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domingo, 5 de febrero de 2023

Se retrasa el juicio de los tres exaltos cargos de la Delegación

 

                INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA            

Como anunciábamos en una entrada anterior, los tres exaltos cargos de la Delegación de Educación de Sevilla implicados en un serio caso de prevaricación -delegado, jefa de ordenación educativa y jefe de personal-, iban a ser juzgados en este mes de febrero. Pero, hete aquí que la huelga indefinida de letrados de justicia ha sido ahora la causa para retrasar aún más el juicio, probablemente hasta el año que viene. Es lamentable que la justicia llegue tan tarde. Seis años han pasado, y todavía, tanto los encausados como las personas perjudicadas por su supuesta prevaricación, no han podido ver resueltas sus demandas. Y, la verdad, cuando la justicia llega tan tarde deja de ser justa.

Los graves tropelías cometidas por dichos personajes exigían una respuesta clara y contundente que devolviera la dignidad perdida a la citada delegación provincial. Asimismo, se requería un acto de ejemplaridad en los actos administrativos señalando con rigor aquellos que se apartan de sus principios básicos de transparencia, mérito y capacidad. Finalmente, los perjuicios cometidos sobre los demandantes deberían resarcirse cuanto antes. Todo ello queda, de nuevo, en agua de borrajas, a la espera de que la administración de justicia sea capaz de ejercer su importante función social, ahora tan cuestionada en este caso -y en tantos otros de claro impacto social: ERE´s, por ejemplo.

Ni los demandantes, ni los demandados, merecen este trato. Tampoco la comunidad educativa sevillana, ni la ciudadanía en general. De ahí que, debiera exigirse un adelanto de los plazos previstos y acabar de una vez con estos tristes episodios, muestra de la degradación que sufrió aquella delegación provincial por parte de aquellos que tenían como misión protegerla y prestigiarla. 

Los socialistas-cortijeros andaluces han dejado atrás un reguero de corruptelas a todos los niveles que hoy parece haber sido ya superado gracias a los nuevos inquilinos de la Junta de Andalucía. No obstante fueron tantos años -décadas- de desmanes y despropósitos que sus modos y maneras aún siguen anidando en las grietas de Torretriana esperando asomar la patita en cuanto les dejen. Así que, por el bien de todos, cuanto antes se resuelvan estos juicios pendientes mejor para todos.

¡Ea!, pa justisia los Carnavales de Cádiz. Justicia popular inmediata, sin dilaciones ni retrasos injustificados. Aquí les dejamos con un pelotaso de este año: la chirigota del Bizcocho, los "Mi alma". Candidatos fantasmas al premio de este Carnaval 2023. Geniales la presentación y los cuplés. A disfrutar que ya está aquí la cuaresma.


miércoles, 14 de diciembre de 2022

¡Por fin serán juzgados!

 

               INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA            

Ya se ha fijado fecha -febrero de 2023- para la celebración del juicio que resolverá la responsabilidad de la anterior cúpula de la dirección socialista en la Delegación de Educación de Sevilla por los lamentables hechos acaecidos hace ya varios años: la inclusión, de forma presuntamente fraudulenta, de la hija del que fuera Jefe de Inspección de dicha delegación provincial, el Sr. Alberto Moreno, en un puesto de trabajo que no le correspondía ni por méritos ni por capacidad. Vamos, lo que viene llamándose vulgarmente un enchufe en toda regla, saltándose todas las "idem". Más grave, si cabe, porque se trataba de la hija del Sr. Jefe de Inspección, o sea, de quién debía velar por la legalidad de los procesos administrativos, especialmente, de los procesos de selección y asignación de personal docente a determinados puestos específicos. Y más grave, aún, porque se trataba de la actuación en una zona educativa muy deprimida socio-económicamente, como es el barrio del Polígono Sur de la ciudad de Sevilla. Uno de los más pobres de España, no sólo de Andalucía.

En el embrollo participaron, además, como colaboradores -o cómplices- necesarios, la Jefa del Servicio de Ordenación Educativa, la Sra. Carmen Liébana (para la que la fiscalía pide pena de cárcel), el Jefe de Personal, el Sr. Luis Sanchís, y el propio Delegado Provincial de Educación, el Sr. Francisco Díaz; incluyendo, cómo no, en la lista de encausados, a la propia beneficiaria del enjuague, la Sra. Anaís Moreno, hija del susodicho Jefe de Inspección. El asunto, con ser grave, no muestra la profundidad de los comportamientos corruptos, ocultos y arbitrarios, que aquejaban a dicha delegación provincial por aquellos años. Liderado el equipo de dirección por un delegado provincial -el Sr. Díaz Morillo- que no tenía ni idea de los entresijos de la empresa que tenía entre manos, y sin la debida formación ni experiencia, abandonó en manos de un equipo directivo prepotente -y de dudosa ética profesional- la gestión de una delegación grande y compleja, quizás la mayor de Andalucía. El desastre se veía venir. Los casos de nepotismo, cazas de brujas, arbitrariedades administrativas y aprobados por decreto -esto es, por mis narices-, empezaron a surgir a cada paso. El equipo empezaba a cubrirse de gloria con el beneplácito de su delegado de educación. Y que, como hicieron los Sres. Chaves y Griñán en el caso de los ERE´s, se escudará, seguramente, en que él no sabía nada y que no se llevó dinero alguno. ¡Menudos jetas!

Todo esto empezó a fraguarse en el año 2012, cuando la Consejería nombró como Delegado Provincial al hoy encausado, y el globo fétido que fue hinchándose en los años siguientes explotó por los aires por una metedura de pata fruto de la impunidad con la que se manejaban estos personajes. El caso era pan comido: se trataba de la hija en paro de uno de ellos a la que había que "colocar" donde fuera y por encima de quien fuera. Para hacerlo se sirvieron de todo el poder que tenían y que hasta ese momento les había ido tan bien, y se saltaron todos los procedimientos legales establecidos -incluso falsificando documentos-. Primero, fue la denuncia de una docente que ocupaba un puesto por encima de la susodicha hija del Sr. Jefe de Inspección en las listas de selección para unos puestos específicos la que hizo saltar la liebre; posteriormente, el sindicato USTEA (no entendemos, o sí, por qué otros sindicatos como CCOO o FETE-UGT no se sumaron a dicha denuncia) remitió el caso a la fiscalía. Todo ello provocó el principio del fin de aquellos años de prepotencia, impunidad y descaro en la gestión educativa de la provincia de Sevilla. 

Una vez se hizo eco la prensa del caso -el diario EL MUNDO-, la Junta de Andalucía de la Sra. Susana Díaz inició un proceso de investigación interna, esto es, quiso lavar los trapos sucios en casa para silenciar el problema y que no le estallara en la cara. Tras dicha investigación "recolocaron" en la agencia IDEA al Sr. Delegado Provincial ¡premiado por hacerlo tan bien! (Por cierto, una agencia que jugó un papel lamentable en el uso arbitario de fondos públicos, como el caso de los ERE´s), pidieron la dimisión del Sr. Jefe de Inspección -que se fue de rositas- y destituyeron al resto de personajes. La beneficiaria del enchufe siguió, no obstante, ocupando la plaza que había obtenido de manera irregular. Pero la denuncia siguió para adelante, gracias a USTEA, y el próximo mes de febrero de 2023 se los juzgará en los tribunales. Tarde, pero se los juzgará.

Y se juzgará con ellos a toda una época de abusos en la gestión educativa que imprimió en Andalucía la última década del gobierno socialista andaluz (la del Sr. Griñán y la Sra. Díaz) y, especialmente, en la delegación de Sevilla. Este caso de la hija del Jefe de Inspección tan sólo fue la punta del iceberg de un sistema corrompido que venía arrastrándose desde varios años antes, como los ERE´s lo fueron del gobierno socialista en la Junta de Andalucía y que también afloró por un descuido en la mordida a un empresario hostelero.

¡Por fin serán juzgados, unos y otros! Y aunque en este embrollo educativo no se pudo tirar del hilo como en el caso de los ERE´s o de la Agencia IDEA, estos personajes, está forma zafia y cortijera de gestionar lo público, dejaron a la delegación educativa de Sevilla tan podrida que aún tardará varios años en recuperarse totalmente. Y eso que, a raíz de las destituciones y dimisiones, al curso siguiente se produjo la desbandada de muchos asesores, docentes y funcionarios de la delegación de Sevilla que dijeron ¡pies para qué os quiero!, ¡no vaya a ser que nos caiga algo de mierda encima! Casi todas las ratas abandonaron el barco, muchas con nombres y apellidos muy (re)conocidos por esos lares en aquellos años. ¡Dios los cría...!

En el siguiente vídeo tienen a uno de estos personajes, el Sr. Delegado de Educación, dando "explicaciones" a los padres y madres de un centro educativo sevillano, donde grita varias veces, ¡yo no soy un corrupto, no soy un corrupto! Juzguen ustedes, a ver qué les parece el sujeto.


jueves, 8 de diciembre de 2022

El maestro que no hacía programaciones.

 

               INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA               

Lo que vamos a relatar sucedió hace años, décadas diríamos, pero hoy, sorprendentemente, sigue siendo una historia de actualidad. En aquellos días, se había obligado al profesorado por ley -¡cómo no!- a realizar unas programaciones de aula muy detalladas. Tan detalladas que, a pesar de utilizar un tamaño de letra muy pequeño, no cabían en un folio normal, había que utilizar "sábanas" de hojas pegadas con cinta adhesiva. Cada sábana era de por sí inmanejable y acababa por deteriorarse si se abría o cerraba con frecuencia. Riesgo que no se corría porque su utilidad quedaba relegada a enseñársela al director o inspector de turno cuando viniera a pedirlas. Todos sabían que la sábana, en realidad, no servía para planificar la actividad del aula. Cada maestro/a seguía utilizando sus propios recursos y actividades, sus libros de texto o de lectura, su tiza y su pizarra, como venía haciendo antes de que la desafortunada ley le obligara a cumplimentar una programación artificiosa e incompresible que sólo le hacía perder el tiempo y la paciencia.

Y en estas que llegó al colegio un inspector de aspecto sombrío y seco. La noticia corrió por los pasillos del centro como la pólvora. Cada maestro/a sacó de su maleta la dichosa programación obligatoria: un conjunto de "sábanas" impolutas que supuestamente explicaban lo que hacían en el aula y cómo evaluaban al alumnado. El miedo se deslizó por debajo de las puertas de las clases como el viento que anuncia tormentas -o tormentos-. Todos a la espera de que el Sr. inspector abriera al azar -y sin llamar- la puerta del aula donde se produciría el temido interrogatorio.

Acongojado, a la vez que aliviado, el profesorado del centro se reunió al final de la jornada en la sala común para compartir experiencias, una vez que el severo inspector había abandonado el colegio. Sólo uno, un maestro con muchos años de experiencia y que había llegado procedente de una escuela rural, parecía satisfecho y tranquilo. Como no lo conocían mucho no se atrevían a preguntarle. Al final, tras varios gestos cómplices entre algunos de los asistentes, un joven maestro que acababa de incorporarse a la docencia tras las oposiciones, se dirigió a él:

- Mario, ¿ha entrado el inspector en tu clase?

- Sí, ¿por qué?

- Por nada, es que te veo muy tranquilo. Supongo que le habrás enseñado tu programación y estaba bien hecha, ¿no?

- Bueno, algo así.

- ¿Cómo que algo así?

- Pues eso, que al entrar en mi clase me dijo que si tenía hecha la programación...

- ¿Y? -le apremió el novato.

- Pues le dije que sí, que la tenía hecha. A continuación, me pidió que se la enseñara y le dije que no podía hacerlo.

- ¡....!

- ¡Cómo que no puede usted enseñármela!, me dijo el inspector algo nervioso. 

- ¿...?

- ¡Porque la tengo aquí!, le dije señalándome con el dedo índice la sien.

- ¡No me lo puedo creeer! ¡jajajaja! ¿Y qué hizo el inspector?

-  Se fue por donde había entrado. 

El maestro dio media vuelta y salió de la sala tan tranquilo. Los atentos profes allí congregados no salían de su asombro. Cada uno se fue a su casa anticipando al maestro un final a cual más grave. ¡Total, por no hacer una "sábana" de papel que no servía para nada! No valía la pena arriesgarse por esa tontería.

 

Final: esto es un caso real, sucedido en un colegio real de un pueblo real. Al maestro que "guardaba" sus programaciones en la cabeza no le ocurrió absolutamente nada, antes bien, su valor y popularidad crecieron en los años siguientes. El severo inspector no volvió a pasar por el centro hasta pasados unos meses y nunca se refirió a lo sucedido. Aquella ley educativa se derogó al poco tiempo. Dejaron de hacerse "sábanas" de programaciones por obligación. Al fin y al cabo, todos admitían que sólo suponían un papeleo inútil e incomprensible. Pero lo que no sabían los maestros y maestras de ese cole es que no tardarían en volver a hacer "sábanas" de programaciones con otra nueva ley educativa. Y así, una tras otra. Menos el maestro, claro. Este siguió guardándolas todas en su cabeza. Definitivamente, no aprendemos.

 

Volvemos a una intervención hilarante de Ken Robinson sobre cómo las escuelas matan la creatividad. No tiene desperdicio. ¿Existe alguna programación escrita y obligatoria por ley que lo evite? Claro que no. Porque lo más relevante que ocurre en un aula ni se ve ni se puede prever ni programar. Es el manejo de lo imprevisible, lo oculto y lo sorprendente lo que hace a un buen profesional de la docencia. En gran medida, enseñar es un arte colectivo que se hace con personas, en vez de con pinturas o madera, y no la aplicación mecánica de protocolos pseudotecnológicos. Y eso no puede plasmarse en una "sábana" ni en un hoja de cálculo o un programa informático y, mucho menos, en una ley. Educar depende de la personalidad, la formación, la experiencia y las cualidades de cada maestro, de cada maestra. Eso es lo que hay que cuidar.

 

miércoles, 22 de junio de 2022

El arte en la educación: la alternativa Blue School

 

                INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA               

Una educación como indagación de múltiples preguntas en la que las respuestas no están prefabricadas sino que son buscadas por docentes y alumnos, tanto individualmente como en grupo, y en la que se busca un equilibrio entre las enseñanzas más académicas, la inteligencia emocional y las más artísticas son las características esenciales de la denominada Blue School neoyorkina cofundada por el artista y educador Matt Goldman. 

Una educación donde el arte ocupa un lugar preponderante ofreciendo una alternativa viable a la escuela rancia y tradicional que padecemos desde hace décadas. Cuando nos parapetamos en una macedonia de excusas para no cambiar la realidad educativa que tenemos delante, y cuando los políticos educativos son incapaces de ofrecer soluciones a los fracasos reiterados actuales, lo que se ignora es que existen en la actualidad alternativas viables que construyen una educación diferente. Una educación que persigue una educación personalizada e integral, esto es, adaptada a cada alumno a la vez que respetuosa con los diferentes ámbitos que componen su personalidad -afectivos, cognitivos, físicos...-. Justo lo que se expone en cada preámbulo de nuestras leyes educativas pero que, a continuación, desaparece en su articulado.

Esto es lo que ha hecho realidad la Blue School, de ahí que les invitemos a visionar el siguiente vídeo donde Matt Goldman explica con detalle cómo funciona, por qué y qué resultados están obteniendo. Lo que queremos demostrar con ello es que no faltan ideas para cambiar la escuela rancia que tenemos, lo que falta es la voluntad de hacerlo, una actitud valiente para enfrentar los retos del s. XXI y dar una respuesta adecuada a estos tiempos. Ya está bien de continuar con una institución anclada en el s. XIX que va camino de erradicar la educación artística, la educación física, la educación emocional y la educación del pensamiento en la enseñanza formal. Un disparate.


                           

 

¡Nos han engañado!, ¡nos están engañando! ¿Que no? Vean el siguiente vídeo de Jaime Buhigas y opinen. La escuela actual es "negra". ¡Algo hay que hacer! Y se empieza acabando con ella.


                      

viernes, 17 de junio de 2022

El nefasto negocio de los libros de texto

 

                 INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA               

Nada ha sido más dañino para la profesionalidad de los docentes y para la innovación educativa como el negocio de los libros de textos escolares en nuestro país. Afirmamos rotundamente que un buen docente, ya sea maestro/a, profesor/a de secundaria o de universidad, no necesita un libro de texto para desarrollar su labor. Lo que necesita -y hoy resulta más fácil que hace unas décadas- es apoyarse en múltiples recursos y materiales documentales e instrumentales -escritos, técnicos, visuales, plásticos...- que den sentido y articulen su práctica educativa. 

Desde su eclosión con la Ley General de Educación (1970) -abandonadas las "enciclopedias" de la posguerra-, el negocio de los libros de texto y de las pesadas mochilas escolares no ha hecho más que crecer y convertirse en un monstruo que mueve millones de euros cada curso escolar. Y, encima ahora, con la "gratuidad" sostenida por los presupuestos autonómicos, se ha convertido en un negocio aún más redondo. Tanto, que a partir de los años 70 del siglo pasado algunos listos se hicieron de oro: la aparición de editoriales, periódicos, grupos de comunicación, televisiones privadas..., fue posible gracias a los enormes beneficios que dejaba un negocio que se dirigía a una inmensa población "cautiva" -tenía obligatoriamente que adquirlos- y que se renovaba cada año porque el producto tenía fecha de caducidad, como los yogures. 

Fue el negocio perfecto para unos pocos, como por ejemplo para Javier de Polanco, que comenzó creando la editorial Santillana y a partir de ahí se convirtió en el dueño de un gran grupo de comunicación (Prisa, El País...) con el que ejerció una notable influencia no sólo en la educación sino también en la política española durante décadas. Al igual ocurrió con Germán Sánchez, fundador de la Editorial Anaya que acabó participando en grupos de comunicación (Telecinco). Hoy sus propios medios los califican poco menos que de "próceres" de la educación española pero, desde nuestro punto de vista, lejos de serlo, sus negocios y su influencia en la política educativa de la nueva democracia española condenaron al profesorado a la desprofesionalización y a la mediocre formación que todavía hoy padecemos. Los docentes se convirtieron así -si alguna vez dejaron de serlo- en meros pasa-páginas del libro de turno, en comparsas de un negocio del que no recibían -ni reciben- ningún beneficio. Porque los beneficios se canalizaban para otros menesteres más turbios y poco o nada educativos. Y es que, al negocio de los libros de texto no le interesa un profesorado autónomo y bien formado. Sería su ruina. A la vez, encadenando al profesorado al libro de texto se le podía manipular mucho mejor con consignas e ideologías baratas. Y muchos docentes tan contentos porque vieron que para sobrevivir en su profesión les bastaba con acompasar tiempos y páginas y rellenar fichas y cuadernos del alumno/a. Pero eso no es educar, digámoslo claro, eso es un fraude.

Hoy día, muchos de ellos entrarían en pánico si ahora se les ordenara que prescindieran de los libros de texto. Y muchos padres y madres también. Y los políticos empezarían a sudar. Es lo que tienen los procesos alienadores, que los "esclavos" no se dan cuenta de que lo son. Siguen necesitando la supuesta "seguridad" y "rigor" que les dan los libros de texto. Pero, en general, dichos libros, además de ser un dispendio anual que podría utilizarse en otras inversiones más necesarias, adolecen de dos graves problemas: en primer lugar, no se adaptan a la diversidad de contextos de aula y mucho menos a la diversidad de ritmos y capacidades de aprendizaje del alumnado; y en segundo lugar, dejan mucho que desear en cuanto a calidad, selección y secuenciación de contenidos. Porque están confeccionados por empresas cuyo objetivo primordial es "vender" y ganar dinero, no lo olviden, y necesitan rentabilizarlos con una buena relación coste-beneficio y buena apariencia. Para ello, además, utilizan muchos ardides -no sólo comerciales- para crear dependencia en los "clientes" y "nichos" de mercado. (Vean si no esta noticia de humor de El Mundo Today). De la misma forma que muchos recursos y aplicaciones web están pensados sólo para generar dependencia y no para generar conocimiento y aprendizaje autónomo.

Y ahora -pasa cada vez que se aprueba una nueva ley educativa- unos y otros tratan de controlar sus contenidos y todos andan descontentos -hasta la exministra Celaá se escandaliza porque no le gustan los que están apareciendo-. Menuda jeta. Eso sí, las editoriales se frotan las manos con cada reforma educativa: nuevos libros, más negocio, más beneficios. Pero siempre han debido ser contemplados como lo que son, instrumentos de empresas y de gobiernos para introducir consignas, ideologías, mitologías históricas, mensajes y valores que poco o nada tienen que ver con el conocimiento contrastado, la información veraz y el aprendizaje crítico y autónomo. Y de camino, a ganar dinero a costa de una ciudadanía ajena al negocio.

Un profesorado alienado, que deposita su responsabilidad como docente en el libro de texto como recurso exclusivo o principal de su enseñanza y no en su propia formación, es un profesorado "esclavo", con baja o ninguna autoestima y, en consecuencia, incapaz de hacer valer su propia dignidad profesional. No es dueño de sus decisiones como docente sino que se convierte en un instrumento de "otros" -editoriales, gobiernos, iglesias...- para transmitir contenidos que le son dictados desde fuera de la escuela, y a eso se le puede llamar cualquier cosa -adoctrinamiento, sumisión, engaño...- pero, desde luego, no es EDUCACIÓN.

En consecuencia, y sí, correcto, lo que habría es que acabar con el negocio de los libros de texto en nuestro país. Ahora lo tenemos a huevo en pleno s. XXI con las posibilidades infinitas que nos brindan los recursos audiovisuales, tecnológicos, bibliotecas reales y virtuales, etc... Hasta la legislación lo permite (Instrucción 3ª), eso sí, con la boca chica. Porque no basta con hacerlos gratuitos y que duren varios años hasta que se pudren, hay que incentivar -y pagar- al profesorado que elabora su propio material curricular. Así que, en buena parte, todo depende del profesorado. Si este desastre tiene alguna solución sólo vendrá de la mano de un nuevo profesorado bien formado, bien pagado y dignificado personal y socialmente, que no necesite acudir a un libro de texto, sino que sea capaz de crear sus propios materiales curriculares, lo que de paso ahorraría un montón de millones de euros a las arcas públicas y a los bolsillos de las familias. ¡Casi ná! 

Por cierto, ¿esto sería un propuesta de izquierdas o de derechas? En la campaña electoral andaluza no hemos escuchado ni a unos ni a otros decir ni pío de los graves problemas educativos que tenemos, sólo tonterías. Una pena.

Les dejamos con la experiencia de una escuela Waldorf en Euskadi que no utiliza libros de texto. Un horror para algunos, qué le vamos a hacer. Pero para nosotros, una luz en medio de la oscuridad que nos rodea.


                        

miércoles, 8 de junio de 2022

La fuerza de la Música y de la Poesía

 

                 INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA                 

Hoy no vamos a contarles nada. Sólo vamos a rogarles que dediquen quince minutos a ver el siguiente vídeo donde el cantante y compositor uruguayo Jorge Drexler imparte una charla TED sobre "Poesía, Música e Identidad". Si después de verlo entienden el poder que tienen las artes en el alma humana y, en consecuencia, el papel crucial que pueden jugar en la educación de las nuevas generaciones es que no todo está perdido. Que lo disfruten.


                           

 

Si, además, han notado que la "transversalidad" curricular es una estupidez porque toda buena enseñanza es compleja per se, entonces, entenderán también lo erróneo del discurso simplista que nos quieren vender de las "instrumentales" como garantía del éxito educativo. Son, justamente, esas áreas instrumentales las que deberían ser "transversales" a un currículo organizado por áreas temáticas en la enseñanza obligatoria, y no al revés. Porque la mejor forma de aprender a usar un martillo -instrumento- es utilizarlo para construir algo que nos desafíe o para resolver un problema que se nos presente, y si es en equipo, mejor. Pues eso.

 

domingo, 8 de mayo de 2022

¿Cuándo se jodió todo?

 

                    INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                    

¿Cuándo se nos jodió todo esto? ¿En qué momento nos metieron en un callejón sin salida? ¿Cuándo se evaporaron los sueños de conseguir una educación de calidad en nuestro país? Seguramente, como ocurre con muchos de los acontecimientos importantes que marcan nuestras vidas, no nos dimos cuenta, ni tampoco pudimos adivinar sus graves consecuencias mientras aún estábamos a tiempo de evitarlas. Es difícil marcar una línea clara de la historia, un minuto clave, una metedura de pata crucial donde se empezó a torcer todo. Porque, en ocasiones, suelen ser detalles nimios los que marcan un punto de inflexión o, peor, uno de no retorno. Los errores en política educativa han sido numerosos a lo largo de estas cuatro décadas, es difícil elegir alguno como esencial. Pero si queremos determinar el momento en que se jodió todo esto, si bien muchos culparían a la LOGSE (1990) del PSOE como el punto de inicio, somos de la opinión de que el desastre se fraguó cinco años antes, en 1985, con la promulgación de la primera ley orgánica educativa socialista, la LODE -Ley Orgánica del Derecho a la Educación-. Para muchos, una ley que pasa desapercibida y que no suele ser criticada, pero para nosotros fue la ley que señaló el callejón sin salida en el que hoy nos encontramos.

Seguramente, las sucesivas mayorías absolutas obtenidas por el PSOE de Felipe González a partir de 1982 tuvieron mucho que ver con la "patrimonialización" de la Educación que hizo -como con tantas otras cosas- el nuevo partido gobernante. En vez de propiciar amplios consensos, el PSOE se emborrachó de poder tras el fallido intento de golpe de estado de 1981 y, justo al contrario del lema que presidió su campaña electoral, aquello de "por el cambio" que haría que a España no la conocería ni la madre que la parió -expresión muy andaluza, como lo era el grupo de socialistas de la "tortilla" que se encaramó a la pomada a partir de entonces-, quisieron entender de todo cuando eran unos recién llegados que no volvían de ningún sitio interesante y, en vez de promover un debate serio y con futuro para cambiar España, el PSOE se dedicó a una labor de maquillaje -socialdemocracia lo llamaron- que, en esencia, no rompió con el pasado franquista sino que repitió los mismos errores del sistema educativo anterior.

Efectivamente, cambiaron las apariencias -la estructura y organización del sistema- pero el programa educativo continuó siendo en puridad el mismo de la Ley General  Educación de 1970, -última ley educativa franquista- aquella que instauró la EGB y el BUP. Se emborracharon de poder y perdieron el norte, olvidaron su responsabilidad histórica -primera vez que la izquierda se instalaba en el gobierno desde la II República- y nos vendieron a todos una moto averiada gracias a una política trufada de prepotencia, vanidad e ignorancia. Algo parecido a lo que ha sucedido con Podemos y Pedro Sánchez, en menos años, eso sí. Está claro que la inteligencia mengua con las generaciones.

Porque la LODE -el PSOE- renunció, ya en 1985, a la configuración de un sistema educativo moderno, laico, público y de calidad. Desarrollando, supuestamente, el artº 27 de la Constitución de 1978, mantuvo la política de conciertos educativos con la enseñanza privada -mayoritariamente religiosa-, mantuvo el Concordato con el Vaticano y no blindó la inversión en el sistema educativo público, entre otras muchas cuentas pendientes (formación profesorado, editoriales de libros de texto, jerarquización de los centros docentes, anulación de los claustros, etc.). No sabemos bien a cambio de qué, además de mantenerse en el poder, pero puso en envidencia que los "jóvenes" gobernantes no creían en la educación pública; bien por ignorancia, cobardía política o complicidad con los poderes fácticos heredados de la dictadura, no apostaron por acabar con el sistema educativo franquista sino por una tibia actualización consistente en medidas meramente decorativas, tecnocráticas en su peor sentido. En esta, su primera ley educativa, los socialistas siguieron al dedillo la célebre sentencia de Lampedusa: cambia algo para que todo siga igual. Verdaderamente, nunca unas mayorías absolutas sirvieron para tan poco a la hora de acometer una modernización de la educación en nuestro país. Y se jodió el futuro porque se perdió el rumbo.

Paradójicamente, la derecha política y los restos de la herencia envenenada del franquismo nunca agradecieron al PSOE el trabajo sucio realizado, sino que, para colmo, se sintieron ofendiditos y aceptaron el tonto envite que les vendieron los socialistas de que la educación, por fin, era patrimonio suyo, de la "izquierda", del PSOE para ser precisos. Pero ¿qué izquierda era, es, el PSOE? ¡Virgen Santa! Si le habían hecho el juego a los sectores más inmovilistas y rancios -iglesia católica incluida- al silenciar el clamor de los sectores educativos más renovadores y controlar a los sindicatos y movimientos pedagógicos para que no se echaran a la calle, cosa que le hubiera costado un enorme esfuerzo conseguir a la derecha en aquellos primeros años de la década de los 80. (Por cierto, un trabajito que repitieron, también con éxito, con la reconversión industrial y con la entrada en la OTAN). 

De este modo, gracias a la LODE, se mantuvo el circuito de la enseñanza privada concertada, esto es, financiada con fondos públicos (una antigualla que no existía ni siquiera entonces en los países de nuestro entorno), se mantuvieron los privilegios de la iglesia católica y de la enseñanza religiosa incluso en los centros públicos y en el currículo, y no se blindó ni se mantuvo un nivel de inversión educativa acorde con los desafíos a los que se enfrentaba un sistema educativo público obsoleto, mal dotado, con deficiencias estructurales en edificaciones, equipamientos y profesorado, entre otras tantas cosas. En fin, la LODE socialista de 1985 fue la primera ley educativa de la democracia en la que se enterraron las ilusiones largamente esperadas tras la dictadura. Nos encaminábamos sin saberlo a un pimpampum estéril donde la "izquierda" se "apoderó" de la educación..., sí, pero para hacerle el juego a la derecha. Una torpeza política difícil de superar. ¡Bien por el PSOE y por Felipe González, al que algunos echan de menos a la vista del desastre Sánchez!

Los optimistas suelen comparar entre lo que era el sistema educativo de entonces y lo que es hoy y se ufanan de lo que hemos avanzado (?), pero los pesimistas comparamos lo que era el sistema educativo de entonces y lo que pudo haber sido hoy si se hubieran tomado las decisiones adecuadas. Sí, como decimos muchas veces, quizás lo que hacemos aquí sea sólo un ejercicio de melancolía, pero cuando llevamos años estrellados en un callejón sin salida, en un día de la marmota eterno, rodeados de incompetentes e incapaces, sólo queda volver la vista atrás para andar el camino que debimos haber tomado hace décadas y recuperar, así, la ilusión y las ganas de mejorar la educación en nuestro país. No hay otro camino.

Y para nostalgia de lo que pudo ser, abajo les dejamos el vídeo de la "victoria" de la izquierda, del PSOE, en 1982. Pocos podían pensar entonces lo evanescentes que serían las ilusiones puestas en ella.


                   

lunes, 25 de abril de 2022

Cuando el profesorado no quiere ejercer su libertad

 

                  INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA                 

¡Vivan las cadenas! A veces, muchas veces, los docentes no desean ejercer su derecho a la libertad de cátedra, o se escudan tras vanas excusas para no hacerlo valer. En una interesante entrevista realizada al profesor de literatura del IES Gustavo Adolfo Bécquer de Sevilla, Manuel García, este afirmaba que "en mis clases siempre he usado todo tipo de textos de primer nivel, nunca cojo las tontadas que nos mandan desde arriba (...) la mayoría de los docentes no quieren utilizar su libertad". Una realidad constatable en cualquier centro pero, ¿por qué se produce esta renuncia?: ¿desinterés?, ¿mala formación?, ¿baja autoestima profesional?, ¿comodidad?

La pregunta no tiene una respuesta única ni sencilla. Lo cierto es que muchos docentes se limitan a desarrollar un trabajo rutinario en sus clases, sin interés ni ilusión, atentos únicamente a los preceptos legales y burocráticos que se prescriben desde arriba -MEC, CCAA, delegación, inspección-. Aunque resulta curioso que esto suceda en un sistema educativo que no posee controles de calidad efectivos, y que permite la coexistencia de profesorado inquieto, responsable y bien formado junto con otro porcentaje de profesorado "funcionario" en su peor sentido, limitado a "fichar" y cumplimentar "papeles" con tal de no tener problemas. Y esto ocurre, pues, en un sistema en el que existe un amplio margen de actuación docente más allá de lo prescrito. Entonces, ¿por qué no ejercen muchos docentes su libertad de enseñar de acuerdo a su formación y sus convicciones? ¿Por qué no asumen su responsabilidad profesional?

La vocación, la buena formación, la honestidad profesional y el compromiso con el alumnado, son las claves que hacen de la enseñanza un acto único, artístico, capaz de remover conciencias y mejorar la educación de los jóvenes. Pero, al contrario que un médico o un arquitecto o un sociólogo -que no acude al BOE o al BOJA para saber cómo debe desarrollar sus prácticas-, un docente está sometido a un ingente caudal de legislación y normas que le ordenan qué debe enseñar, cuándo debe hacerlo, cómo hacerlo y cómo evaluarlo. De tal forma, que muchos no sabrían qué hacer si se les diera la posibilidad de decidir por sí mismos qué, cuándo y cómo enseñar. Este complejo proceso de alienación profesional programada -que no casual- es consecuencia de dos procesos bien conocidos: la "desprofesionalización" y la “intensificación" de la labor docente. Esto supone, por un lado, suplantar las decisiones profesionales del profesorado por otras tomadas en instancias -políticas- que poco tienen que ver con las prácticas educativas (desprofesionalización, A. Hargreaves) y, por otro, aumentar paulatinamente la exigencia de tareas (nuevas demandas, burocracia…) que se le hacen a los docentes sin mejorar sus condiciones laborales ni formativas, condenándolos al fracaso, al agotamiento o al abandono (intensificación, M. Apple). 

En nuestro país, estos dos procesos -desprofesionalización e intensificación del trabajo docente- han sido promovidos, desde hace décadas, tanto por gobiernos del PSOE como del PP, siendo la verdadera prueba del algodón de que ambos partidos tienen mucho más en común que diferencias, si bien mantienen relatos de apariencia empeñados en hacernos creer que son distintos. No lo son. De ahí que se entienda aún menos la utilización partidista de la educación en nuestro país cuando, en esencia, ambos defienden el mismo modelo y programa político en materia educativa. No es, pues, casual que ambos hayan demostrado -otro factor común- la misma despreocupación por la formación del profesorado -ya que no se requiere profesorado crítico ni bien formado sino obediente y desmovilizado-, el mismo interés por aumentar el trabajo burocrático y la inclusión de nuevas exigencias curriculares sin mejorar las condiciones laborales, o la misma pobre financiación de cada una de sus leyes educativas. 

Por tanto, lo asombroso es que todavía existan docentes, como Manuel García, que sean capaces de luchar contra estos dos procesos alienadores y ejerzan su libertad de decisión como docentes, es decir, sean verdaderos profesionales de la educación a la hora de diseñar y desarrollar el currículo que van a trabajar en sus clases. Porque, aunque la presión que se ejerce sobre los docentes es grande para que se muestren “obedientes” y pasivos, algunos siguen considerando que su función social es lo suficientemente importante como para mejorar su formación, mantener una actitud comprometida con la educación de los jóvenes, eludir la intensificación burocrática y sortear la estupidez de una legislación que en gran medida es mejor ignorar o bordear hasta donde se pueda. 

A pesar de todo, hablamos de un colectivo que es ciertamente minoritario tras la cantidad de años que nuestra clase política lleva desprofesionalizando al profesorado de todas las etapas educativas: mal formados, ignorados, poco respetados, nada dignificados, quemados, desilusionados… Y es que el sistema educativo ha entrado hace años en un proceso de degradación que parece irreversible. Y si no, vean cómo está la situación en el siguiente vídeo de José Mota. 


lunes, 10 de enero de 2022

Vuelta a clase en el pico de la sexta ola

 

                   INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA                  

De nuevo será sobre las espaldas -y la  salud- de los docentes donde se descargarán los riesgos de la vuelta a clase en este comienzo de año 2022. La única medida que ha previsto la consejería de educación andaluza ha sido la de "agilizar" las sustituciones de los docentes que contraigan el covid-19 en los centros para que el alumnado no pierda clases, aunque parece que no importa tanto que se puedan perder profesores enfermos en las UCI. Dan por hecho, pues, que serán los docentes los que asumirán el mayor peligro. ¿A cambio de qué? De ná. Y todo ello a sabiendas de que el 50% de los docentes andaluces aún no ha recibido la tercera dosis de la vacuna. Otras CCAA, por el contrario, han optado por realizar cribados en el alumnado con pruebas de antígenos gratuitas con el fin de que permanezcan en sus casas aunque no presenten síntomas, pero no se ha hecho así en Andalucía. Y justo cuando atravesamos el pico más alto de esta sexta ola "ómicron" la consejería se cruza de brazos. No parece que nuestras autoridades educativas y sanitarias se enteren, por una vez, que prevenir es mejor que curar después de seis olas, seis, del covid-19. Es para hacérselo mirar lo de estos incompetentes. 

Se puede argumentar que es que no hay dinero para tanto test, pero parece que es falso. De los fondos extraordinarios librados y enviados por el gobierno central a las CCAA durante los años 2020 y 2021 han sobrado 3.000 millones de €, así que alguien debería dar una explicación convincente para optar, de nuevo, por la versión barata de ahorrárselos a cambio de que la ciudadanía -entre ellos los docentes- los sufraguen con sus propios recursos.

¿Y qué dicen los sindicatos del profesorado sobre todo esto? Pues, curiosamente, poca cosa. Alimentan la estrategia de la rapidez en la sustitución de los docentes contagiados -como si se hubieran convertido de pronto en sindicatos de estudiantes- y poco más. Sólo CSIF ha demandado, además, la aplicación de test masivos entre docentes y alumnado, así como la adquisición de purificadores de aire y medidores de CO2 en las aulas. Como podemos observar, un paisaje desolador en la defensa del profesorado de quienes dicen ser sus "representantes". Justo lo contrario de lo que pasa en otros países cercanos, como la huelga de profesores convocada por los sindicatos franceses, con motivo de las malas condiciones y protocolos contra el Covid-19 implantados en las aulas. ¡Qué envidia!

¿Cuántos docentes caerán enfermos en esta sexta ola por una vuelta al cole de alto riesgo? No lo sabemos, pero sería dramático que, por causa de una administración educativa que siempre va diez pasos por detrás del virus y que sólo confía en la novedosa estrategia aquella de "virgencita, que nos quedemos como estamos", algunos lo hicieran gravemente o, incluso, fallecieran. ¡Y eso que, por lo visto, pertenecemos al Primer Mundo y disponemos del "mejor sistema sanitario posible"! Pues nada, sigan comprándole la moto a estos impresentables, a ver si arranca. 

Mientras tanto, le recomendaríamos a los docentes mayores de 55 años, o con enfermedad previa de riesgo, y que no hubieran recibido aún la tercera dosis de la vacuna, que se abstuvieran de asistir a su puesto de trabajo pidiendo la baja médica ante cualquier mínimo síntoma, ya que la consejería los sigue ignorando. Y que no se preocupen por sus alumnos porque ¡serán sustituidos rápidamente... por teléfono! Ooooooooohhhh, es que los tiempos adelantan una barbaridad.

Vistos los consejeros de educación que hemos padecido en el pasado, así como la incompetencia del actual, les recomendamos el siguiente vídeo sobre el nombramiento de un verdadero "consejero marxista" en el reino de Freedonia. Demasiado parecido a la realidad surrealista que vivimos, pero mucho más gracioso.


                        

viernes, 31 de diciembre de 2021

¡Feliz 2022! El que no se contenta es porque no quiere

 

                   INCOMPETENCIA GENERAL                  

Lo sentimos. No encontramos ni un sólo indicio de que la incompetencia en materia educativa vaya a disminuir el año que viene. 2022 no anuncia nada nuevo. Nuestros políticos son los mismos e igual de inútiles. La Educación sigue sin ser un asunto de Estado. A nadie parece preocuparle. ¿Estaremos equivocados y, realmente, da igual lo que se haga con el sistema educativo? ¿Podemos deteriorarlo aún más y nadie levantará su mano ni introducirá su voto para que podamos parar este desastre? Seguramente.

Pero, ¿quá más da? No estamos aquí sino como testigos incómodos de una realidad que nos importa, da igual el efecto inmediato o mediato que tenga. Probablemente, tal y como está la cosa, no veremos resultados positivos a corto plazo, ni siquiera "brotes verdes". Incluso la próxima generación de españolitos tampoco lo vea. Pero es que no sabemos hacer otra cosa que seguir insistiendo, por pocos que seamos, en que la Educación es crucial para la vida, la cultura y el progreso de una sociedad. Ilusos. Quizás, como decía el emperador Adriano en sus memorias, tener razón demasiado pronto es igual que equivocarse. 

Aún así, creemos que es posible. Creemos que algún día, sí, algún día, los políticos incompetentes serán sustituidos por personas honestas y capaces de revertir tanto daño hecho sobre nuestros jóvenes, sobre generaciones enteras. Si es que antes no nos vamos todos al carajo por una guerra, un bicho asesino o cualquier otra calamidad desconocida aún. Pero, en fin, no nos pongamos pesimistas. Esperemos lo mejor y preparémonos para lo peor. Un buen consejo vital. 

Así que, les seguiremos atendiendo el año que viene. Mientras, sean felices y disfruten todo lo que puedan; y demos todo el porculo posible a los ineptos que nos (des)gobiernan. Eso sí, sin perder el humor y la sonrisa. Aunque a algunos el humor no les haga ni puñetera gracia. Hasta el año que viene

                          

                          

sábado, 11 de diciembre de 2021

Cada vez somos más tontos: el efecto Flynn negativo

 

                   INCOMPETENCIA COLECTIVA                  

No sabemos si la inteligencia es una constante universal como afirman algunos pesimistas. Esto supondría que cuantos más habitantes seamos en el planeta cada vez seremos más tontos, individualmente considerados, ya que la cantidad de inteligencia se mantendría constante. Pero, la verdad es que la realidad de los últimos cincuenta años parece demostrarlo, por desgracia. El mal parece extenderse con carácter general -sólo basta echar una ojeda al mundo- pero, si lo aplicamos al caso de nuestro país, podría ser aún peor si considerásemos que dicha constante de inteligencia nunca fuese aquí muy elevada. Sólo hay que mirar a nuestra clase política para comprobarlo. Incluso podemos remontarnos hasta los Reyes Católicos para mostrar una tendencia que no ha dejado de acompañar nuestro fracaso colectivo. 

Por otra parte, sostiene el filósofo José A. Marina, en su ensayo titulado la Inteligencia Fracasada: Teoría y Práctica de la Estupidez (Ed. Anagrama, 2004), que las organizaciones o instituciones también pueden actuar de manera inteligente o estúpida, por más que algunos de sus miembros no carezcan de cierto nivel intelectual. Porque, lo esencial es cómo se comportan, esto es, cómo plasman -o no- sus supuestas capacidades en comportamientos concretos. Y algo de esto nos debe estar pasando como sociedad. Las pruebas las tenemos ante nuestras narices pero no siempre somos capaces de verlas. Veamos. Nunca hemos tenido más oferta televisiva y audiovisual que ahora y, a la vez, tampoco nunca la hemos tenido tan mala, falsa y perniciosa. Nunca hemos tenido una ventana abierta al mundo como internet o las redes sociales y, sin embargo, nunca hemos estado tan orientados a la vanidad, la confusión y la inmundicia. Nunca hemos dispuesto de tanta información y, sin embargo, nunca hemos estado más a merced de las mentiras, las manipulaciones y los iluminados. En fin, nunca hemos tenido a nuestra disposición tantas copas de balón bien colmadas de ginebra exótica y tan poco cerebro para estimularlo. 

Diversos estudios vienen mostrando que, sobre todo a partir de 1975, se está produciendo un descenso acusado de la inteligencia de nuestros jóvenes. Un declive que cuantifican en al menos 7 puntos de CI por generación. Efecto Flynn negativo lo llaman. A este paso, el futuro próximo estará plagado de imbéciles. Una tendencia que no hace falta demostrar con tantas investigaciones; bástenos recordar cualquier reunión de una comunidad de vecinos o de un claustro de profesores o de las sesiones de evaluación final de un instituto. Y ante esta evidencia, que todo el mundo calla, nuestro sistema educativo, en vez de contrarrestar el anunciado naufragio intelectual, ha optado por ayudar al aumento de la estupidez y la ignorancia. Ahora es cuando podemos entender las medidas que esta enésima reforma educativa socialista -la LOMLOE- quiere implantar: bajar, aún más, los niveles de exigencia, crear una ESO para bobos y un Bachillerato -el General- para torpes. Y no tardarán en implantar la universidad para cortitos -de capacidad y de ganas- donde un grado podrá durar diez años aunque, por supuesto, será gratuito para que el personal no abandone y se mantenga entretenido. Y es que, todas estas medidas son impescindibles para dar la bienvenida a un futuro plagado de torpes, tontos y vagos. Y no es que nuestros políticos sean, a su vez, torpes, tontos y vagos, que también -ya que proceden de dicha generación-, sino que, como consecuencia de su naturaleza representativa y de su alta misión social, concedida por nosotros mismos, todo sea dicho, se ocupan de preparar el escenario adecuado para acoger la gran ópera bufa mundial: una Nueva Educación del s. XXI capaz de construir una sociedad de idiotas, esto es, el advenimiento de la Idiocracia, el llamado Apocalipsis Idiota.

Y mientras el dinero y los poderes se frotan las manos de alegría, la gente -como les gusta llamar al pueblo a los pijos de izquierdas y de derechas- mantenida en la ignorancia, queda a merced del miedo de turno, acojonada: cuando no es un bicho es una crisis energética, o financiera, o bélica o alienígena. ¡Qué mas da! Y es que, miedo e ignorancia son los ingredientes esenciales para manipular a la gente, al pueblo de toda la vida, desde el inicio de las civilizaciones hasta nuestros días. Como afirmaba A. N. Chomsky, "la calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores". Y a esta técnica burda de manipulación social, implementada a través del sistema educativo, se ha sumado fervorosamente la nueva izquierda social-comunista de nuestro país. Un sindiós.

Para terminar, les dejamos con una muestra de cómo la estupidez pueda anidar en cualquiera cuando lo que se cultiva es la mediocridad y la estupidez en vez del pensamiento crítico y creativo. El iNá. Sonrían, por favor, porque la carita sonriente y bobalicona será el emblema de la sociedad del futuro.


                      

miércoles, 24 de noviembre de 2021

La Muerte en las Artes

"A oscuras está el mundo, y escucha su porción: el sordo movimiento profundo de la mar; o su totalidad: el universo que finge en las alturas claras luces".

(Noche. Francisco Brines. Antología Poética. Ed. Alianza, 2020)


                      INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA                     

Con el fin de contribuir al derribo de la imbecilidad norteamericana de Halloween, así como acabar con las representaciones bobaliconas de calabazas y disfraces de zombies, propios de películas de terror de serie B, que se extienden por nuestro país, hablar de la muerte también supone ampliar nuestros conocimientos sobre las Artes y la Cultura en general. Por ejemplo, de cómo la pintura o la música, a lo largo de la historia, la han venido representando e interpretando. Ahí van algunas muestras nada bobaliconas.

Por votación realizada por los lectores de la página de JotDown, ésta de más abajo sería la pintura -por cierto, desaparecida, de ahí que sólo nos quede su fotografía- que mejor la representa: Cementerio de Monasterio en la nieve, de Caspar David Friedrich.

Y, en segundo lugar, Las Edades y la Muerte, de Hans Baldung, obra que puede admirarse en nuestro Museo del Prado:

        
 
Aunque, bien es verdad, hay otros muchos ejemplos que, a pesar de no ser los más votados en esta lista, podemos considerarlos como excelentes representaciones pictóricas de distintas formas de ver la Muerte. Ahí están, por ejemplo, Muerte y Vida de Gustav Klimt o La Muerte en un caballo pálido del grabador Gustavo Doré.
 
 
 
Por lo que respecta a la música, y haciendo referencia de nuevo a la votación realizada en la página de JotDown, la canción que mejor representaría a la muerte vendría de la mano del heavy metal -cómo no- concretamente del grupo Metallica, y sería su canción titulada Fade to Black (algo así como Fundido a Negro):

                         

En segundo lugar estaría la canción de Eric Clapton "Tears in Heaven" (Lágrimas en el Cielo), compuesta a la memoria de su hijo fallecido a la edad de cuatro años:

 

                          

También existen otras canciones que pueden resultarles atractivas, como la del grupo Queen, Another One Bites the Dust (algo así como Otro que Muerde el Polvo), o Frank Sinatra con su I´m Gonna Live Until I Die (Voy a vivir hasta que muera) haciendo bueno el aforismo del sacerdote jesuíta Xavier Albó de que "más vale morir viviendo que vivir muriendo".

Por lo que respecta a la representación de la muerte en la música clásica, que también tiene sus seguidores, podríamos destacar un conjunto de obras, entre las que destacaríamos aquí dos por los consabidos problemas de espacio: el motete de Cristóbal de Morales titulado Parce Mihi Domine (Perdóname Señor).


                          

 O también, la pieza In Paradisum, del Requiem de Gabriel Fauré,

 

                      

 

Válgannos estos pocos ejemplos para contrarrestar la estupidización de la muerte representada por esas fiestas infantiloides que importamos de culturas, además, ajenas a la nuestra, sin tomarnos un minuto siquiera para pararnos a pensar y, a continuación, erradicarlas para siempre de nuestro repertorio de ocio y, de paso, de las escuelas e institutos de nuestro país. ¡Muerte a Halloween! y, de paso, también a la imbecilidad comercial norteamericana del Black Friday.


lunes, 8 de noviembre de 2021

La Era Halloween

"No nos faltan recursos; nos falta saber si las aves volverán del sur cuando las llamemos"

(Tiempo variable. Carlos de Oliveira. Entre dos memorias. Ed. Calambur, 2009)


                     INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                    

Hace años que Halloween entró en los centros escolares españoles con la bendición de profes y familias. Niños y jóvenes encantados -nunca mejor dicho- con celebrar otra fiesta más. Como si no tuviéramos ya bastantes: navidades, carnavales, semanas santas, ferias miles, romerías, patronos y fiestas de guardar. Cuando acabamos de salir de una, ya estamos preparando la siguiente. En muchas ciudades y pueblos, por ejemplo, YA es Navidad... hace tiempo. En el pasado, sólo el Corte Inglés, con sus campañas de consumo, se adelantaba a principios de diciembre con el clásico "Ya es Navidad en el Corte Inglés". Sin embargo, en los tiempos que corren, el Corte Inglés se ha quedado obsoleto. El alcalde socialista de Vigo -algo pasado de rosca-, anuncia, por todo lo alto, la iluminación de las fiestas navideñas, ¡a principios de agosto! Y en estas fechas de principios de noviembre, pueblos y ciudades se apresuran inaugurar la iluminación navideña. Una carrera hacia la estupidez, no sólo para estimular el consumo, sino para lanzar botes de humo sobre una realidad cada vez más sombría: paro, pandemia, apagones, falta de suministros...

Uno creería que el personal no se va a tragar tanta impostura, tanta mentira, pero parece que grandes capas de la población hacen suya esta especie de "huida hacia delante" para negar/escapar de la realidad. Las escuelas -y centros educativos en general- no resisten tampoco la marea, sino que se apuntan antes que nadie a instaurar fiestas y celebraciones que distraigan a profes, jóvenes y familias de sus "deberes". Unos "deberes" tan aburridos -enseñar, aprender, criar, educar...- que han de estar acompañados permanentemente de promesas lúdicas. Así que, como nuestras propias celebraciones no nos bastan, importamos otras extrañas y las hacemos propias en un ejercicio acrítico, imprudente y bobalicón. Halloween sin ir más lejos. Una fiesta anglosajona, más bien norteamericana, y poco extendida en el resto del mundo -incluso, en Australia y Nueva Zelanda no se celebra apenas-, los españoles la hacemos rápidamente nuestra sin pararnos a pensar siquiera. Porque de eso se trata, de pensar lo menos posible.

Porque si pensáramos algo, -creemos que, cuando menos, el profesorado debería hacerlo más a menudo- seguro que pondríamos muchos reparos a embarcar a tanto chiquillo y adolescente en una celebración tan idiota y alejada de nuestras costumbres y tradiciones mediterráneas. Y puestos a importar costumbres y tradiciones festivas de otras culturas -lo que ya sería de por sí una tontería en los tiempos que corren- para negar u olvidar las nuestras, qué menos que echar una ojeada más detenida a nuestro alrededor. Por ejemplo, en relación al Día de Difuntos, que en nuestra cultura está dedicado a rememorar con nostalgia a los que ya no están, a nuestros familiares y amigos ya desaparecidos, podríamos importar la forma en la que los mexicanos lo celebran. Sí, para ellos es una fiesta, pero una fiesta anclada en el recuerdo a sus muertos, y mucho más cercana a la nuestra que la bobalicona y comercial Halloween estadounidense.

Que nuestras escuelas e institutos deberían tener un papel, al menos, no seguidista de tanta tontería americana a nosotros nos parece lo mínimo a exigir, pero es evidente, que clamamos en este desierto consumista sólo al alcance de unos pocos. Afortunadamente, otros países cercanos, como Italia, Portugal o Francia no han caído de manera tan generalizada en esta estupidez. Otro motivo de envidia cultural que evidencia el buen criterio y la importancia que conceden a sus propias tradiciones y celebraciones.

En los tiempos que corren, en esta sociedad española infatilizada que sufrimos, en esta educación devualuada e insulsa que "disfrutamos", en esta Era de Halloween que padecemos -verdadero monumento a la imbecilidad-, no tiene cabida la muerte, ni la reflexión sobre ella, ni sobre los que nos abandonaron, ni sobre que nos segará a todos tarde o temprano. Una reflexión que debería tener también su lugar en el proceso educativo, como una de las más importantes cuestiones que afectan al ser humano, si no la que más. A cambio, lo que nos proponen es pensar lo menos posible en ella, negarla cuando nos rodea y olvidarla cuanto antes si la vemos. Eso sí, nos encantan las "películas de miedo", cada joven asiste a miles de asesinatos y muertes violentas a lo largo de su vida, pero somos incapaces de pensar un solo minuto sobre la muerte en serio. Como si así, negándola y celebrando fiestas, la ahuyentáramos de nuestras vidas. ¡Qué solemne idiotez! Nada, ¡viva Halloween!

Para contrarrestar toda esta bobada de calabazas y disfraces, les dejamos con una maravillosa canción sobre la muerte, "Mañana", intepretada por Silvia Pérez Cruz, con letra de Ana María Moix. Que la disfruten como adultos que somos.


                     

Y, desde la tradición mexicana, les dejamos con "Son de Difuntos", a cargo de la gran Lila Downs. Inigualable. Atención a la letra. 


                    

 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Adoctrinar no es educar

El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo pensar por sí mismos. El otro concepto de la Educación es adoctrinamiento. A. Noam Chomsky


                    INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                  

Para muchas personas, para muchos docentes, no está muy claro que educar no sea, en cierto modo, adoctrinar. Incluso bastantes de ellos consideran que educar ES adoctrinar. Por ejemplo, nuestros políticos educativos y no pocos de los titulares de la enseñanza pública y, sobre todo, de la concertada y privada. Si no, no se entiende que sigan creyendo que a base de leyes y decretos, de "mandamientos" y reglas, de consignas, moldearán las vidas y el pensamiento del personal. Si eso fuera tan simple aún seguiríamos viviendo en el medievo o en el franquismo, por citar algo más cercano a nosotros. O, desde un punto de vista más personal, los que estudiamos en colegios de curas seguiríamos "comulgando" con ruedas de molino. Y no es así, afortunadamente. Lo curioso de cómo cambia el pensamiento, de su evolución, es que no se puede teledirigir totalmente mediante normas, códigos y leyes escritas. Por el contrario, sigue siempre un proceso imprevisible fruto de la complejidad de la vida humana ante el cual la "doctrina" se muestra más bien inútil, o se convierte, a veces, en un incentivo para conculcarla. Aún así, muchos se resisten a dejar ese "poder" de conformar y moldear las "cabezas" de los jóvenes, estableciendo rígidos "mandamientos", etiquetas, o trasnochadas "consignas" a su antojo, bien sean de "derechas" o de "izquierdas", según quien ejerza el poder político en la historia de una sociedad.

Viene esto a colación de la nueva ley educativa -la Ley Celaá- que comienza a implantarse en los centros educativos a partir de este curso. Y otra vez a vueltas de los nuevos contenidos de la asignatura de Ética. Si nuestros políticos aún no tienen la evidencia -después de ocho estruendosos fracasos- de que la sociedad española, y la comunidad educativa en general, camina al margen de las mismas, es que son aún más torpes de lo que pensamos. O bien, que no saben qué hacer y se agarran, cual bebé a su chupete, a lo único que les ofrece algo de seguridad en sí mismos: publicar en el BOE o en el BOJA y creer que, a continuación, la realidad se plegará a su voluntad escrita. En las sociedades abiertas y avanzadas como la nuestra y, en cierto modo, del mundo globalizado que nos rodea, pensar en un sistema educativo, en un currículo, de carácter doctrinario que funcione es un propósito baldío. Y menos mal.

Un currículo oficial de "izquierdas" es tan inútil como uno de "derechas", porque la "interpretación de la obra" quedará siempre en manos de sus actores -profesorado y alumnado- no de sus "autores". Y ya sabemos que profes y estudiantes son colectivos bien complejos insertos en una sociedad también compleja, abierta y diversa. Un currículo doctrinario solo tiene sentido en regímenes políticos de carácter autoritario, fanático o teocrático. Y aún así, la ciudadanía siempre buscará resortes para bordearlo, combatirlo o negarlo, como les pasó a muchos en los peores años del franquismo en España. Por tanto, seguir con este vaivén estúpido de leyes educativas que tratan de imponer su propio "credo" al resto de la población es un costoso error. Eso sí, ya van ocho en treinta años, lo que dice mucho de la memez de nuestra clase política capaz de tropezar ocho veces en la misma piedra.

Los sistemas democráticos avanzados saben que para sobrevivir deben "adoctrinar en que no se debe adoctrinar". Parece una tramposa paradoja pero no es así. Sólo se adoctrina desde el pasado, o sea, anclado en un pasado que debe perpetuarse, pero las sociedades democráticas del s. XXI saben que para ganar el futuro se requiere estar libre de ataduras ancestrales porque desconocemos los retos a los que nos enfrentaremos en los próximos treinta años. Se debe educar para afrontar el incierto futuro que nos espera y no para reproducir el pasado que asegure nuestros privilegios. Qué duda cabe que el pasado nos ilustra sobre lo que fuimos capaces de hacer en lo bueno y en lo malo, pero no nos dice gran cosa sobre lo que vendrá. Piénsese cómo era nuestra vida hace cuarenta años y si alguien fue capaz de imaginar siquiera entonces algo de nuestro presente. 

Los sistemas educativos avanzados requieren estructuras abiertas y fluidas, no doctrinarias. Informadas sí, pero la doctrina, ya sea política, ideológica o religiosa, entendida como conjunto de prescripciones fijadas no discutibles, entendida como conjunto de creencias que han de imponerse porque sí, aunque sean nuevas y "progres", no debe tener cabida en la educación de nuestros jóvenes. Por eso, en la entrada anterior considerábamos que Educar es enseñar a pensar y actuar por sí mismo, justo lo contrario de una enseñanza entendida como la reproducción e inculcación de un conjunto de supuestas "verdades" inamovibles. Como argumenta Santos Guerra, quien educa es un maestro, quien adoctrina es un fanático. Adoctrinar NO es educar sino manipular conciencias, y la educación, toda la educación -ya sea pública, concertada o privada-, no debe estar al servicio de ninguna ideología, nacionalismo, política o religión. Estos aspectos "doctrinales", estas creencias, sean de "derechas" o de "izquierdas", deben quedar reservados para la vida privada de las personas, no para la educación de la ciudadanía. 

La educación debe mirar siempre hacia el imprevisible futuro y no a reproducir al pasado, si no le ocurrirá como a la esposa de Lot (Génesis, 19): quedará convertida en una columna de sal. Como ya han quedado todas las leyes educativas anteriores, y como quedará próximamente la actual ley Celaá. Pero, dicho esto, educar sin caer en adoctrinamientos no es nada fácil. Educar es una profesión compleja y díficil que requiere profesionales serios y bien formados. Adoctrinar es, sin embargo, muy fácil, lo puede hacer cualquier imbécil. Os dejamos un vídeo curioso sobre la dificultad de asumir una educación que no caiga en el adoctrinamiento. Da qué pensar. Quizás, después de todo, enseñar a pensar, por dificultoso que resulte, sea la única salida y la mejor respuesta a nuestras dudas como docentes y como padres. ¿Qué os parece?


                    

lunes, 19 de julio de 2021

Atrapados en la red de avatares


¿Qué clase de perversión es esa que produce un yo extraño a sí mismo (avatar) y le incita a conectarse a otros yoes extraños a ellos mismos?

J.C. Ruiz. Filosofía ante el desánimo. Pág. 92. Ed. Destino. 2021

 

                    INCOMPETENCIA DIGITAL                   

Las "redes" sociales no solo son redes porque establecen una malla virtual y global de comunicaciones sino, también, y eso pasa más desapercibido, porque atrapan a sus usuarios en una representación de "actuaciones" impostadas, falsas, que demandan tiránicamente una atención permanente. Ese es el negocio. Procuran una relación que se encuentra muy lejos de lo que constituye una verdadera relación de amistad o fraternidad universal porque se asienta sobre una gran mentira. Como siempre se dice, nadie es tan feo como aparece en la foto de su DNI, ni tan guapo como en la de Facebook o Tinder. Pero en la asunción de esta red de avatares (falsos yoes) está el negocio de las multinacionales que proveen estos servicios "gratuitos".

Las redes promueven una hipercomunicación sobreactuada que no se compadece con la realidad. Todo es un masivo trampantojo que aceptamos a sabiendas de su parcialidad o falsedad. Nadie es tan feliz como se "cuenta" a sí mismo en Instagram o Whatssapp o Facebook, ni tan deprimente como se muestra ante su pareja o su amigo de toda la vida. Este juego de avatares estúpidos, de caritas felices, sería enternecedor si no fuera por que, a su vez, la identidad y la autoestima de las personas comienzan a depender no del conocimiento de uno mismo y de sus relaciones estrechas sino del número de "likes" y seguidores -la mayoría desconocidos-, también sobreactuados, que esperamos obtener. Buscamos, así, reforzadores para un falso yo y para la construcción de una precaria autoestima que sólo existe en la red. En una inmensa red de malentendidos y plagada de desinformación.

Como al cerrar las redes nos volvemos a quedar solos ante nosotros mismos, tristes o felices, apenados o eufóricos, aburridos o entretenidos, pero irremediablemente solos, el impulso es escapar de la "fea" realidad y "vivir" en ellas el mayor tiempo posible hasta llegar a la neura de convertir lo virtual en real. Pero como todo placebo o droga, lo que sentimos cuando cerramos el portatil o el móvil, cuando nuestro cuarto, nuestra casa, nuestras paredes se nos vienen encima y la realidad nos aplasta definitivamente sin disponer de instrumentos para enfrentarla o transitar por ella, es una inmensa tristeza, una sensación de ausencia infinita, de abandono vital, para algunos de desesperación.

Esta ansiosa búsqueda de la "felicidad" virtual que proporcionan las "redes sociales" se convierte así -para muchos usuarios, sobre todo jóvenes- en el motor de una drogodependencia más, como la que nos brinda el alcohol o los psicofármacos, derivando, en muchos casos y de manera callada, en enfermedad mental e incapacidad social de por vida. 

¿Qué debe hacer la Educación de nuestros jóvenes ante este problema? Por ahora, lo único que se ha hecho es coadyuvar torpemente a la proliferación del problema en vez de afrontarlo. Los ministros y consejeros del ramo inundan de "cacharrería" informática los centros y las cabezas de los estudiantes, y firman convenios con empresas como Google o Microsoft, pero, hasta ahora, nadie se ha preocupado de cómo se deben formar estas cabezas ante el abuso de las empresas que gestionan esta enorme Red Social Gran Hermano cuyo último fin es esclavizar su atención, invadir su intimidad y falsear su identidad y autoestima. ¿Cuál es el papel de la Escuela ante esto? ¿Servir como correa de transmisión del imponderable dominio mundial de las tecnológicas o enfrentarlas? Sí, quizás deberíamos volver a releer el Quijote y contemplar con ternura su lucha contra los molinos que él y sólo él veía como gigantes. ¿No estaremos nosotros también ante gigantes que nos parecen molinos?

Ya sabemos que sólo es un ejercicio de melancolía pero, ¿no debe la Escuela entenderse como el aprendizaje de instrumentos de pensamiento que enfrenten la realidad para entenderla y mejorarla en el futuro?, ¿para contrarrestar los abusos y la alienación de los jóvenes y adultos que hoy promueven eso que llamamos redes sociales? ¿No está la Escuela para romper las redes de la ignorancia, de la mentira y de la inconsciencia para construir una realidad -de verdad, no virtual- mejor para todos? Este sí que sería un debate necesario ante una reforma educativa siempre pendiente en nuestro país. Mientras, aquí discutimos si son "galgos o podencos", pero al final, como conejos que somos, acabarán por llegar y nos comerán.

Y eso que hasta ahora no hemos dicho nada del ataque a nuestra intimidad que realizan estas redes -y estas empresas- y que nosotros, sorprendentemente facilitamos al "venderles" gratis nuestra propia vida, nuestros viajes, pensamientos y sentimientos, en la estupidez de pensar que somos los "clientes" cuando realmente somos los "productos" que se venden y compran. Pero para eso, les dejamos con esta miniconferencia de la periodista Marta Peirano, no se la pierdan. ¿No creen que nuestros jóvenes deberían ser conscientes de este problema y saber cómo enfrentarlo?


               

domingo, 27 de junio de 2021

Otra chapuza en las oposiciones: ahora en Málaga


                                INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA                                

 

Si en la "chapuza" de Huelva la Delegación Provincial de Educación ha "decidido" no repetir la prueba del tribunal de Inglés tras un lamentable error -como explicamos en la entrada anterior-, en la "chapuza" de Málaga, sin embargo, la Consejería de Educación se está planteando la repetición de la prueba de la especialidad de Dibujo ante el completo desastre motivado por los "lumbreras" -seleccionados por dicha Consejería- que diseñaron una prueba plagada de errores. Una vergüenza.

Según señala la Asociación 09 de Profesorado de Dibujo, Artes Plásticas y Educación Plástica y Visual, el cuadernillo de ejercicios, además de «estar numerado de una forma indescifrable y desordenada, ya de entrada venía con una fe de erratas en tres de los ejercicios», señalan. Durante el desarrollo de la prueba, los propios opositores advirtieron nuevos errores en la propia fe de erratas, y otros fallos en enunciados, planteamientos y procedimientos de ejercicios, que no habían sido advertidos y fueron comunicados a los miembros del tribunal. «Estas erratas se fueron 'parcheando' con modificaciones a mano alzada en la pizarra durante el transcurso de la prueba. En algunos casos hasta dos horas después de haber comenzado. Razón por la cual dieron estos 30 minutos más de tiempo en algunos tribunales, no en todos. Asimismo, dicha medida perjudicó a las personas que llevaban hora y media perdida intentando resolver ejercicios imposibles o con varias soluciones; y beneficiaba por azar a aquellos opositores que comenzaron por ejercicios sin erratas, ya que contaron con más tiempo que los demás» 

Increíble, pero cierto. Estas cosas son las que pasan en Andalucía. Lo que no entendemos es por qué en el tribunal de Huelva la Consejería considera que no se ha vulnerado la igualdad de oportunidades con respecto al resto de opositores andaluces de Inglés que no sufrieron los fallos de dicho tribunal y, sin embargo, sí ha ocurrido dicha vulneración en los tribunales de Dibujo. Cierto que lo sucedido en Málaga afecta a mayor número de opositores pero la conculcación del principio de igualdad se ha producido en ambos tribunales, y la responsabilidad solo recae en la propia Consejería de Educación, en ambos casos. 

Chapuza tras chapuza avanza la Consejería de Educación de Andalucía tapando grietas de un edificio que se cae a pedazos desde hace años. Una de las claves para la mejora de la Educación, como es la adecuada selección del profesorado de la enseñanza pública, sigue siendo una vergüenza. Y no solo por estos incidentes que se repiten año tras año sino por la desidia de los administradores educativos, de sus políticos, para dignificar este proceso de selección bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad, y que se repiten también en otras CCAA. Unos principios ignorados por un sistema mal diseñado, obsoleto, ineficiente, chapucero e injusto desde un punto de vista legal. Décadas llevamos arrastrando esta vergüenza que no interesa resolver, por lo visto, a nadie. ¿Hasta cuándo? 

Desgraciadadamente, mucho nos tememos que, como tantos otros problemas educativos, no tiene arreglo. Habría, primero, que darle la patada a centenares de políticos, representantes sindicales, directivos de asociaciones profesionales y de sectores educativos, incapaces de ponerse de acuerdo en lo esencial para afrontar un regeneración educativa y moral en toda regla, y abandonar, de una vez, los chiringuitos, el ombliguismo, el nepotismo, la irresponsabilidad y el adanismo políticos tan extendidos en este país. Largo me lo fías, querido Sancho.

Parece que solo nos queda vivir en una melancolía eterna. ¡Viva Sabina!

PD.: ¡Bien por la Asociación 09 de profes de Dibujo que ha impugnado la prueba! Vergüenza de la Consejería del Sr. Imbroda que sigue negando que no se vulneró el principio de igualdad y no repite la prueba. ¿Ha servido de algo que sea ahora Ciudadanos quién esté a cargo de esta lamentable Consejería en Andalucía? Se lo adelantamos: de nada. No sabemos si el Sr. Imbroda sabe algo de baloncesto, pero de Educación anda cortito, como todos los que lo antecedieron en esa conse-r-jería. Lástima.