que utilizan las TIC de manera habitual en sus clases para dar clase, y por tres motivos principalmente; primero, porque no existen materiales adecuados al entorno "Guadalinex" para ser utilizados ni en todas las materias ni en todos los niveles de enseñanza; segundo, porque requiere una formación e interés que muchos profesores no tienen -ni quieren tener, tal y como está la cosa-; y tercero, por los problemas que da la tecnología TIC en el desarrollo de las clases ya que todavía resulta más fiable una tiza o un libro de texto que un servidor de internet, un portátil o una pizarra digital de la Consejería.

Por otro lado, los coordinadores-TIC de los centros-TIC se dedican, mayormente hoy, a desfacer "entuertos" de ordenadores que se estropean, portátiles que se pierden o se roban o se venden, servidores que se caen..., travestidos en pseudotécnicos de mantenimiento y "chicos para todo" que en lo que debieran ser, esto es, dinamizadores didácticos de la introducción de las TIC en los centros, y además, sin apenas reducción horaria para dedicarse a estas tareas. A esto se añaden los miles de problemas que están dando los portátiles de los más pequeños: muchas familias -y profesores y jefes de estudios- se quejan de la adicción que está apareciendo en muchos de sus hijos pequeños en el uso de juegos, chats y redes sociales, uso de páginas inadecuadas de internet, ciberacoso, etc., que se convierte en una tentación excesivamente fuerte para ser combatida tanto por los pequeños como por sus padres y que genera en el profesorado la necesidad de resolver frecuentes situaciones disruptivas en las clases y falta de atención y tiempo para estudiar, en los chavales.

Si a todo este disparate le sumamos la cantidad de MILES DE MILLONES DE EUROS que nos ha costado y que sigue costando, lo que obtenemos es una barbaridad didáctica y política que debería mandar a su casa a todos aquellos que la diseñaron y la siguen sosteniendo. ¿Acabará la crisis con este disparate? Si es así, algo bueno habrá tenido al menos. ¿Hubiera sido tan difícil haber diseñado una introducción de las TIC más prudente, eficaz y barata? ¿No hubiera bastado en estos años con disponer de un sólo cañón virtual en cada clase y un portátil para cada profesor, junto con dos o tres aulas equipadas con ordenadores en cada centro? ¿Tan difícil era pensar en una introducción más pausada de las TIC acompañada de estímulos para la formación a medio plazo del profesorado? ¡Qué caro nos está saliendo a todos la mediocridad y la incompetencia de esta gente!

Porque una introducción atolondrada, imprudente, de las TIC -como se ha hecho y se sigue haciendo-, no sólo es cara y poco eficaz sino que genera múltiples problemas añadidos para los que ni los profesores ni las familias se encuentran preparados. Al final, será la salud de los jóvenes así como la convivencia familiar y escolar las que se verán afectadas irremediablemente. Les dejamos con el siguiente vídeo para reflexionar un poco sobre todo esto.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Una Andalucía educativa de chapuzas

INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO

Ya que nuestros líderes políticos no tienen tiempo -ni ganas- de hablar de Educación, cada uno enrocado en sus mentiras, incapaces de decir la verdad -el voto es el voto, la pela es la pela- ni en un confesionario, vamos a seguir metiendo el dedo en el ojo, para ver si así ven algo, aunque sean estrellitas relampagueantes. Cada día nos encontramos en esta Andalucía Imparable noticias relativas a las condiciones tercermundistas -si este calificativo dice ya algo, porque creemos que algunos países de esta categoría pueden estar sobrepasándonos en muchos aspectos educativos-, decíamos, condiciones penosas en las que se encuentran cada día muchos alumnos -y alumnas- de nuestra tierra.

A las ya definitivas, que no provisionales, caracolas asíáticas que disfrutan muchos de ellos, en entornos educativos empobrecidos, con patios de recreo inexistentes o convertidos en verdaderos patatales, sin talleres ni laboratorios ni despachos ni aulas de apoyo ni gimnasios ni bibliotecas ni salones de actos, etc., se van sumando colegios que se caen de puro viejo y materiales de la rimbombante Escuela 2.0 que nunca llegan: portátiles, carritos de portátiles, pizarras digitales, etc...

Los niños de el Saucejo (Sevilla) van al colegio con cascos. No, no se trata de un simulacro de maniobras militares prematuras, sino que el edificio se les puede caer encima y las familias ya no saben lo que hacer para llamar la atención de la ciudadanía ante la inoperancia y la desidia de la Delegación Provincial de Educación. No tienen calefacción porque la instalación eléctrica está hecha una pena, malos olores continuos de la cochambre de canalizaciones de agua que tienen y sin baños en las clases para los niños de 3 años. ¡Dios mío, en qué condiciones se está escolarizando a la población infantil en algunos sitios!

Para colmo de males, el alcalde, que ahora es del PP dice que el dinero prometido hace dos años cuando en el ayuntamiento estaba el PSOE ya no aparece. Así que todo indica que asistimos a una lamentable reedición de la hiriente frase que los "señoritos cortijeros" del año 1931 lanzaban a los jornaleros a los que no daban trabajo en las plazas de los pueblos: "ahora, comed República". Pues eso, parece que ahora se trata de vengarse de los habitantes de este pueblo de Sevilla diciéndoles "ahora, comed PP".

Mientras, el discurso oficial de la enésima modernización de Andalucía va camino de las estrellas -más bien camino de estrellarse- con el ruinoso proyecto Escuela 2.0 ¿No les parece que mientras haya un sólo centro educativo en esas condiciones, mientras haya alumnos y alumnas que sufran diariamente esa injusticia, deberían meterse la Escuela 2.0 donde les cupiese?

La explicación de todo este desastre la tenemos en el siguiente vídeo de un patético José Luis Rodríguez Zapatero desaparecido, contando nubes y buscando todavía los brotes verdes, que afirmaba algo así como que la economía de un país se podía gestionar tan sólo con el Título de la ESO. Sí, ese que regalan en tantos centros escolares y pruebas libres de todo pelaje. Pues, ni por esas. Probablemente ya no aprobaría ni las Matemáticas A de 4º de ESO ¡Qué cruz!


viernes, 23 de septiembre de 2011

La desorientación.

INCOMPETENCIA DE CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD


A mediados de los años setenta, en plena transición política, circulaba un chiste algo surrealista entre los alumnos de COU -que aún recibíamos clase de Formación del Espíritu Nacional a cargo de un profesor falangista de última hora-, que decía: "Cincuenta mil falangistas iban por el desierto cantando, ¡Joooosé Antoooonio, nuestra Luz y Guíaaaaaaaa!". El narrador entonces se tomaba un pequeño respiro y esperaba que alguien de la concurrencia le apremiara con la conclusión, "bueno..., ¿y qué?, ¿qué pasó?". "¡Que se perdieron!", sentenciaba divertido el del chiste mientras todos nos reíamos a carcajadas. Al profesor desde luego no le hacía maldita la gracia. En estos tiempos que corren, podríamos sustituir oportunamente falangistas por socialistas y José Antonio por Zapatero y seguiria cobrando sentido el chiste; o, si lo prefieren, falangistas por populares y José Antonio por José María, pero seguro, que aún así y en ambos casos, el chiste pierde algo de la gracia que tenía entonces. 

Y es que la naturaleza de la política y de los partidos de hoy tienen todavía mucho que ver con aquella Formación del Espíritu Nacional tardofranquista. De ahí que, por ejemplo, en vez de hacer autocrítica de lo mucho errado, los socialistas prefieran entregarse a un nuevo líder ya talludito y de dudosa credibilidad -como Rubalcaba- para que los guíe por la travesía del desierto que se les avecina, -en vez de confiar en el trabajo honrado, las ideas y el ejemplo de su gente de base -si es que no es ya demasiado tarde para eso-. Y lo mismo podríamos decir, y bien que lo pagaron caro, respecto de la bobalicona sumisión de los populares a un insigne dirigente tan poco acreditado como Aznar. Lejos de escarmentar, cual rebaño desorientado ansían que otro perro pastor les guíe, a ver si hay más suerte esta vez, y no se encaminan al matadero.

Decimos esto, no sólo porque a todas luces los "líderes" políticos están hoy en horas bajas en todos los continentes, sino porque ni siquiera hoy orientar o guiar debe basarse ciegamente en la consigna de un líder o en la receta de un experto orientador, sino por el contrario, en ayudar -a cada persona o a cada grupo social- a la búsqueda autónoma del propio camino, la construcción del propio destino. Y aquí es donde viene la desorientación que sufrimos en tantos aspectos, también en el de la orientación educativa, curiosamente. La gente sigue buscando líderes, gurús y recetas mágicas que les resuelva cómodamente eso tan penoso y costoso que es trabajar, pensar y decidir por uno mismo. Y eso, a los fabricantes de líderes les va que ni pintado.

Orientar es hoy, sin duda, una profesión difícil si se entiende como se debe. Quizás por eso la Consejería de Educación de Andalucía, defraudada porque quiso ver en los orientadores de antaño una especie de "vendedores" del humo de la LOGSE -algunos incluso se lo creyeron- y de su política errática, ahora trata de relegarlos a ser meros acólitos del equipo directivo de turno, de acuerdo a lo que establece el nefasto Decreto 327/2010 -que establece el Reglamento Orgánico de los institutos-, porque empiezan a resultar incómodos testigos de los caprichos y ocurrencias que se perpetran cada día en la política educativa andaluza y en algunos centros.

Si fueron mal vistos entonces por buena parte del profesorado, en la actualidad muchos centros -aquellos que han tenido la suerte de disponer de buenos profesionales de la orientación-, valoran como imprescindible su labor, aún a pesar de su tardía introducción en nuestro país -los primeros orientadores educativos en Europa y EEUU aparecen en los años treinta del s. XX y hoy constituyen una profesión necesaria, consolidada y respetada-.

Resulta, por ejemplo, impresentable que la profesión esté prácticamente desregulada en Andalucía -las órdenes que lo hacían, y que tanto trabajo costó publicar, se derogaron incomprensiblemente sin ofrecer nada a cambio-; lo que da pie a que algunos equipos directivos -de liderazgo pedagógico más bien
cortijero- puedan campar por sus dominios ninguneando a profesionales que, bien entendidos, resultan imprescindibles para articular proyectos educativos de calidad. Hasta las asociaciones profesionales de orientadores son hoy en Andalucía poco más que simples comparsas de la Consejería de Educación a cambio de las migajas -las llaman convenio- que se les arroja por debajo del mantel, comprando así, harto barata, su función crítica y comprometida con la mejora y la dignidad profesionales. Sorprendentemente no han alzado la voz, siquiera un poquito, para dar a conocer todos estos años lo que está pasando en tantos temas educativos de su interés más allá de sus cuitas personales. Una verdadera pena -e inmerecido trato- para un colectivo incomprendido por muchos pero, en su mayoría -siempre hay excepciones lamentables como en todos los colectivos-, constituido por jóvenes profesionales ilusionados y bien preparados.

Las comparaciones son odiosas, por eso nos gustan. La Comunidad Foral de Navarra dispone de un sistema de orientación completo y regulado por Decreto ¡DESDE 1999!; y mantiene departamentos de orientación compuestos por varios profesionales en todos sus centros educativos, desde Infantil a Bachillerato. Quizás se deba a que Navarra invierte justo el doble que Andalucía por alumno/año o también a que su política educativa ha estado a cargo de personas competentes y responsables. Sea como fuere, la brecha educativa entre las Comunidades Autónomas no ha dejado de crecer en las últimas décadas, también en lo que afecta al sistema de orientación educativa, y nosotros aquí seguimos, imparablemente en la cola. Y muchos en la del paro. 

Para acabar, y dedicado a los que de tanto mirar para atrás terminarán convertidos en estatuas de sal, Curtis Johnson nos habla de la necesidad de un aprendizaje disruptivo para salir de la crisis educativa que atravesamos. Todo un tema para debate en relación al uso de las TIC.





viernes, 8 de julio de 2011

Los libros digitales: la educación en los medios.

  
INCOMPETENCIA DIGITAL Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN

SEGUNDO POSTULADO DE THUMB: una falsedad práctica y fácil de entender es más útil que una verdad compleja e incomprensible.

El tema de los libros digitales ya ha sido objeto de una entrada anterior, pero como parece convertirse en una noticia veraniega para desinformar -entretener- al personal por parte de esa prensa amable con el poder, volvemos a decir lo que nadie quiere escuchar: que lo malo en papel sigue siendo igual de malo aunque esté en formato digital; una nueva versión del dicho "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Además de que "de pantalla en pantalla" (TV, play-station, nintendo, ordenador...) nuestros jóvenes van a pasarse la mejor parte de su vida... sin haber estado en la realidad.

Viene esto a colación de la desinformación que sufre la Educación en nuestro país. Mientras que el fútbol o el corazón moviliza centenares de periodistas especializados, programas especiales y millonarias audiencias, la Educación en los medios es simplemente pura propaganda. Preocupados por si Messi tose o Cristiano se hace budista, lo que pasa en la Educación no le preocupa a nadie y la opinión publicada -que no información- no pasa del pensamiento simple y la consigna de turno. No existen docentes en los medios, ni entre los tertulianos, ni entre los columnistas de prestigio. Y si lo fueron alguna vez se olvidaron rápidamente de sus orígenes laborales para dedicarse a otros menesteres más lucrativos. De este modo, uno de los pilares de la sociedad y del estado moderno es ninguneado periodísticamente para aparecer tan sólo cuando acontece un suceso luctuoso o cuando se tiran los trastos a la cabeza los políticos al uso y utilizan la Educación para sus inconfesables fines.

Es evidente que el debate educativo no le interesa a los medios de comunicación y, probablemente, tampoco a una sociedad mayormente embrutecida que necesitaría de la Educación como agua de mayo para salir de la ignorancia y la idiotez vital. Nunca más clara la relación de dependencia del periodista con el político educativo limitándose a actuar como correa de transmisión de sus consignas, sin formar un estado de información y opinión propio que posibilite un debate social más allá del poder y de la mera propaganda

Un poner, la noticia de que "los centros educativos decidirán este mes si implantan o no los libros digitales" es pura propaganda sin más. Aparecida en varios medios de la prensa escrita, el periodista de turno veraniego -quizás un becario o el último que ha llegado a la redacción- se limita a reproducir lo que seguramente haya dicho en rueda de prensa el Sr. Consejero de Educación de Andalucía o persona en quien haya delegado la nota escrita posterior, sin pensar que hasta el titular es incorrecto. De este modo, se junta el hambre con las ganas de comer. Porque este mes ni los claustros ni los departamentos didácticos ni el profesorado se reúnen para decidir nada ya que están de vacaciones. Y segundo, la decisión no es por centro, sino por cada profesor/a, esto es, que en un mismo centro educativo unas materias en un determinado nivel podrán tener libro digital y otras no, además de que la elección tiene un montón de trampas aún si aclarar para buena parte del profesorado: no sólo que habrán de convivir con las versiones en papel -doble formato- sino que muchas de las versiones de las editoriales no funcionan adecuadamente, no se emplearán como hipertextos y no sabemos qué pasará cuando un alumno pierda o estropee su portátil y no quiera o no pueda comprarse otro. De ahí que muchos docentes se lo estén pensando hasta ver en qué queda esta nueva chapuza de la Consejería que, como siempre, llega a destiempo, al final del curso, en verano. Pero nada de esto le interesa al periodista porque no se ha enterado de nada ni sabe de qué va la cosa. Sólo se limita a actuar de vocero, es mucho más fácil y desde luego menos comprometido.

Si no creen que el periodismo educativo en este país es simple propaganda vean la foto aparecida en El País del Sr. Griñan sentado en un taburete -ahora les ha dado por los taburetes, dios mío- haciéndose la foto con los alumnos beneficiarios de la más que discutible beca 6.000: el Sr. Presidente en primera fila y dándole la espalda a los chavales, para que quede claro quién es el importante y quiénes la excusa. Salvando las distancias, ¿no les recuerda tiempos que ya creíamos acabados? Da un tufo que echa patrás.

Los más jóvenes no recordarán lo que significa la palabra "propaganda" para distinguirla de la información, el interés por la verdad y el debate público, pero los más mayores sí, y al ver este vídeo del NODO que veíamos en todos los cines no hace mucho tiempo, los primeros lo entenderán sin más palabras y a los segundos les dará escalofríos.




domingo, 12 de junio de 2011

¿Para qué sirven los libros digitales si el currículo se mantiene?

INCOMPETENCIA EN EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN E
INCOMPETENCIA DIGITAL

Educación extiende los libros digitales a todos los institutos de la comunidad. La Junta recomienda a los centros que empleen el soporte electrónico. (El País 08/06/2011)

Durante este curso escolar 2010/2011, 82 centros de Andalucía han experimentado con los soportes digitales. Tras este periodo de prueba, sin importarle los resultados obtenidos, sin hacer una evaluación seria y responsable del desastre provocado, nuestra Consejería de Educación tiene la intención de prolongar su incompetencia, extendiendo a partir del próximo curso el modelo (sin haberlo definido) a todos los institutos de nuestra comunidad -que puedan hacerlo-.

En las farragosas instrucciones que ha elaborado la Dirección General de Participación e Innovación Educativa de la Consejería, se recomienda para el primer curso de la ESO “seleccionar el libro en soporte digital para todo el alumnado, con objeto de continuar con los libros en este soporte para el siguiente curso". Lo que se persigue es "una implantación progresiva por curso de estos libros en soporte digital en toda la etapa educativa".

Este plan no es más que puro mercantilismo, eso sí, muy bien envuelto en una falsa excusa educativa, que aporta muy poco al alumnado ya que su aplicación está siendo ya muy deficiente. Además, se sigue dejando en manos de las editoriales la educación del alumnado en Andalucía, envolviendo la cruda realidad de la mediocridad del libro de texto bajo el barniz de la innovación, las nuevas tecnologías, la era digital, etc. Pero realmente no existe ninguna innovación, sólo es una medida propagandística de última hora, de esas que tanto le gustan a la Consejería de Educación, dejando la responsabilidad de llevarla a cabo a los centros escolares, inhibiéndose así de la toma de decisiones. De este modo, serán los centros los que decidan si emplean los libros en soporte de papel o digital, con dos condiciones o requisitos: que el centro tenga la "suficiente conectividad" para asumir la implantación del libro digital "sin necesidad de incorporar nueva infraestructura" y que todo el alumnado del curso seleccionado los utilice. Es decir que no suponga coste alguno y que todo el esfuerzo lo realice el profesorado. Los centros que no tengan “suficiente conectividad” -casi todos- que se jodan, el profesorado que no tenga formación para implantar el libro digital que no lo pida o que se forme por su cuenta. ¿Cómo se puede lanzar -y "vender"- una medida como esta en tan penosas condiciones? 

Eso sí, a los centros también se le ofrecerá la posibilidad de "elaborar sus propios materiales didácticos en soporte impreso, audiovisual o digital", naturalmente sin pagar nada, o sea, sin gasto alguno para la Consejería. El esfuerzo, como siempre, que lo haga el profesorado, a cambio le deduciremos de la nómina de este verano algún que otro dinerito con la excusa de que hay que arrimar el hombro, la espalda y poner el…, a la crisis. Ahora bien, la Consejería reclama, en este caso, a los equipos docentes que extremen "las precauciones para respetar los derechos de autoría y edición": "no podrán reproducirse aquellos materiales que estén afectados por copyright sin la expresa autorización del propietario o propietaria de los derechos". 

Por si fuera poca la chapuza pregonada, los dos formatos del libro (digital e impreso) seguirán coexistiendo. Así que las mochilas aumentarán de peso en la era digital, lo nunca visto. De hecho, la Junta sigue adelante con el programa de gratuidad de los libros de texto que sacaremos en una próxima entrada de este blog. El año que viene se emplearán 85 millones de euros -¡venga dinero! ¿Y la crisis?- para renovar los manuales de primero y segundo de primaria y los de primero y tercero de secundaria.

Lo peor de todo, la mentira más descarada, es que la implantación del libro digital no viene acompañada de una alta tecnología que permita conectarse a la red a todo un centro sin que fallen los ordenadores, la conexión wifi, etc. Lamentablemente, al profesorado le puede ocurrir lo mismo que a la profesora que escribió una carta a “El Periódico" manifestando su desacuerdo y enojo en la sustitución de los libros de texto impresos por libros digitales y ordenadores, porque para ella era imposible dar clase, ya que tenía muchos problemas de conexión a internet, de usar adecuadamente los ordenadores, etc. Y es que, un ordenador sin una red física que funcione, sin una red social que lo sostenga, sin un profesorado formado desde la facultad y motivado que sepa utilizarlo educativamente... no sirve absolutamente para nada, es tirar el dinero del contribuyente. Y, finalmente, como "aunque la mona se vista de seda, mona se queda", el uso de los libros digitales es ya un fracaso anunciado si no se cambia el mediocre currículo que transmiten.


Para la mayoría del profesorado, el libro digital va a ser sólo un instrumento que conviene aceptar por imposición legal y porque aparece en la programación del centro. Pero lo realmente importante sería lograr renovar los viejos hábitos de enseñanza y aprendizaje heredados del siglo pasado -del XIX-: se imparten los mismos contenidos, utilizando la misma metodología, el mismo tipo de exámenes, los mismos deberes para casa e incluso los mismos "castigos". ¿De qué sirve la tecnología si se mantiene la misma y anticuada metodología?  Lo que parece evidente es que la implantación de los libros digitales no viene acompañada de un cambio metodológico ni curricular significativo, así que deja al profesorado a merced de hacer el ridículo ante el alumnado y las familias, como aparece en el siguiente vídeo.