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martes, 28 de junio de 2022

La docencia: un arte funambulista

Un artista del trapecio (...) había organizado su vida del tal manera (...) que, mientras trabajaba en la misma empresa, permanecía día y noche en el trapecio. Todo lo que el artista necesitaba lo subían y bajaban en cestillos concebidos a tal efecto.

Franz Kafka

 

                INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA              

Insistimos mucho en este blog sobre la importancia de la formación inicial del profesorado en nuestro país. Y a fuer de pesados, no nos resistimos a seguir resaltando que es uno de los problemas más graves que arrastra nuestro sistema educativo desde la transición democrática de finales de los años 70 del siglo pasado, y ninguna de las ocho leyes orgánicas que han tratado de "mejorarlo" lo ha abordado con seriedad. De hecho, no han contribuido en nada consistente, sólo propuestas cosméticas y poco más (El nuevo máster de secundaria no llega ni a eso). Y así nos encontramos aún hoy empantanados en un sistema educativo fracasado -porque ninguno puede ser mejor que su profesorado- y bien lejos de las ilusiones que nos hacíamos algunos de romper definitivamente con la educación autoritaria, meapila y mediocre que heredamos del franquismo. Qué lejos estamos de aquellos intentos de transformación moderna que supusieron los primeros años de la II República española, que entre todos la mataron y ella solita se murió.

Pero, en fin, dejémonos de nostalgias, la cuestión es: ¿qué profesorado se necesita hoy en pleno s. XXI? Pues uno que aún no existe. Veamos. 

Lo que necesitamos son verdaderos "artistas" de la docencia, como hemos señalado en entradas anteriores. Y eso no se logra de un día para otro. Se hace necesario, pues, una labor sostenida y firme durante varios años o décadas para alumbrarlo. ¿En qué dirección? Pues aquí van algunos apuntes, aunque sean a contracorriente:

a) Se necesitan docentes "vocacionales". Sí, ya sabemos que se trata de una palabra proscrita por el nuevo (?) vocabulario psicoeficientista. Pero la docencia es una profesión muy exigente, como todas aquellas que trabajan con personas para ayudarlas, sanarlas o educarlas; por tanto, necesita de profesionales motivados que asuman su difícil papel social y personal, no de aquellos que, por no encontrar trabajo, se ven impulsados a descubrir en la docencia una "vocación tardía" o un refugio para sobrevivir. Las entrevistas iniciales, practicadas por algunos países, para aceptar el ingreso de los futuros docentes en las facultades pedagógicas, más allá de sus notas o de sus expedientes académicos, además de un seguimiento efectivo -y no burocrático- de sus prácticas de aula, podrían ser elementos para una selección adecuada. Porque, ¿cuántos docentes conocemos que no les gusta su trabajo?

b) Se necesitan docentes con una personalidad equilibrada y positiva. La docencia trabaja con conocimientos pero, también, con emociones y sentimientos. Además está sujeta a resolver a diario problemas de actitudes y comportamientos de niños y jóvenes que pondrán a prueba su firmeza y equilibrio mental. Sólo desde una lograda madurez personal y profesional pueden encararse estos retos con garantía de que la docencia no se convierta en una fuente inagotable de amargura y soledad. Porque, ¿cuántos docentes conocemos que presentan problemas de salud mental y de relación social que les impiden ejercer bien su profesión?

c) Se necesitan docentes ilusionados y curiosos. Nadie puede transmitir ilusión a otra persona que aprende si no lo está por su profesión de enseñante. Y si el propio docente no valora lo que hace, es imposible que transmita nada valioso. La enseñanza es un arte que se realiza con el concurso de personas que se comunican para aprender juntos: la indagación, la curiosidad, la formulación de preguntas, la autoconfianza, serán elementos claves para poder ejercerla. Y, ¿cuántos docentes conocemos aburridos de sí mismos y de lo que hacen cada día en sus clases?

d) Se necesitan docentes bien formados, desde la educación infantil hasta la secundaria o la formación profesional. Se ha unificado la duración de los grados universitarios para la formación del profesorado de todas las etapas pero esta formación queda bien lejos de ser la adecuada. Los programas de estudios están obsoletos y, además, muchas de las materias son impartidas por profesorado sin experiencia contrastada en las etapas educativas para las que forman. Se junta el hambre con las ganas de comer. El resultado: una formación mala, mediocre y libresca; incompetentes forman a incompetentes. Por el contrario, hoy día la formación inicial debe ser exigente y actualizada -psicología, didáctica, sociología, derecho, filosofía, ciencias, lingüística, etc...- y conectada desde el inicio con prácticas habituales y tutorizadas en el aula.

No podemos ser exhaustivos, pero está claro que si deseamos una educación de calidad necesitamos un profesorado de calidad: bien formado, dignificado y bien pagado. Enseñar es un arte funambulista, el docente está permanentemente guardando equilibrios complejos con riesgo de caer en cualquier momento. Y para no morir en el intento necesita una "red" que lo proteja. Y la mejor red no será otra que una exigente formación inicial que preserve su salud y su autonomía profesional. Todo lo demás son parches, ocurrencias y propaganda. Y con eso ya sabemos que no vamos a ningún sitio. Bueno, sí, al sitio donde se encuentra el profesor del siguiente vídeo de José Mota.


                       

jueves, 19 de mayo de 2022

Historias Incompetentes (y IV): la consejera impotente

 

              INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA             

 Basado en hechos reales

Contexto: Reunión "secreta" de "notables" y "expertos" con el equipo de dirección de la Consejería de Educación de Andalucía en el salón de un hotel. Asisten profesores de universidad, directores de centros, representantes sindicales, técnicos de la consejería, delegados provinciales, inspectores, profesores, jefes de servicio, directores generales, viceconsejero y consejera. Se proponen y debaten medidas para mejorar el sistema educativo andaluz.

...........

Profesor de universidad (PU): La medida clave para mejorar la educación andaluza es, sin lugar a dudas, la formación de su profesorado. En la actualidad es una formación mediocre, incompleta y muy deficitaria. Con ese bagaje profesional no se pueden implementar medidas, ya sean curriculares u organizativas, que puedan ser efectivas porque siempre toparán con un muro infranqueable.

Viceconsejero (VIC): Ya estamos pensando en eso y vamos a poner en marcha un sistema para mejorar las prácticas de aquellos profesores que han aprobado las oposiciones docentes.

PU: Considero que esa medida será poco efectiva. Es la formación inicial que se imparte en las universidades la clave que hemos de tener en cuenta. Una mala formación inicial no puede ser sustituida ni por la formación permanente (CEP), ni por las prácticas de los opositores, ni por ningún postgrado al uso.

Consejera (C): En todo caso, yo no puedo intervenir en ese tema porque no tengo las competencias de las enseñanzas universitarias, sólo de las no-universitarias. La enseñanza universitaria compete a otra consejería, así que no podemos hacer nada.

Profesora de Secundaria (PSEC):  Consejera, como profesora de a pie no puedo entender que la consejería se declare impotente en un tema tan importante. Usted forma parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, es allí donde tiene que hacer valer sus propuestas, defenderlas y sacarlas adelante.

C: ¡No te tolero que me digas cómo tengo que trabajar! Yo me responsabilizo de lo que me compete pero en este caso no me compete.

PSEC: Consejera, con el debido respeto, ¿crees que una persona preocupada por la educación en Andalucía puede hacer esas diferencias? ¿No puedes ser interlocutora con el compañero que dirige la consejería que rige las enseñanzas universitarias para realizar acciones conjuntas?

C: ¡No, no puedo! No es tan fácil. Así que, lo siento, pero no hay más nada que hablar sobre este tema.


Final: Efectivamente, después de estas reuniones, la consejería de Educación no mejoró ni un ápice la formación inicial del profesorado. Tampoco mejoró las prácticas docentes de los aprobados en las oposiciones, que siguen hoy siendo un trámite burocrático sin más. Ni el CAP anterior ni el MAES actual de Secundaria han servido tampoco para nada, sólo para hacer perder el tiempo al personal. La primera -y única- Ley de Educación de Andalucía (LEA, 2007) no sirvió, pues, para mejorar absolutamente nada: ni currículo, ni formación, ni profesorado, ni centros. Otra iniciativa que acabó en la basura. Aunque la ley sí se publicó en el BOJA previa colección de fotos de la consejera posando con sindicatos, asociaciones de profesores, directores de centros, parlamento, etc... Quizás, sólo era eso lo que pretendía, pero su mandato expiró y se perdió en el olvido, como tantos otros consejeros.

domingo, 13 de febrero de 2022

Todas las universidades andaluzas debieran ser online

 

                     INCOMPETENCIA DIGITAL                 

En plena controversia por la próxima aprobación de siete "universidades online" en Andalucía -la primera de ellas, casualmente, la que fuera fundada antaño por el consejero Sr. Imbroda (pongan aquí emoticono de carita de sorpresa)-, merece la pena detenernos a rogar que, por favor, no sean sólo siete, sino que ¡todas las universidades andaluzas sean online! Al menos, así se les ahorraría a los estudiantes universitarios tener que perder la mayor parte de su tiempo asistiendo a clases inútiles, con profesorado incompetente, o ausente, o inconsistente, o soporífero. Se habla poco de la bajísima calidad de la enseñanza universitaria que se ofrece en la mayoría de los grados o titulaciones que se imparten en Andalucía, especialmente las correspondientes a las ramas de humanidades y educativas. Por lo visto, es un tema tabú, pero, desgraciadamente, es la palmaria realidad que vive, a diario, cualquier estudiante.

Gracias al cortijerío socialista andaluz, durante más de treinta años se fundaron univesidades públicas en todas las provincias para que cada feudo de poder territorial tuviera su "macetita" universitaria. Cosa decorativa, sobre todo. Otro cantar fue con qué titulaciones se abrieron y qué profesorado se contrató para ello, vista la nefasta endogamia y enchufismo que aún las caracteriza. Eso sí, a la creación de estas universidades de saldo le llamaron "democratización" de la enseñanza superior, cuando su nombre real era el de degradación de los estudios superiores. Trataban, parece ser, de que todo hijo de vecino pudiera obtener un titulito de lo que fuera -qué más daba- aunque sólo le sirviera para ponerlo en un marco y colgarlo encima del televisor. Crearon así la universidad popular del "entretenimiento" -o del aburrimiento. ¿Exageramos? Vean.

En el último ranking mundial publicado, la mejor posicionada es la universidad de Granada ocupando el puesto 224, seguida de la de Sevilla en el puesto 297, y la de Málaga -bastante alejada de ambas- en el puesto 458. Estas tres grandes universidades andaluzas, las más reconocidas y antiguas, tampoco es que estén en un nivel de excelencia como para tirar cohetes, teniendo en cuenta que pertenecemos al primer mundo, pero algo es algo. Ahora bien, la siguiente, que es la de Córdoba, se va a la posición 702, la de Cádiz al puesto 823, la de Jaén al 914, la Pablo de Olavide está en el 976, Almería en el 988 y, finalmente, la universidad de Huelva ocupa el puesto 2.204. Y, menos mal, porque se trata de una valoración global de cada universidad, porque si se puntuara la calidad de muchas de las titulaciones que imparten, se saldrían del listado o, directamente, ni aparecerían. 

Este desastre es consecuencia directa de la política igualitarista de los "cortijeros" de izquierda que gobernaron Andalucía durante décadas y en la que apostaron por la cantidad en vez de por la calidad. "Mushas universidades anden o no anden", parecieron pensar -incluidas las Internacionales, que no se nos olviden, por dios- y, henos aquí que hoy disfrutamos (?) de unas instituciones públicas de mantenimiento carísimo que sostenemos todos con nuestros impuestos, pero que ofrecen en el 80 % titulaciones de escasa calidad y menor proyección laboral. Esta ha sido la equivocada estrategia que, unida a la fraudulenta aplicación de la reforma impulsada por el Plan Bolonia ha convertido a la enseñanza pública universitaria en Andalucía en una "burbuja" -pero no de jabón, sino de pestilente provincianismo- que crecerá y crecerá consumiento recursos hasta que, finalmente, explote y esparza su estupidez sobre la ruina que quede. Justo lo contrario de lo que debería ser una enseñanza y una investigación públicas que persiguieran la excelencia y no el electoralismo y el capitalismo más pueril.

De este modo, cuando la calidad de "lo público" se deteriora o devalúa por causa de una hidrocefalia megalómana y ciega, la tensión de la oferta pública-privada inclina la balanza hacia la privada, de tal forma que, aquellos estudiantes y familias que pueden pagársela se encontrarán mejor posicionados que los procedentes de las universidades públicas para acceder cualificados al mercado laboral. Así se cierra el círculo de la estupidez de la política implantada, esto es, de cómo queriendo vender que los hijos e hijas de clases obreras y medias pudieran acceder mayoritariamente a los estudios universitarios se consigue que, con titulito y todo, sigan estando en desventaja con respecto a los de siempre. ¡Fueron unos "portentos" estos socialistas de la izquierda cortijera andaluza!

Y ya que estamos en esta disyuntiva histórica, justo cuando los cortijeros aún se lamen las heridas por haber perdido el poder y el reparto de prebendas, ¿por qué no hacer que todas las universidades andaluzas sean online y no sólo la del Sr. consejero? Como nadie está dispuesto a meterles mano, como nadie está dispuesto a cerrar unas pocas para quedarse con aquellas que  merezcan la pena mantener, como nadie está dispuesto a echar a tantos paniaguados y a tantos parientes y amantes y parejas y tríos que entraron a impartir clases sin tener ni idea, como nadie está dispuesto a cerrar grados y dobles grados y triples grados y grados bilingües y trilingües, y máster del universo que no sirven absolutamente para nada -como el del Profesorado de Secundaria, por ejemplo- las universidades online, al menos, costarían mucho menos al erario público, entretendrían mucho mejor a los estudiantes que, incluso, podrían simultanear los estudios con algún trabajo remunerado, se podrían financiar insertando publicidad entre clase y clase, clases y tutorías podrían abaratarse subcontratando a teleoperadores sudamericanos -aunque siguieran siendo elegidos entre amiguetes y parientes- y, con todo, creemos que, aún así, tendrían más posibilidades que ahora de escalar algún que otro puesto en el ranking mundial. Total, para lo que sirven. 

Para terminar, y a falta desde 1978 de acometer una verdadera reforma de la enseñanza universitaria en nuestro país, si lo que queremos es empobrecerla aún más, sin duda, lo mejor es hacerlo a través de pantallitas -a las que ya está acostumbrada la juventud- ya que los estudiantes andaluces seguirán teniendo que limpiarse el culo con el título -eso sí, online- que les den y pasar a engrosar las listas del paro juvenil (47 %, el más alto de España después de Canarias). Al fin y a la postre, en Andalucía, Bolonia sólo nos suena bien por ser una playa preciosa. Con eso nos quedamos.

Les dejamos con otra chirigota callejera de Cádiz, los Universitati Guatiforum, que les van a dar unas clases magistrales de mayor calidad que en algunas universidades andaluzas, que ya es decir.


                           k

jueves, 20 de enero de 2022

Oposiciones: ha salido la letra V de...

 

                  INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA               

El pasado 13 de enero salió la letrita -¿qué letrita es?- que dirimirá desempates y turnos de exposición en las oposiciones docentes que se celebren en Andalucía en el presente año 2022. Ha sido la letra V

La letra V de..., de vapuleados. Sí, ese suele ser el estado habitual de los opositores docentes, vapuleados por una normativa obsoleta -aún siguen en vigor los temarios de la LOGSE de 1990, bochornoso-, por un sistema de selección infame -no favorece a los mejores docentes- y por la incertidumbre permanente de que se convoquen o no las oposiciones cada año. Pregúntenle a un opositor cuántos años, cuánto dinero y cuánto sacrificio ha de invertir en una preparación siempre sujeta al vaivén político, el azar y las corruptelas de todo tipo.

La letra V de..., de vacunados. Sí, pero no del Covid-19, sino de espanto. Siempre pendientes de la última ocurrencia del político imbécil de turno, sin posibilidad de reclamación ni de ver siquiera sus exámenes, sin saber qué criterios de evaluación se aplicarán, ni qué tipo de tribunal les tocará "en suerte" -o por "mala suerte".

La letra V de..., de vejados. Sí, maltratados y humillados porque son considerados el último mono de la película educativa. En vez de cuidar a los futuros docentes -como hacen algunos países de nuestro entorno, la verdad es que cada vez menos, por desgracia- aquí, en Españññña, cuanto más los joden -con perdón- pareciera que mejor se sienten los responsables educativos. Algo similar a lo que viene ocurriendo desde hace años con otros profesionales como los sanitarios, arquitectos, científicos..., a los que no les queda más remedio que emigrar a otros países donde no son vejados, sino valorados y mejor pagados que en su propio país.

La letra V de..., de vulnerables. Sí, no hay nada más vulnerable que un opositor/a docente. Acabada su carrera de formación inicial, realizado el inútil máster correspondiente y/o otros tantos para acumular puntos, gastado un dinero que no tiene para prepararse en todo aquello que la deficiente carrera inicial no le ha capacitado, dilapidados muchos sacrificios personales y sociales, en riesgo permanente de padecer una crisis de autoestima baja, cansados de los inacabables cambios legislativos que no llevan a ningún sitio, agotada su capacidad de memorización de imbecilidades, no son pocos los que, si alguna vez tuvieron una verdadera vocación docente, la perdieron por el camino. Probablemente, los mejores candidatos para ejercer una profesión vocacional tan exigente como la docencia son los primeros que engrosarán el alto porcentaje de abandono que se produce en las academias y en sus propias casas. Un despilfarro de capital humano que no nos podemos permitir si queremos que, alguna vez, nuestro sistema educativo mejore.

La letra V de..., de vanidad, enfermedad de nuestros políticos educativos que se enorgullecen, encima, de sumir a este sistema educativo -y a la Educación en su conjunto- en una de las crisis más profundas desde los inicios de la democracia allá por 1978. Ocho leyes orgánicas educativas después, la desilusión, el desánimo, la frivolidad y la desvergüenza campan por sus respetos en la realidad educativa española y andaluza, toda ella convertida en un gran parque de entretenimiento y guardería pensado para acoger a niños y jóvenes, sobre todo a aquellos que no pueden pagarse una educación mejor. No exageramos si calificamos a la Educación en este país como la gran estafa democrática

En fin, ha salido la letrita V de vergüenza. Vergüenza de cómo todo un país desoye e ignora los problemas que aquejan a la educación de las nuevas generaciones desde hace décadas. Vergüenza de construir un sistema educativo mediocre, de abandonar al profesorado a su suerte, de infantilizar al alumnado en vez de emanciparlo, de claudicar ante las presiones de los medios de comunicación y de los poderes económicos, ante las manipulaciones de las redes sociales y ante la necesidad de esforzarse en la búsqueda de la excelencia educativa. Vergüenza de establecer un currículo obsoleto plagado de imbecilidades que sólo promueve el aburrimiento, el abandono escolar y la desmovilización social.

Y, claro, para entretener al personal cautivo de ese gran parque escolar en que hemos convertido al sistema educativo español y andaluz no son necesarios buenos docentes, bien formados, valorados y dignificados; para esa tarea bastan titiriteros, payasos y celadores, dicho con todo el respeto para estas dignas profesiones pero más propias de otros contextos y fines.

Hablando de payasos dignos, tan necesarios siempre, y ya que se acercan los tiempos de los carnavales pandémicos, ahí va el siguiente vídeo de "Payasos a domicilio", chirigota del Vera correspondiente al Carnaval de Cádiz de 2005. Maravillosos los pasodobles y los cuplés si les gustan los "malabares". Dedicado a todos los voluntariosos y sacrificados opositores docentes de nuestra región.


                        

domingo, 2 de mayo de 2021

Nuevos modelos educativos: una nueva formación inicial del profesorado

 

                    INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                  

 

Lo hemos destacado en múltiples entradas de este blog: uno de los puntos más débiles de la Educación en nuestro país es la deficiente formación inicial del profesorado no universitario. Un grave problema que arrastramos desde hace décadas y que ninguna "reforma" ha encarado con seriedad. Una lástima. Una lástima porque no hace falta inventar la pólvora, tan solo adoptar medidas que se han demostrado exitosas, a medio y largo plazo, en otros países. Salvando las distancias, tanto históricas como socio-económicas, muchas de estas medidas son perfectamente posibles en nuestra realidad española y andaluza si se tuviera, de verdad, la intención de mejorar nuestro sistema educativo en las próximas décadas. Veamos algunas:

1. Un mismo nivel de formación para el profesorado de infantil, primaria y de secundaria: hoy no tiene sentido defender una menor formación para el profesorado de infantil y primaria. La complejidad de una educación integral, que no exclusivamente disciplinar o académica, exige un alto grado formativo para todas las etapas. Otra cosa será establecer especialidades por etapas, pero no necesariamente por disciplinas. Aspectos como la atención a la diversidad, la educación especial, la investigación educativa, la educación emocional, el manejo de los grupos, etc., son complejos y deben ser abordados por todos los docentes de manera transversal. Esto significa que las titulaciones de origen deben tener para todas las etapas la condición de una maestría -grado+máster- y que, en consecuencia, todos los docentes sean equiparables, de partida, en cualificación profesional, reconocimiento social y prestaciones salariales. Ni siquiera comentamos el desastre que contemplamos en nuestro país en este punto.

2. Es importante una buena selección de los futuros docentes: no tiene sentido que no se garantice, desde el inicio, un buen nivel formativo y un claro compromiso vocacional de los candidatos que desean ser docentes. Es lo que ocurre cuando los grados docentes exigen menor requisito de acceso -notas de corte- que otras titulaciones, como ocurre en nuestro país con infantil y primaria; o lo que ocurre con los docentes de secundaria, la mayoría fruto de una "vocación tardía" ante la falta de otras alternativas más atractivas, a lo que se suma que en sus grados de origen no han cursado créditos de didáctica específica ni realizado prácticas educativas. En Finlandia, por ejemplo, solo el 10% de los que desean formarse como docentes son admitidos en las universidades, tras valorar su expediente académico y superar una entrevista exigente.

3. Resulta clave complementar formación teórica con formación práctica e investigadora desde el inicio de la titulación: Cada semestre formativo del futuro docente debe contemplar un fuerte contacto con la práctica real en aula. Además cada estudiante debe ser guiado por un docente experimentado en cada momento de su formación con un alto componente investigador. Dejar estas prácticas para periodos insuficientes, finales o en manos de profesorado tutor mal seleccionado o poco experimentado, es garantía de una formación deficiente, como ocurre en España y Andalucía. De este modo, debemos descartas "parches" como las actuales prácticas para infantil y primaria, el antiguo CAP, el actual "máster" (fraude) obligatorio para secundaria, o el anunciado MIR para docentes, otra chorrada más para seguir sin hacer las cosas bien.

4. Es imprescindible realizar una fuerte inversión económica que mejore la formación de los nuevos docentes: una buena formación nunca es barata. Contar con los mejores docentes para impartir los grados pedagógicos supone acabar con la habitual selección endogámica de los más "mediocres" en los departamentos universitarios y atraer a profesorado experimentado, investigador y bien formado. Contar con un buen profesorado tutor para las prácticas en aula supone también reconocer su prestigio profesional y pagarlos adecuadamente. Contemplar prácticas "remuneradas" para los estudiantes también supone un desembolso económico. No hay ninguna formación inicial "barata" que sea buena, como ocurre en nuestro país y en tantos otros. 

En resumen, “la calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la calidad de sus docentes”. Este es un famoso aforismo surcoreano que deberían tatuarse algunos en la frente. Ninguna "reforma" educativa española en los últimos 40 años ha abordado, siquiera mínimamente, algunas de las claves antes enunciadas para hacerlo realidad, pero, cuando menos, las podemos reconocer, con más o menos diferencias, en aquellos países que han apostado seriamente por la Educación. En estos temas, existen países serios y países esperpénticos. ¿A qué grupo creen que pertenecemos nosotros? Pues eso. 

El sistema educativo finlandés, uno de los mejores del mundo, carece de servicio de inspección educativa. La confianza en el profesorado es absoluta y tampoco poseen un sistema de evaluación de los docentes en ejercicio. Confiar en los docentes, bien formados, buenos profesionales, parece algo de otro mundo para un país como el nuestro donde la inspección, lejos de ser entendida como un servicio de alto valor técnico y asesor, se ha venido utilizando como especie de "comisariado político" del poder de turno, o para "vender" las consignas en vigor y "controlar" a los docentes díscolos. No obstante, los docentes han sabido, a pesar de todo, capear las "visitas" supervisoras de la inspección como en el siguiente vídeo de José Mota. No se lo pierdan.


 

 

Solución al problema de la entrada anterior:  las dos fotos de la izquierda corresponden a instituciones carcelarias de nuestro país, y las de la derecha a centros educativos.

 

martes, 6 de abril de 2021

¡40 años empanados con el mismo currículo! (I)

 

                          INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                        

 

Sí, hemos titulado la entrada como 40 años de empanamiento curricular, pero nos hemos quedado cortos. En realidad, en cuanto a concepto y estructura básica, arrastramos el mismo currículo prácticamente desde el siglo XIX, y no es exagerar. Si lo hiciéramos, y no crean que mucho, nos remontaríamos al Trivium y al Quadrivium medievales. Ya saben, el Trivium compuesto por la Gramática, la Retórica y la Dialéctica; y el Quadrivium por la Aritmética, la Geometría, la Astronomía y la Música. Incluso esta estructura curricular medieval nos parece hoy más interesante que el pastiche que arrastramos en España desde hace más de un siglo. Por ejemplo, qué pena que la Retórica y la Dialéctica hayan prácticamente desaparecido de las escuelas -así se explica la incapacidad lingüística de los políticos que tenemos y las dificultades de expresión y debate que muestra la mayoría de nuestro alumnado-. Por otra parte, la Astronomía, un tema que apasiona a los niños y niñas, se ha relegado a ser un acompañante aburrido y prescindible de unas ciencias aburridas y prescindibles, y la Música, de ser una de las siete Artes Liberales del medioevo, ha pasado a ser considerada una "maría" curricular, como, por cierto, el resto de las Artes. Entiéndase el término "maría" como acompañante muda y poco importante del "calvario" curricular compuesto por las Lenguas, las Matemáticas y las Ciencias: tres cruces clavadas en el Monte del Olvido..., del alumnado, como cantaría José Feliciano.

Pero, vamos a lo que vamos. En cuanto a concepto, ninguna de las leyes educativas promulgadas desde el final de la dictadura ha supuesto un avance real, una modernización siquiera, del rancio concepto enciclopedista del currículo que el alumnado -y el profesorado- sufre hoy. De hecho, desde el franquismo aquí, a más a más, desde la Ley Moyano (1857) hasta la LOMLOE (2019), lo único que se ha hecho en España es convertir la Enciclopedia Álvarez, de principios y mediados del siglo XX, en múltiples libros de texto ampliando sus contenidos hasta un nivel inmanejable. Eso sí, de camino se han venido llenando los bolsillos algunos empresarios a costa de una población cautiva obligada a comprarlos anualmente -ahora, incluso las propias consejerías son clientes cautivos en aras de la gratuidad-. Grandes emporios que todos conocemos y que, en poco tiempo, pasaron del negocio del libro de texto al de los medios de comunicación. Pero el concepto curricular sigue siendo el mismo: un paquete de información cerrada, organizado en las clásicas disciplinas académicas, que hay que transmitir a las nuevas generaciones para que lo memorice y vomite -el día del examen-. Lo que aprenda o no es otro problema. 

Y poco más. Cada ley educativa se ha limitado a incluir tan solo parches y retoques, política curricular decorativa podría llamarse, para incluir nuevos contenidos, de cara a su parroquia electoral, sin por ello discutir los antiguos: que si competencias, que si ciudadanía, que si ecologismo, que si algo más de salud o educación vial, que si género y prevención de drogas y maltrato, ojo con el ocio creativo, etc. Eso sí, cada una de ellas argumentando que había descubierto el bálsamo de Fierabrás para la magullada Educación española. Y ahora tendremos que aguantar la monserga de que el currículo que va a implantar la actual LOMLOE va a acabar con el enciclopedismo porque se va a basar en las competencias básicas europeas. ¡Ja! Un nuevo currículo cuyo diseño se ha encargado, otra vez el déjà vu, al incombustible César Coll -padre del de la LOGSE (1990)- y a su alumna aventajada de entonces, Elena Martín, hoy ya catedrática de universidad. Por lo visto, esta pareja de psicólogos universitarios ha descubierto -treinta años después, menos mal- los problemas que tenía el currículo enciclopédico de la LOGSE que ellos mismos impusieron (recordemos el mantra de "conceptos, procedimientos y actitudes" que había que reflejar en cada programación). Ahora se apuntan a la necesidad de elaborar un currículo por competencias básicas, por cierto, unas competencias que ya estaban en vigor en 2006 cuando los socialistas, con Zapatero, diseñaron el currículo de la LOE, pero donde se limitaron a incluirlas como un añadido decorativo más, al igual que hicieron con las áreas transversales en la anterior LOGSE. Una "solución" de papel, idiota e inútil por partida doble porque, desde el inicio, se sabía que ambas inclusiones respondían más a un postureo político que a una intención real de cambio educativo. Timo tras timo curricular y, por lo visto, seguimos para bingo con la LOMLOE.

Nos tememos que ahora el discurso curricular de moda irá de aprendizajes básicos y aprendizajes deseables (Coll y Martín, en 2006), discurso que nuestros insignes psicólogos universitarios vendieron en América Latina pero que no colaron en la LOE. Ahora, en época de rebajas políticas en España, parece que les ha llegado el momento -¿quién va a arriesgar su prestigio con el dueto Celaá-Sánchez? Lástima, porque será otro discurso inútil si los que tienen que seguir desarrollando el currículo en el aula son los mismos docentes de la LOGSE, la LOE, la LOMCE y la LOMLOE y, además, repartidos en 15 CCAA con competencias propias, muy hartos ya de tanta palabrería después de ocho leyes educativas sin que nadie les haya preguntado nunca.

Y hablando de insignes profesores universitarios y enciclopedismo, les dejamos con otra hilarante y clarividente conferencia TED de Ken Robinson sobre currículo y Educación en el siglo XXI. Que la disfruten.


sábado, 3 de abril de 2021

¡40 años con una pésima formación inicial del profesorado!


                         INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                     

 

40 años y ocho leyes orgánicas -más cientos de decretos y órdenes- han sido inútiles para meterle mano a un problema que era evidente ya desde los inicios de la transición democrática -finales de los 70-. ¡Ya hay que ser incapaz! Ni derechas ni izquierdas han tenido la valentía y la claridad de ideas para, primero, saber que la clave de bóveda para construir un nuevo sistema educativo de calidad pasa inexcusablemente por una buena formación del profesorado y, segundo, que la situación heredada de la dictadura exigía abordar una reforma en profundidad tanto de la inicial, en manos de las universidades, como de la permanente, en manos de las CCAA. Con la inicial se intentó a finales de los 80, pero hete ahí que el muro de los privilegios universitarios -autonomía universitaria la llaman- fue inexpugnable y ningún gobierno tuvo arrestos para derribarlo. Como si la universidad pública española fuera el adalid de la excelencia y no hubiese necesidad de haber acabado con un sistema endogámico y fracasado y que, salvo excepciones, ni cuarenta años después se encuentra entre los mejores de Europa ni del mundo.

En esas fechas, década de los 80 del siglo pasado, en el seno del grupo de expertos designados por el Ministerio de Educación, la pugna entre insignes pedagogos e insignes psicólogos fue ganada finalmente por los psicólogos -Álvaro Marchesi y César Coll, entre otros- que diseñaron una reforma barata y mediocre, lo que encantó al PSOE de entonces. Pero, justo por eso, era una reforma que nacía muerta: la LOGSE. Mientras que los pedagogos de ese grupo -Ángel Pérez y José Gimeno, entre otros...- defendían que había que empezar por el profesorado (formación inicial, reestructura de cuerpos docentes, carrera docente...), los psicólogos plantearon la reforma de los papeles (currículos oficiales, sesgo psicologicista de la Educación, proyectos de centros...) pero sin afrontar el problema del profesorado. Se optó así por realizar una reforma educativa SIN el profesorado -escaldados los socialistas por los problemas que había dado la experimentación de la reforma que se llevó a cabo en muchas CCAA al darle voz a los docentes; una voz que no tuvieron reparo en ignorar cuando se negoció en los despachos lo esencial de la LOGSE en cuanto a estructura y currículo del nuevo sistema educativo. Se adoptó así por el PSOE un sucedáneo barato del más famoso lema paternalista del despotismo ilustrado: TODO PARA EL PUEBLO..., PERO SIN EL PUEBLO. 

El diseño de los psicólogos del grupo de expertos contaba, además, con la ventaja de que no había que meterle mano a la universidad, -al contrario, con la Ley de Reforma Universitaria (1983) se consolidaron sus privilegios- con lo que los políticos socialistas se ahorraban problemas en una época social convulsa (huelga del profesorado y del alumnado). Quizás pensaron estratégicamente dejarlo todo para después, pero el después nunca llegó. De este modo, se perdió la primera oportunidad real -desde la II República- de haber dotado al sistema educativo español de un profesorado -en todas las etapas- bien formado y sobre el cual habría de descansar toda la arquitectura curricular y organizativa que se pudiera plantear después. Se primaron las prisas, los cálculos electoralistas y el ahorro económico. De hecho, la propia LOGSE nunca estuvo bien financiada ni siquiera para los objetivos estructurales que se plantearon entonces: aumento de la escolaridad obligatoria hasta los 16 años -una imposición europea, por cierto- y la reorganización de la red de centros educativos. Además, tampoco se puso en cuestión la existencia del doble circuito de la enseñanza pública y la concertada -debate cerrado por la anterior LODE (1985) socialista- porque, simultáneamente, evitaba problemas con la Iglesia Católica y salía más barata al Estado -de nuevo el ahorro.

Ninguna ley educativa posterior retomó el problema pendiente de la deficiente formación inicial del profesorado español y se nos quiso vender que la formación permanente -nucleada alrededor de los llamados Centros del Profesorado- vendría a rellenar sus lagunas, lo que siempre fue -y ya entonces se sabía- algo imposible. Para colmo, bien pronto los CEP pasaron de ser un centro a disposición de las necesidades formativas del profesorado a considerarse sucursales del ministerio y/o de las consejerías para articular sus redes clientelares y sus estrategias de propaganda, eso sí, a cambio de pagar más a aquellos que necesariamente habrían de acercarse si querían cobrar los nefastos "sexenios" que, por cierto, todavía están en vigor. Lamentable. 

Conclusión: en cuanto a la formación del profesorado, ninguna ley educativa, ni roja ni azul, ha hecho nada relevante para mejorarla en 40 años, de ahí que todas hayan sido igual de inútiles. Y para finalizar con este breve repaso histórico, no nos hemos hemos olvidado de los anteriores CAP ni de los actuales másteres para el profesorado de Ed. Secundaria: eran -y siguen siendo- tan malos o más que la propia formación inicial. Eso sí, suponen otro ingreso financiero más para una universidad que, en materia de cómo viene (mal)formando a los futuros docentes no universitarios, solo se merecería que despidiésemos al 80 % de su plantilla o, mejor, que echáramos el cerrojo. Solo así sería posible empezar de nuevo con otra estructura formativa y un personal cualificado. ¿Se imaginan que los médicos, los arquitectos o los economistas, por ejemplo, fueran formados, mayoritariamente, por profesionales que nunca hubieran trabajado de médicos, ni de arquitectos, ni de economistas? ¿Se imaginan de que nos serviría invertir en muchos hospitales con buenos recursos si los médicos no estuvieran bien formados? Pues eso es lo que pasa hace 40 años con la formación inicial del profesorado no universitario en España. Y así no podemos ir a ningún lado que merezca la pena. Las alternativas están muy claras desde hace décadas, la cuestión no es de concepto ni de falta de modelos eficaces, tanto europeos como mundiales, sino de liderazgo, honradez y valentía políticas. Y ahí de nuevo nos topamos con los rojos y con los azules. Una lástima.

Pero no todo está perdido mientras podamos seguir escuchando al tristemente desaparecido Ken Robinson en una de sus magistrales charlas TED en la que aborda, entre otros temas, el de la formación de los docentes. Una delicia su sentido del humor y su sentido común. No se desanimen. Siempre hay esperanza de escapar del Valle de la Muerte.

 

sábado, 18 de febrero de 2012

La Formación Inicial del Profesorado: una asignatura siempre suspensa.

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER


Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido.

Pedro Salinas. La Memoria en las Manos


¿No creen que es imposible empezar a construir una casa por el tejado? Pues nuestros políticos educativos creen que sí, que es posible, deben de gozar de cerebros privilegiados que ven más allá de lo real, no como nosotros. Porque si existe un error común a todas las reformas educativas padecidas por este país desde la llegada de la democracia, este no es otro que el olvido sistemático del factor más sensible y más potente que existe para acometer cualquier cambio educativo: el profesorado, las personas que finalmente harán realidad la buena o mala educación que se desarrolle con un grupo de alumnos. Y lo más sorprendente -en relación al profesorado- en todas las reformas educativas sufridas hasta el momento, ha sido la nula preocupación por implantar una formación inicial del mismo con criterios de calidad, rigor psicológico y didáctico, capacitación y prestigio profesional.

¿No les llama la atención olvido tan clamoroso y persistente? Toda la literatura psicológica y pedagógica de los últimos cien años, tanto teórica como empírica, pone de manifiesto que el factor clave para la mejora de un sistema educativo no es otro que una buena formación profesional de los docentes (he aquí la Incompetencia de Aprender a Aprender). En España, sin embargo, todo se ha empezado por el tejado... y se sigue haciendo lamentablemente. Ninguna ley orgánica -y mira que hemos aguantado unas cuantas- ha acometido una reforma seria de la formación universitaria de nuestros futuros maestros y profesores, quedando en la indigencia en la que ya estaba desde la Ley tardofranquista de 1970 y que sólo modificó falsamente por especialidades la formación que se ofrecía en las Escuelas Normales de Magisterio -lo de normales nunca lo entendimos bien-. Después, vinieron más reformas maquilladoras de esta mala formación que sólo parcheaban agujeros para salir del paso, pero seguía siendo una formación deficiente, anticuada y poco prestigiada -a menudo para alumnos con expedientes de medias bajas o pocas expectativas académicas o pocos recursos económicos- y en manos de profesorado con las mismas características y -salvo excepciones- sin ninguna experiencia laboral en las etapas de Ed. Infantil y Primaria.

En cuanto a la formación inicial del profesorado de secundaria la cosa no tiene nombre, simplemente no existe, mala de solemnidad. Ni el antiguo CAP (Curso de in-Capacitación Pedagógica) -que todo el que lo hacía sabía que era un mero trámite, previo pago de su importe, unas 70.000 ptas. de la época, para poder ejercer la profesión, fruto quizás de una tardía vocación docente al no encontrar trabajo en la carrera cursada-, ni el actual Master de Secundaria -caro engendro universitario boloñés (1800 €), que ofrece la misma porquería a los mismos sujetos pero, eso sí, a nivel europeo, o sea, mucho más cara- logran disimular lo que es un verdadero desastre en esta capacitación profesional hoy insostenible.

Ante tamaña tozudez de políticas educativas de derecha y de... derecha, sólo cabe pensar que no se trata de un olvido, sino de un reconocimiento implícito de que verdaderamente lo último que les interesa a nuestros políticos educativos es un sistema educativo público de calidad, de ahí que la formación inicial de su profesorado no preocupe en absoluto, es más, cuanto peor mejor, pues así, al cabo, siempre se le podrá manipular más facilmente y echarle la culpa de los malos resultados obtenidos cuando sea oportuno. Esta es la gran trampa, la prueba del nueve que dirían los antiguos maestros, de la mentira tejida año tras año, elección tras elección. Todo lo demás es palabrería y humo. Mientras no haya una política educativa seria que empiece por los cimientos, por formar, dignificar y prestigiar al profesorado... ¡que al menos no nos vengan con cuentos! ¡A ver qué hace ahora el Sr. Wert para aprobar esta materia siempre suspensa!

Ahí les dejamos con una breve entrevista al siempre refrescante Miguel Ángel Santos Guerra que nos recuerda lo esencial para mejorar el sistema educativo y la formación del profesorado.




Y para terminar, felicitaciones al Coro del Fali Pastrana y el Trón de Cádiz, "El Amanecer", que ganaron anoche el primer premio de coros del Carnaval de Cádiz 2012. Desafiantes "gallos de la libertad" con unos sones maravillosos y mejores y comprometidas letras. No se pierdan nada, pero sobre todo, el magnífico y emocionante popurrí final. Una gozada en estos tiempos de miseria y mediocridad.



viernes, 4 de noviembre de 2011

El despropósito de las oposiciones del profesorado: una larga pesadilla.

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER


Estamos tan lamentablemente acostumbrados a las incompetencias básicas de nuestros políticos educativos que ya no reparamos en la mayoría de los despropósitos que, desde hace años, vienen siendo moneda corriente en el paisaje educativo de este bendito país. Uno de ellos, uno de los más importantes y que, paradójicamente, pasa más desapercibido para la ciudadanía, es el acceso a la función pública docente. Las típicas oposiciones que, una vez superadas, seleccionará -de por vida- al profesorado perteneciente al sistema de educación pública.

Dos son los factores esenciales para la calidad de un sistema educativo: la formación inicial de su profesorado y el acceso a los cuerpos docentes. Da grima que los políticos hablen de tanta calidad y tanta evaluación y tanto diagnóstico, cuando en vez de hacer tantas leyes mediocres, tantas agencias de evaluación y tantos reglamentos inútiles, hubieran debido ocuparse más de estas bases que sustentan a la Educación teniéndolas tan fácilmente a la vista. 

La lamentable formación inicial del profesorado la dejaremos para otras entradas de este blog. Nadie se ha preocupado por ella, nadie ha tenido la valentía de meterle mano a una universidad incapaz de asumir dicha formación con garantías de calidad profesional. Sólo se ha encarecido aún más con el timo del master de secundaria, y nada más. Ahora bien, lo que está ocurriendo con la selección del profesorado a través de unas oposiciones que deberían regirse por los principios de capacidad, mérito y transparencia, es ya de vergüenza. Este gobierno lleva más de un año anunciando cambios sustanciales en el sistema de acceso después de haber propiciado un periodo transitorio -más que discutible- para resolver únicamente los problemas creados por su propia incompetencia, en vez de para mejorar la calidad de la selección que se realiza a través de las oposiciones. Frente a la necesidad de disponer de un sistema estable y riguroso, se ha propiciado una situación inestable y de incertidumbre para todos aquellos que aspiran legítimamente a ingresar en el sistema educativo público. 

Y -para colmo de males- en visperas de unas elecciones más que críticas para el gobierno actual, no tienen otra cosa que hacer -camino de la merecida y esperada salida- que modificar otra vez el borrador del temario de las distintas especialidades y dejar de nuevo en el aire el sistema de oposición. Una grave irresponsabilidad, otra más. Lo que es evidente es que les preocupa la calidad de su profesorado y del sistema educativo lo que a la ciudadanía el apareamiento del cangrejo rojo americano, y todavía tenemos que aguantarles sus engolados y vacíos discursos electorales sobre la importancia que para ellos tiene la Educación. ¡Qué jartura, dios mío!  


Como dice Eduardo Galeano, debería estar penado el delito de estupidez y aún más el de frivolidad para con los fundamentos de la sociedad, como es la Educación. Al menos, aún nos queda el derecho a soñar, a soñar un mundo donde estos incompetentes sean sólo unos inofensivos mediocres sin audiencia que los escuche, en vez de manejar tan alegremente el dinero, las vidas y las ilusiones de los demás.


viernes, 24 de junio de 2011

El MIR para profesores: ¡otra ocurrencia!

INCOMPETENCIA DE CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD


Entre Rubalcaba -Gran Visir y presidente del sultanato en la sombra- y el desconcertado Gabilondo -el hermano, ministro de Educación que le sigue el juego por ver si se entera-, han lanzado la enésima ocurrencia educativa: una especie de MIR para el profesorado, pero que no se le parece ni por asomo. Es una forma de "venderlo". Es como llamar... "yate" a un hidropedal playero, o... "televisor" a un teatrito de marionetas. Pero eso es lo que les gusta, seguir la consigna de "si no puedes convencerlos, confúndelos", así el personal se entretiene durante unos días en comentar la ocurrencia y se olvidan de lo esencial: la penosa formación inicial del profesorado español, y no sólo del de Secundaria, sino también del de Infantil y Primaria por más que exista un Grado universitario pensado para los maestros y maestras. 

De este modo, y siguiendo la otra consigna más querida del político educativo, esto es, "suelta un conejo y verás como siempre habrá algún tonto que vaya detrás", lanzan esta nueva ocurrencia, medio copiada de una anterior del PP más ambiciosa, como un reconocimiento descarado del timo que ha supuesto otra de sus caras ocurrencias: el Máster de Educación Secundaria, impartido -perpetrado más bien- por las universidades desde el curso pasado. Ocurrencias para tapar la ineficacia de ocurrencias anteriores -nos ha salido casi una definición de política educativa-. 

Y es que el problema de la mala formación del docente no es MIR o no MIR, si más largo o más corto, si torturamos más o menos a los futuros profesores con periodos de prácticas ficticias. El problema es la nefasta formación universitaria. Es la UNIVERSIDAD la que es incapaz de formar adecuadamente al profesorado español por varios motivos. Pongamos los dos más evidentes desde hace décadas:

1º La inexistencia de un Grado universitario -como existe en otros países- para el ejercicio de la profesión docente, sea cual sea el nivel donde se desee impartirla: infantil, primaria o secundaria.

2º La mediocridad, cuando no incompetencia manifiesta, de la mayor parte del profesorado universitario de las facultades pedagógicas para formar siquiera a futuros maestros, -no digamos a profesores de instituto- cuando este profesorado universitario no sabe lo que es una clase desde que abandonó el colegio o el instituto cuando era alumno/a y, por ende, no sabe una palabra de didáctica específica de la materia en cuestión, ni de la problemática de la profesionalidad docente en los niveles no universitarios.

La existencia del primero evitaría las "vocaciones tardías" de los matemáticos, biólogos, arquitectos... que al no encontrar trabajo optan por ejercer la docencia, dando razones a la maldita frase de Oscar Wilde: "La gente enseña para disimular su ignorancia". Por otra parte, la existencia de una formación universitaria de calidad y prestigiada para los futuros docentes, contemplando incluso periodos de prácticas en la propia formación inicial, evitaría tener que pensar después ni en MIR ni en Másters que sólo sirven para tapar los parches de una rueda que se desinfla por miles de agujeros. Lo más triste es que esto ya lo sabe el propio Gran Visir Rubalcaba, porque él mismo asistió al alumbramiento del engendro LOGSE (1988-1992) cuando era Secretario de Estado de Educación para posteriormente ser Ministro de Educación (1992-1993) y la asignatura pendiente que dejó en aquellos años: la reforma de la formación inicial del profesorado en España. Aquellas renuncias, estos lodos.

Como sigamos así nos va a pasar como a este profesor, si no, al tiempo...


viernes, 25 de marzo de 2011

El máster de Secundaria: un timo con mucha desvergüenza.

INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA


La competencia Social y Ciudadana supone adquirir y poner en juego valores de honestidad y compromiso en las relaciones cívicas y de excelencia en las laborales y son precisamente estos valores los que  no aparecen en el problema que traemos a colación. A los que les gustaba el Plan Bolonia les va a sentar mal esta entrada del blog. Lo sentimos, pero en relación con el Máster de Enseñanza Secundaria no estamos ante un caso de mejora de la educación universitaria andaluza, sino ante una verdadera estafa con descaro y alevosía. Si este Máster no fuera obligatorio para poder presentarse a las oposiciones y poder enseñar en los institutos, nadie pagaría los 1.800 € que vale este engendro con visos de atraco a mano armada.

Cualquier profesor/a que quiere opositar y acude a una academia privada o a un preparador personal le cuesta menos dinero y aprende más de su profesión futura que en este infumable timo, ya que será lo bastante avispado, por la cuenta que le trae, para comprobar que sus preparadores sean profesorado experimentado de la especialidad a la que desea opositar y no becarios o profesorado titular de la universidad que jamás ha pisado un instituto salvo cuando fueron alumnos. ¿Se imaginan un Máster en Cirugía Cardiovascular para todos los médicos que quisieran ejercerla, que costara un huevo -con perdón- y fuera impartido en su mayoría por profesorado que jamás hubiera abierto ni un conejo -con perdón otra vez-? ¿Cuanto tardaría la sociedad y el propio alumnado en demandar en los tribunales a los gestores de tal despropósito por fraude? Pues eso es exactamente lo que ocurre en este Máster de Enseñanza Secundaria que, encima, es obligatorio y, por tanto, el alumnado se siente cautivo y muchos no desean sino pasar el trago cuanto antes, no vaya a ser que si protestan además los suspendan y pierdan los 1.800 € que les han birlado por la cara.

Ante esto, la Consejería de Educación argumentará que, en virtud de la autonomía universitaria, reconocida en la LRU, es la universidad correspondiente la responsable del desaguisado, pero dichas universidades dependen de su Dirección General correspondiente y, por tanto, asume la misión de velar y garantizar la calidad de los máster que ofertan las universidades, a través de los organismos establecidos al efecto -que evidentemente no funcionan hasta ahora-. Con más motivo si cabe en este caso, porque dicho máster da carta de naturaleza a los futuros docentes que accederán a los institutos públicos que gestiona dicha Consejería. No se entiende pues que la Consejería de Educación cierre los ojos ante la realidad y permita estos desmanes conocidos desde hace años.  Ya el curso pasado se registraron protestas públicas y manifestaciones en varias ciudadades andaluzas, pero antes de Bolonia, el denominado CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica) consistía en el mismo "mojón" -con perdón-, pero al menos era un mojón  chiquitito y barato (unos 400 €). Gracias a los listos de Bolonia, tenemos con este Máster un mojón más grande y mucho más caro, y eso sí, tan inútil como el anterior CAP. He aquí un ejemplo claro de como pretendiendo mejorar la cosa se empeora y se jode a mucha más gente que antes.

El problema de la formación inicial del profesorado en España radica esencialmente en la mediocre universidad que tenemos para formarlo. Y si no se le mete mano a la universidad no hay nada que hacer sino poner parches cada vez más caros e inservibles.  En vez de eso,  no sólo no lo arreglan sino que lo empeoran y lo encarecen. ESO SÍ, MIENTRAS TANTO, ALGUNOS SE ESTÁN EMBOLSANDO UNA PASTA POR LA CARA, POR LA CARA DURA QUE TIENEN. Otro capítulo más, desgraciadamente, de lo poco que le importa a la ciudadanía que la formación del futuro profesorado sea de calidad. No nos sorprendamos después de los pobres resultados de nuestro sistema educativo, cuando el elemento esencial, que no es otro que su profesorado, se forma de manera tan deficiente. Si quieren ver como se pueden hacer bien las cosas no dude en pinchar aquí.  NO SE PREOCUPE, NUESTROS POLÍTICOS NO SE ENTERARÁN.