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domingo, 22 de enero de 2023

La escuela primaria Abbott.

 

             INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO           

Abbott Elementary es una premiada serie de ficción (Disney +) sobre un colegio público de educación primaria situado en un barrio de Filadelfia de mayoría afroamericana. En tono de comedia blandita, tipo disney, va hilando la vida interna de su profesorado y su alumnado. Se deja ver, es agradable y positiva, no es una distopía deprimente, lo cual ya es un avance en estos tiempos de catástrofes cinematográficas a cual más agobiante y terrorífica. No, nada de muertos ni enfermedades, por el contrario, la serie rezuma una actitud positiva ante la vida y ante sus dificultades, lo cual no deja de ser también una lectura parcial de la realidad.

Traemos aquí esta serie porque de manera colateral nos ilustra sobre varias cuestiones que creemos interesantes. Aunque toda extrapolación de realidades -la norteamericana comparada con la nuestra- constituye un ejercicio arriesgado, y menos si viene de la mano de una serie de ficción, no nos resistimos a realizar algunos paralelismos.

1. Las maestras de la escuela Abbott -la mayoría del claustro son mujeres afroamericanas- luchan a diario por la falta de presupuesto y de recursos que el distrito escolar no les facilita y las hace trabajar siempre en precario. A veces, incluso de manera algo irregular, han de conseguir materiales por las vías más insospechadas -petición mediante vídeos en Tik-Tok o mediante suministradores anónimos poco honestos-. Parece que la falta de fondos públicos para la dotación adecuada de las escuelas y para pagar dignamente a los docentes no es un mal exclusivo de nuestro país, aunque ya saben aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos". Lo que sorprende, no obstante, es que, a pesar de todo, sus aulas y escuelas están mucho mejor dotadas que las nuestras: disponen de comedor con cocineras -no de servicio de catering-, de enfermería atendida por una profesional sanitaria y de personal de mantenimiento del centro, no sólo de administrativos. Sus aulas están llenas de recursos didácticos y su edificio cuenta tanto con calefacción como con aire acondicionado en todas las dependencias del centro. ¡Y aún así se quejan de la falta de dinero! Si se pasaran por las nuestras dejarían de quejarse para siempre.

2. A pesar de que el sistema educativo norteamericano es muy descentralizado, tanto en programas como en gestión administrativa y económica- la organización de los centros no parece resentirse de lo que para nosotros -nuestro país- sería un "caos". La gestión económica y de personal no depende siquiera de cada Estado -mucho menos del gobierno federal- sino de los distritos escolares -un distrito agrupa a los centros de una misma zona-. Tampoco existe un currículo nacional, ni siquiera de cada Estado -aunque este puede proponer programas, iniciativas o asignaturas comunes- sino que será también cada distrito quien establezca la organización del currículo en su zona y contrate o despida a su personal. ¿Esto es mejor que lo nuestro? No estamos diciendo eso, pero lo que es evidente que lo nuestro tampoco puede decirse que sea mejor ni que obtenga mejores resultados. Al menos, el suyo es un sistema más flexible y ágil. El nuestro es rígido y pesado, cuesta movilizarlo y dinamizarlo. ¿Aprenden más los niños y niñas en nuestras escuelas que en las de ellos? Habría que aportar datos para eso y no los tenemos que sean fiables.

3. El colegio Abbott tiene también problemas con la directora del centro. Parece que en esto no nos diferenciamos mucho. La condición humana es lo que tiene, es transversal a distintas culturas y no siempre llegan a estos puestos los mejores, sino los que mejor se mueven en ambientes de intrigas y favores, no siempre para bien de la educación. No obstante, la imagen casi caricaturesca de la directora en la serie es una crítica más que divertida a la falta de profesionalidad y vocación de los muchos que ejercen esta función en los centros educativos. También en los nuestros, por desgracia.

En fin, Vds. sacarán muchos más paralelismos si se entretienen con esta amable serie sobre un colegio de primaria en Filadelfia y, de paso, echarán un rato agradable entre tantos zombis, asesinos en serie, criminales perversos y catástrofes como las que inundan nuestras pantallas, no sabemos si preparándonos el cuerpo para lo peor. 

Aquí les dejamos con un trailer de la serie, por si no la conocen. Lamentamos no haberla enncontrado con subtítulos en español. Pero se trata de que vean el contexto ambiental y saquen sus conclusiones.


miércoles, 13 de abril de 2022

¡Menos curriculum, más vitae!

"La escuela actual no responde ni a una sola necesidad de niños/jóvenes. Hay que proyectar el deseo radical de otra escuela que acepte al individuo, que tenga el norte de la salud y de la calidad de vida y, sobre todo, que no tema la variedad, el desorden y el azar. Pura utopía, se dirá. Exactamente, si algo nos reiteran hoy los jóvenes es que no les interesa la realidad que les vendemos".

(Fabricio Caivano, fundador de la revista Cuadernos de Pedagogía, 1985)

 

                    INCOMPETENCIA DE CONOCIMIENTO FÍSICO Y NATURAL                 

¡Menos curriculu, más vitae!, así titulaba un famoso artículo el fundador de la revista Cuadernos de Pedagogía en 1985. Sí, exactamente, justo los años en los que nos jugábamos los cuartos de la primera gran reforma educativa que, años más tarde, naufragó en el engendro LOGSE (1990). Por componendas políticas -y por las torpezas académicas de psicólogos metidos a ingenieros educativos- se ignoraron las propuestas nacidas de la experimentación previa de dicha reforma en los centros escolares de diferentes CCAA y se inauguró, así, la reforma ilustrada de los "papeles", que no de la educación (con Rubalcaba, Marchesi y Coll al mando en el MEC). Quedaba inaugurada en España la era de los currículos tecnocráticos tipo globo que se ha venido arrastrando hasta la actualidad. (Persistiendo en el error, el PSOE acude de nuevo, treinta años después, a los psicólogos ilustrados Álvaro Marchesi y César Coll para situarlos al frente de la reforma curricular de la LOMLOE. Para que vean lo "moderno" que es este nuevo currículo)

Llamamos currículo tipo globo al que llevamos sufriendo desde hace más de cuarenta años, esto es, un currículo, unos programas educativos que no dejan de "inflarse" reforma tras reforma llegando a configurar un todo inabarcable e imposible de aplicar en las aulas y tiempos escolares. Supone el desconocimiento físico -y didáctico- de que todo contenido ocupa tiempo y espacio y que, por tanto, incluir todas las demandas sociales y ocurrencias políticas de turno, más todas aquellas que se arrastran de los denominados currículos enciclopédicos que "disfrutamos" desde el franquismo, es un disparate que los políticos endosan al profesorado y al alumnado para que se estrellen contra un muro. Afortunadamente, muchos docentes ignoran el currículo oficial y tratan de darle algún sentido común a sus prácticas "podando" significativamente sus "prescripciones legales" y sus exigencias burocráticas. Pero no todo el monte es orégano.

Por contra, llamamos currículo minimalista al que trata de reducir al máximo -menos es más- los contenidos prescriptivos, centrándose sólo en aquellos nucleares y básicos -las competencias quizás- que deben articular la enseñanza y dejando el resto a la decisión y responsabilidad de los centros educativos y docentes. Es palmario, lo denunciamos aquí, que los denominados decretos de enseñanzas mínimas son un engaño. Nunca han sido de enseñanzas mínimas sino de máximas. Si, además, sumamos las ocurrencias que les añaden cada una de las CCAA con competencias educativas, y las "aportaciones" que incluyen también las editoriales del libro de texto, lo que resulta es un puzzle imposible de componer.

Con la LOMLOE estamos, de nuevo, ante un currículo tipo globo, unas enseñanzas mínimas que son máximas, un aumento -parecía imposible- de la burocracia docente y unas CCAA que ya han anunciado que le sumarán sus mitologías propias. Resultado: 15 currículos desiguales -Ceuta y Melilla van con el MEC- pero que comparten una misma concepción errónea, incoherente e impracticable. Y todo ello a pesar de que los voceros oficiales del MEC nos mienten diciendo que han reducido la carga enciclopédica del currículo. Mentira podría.

Quedaría por explorar -alguna vez, quizás- un currículo oficial prescrito por el MEC reducido, tan sólo, a aquellos acuerdos mínimos que puedan consensuarse con la comunidad educativa española. Un esqueleto que articule, de coherencia y fortaleza a las decisiones que, posteriormente, deban tomar centros y docentes en virtud de sus contextos reales, permitiendo -por su flexibilidad- una enseñanza personalizada, menos uniforme, más artística y humanista. Todo ello acompañado de un potente y profesionalizado -no politizado como ahora- servicio de la alta inspección que salvaguarde lo común y básico en todo el territorio español, evitando mitologías históricas, falsedades, manipulaciones y ocurrencias estúpidas que las CCAA o los centros (segundo y tercer nivel de concreción curricular) puedan incluir.

Hay que decirlo, otra vez, alto y claro ¡menos currículo y más vida! -loor y gloria a Fabricio Caivano-. Basta de mentiras, de currículos imposibles dictados por administradores y párrocos políticos, de papeleo estúpido y de frentismo partidista. Todo eso es el currículo de la LOMLOE, como antes lo fue el de la LOMCE, el de la LOE o el de la LOGSE. Y todos son mucho más parecidos de lo que sus "padres" políticos estarían dispuestos a admitir pues son el mismo perro pero con distinto collar, nada más. Lo que se necesita, más que nunca, es cambiar de concepción curricular, apostar por los consensos y la estabilidad, apostar por el mínimo acuerdo y no por el máximo desacuerdo, abandonar el partidismo en educación y apostar por la fundamentación didáctica y el individuo, en suma, revitalizar y dignificar el trabajo docente, facilitar las prácticas de aula, acabar con la burocracia inútil y abrirse a las necesidades singulares de las personas y de los contextos sociales. 

Al cabo, seguimos estando en el mismo lugar que en 1985 pero más cansados y sin ilusión. Hemos recorrido desde entonces un camino errático plagado de equivocaciones y guiados por imbéciles y, mientras no lo reconozcamos y cambiemos el paso, seguiremos dándonos de cabezazos con la realidad y condenados a la inutilidad de las leyes educativas y sus respectivos engendros curriculares. 

Así que, inasequibles al desaliento, recuperemos la utopía educativa -y la ilusión- con esta charla TED de Rosan Bosch sobre cómo hacer que los niños/as no quieran irse de la escuela. Vamos a pensar al revés por una vez. Empecemos por cambiar los espacios y acabemos con las escuelas industrias, las escuelas fábricas, las escuelas cárceles y las escuelas sanatorios. Empecemos con la vida y terminemos con el currículo. ¡Más vitae y menos curriculum!


                      

domingo, 25 de abril de 2021

Nuevos modelos educativos: otra arquitectura escolar


                            COMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                            

¿La foto de arriba corresponde a la sala de espera de un aeropuerto? ¿una universidad? ¿un centro de salud? Pues no, es una de las nuevas escuelas de Finlandia. Pero, ¿dónde están las aulas? ¿donde los pasillos carcelarios? ¿dónde los colores grises, tierras y verdosos? ¿Se han vuelto locos estos finlandeses? Parece que no. Siguen preocupados por la educación de sus jóvenes. No contentos con ser uno de los países mejor situados en todas las clasificaciones educativas, consideran que tienen que seguir apostando por mejorar aún más. Como nosotros -¿o no?- tan acostumbrados a los centros carcelarios, tristes, poco acogedores, fríos en invierno, calurosos en verano, muchos desvencijados o sembrados de "caracolas" en los eriales resecos o de cemento de sus patios de "recreo". Aquí, en nuestro país seguimos con la máxima rancia de que para aprender es requisito el esfuerzo, pero no el que se refiere a la adquisición de conocimientos, sino el que tiene que ver con soportar una especie de "condena", concebida como cruel moratoria social de nuestros jóvenes, en condiciones cuanto más inhabitables, rígidas y austeras mejor.

Pero, ¿qué se aprende así? Desde luego no los conocimientos necesarios para una ciudadanía del s. XXI. Lo que aprenden nuestros niños y niñas en las escuelas e institutos es que una serie innumerable de informaciones que han de memorizar al pie de la letra son perfectamente inútiles porque, al menos, el 80% se olvida al curso siguiente -y si no, hagan la prueba, o recuerden cuando fueron estudiantes-; aprenden a que tienen que obedecer porque, supuestamente, el o la profe que les toca cada hora es el único que sabe y ellos no saben nada, y si no están de acuerdo mejor callarse. Aprenden, pues, a memorizar inutilidades sin sentido, obedecer a la "autoridad" aunque sea ignorante, que ellos no saben nada y que se tienen que callar y estar quietos si quieren "sobrevivir" en la institución y salir "indemnes" en unos años. Para aprender eso, evidentemente, no hay nada mejor que un centro carcelario, triste, inhóspito y feo. Está todo muy bien pensado.

 


Pero, ¿y si quisiéramos que aprendieran otras cosas? ¿Servirían nuestros actuales adefesios carcelarios? Si quisiéramos que aprendieran, por ejemplo, a colaborar con jóvenes de otras edades, que emprendieran proyectos interesantes que no estuvieran separados por áreas o materias, que se aprendiera dentro pero también fuera de la escuela, que fuera posible encontrar espacios donde trabajar aislado, o por parejas, o en grupo, o en gran grupo, que pudieran contactar con docentes y/o profesionales de diferentes especialidades y trabajos de acuerdo a sus intereses, que aprendieran que sus ideas y su voz también son importantes, que no necesitan "sobrevivir" en la escuela, que no deben tener miedo salvo a la ignorancia, que su ritmo y sus necesidades e intereses serán respetados... ¡Ah, si quisiéramos que aprendieran esas cosas no podrían hacerlo en las escuelas e institutos actuales, aunque los pintaran de amarillo y verde fosforito! Habría que cambiar no solo su decoración o la disposición espacial, también los programas, la organización escolar, la forma de conocer y de aprender, la forma de estar en el mundo. Eso es lo que quieren estos locos finlandeses. ¡Serán ilusos! ¡Como si no supiéramos nosotros que el único "conocimiento" verdadero se imparte en nuestras preciosas escuelas e institutos españoles!

EJERCICIO DE AGUDEZA VISUAL. De estas cuatro fotos, dos son de cárceles españolas y otras dos de centros escolares. ¿Podrían distinguirlas? ¿Difícil eh?...



La solución en la próxima entrada.


lunes, 12 de abril de 2021

¡40 años de arquitectura escolar carcelaria!


INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA

 

Han pasado 40 años y nuestros políticos han sido incapaces de mejorar los programas educativos. Pero también han sido incapaces de abordar una reforma de los entornos escolares con el fin de facilitar un nuevo modo de entender la Educación en el s.XXI. Aunque, claro, ambos conceptos -Medio y Programa- van de la mano e interactúan en el sistema escolar (Gump/Ross, 1985). Así que seguimos "disfrutando" de edificios carcelarios, de edificios industriales, donde nuestro alumnado -y nosotros mismos- parece un colectivo de presos condenado que, a golpe de sirenas, da paseos controlados por los patios, deambula vigilado por los pasillos y se recluye en las celdas-aulas donde los organizamos por edades y niveles. Estamos tan acostumbrados a este paisaje tenebroso -tipo Metrópoli- que ya somos incapaces de ver lo anacrónico e inadecuado que resulta si lo que queremos construir es una alternativa a la educación "industrial" del s.XIX. Como dice el aforismo "un pez solo se da cuenta del agua cuando lo sacan de la pecera".

Es evidente que el "medio" -arquitectura, mobiliario, organización de espacios, tiempos, materiales...- debe ajustarse al "programa" -currículo- y viceversa, y que si uno no cambia no promueve cambios significativos en el otro porque se comportan como un sistema. Al contrario, la persistencia de programas enciclopédicos y centralizados perpetúa arquitecturas carcelarias y fabriles, mejor o peor decoradas, eso da igual. En los años 80, se revitalizó el debate sobre construcciones escolares alternativas y tuvimos la experiencia de ver cómo pequeñas modificaciones espaciales introducidas en los centros -como la posibilidad de unir varias aulas que estaban separadas por correderas de quita y pon- acabaron convirtiéndose en paredes de ladrillos, supuestamente más "aislantes del ruido". Incluso aún observamos como las puertas de aulas con ventanas de cristal son tapadas para salvaguardar la "intimidad" de lo que se hace allí dentro (?). El inevitable "ajuste" que se produce entre Medio y Programa es la razón que ha hecho posible que innovaciones espaciales como la existencia de "rincones" o "talleres" dentro de las aulas, o las salas de usos múltiples en los centros, hayan sido muchas de ellas efímeras siendo, finalmente, abandonadas por muchos docentes. Por su parte, las salas de usos múltiples, en muchos casos, se han reconvertido en aulas, bien debido a la masificación de los centros, bien porque no se sabía qué hacer con ellas, salvo las típicas actividades de fin de curso o "semanas culturales". 

Hacen falta propuestas innovadoras en el currículo, pero también deben modificarse significativamente los entornos escolares. Finlandia es un ejemplo de país lider en materia educativa pero sigue innovando en los entornos escolares. Un debate que prácticamente se abandonó en la red pública cuando la aprobación de la LOGSE (1990), y solo se ha mantenido en algunas iniciativas privadas aisladas. Pero, unas propuestas sin las otras están condenadas a fracasar. No se puede cambiar la escuela solo desde el currículo, ni solo desde la mejora de los entornos. La tarea ha de ser emprendida en ambos campos con el fin de que se produzca un nuevo ajuste. Esto sí que sería una verdadera REFORMA educativa, un buen plan de modernización cara al s. XXI, y no las sandeces que se nos imponen en cada ley educativa. Como decíamos en entradas anteriores, estos días oiremos mucho hablar y discutir sobre "aprendizajes básicos y deseables", como antes nos bombardearon con "competencias básicas", "estándares de aprendizaje", "áreas transversales", "conceptos, procedimientos y actitudes" o "constructivismo". Da igual, nuestros políticos son maestros en volver de sitios a los que nunca han ido, y se quedan tan panchos. Solo tratan de vender humo, ganar tiempo hasta las próximas elecciones y mantenernos entretenidos y cabreados a partes iguales. Pero, al menos, ya sabemos distinguir cuando una reforma educativa va en serio o es solo un paripé. Si después de ocho leyes educativas en cuarenta años no sabemos distinguirlo entonces sí que tenemos un problema. 

Les dejamos con una pincelada de humor. Ahí va una "brillante" propuesta de "aprendizajes básicos" realizada por José Mota, eso sí, recordando que llevamos más de 15 años con recortes presupuestarios en Educación. Pero, por lo visto, estos recortes "no han influido nada, nada, en los índices de fracaso y abandono escolar" que sufrimos. Seguimos con las reformas "baratas" y así nos va.

    (P.D. No olviden que pueden enviarnos colaboraciones confidenciales al correo:      incompetenciasbasicas2epoca@gmail.com)