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sábado, 25 de junio de 2022

La enseñanza como arte: un debate olvidado

 

                 INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA               

El debate sobre si la enseñanza es una tecnología o un arte aún está lejos de cerrarse, a pesar de que en las últimas décadas el obsoleto paradigma mecanicista la haya reducido en nuestro país a la aplicación de listas de contenidos, tablas de objetivos y criterios, baremos y protocolos cada vez más tediosos e inútiles. No hay más que ver la deriva curricular que han seguido nuestras leyes educativas, desde la Ley General de Educación de 1970 hasta la LOMLOE de 2020 -cincuenta años nada menos- en la que se ha encajonado al profesorado en el sumiso papel de mero cumplidor de un sinfín de prescripciones, consignas y tareas burocráticas que -se supone- conducen a la "cima de la excelencia educativa". Nada más lejos de la realidad.

Porque la realidad, la realidad humana, no se comporta como una máquina por más que algunos "ingenieros sociales" lo pretendan. Y la enseñanza aún menos, por más leyes que promulguen. Constituye este modelo mecanicista y tecnocrático de la educación un craso error de planteamiento en pleno s. XXI. A pesar del fracaso constatado que cosecharon los modelos mecanicistas-conductuales aplicados durante los años 50 y 60 del pasado siglo en EEUU (Watson, Skinner, las máquinas de enseñar...), una versión española se adoptó en nuestro país con la reforma de 1970 (la EGB) obteniendo el previsible fracaso: lo que se denominó la pedagogía por objetivos: una obsesión por la eficiencia (J. Gimeno Sacristán, 1982).

Y aunque algunos quieran seguir "obsesionados con la eficiencia", la educación se comprende mucho mejor cuando adoptamos la perspectiva organicista, esto es, entender que la educación, el sistema educativo, se compadece más con un órgano vivo que con una máquina, porque es una actividad hecha por humanos, dirigida a humanos. De ahí que este paradigma organicista y humanista permita comprender mejor la enseñanza que desarrollan los docentes con sus alumnos y alumnas y, en consecuencia, cómo y cuándo intervenir. A pesar de ello, los modelos educativos y metodológicos, las prácticas de aula, que pueden hacer realidad esta forma de enfrentar la enseñanza siguen siendo hoy minoría en nuestros centros y, prácticamente, siguen ausentes de la política educativa, si bien los preámbulos legislativos los suelen ensalzar hipócritamente para, a continuación, traicionarlos en su ejecución.

La educación es una actividad humana basada en la comunicación, por tanto, no reductible a apriorismos técnocráticos ni objetivos de logro determinados con antelación por "personas ajenas a la obra", a las que debería prohibirse el paso. Y como toda actividad humana, la enseñanza, la buena enseñanza, está sujeta a dosis altas de improvisación, de ensayo-error, de enfoque progresivo en el curso de la acción, de intuición y manejo de emociones y sentimientos, no sólo de conocimientos o información a transmitir. Por tanto, querer eliminar el componente artístico de la enseñanza es comportarse como una acémila cegata. Supone negar lo que de único y singular tiene el acto de enseñar de cualquier docente, esto es, un acto que cuando es bueno constituye una labor creativa, componente esencial de todo arte que se precie. Enseñar es, pues, un arte tanto como puede ser una ciencia, ambas perspectivas son complementarias y necesarias para desarrollar un aprendizaje integral, un aprendizaje humano. Y, por experiencia, bien como docentes, bien como alumnos, sabemos lo que NO es enseñar: manejar una "máquina" para "manufacturar" un producto previamente estandarizado. Eso será adoctrinar, uniformar, manipular o seleccionar pero, desde luego, no es educar.

Qué duda cabe que, desde este planteamiento de partida, la figura del docente adquiere una crucial relevancia, al entender que su labor es la propia de un artista, esto es, la de un creador de realidades nuevas, diversas y complejas en el ámbito educativo, la de un formador y guía de personas en crecimiento, todo un reto. La enseñanza no es un monólogo, no es "ordeno y mando", sino un diálogo permanente abierto al futuro. De ahí que, desde aquí, insistamos tanto en la necesidad de configurar una nueva formación inicial de los docentes que tenga en cuenta no sólo los conocimientos necesarios sino también sus aptitudes, su vocación, sus actitudes ante la educación de los más jóvenes. Porque no todo el mundo vale para enseñar. Y no necesariamente valen sólo los más "listos" -selectividad-, ni los más memoriosos -oposiciones-, ni los más sensibles o los más duros. Valen sólo aquellos capaces de asumir su papel de "artistas" de la enseñanza, docentes vocacionales y no meros administrativos u operadores de máquinas. Se necesitan docentes capaces de manejar la complejidad de grupos humanos de distintas edades y en diferentes contextos, de ilusionar, de afrontar imprevistos y problemas, de saber comunicar, de animar a conocer, a indagar, capaces de guiar y orientar los aprendizajes, de conectar las aulas con la realidad, en fin, capaces de hacer realidad una educación del S. XXI tal y como estableció la UNESCO en su conocido informe titulado "La Educación encierra un tesoro". Algo bien lejos del cutrerío monocorde y aburrido en el que estamos instalados desde hace décadas en nuestro país. 

Y nadie mejor que el gran Ken Robinson para ilustrarnos en una de sus últimas intervenciones en España, titulada "Enseñar es un Arte". Merece la pena ver el vídeo hasta el final a pesar de su extensión ya que contesta a preguntas de los asistentes que son las que cualquiera desearía haber podido formularle: papel del docente, de los padres o madres, creatividad, innovación educativa, discapacidad, emoción, política curricular... Que lo disfruten.

 

                        

lunes, 25 de abril de 2022

La gran mentira: mejorar la educación a través del BOE

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                

Repetimos: ningún sistema educativo es mejor que su profesorado. Pero nadie se entera. No quiere enterarse nadie. Nuestros políticos menos que nadie. Desde 1978 tratan de mejorar la educación mediante el BOE. La denominada reforma de los "papeles". Siempre fue una medida condenada al fracaso. Ahora, más de cuarenta años después, sólo es un ejercicio de melancolía. El nuevo currículo de la ESO publicado en el BOE es otra muestra más de la estupidez política: ninguna reforma o mejora de la educación puede hacerse sin el concurso, complicidad, formación y compromiso del profesorado. Todo lo demás son mentiras. La gran mentira que nadie desvela en este país. Las reformas educativas "ilustradas" desde la LOGSE (1990) -todo para el profesorado pero sin el profesorado- se han ido estrellado una tras otra. Seguimos como país estando a la cola de todos los indicadores de calidad europeos e internacionales, pero es asombroso que nadie acabe con esta práctica inútil de utilizar el BOE como instrumento de mejora educativa.

Se ha intentado todo con el BOE: reformas de currículo abierto, reformas de currículo semi-cerrado, reformas de currículo cerrado a cal y canto, reformas de currículo contra la autonomía de los centros y del profesorado, reformas de currículo abierto que después cerraban las CCAA y los libros de texto, reformas con muchos contenidos por nivel, reformas para la etapa completa sin definir niveles, etc. Ninguna ha funcionado. ¿Por qué? La respuesta es evidente y fácil de hallar: porque todas han ignorado a los protagonistas del acto de enseñar y aprender: profesorado y alumnado. A lo que se añade que ninguna ha ido acompañada de una adecuada financiación. Todas han sido, desde el punto de vista curricular, reformas "baratas", muy baratas, de todo a 1 euro. Es lo que tiene el papel, que lo aguanta todo y es barato. 

Pero la realidad educativa es otra cosa. Es compleja, es dinámica, es contradictoria, es multiforme, es... humana, no es una máquina. Y no se mejora mediante leyes y decretos en el BOE o el BOJA, sino por inversiones bien pensadas y gestionadas a medio y largo plazo en formación del profesorado (inicial y permanente), construcción de centros, investigación educativa y, sí, también por la configuración de currículos consensuados, estables e innovadores que sean más propios del s. XXI que del XIX, por mucho que ahora nos quieran seguir mintiendo al meter en el BOE "moderneces" que sólo son recursos decorativos. Porque el núcleo duro del actual currículo para la ESO sigue siendo el organizado en las disciplinas de toda la vida, y cada vez con mayor peso horario (Lengua, Matemáticas, Ciencias, Idiomas...). Y, además, "tos a la vez, y tos por iguá".

Que el MEC considere bobaliconamente que el que ha publicado para la ESO es un currículo por competencias es otra de las grandes mentiras que quieren vendernos. Lo que han hecho sus equipos de "negros" no es otra cosa que trata de conciliar lo inconciliable, esto es, las directivas europeas del aprendizaje competencial con la estructura rígida de un currículo articulado en disciplinas clásicas. Otro engaño de mesa de despacho como aquel de la transversalidad que inventaron con la LOGSE los psicólogos de cabecera del PSOE, Marchesi y Coll. Una transversalidad que ahora retoman con más brío y con el mismo presagio: su intrascendencia en las prácticas reales de aula. (Anoten todo lo que hay meter ahora en cada una de las áreas tradicionales: la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el emprendimiento social y empresarial, el fomento del espíritu crítico y científico, la educación emocional y en valores, la igualdad de género y la creatividad se trabajarán en todas las materias. En todo caso, se fomentarán de manera transversal la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual, la formación estética, la educación para la sostenibilidad y el consumo responsable, el respeto mutuo y la cooperación entre iguales (Art. 6.5). ¡Cágate lorito! ¡Y se quedaron tan tranquilos! Lo más asombroso es que muchos siguen sin entender que la transversalidad es un recurso de trileros que ya constató su palmario fracaso cuando la LOGSE. Pues ni eso.

Y es que este nuevo intento no deja de ser un simple postureo político para acompañar el trago de parecer modernos vistiendo un currículo rancio. El MEC sigue apostando por la apariencia más que por el ser. Pura era posmoderna. Y en esta política de postureo, de apariencias, se quejan algunos de la indefinición o rebaja de contenidos del nuevo currículo. No se distraigan y no se preocupen, lo tienen bien pensado, como ya hicieron con la LOGSE: se encargarán las CCAA y las editoriales del libro de texto de acabar la faena iniciada por el MEC. Y así todos contentos. Menos, claro está, los que tendrán que llevar este currículo a la práctica, los docentes, a los que de nuevo se les ningunea, se les ignora y se les cuelga un muerto que por cobardía no ha querido resolver el MEC. Un sudoku irresoluble compuesto de competencias clave, competencias específicas, saberes específicos (los contenidos de siempre), criterios de evaluación y situaciones de aprendizaje. Puro parloteo academicista. Pura burocracia educativa. Ahí es nada. Y cuando algunos docentes se aclaren con este galimatías tecnocrático ya estará seguramente derogada esta reforma o, peor, agotada su paciencia. Y a empezar de nuevo.

Mientras, nadie nos va a librar -el BOE desde luego que no- de seguir liderando los peores indicadores de fracaso y abandono escolar de Europa, de tasa de repetidores o de continuidad en estudios superiores, de ocupar los últimos lugares en las clasificaciones internacionales (PISA, PIRLS...) y del aumento preocupante de la desmotivación del profesorado y del alumnado. Otra reforma para nada. Así que hagamos pues un repaso "robinsoniano" de las carácterísticas que debe poseer un currículo para el s. XXI. A ver si se enteran que el BOE no sirve para esto.


                        

martes, 6 de abril de 2021

¡40 años empanados con el mismo currículo! (I)

 

                          INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                        

 

Sí, hemos titulado la entrada como 40 años de empanamiento curricular, pero nos hemos quedado cortos. En realidad, en cuanto a concepto y estructura básica, arrastramos el mismo currículo prácticamente desde el siglo XIX, y no es exagerar. Si lo hiciéramos, y no crean que mucho, nos remontaríamos al Trivium y al Quadrivium medievales. Ya saben, el Trivium compuesto por la Gramática, la Retórica y la Dialéctica; y el Quadrivium por la Aritmética, la Geometría, la Astronomía y la Música. Incluso esta estructura curricular medieval nos parece hoy más interesante que el pastiche que arrastramos en España desde hace más de un siglo. Por ejemplo, qué pena que la Retórica y la Dialéctica hayan prácticamente desaparecido de las escuelas -así se explica la incapacidad lingüística de los políticos que tenemos y las dificultades de expresión y debate que muestra la mayoría de nuestro alumnado-. Por otra parte, la Astronomía, un tema que apasiona a los niños y niñas, se ha relegado a ser un acompañante aburrido y prescindible de unas ciencias aburridas y prescindibles, y la Música, de ser una de las siete Artes Liberales del medioevo, ha pasado a ser considerada una "maría" curricular, como, por cierto, el resto de las Artes. Entiéndase el término "maría" como acompañante muda y poco importante del "calvario" curricular compuesto por las Lenguas, las Matemáticas y las Ciencias: tres cruces clavadas en el Monte del Olvido..., del alumnado, como cantaría José Feliciano.

Pero, vamos a lo que vamos. En cuanto a concepto, ninguna de las leyes educativas promulgadas desde el final de la dictadura ha supuesto un avance real, una modernización siquiera, del rancio concepto enciclopedista del currículo que el alumnado -y el profesorado- sufre hoy. De hecho, desde el franquismo aquí, a más a más, desde la Ley Moyano (1857) hasta la LOMLOE (2019), lo único que se ha hecho en España es convertir la Enciclopedia Álvarez, de principios y mediados del siglo XX, en múltiples libros de texto ampliando sus contenidos hasta un nivel inmanejable. Eso sí, de camino se han venido llenando los bolsillos algunos empresarios a costa de una población cautiva obligada a comprarlos anualmente -ahora, incluso las propias consejerías son clientes cautivos en aras de la gratuidad-. Grandes emporios que todos conocemos y que, en poco tiempo, pasaron del negocio del libro de texto al de los medios de comunicación. Pero el concepto curricular sigue siendo el mismo: un paquete de información cerrada, organizado en las clásicas disciplinas académicas, que hay que transmitir a las nuevas generaciones para que lo memorice y vomite -el día del examen-. Lo que aprenda o no es otro problema. 

Y poco más. Cada ley educativa se ha limitado a incluir tan solo parches y retoques, política curricular decorativa podría llamarse, para incluir nuevos contenidos, de cara a su parroquia electoral, sin por ello discutir los antiguos: que si competencias, que si ciudadanía, que si ecologismo, que si algo más de salud o educación vial, que si género y prevención de drogas y maltrato, ojo con el ocio creativo, etc. Eso sí, cada una de ellas argumentando que había descubierto el bálsamo de Fierabrás para la magullada Educación española. Y ahora tendremos que aguantar la monserga de que el currículo que va a implantar la actual LOMLOE va a acabar con el enciclopedismo porque se va a basar en las competencias básicas europeas. ¡Ja! Un nuevo currículo cuyo diseño se ha encargado, otra vez el déjà vu, al incombustible César Coll -padre del de la LOGSE (1990)- y a su alumna aventajada de entonces, Elena Martín, hoy ya catedrática de universidad. Por lo visto, esta pareja de psicólogos universitarios ha descubierto -treinta años después, menos mal- los problemas que tenía el currículo enciclopédico de la LOGSE que ellos mismos impusieron (recordemos el mantra de "conceptos, procedimientos y actitudes" que había que reflejar en cada programación). Ahora se apuntan a la necesidad de elaborar un currículo por competencias básicas, por cierto, unas competencias que ya estaban en vigor en 2006 cuando los socialistas, con Zapatero, diseñaron el currículo de la LOE, pero donde se limitaron a incluirlas como un añadido decorativo más, al igual que hicieron con las áreas transversales en la anterior LOGSE. Una "solución" de papel, idiota e inútil por partida doble porque, desde el inicio, se sabía que ambas inclusiones respondían más a un postureo político que a una intención real de cambio educativo. Timo tras timo curricular y, por lo visto, seguimos para bingo con la LOMLOE.

Nos tememos que ahora el discurso curricular de moda irá de aprendizajes básicos y aprendizajes deseables (Coll y Martín, en 2006), discurso que nuestros insignes psicólogos universitarios vendieron en América Latina pero que no colaron en la LOE. Ahora, en época de rebajas políticas en España, parece que les ha llegado el momento -¿quién va a arriesgar su prestigio con el dueto Celaá-Sánchez? Lástima, porque será otro discurso inútil si los que tienen que seguir desarrollando el currículo en el aula son los mismos docentes de la LOGSE, la LOE, la LOMCE y la LOMLOE y, además, repartidos en 15 CCAA con competencias propias, muy hartos ya de tanta palabrería después de ocho leyes educativas sin que nadie les haya preguntado nunca.

Y hablando de insignes profesores universitarios y enciclopedismo, les dejamos con otra hilarante y clarividente conferencia TED de Ken Robinson sobre currículo y Educación en el siglo XXI. Que la disfruten.


sábado, 3 de abril de 2021

¡40 años con una pésima formación inicial del profesorado!


                         INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                     

 

40 años y ocho leyes orgánicas -más cientos de decretos y órdenes- han sido inútiles para meterle mano a un problema que era evidente ya desde los inicios de la transición democrática -finales de los 70-. ¡Ya hay que ser incapaz! Ni derechas ni izquierdas han tenido la valentía y la claridad de ideas para, primero, saber que la clave de bóveda para construir un nuevo sistema educativo de calidad pasa inexcusablemente por una buena formación del profesorado y, segundo, que la situación heredada de la dictadura exigía abordar una reforma en profundidad tanto de la inicial, en manos de las universidades, como de la permanente, en manos de las CCAA. Con la inicial se intentó a finales de los 80, pero hete ahí que el muro de los privilegios universitarios -autonomía universitaria la llaman- fue inexpugnable y ningún gobierno tuvo arrestos para derribarlo. Como si la universidad pública española fuera el adalid de la excelencia y no hubiese necesidad de haber acabado con un sistema endogámico y fracasado y que, salvo excepciones, ni cuarenta años después se encuentra entre los mejores de Europa ni del mundo.

En esas fechas, década de los 80 del siglo pasado, en el seno del grupo de expertos designados por el Ministerio de Educación, la pugna entre insignes pedagogos e insignes psicólogos fue ganada finalmente por los psicólogos -Álvaro Marchesi y César Coll, entre otros- que diseñaron una reforma barata y mediocre, lo que encantó al PSOE de entonces. Pero, justo por eso, era una reforma que nacía muerta: la LOGSE. Mientras que los pedagogos de ese grupo -Ángel Pérez y José Gimeno, entre otros...- defendían que había que empezar por el profesorado (formación inicial, reestructura de cuerpos docentes, carrera docente...), los psicólogos plantearon la reforma de los papeles (currículos oficiales, sesgo psicologicista de la Educación, proyectos de centros...) pero sin afrontar el problema del profesorado. Se optó así por realizar una reforma educativa SIN el profesorado -escaldados los socialistas por los problemas que había dado la experimentación de la reforma que se llevó a cabo en muchas CCAA al darle voz a los docentes; una voz que no tuvieron reparo en ignorar cuando se negoció en los despachos lo esencial de la LOGSE en cuanto a estructura y currículo del nuevo sistema educativo. Se adoptó así por el PSOE un sucedáneo barato del más famoso lema paternalista del despotismo ilustrado: TODO PARA EL PUEBLO..., PERO SIN EL PUEBLO. 

El diseño de los psicólogos del grupo de expertos contaba, además, con la ventaja de que no había que meterle mano a la universidad, -al contrario, con la Ley de Reforma Universitaria (1983) se consolidaron sus privilegios- con lo que los políticos socialistas se ahorraban problemas en una época social convulsa (huelga del profesorado y del alumnado). Quizás pensaron estratégicamente dejarlo todo para después, pero el después nunca llegó. De este modo, se perdió la primera oportunidad real -desde la II República- de haber dotado al sistema educativo español de un profesorado -en todas las etapas- bien formado y sobre el cual habría de descansar toda la arquitectura curricular y organizativa que se pudiera plantear después. Se primaron las prisas, los cálculos electoralistas y el ahorro económico. De hecho, la propia LOGSE nunca estuvo bien financiada ni siquiera para los objetivos estructurales que se plantearon entonces: aumento de la escolaridad obligatoria hasta los 16 años -una imposición europea, por cierto- y la reorganización de la red de centros educativos. Además, tampoco se puso en cuestión la existencia del doble circuito de la enseñanza pública y la concertada -debate cerrado por la anterior LODE (1985) socialista- porque, simultáneamente, evitaba problemas con la Iglesia Católica y salía más barata al Estado -de nuevo el ahorro.

Ninguna ley educativa posterior retomó el problema pendiente de la deficiente formación inicial del profesorado español y se nos quiso vender que la formación permanente -nucleada alrededor de los llamados Centros del Profesorado- vendría a rellenar sus lagunas, lo que siempre fue -y ya entonces se sabía- algo imposible. Para colmo, bien pronto los CEP pasaron de ser un centro a disposición de las necesidades formativas del profesorado a considerarse sucursales del ministerio y/o de las consejerías para articular sus redes clientelares y sus estrategias de propaganda, eso sí, a cambio de pagar más a aquellos que necesariamente habrían de acercarse si querían cobrar los nefastos "sexenios" que, por cierto, todavía están en vigor. Lamentable. 

Conclusión: en cuanto a la formación del profesorado, ninguna ley educativa, ni roja ni azul, ha hecho nada relevante para mejorarla en 40 años, de ahí que todas hayan sido igual de inútiles. Y para finalizar con este breve repaso histórico, no nos hemos hemos olvidado de los anteriores CAP ni de los actuales másteres para el profesorado de Ed. Secundaria: eran -y siguen siendo- tan malos o más que la propia formación inicial. Eso sí, suponen otro ingreso financiero más para una universidad que, en materia de cómo viene (mal)formando a los futuros docentes no universitarios, solo se merecería que despidiésemos al 80 % de su plantilla o, mejor, que echáramos el cerrojo. Solo así sería posible empezar de nuevo con otra estructura formativa y un personal cualificado. ¿Se imaginan que los médicos, los arquitectos o los economistas, por ejemplo, fueran formados, mayoritariamente, por profesionales que nunca hubieran trabajado de médicos, ni de arquitectos, ni de economistas? ¿Se imaginan de que nos serviría invertir en muchos hospitales con buenos recursos si los médicos no estuvieran bien formados? Pues eso es lo que pasa hace 40 años con la formación inicial del profesorado no universitario en España. Y así no podemos ir a ningún lado que merezca la pena. Las alternativas están muy claras desde hace décadas, la cuestión no es de concepto ni de falta de modelos eficaces, tanto europeos como mundiales, sino de liderazgo, honradez y valentía políticas. Y ahí de nuevo nos topamos con los rojos y con los azules. Una lástima.

Pero no todo está perdido mientras podamos seguir escuchando al tristemente desaparecido Ken Robinson en una de sus magistrales charlas TED en la que aborda, entre otros temas, el de la formación de los docentes. Una delicia su sentido del humor y su sentido común. No se desanimen. Siempre hay esperanza de escapar del Valle de la Muerte.

 

lunes, 20 de enero de 2014

El fracaso de la educación en Andalucía: un debate pendiente.

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

Recientemente, se ha publicado en el Diario de Sevilla, firmado por Javier Merchán, un magnífico artículo de opinión sobre las política educativas aplicadas en nuestro país y, especialmente, en Andalucía, titulado "El fiasco de la política educativa" -que enlazamos aquí para que puedan leerlo si no lo conocen. Desde una posición informada y verdaderamente crítica, que va más allá de los bobos rifirrafes a que estamos acostumbrados, este profesor e investigador plantea un debate interesantísimo sobre el fracaso que han supuesto las políticas educativas socialistas aplicadas en Andalucía, justo en lo que deseaban cambiar, esto es, reducir las desigualdades sociales en el ámbito educativo y cultural. Lo de "socialistas" es un decir, porque si leen atentamente el citado artículo observarán que las políticas aplicadas aquí -el autor sitúa el punto de inflexión a partir de 1996, en pleno desarrollo de la LOGSE (1990), pero somos de la opinión de que habría que situarlo varios años antes- no se han distinguido en esencia de lo que podría haber hecho cualquier opción neoliberal o gerencialista de la escuela, es decir, la "malvada" derecha de toda la vida.

Partiendo de la idea de que quien mejor sabe y puede aplicar políticas neoliberales o gerencialistas en las escuelas es obviamente la propia derecha neoliberal y gerencialista, no se entiende -siendo algo ingenuos- que hayan sido precisamente los sucesivos gobiernos socialistas afincados en la Junta de Andalucía tantos años, y ahora apoyados por sus socios comunistas -lo de "comunistas" también es una forma de hablar, claro está-, quienes hayan aplicado año tras año, fracaso tras fracaso, una fallida política educativa traicionando, en suma, sus propios principios ideológicos y aquéllos que presidían su propia LOGSE. En cierto sentido, habría que decir que, en realidad, la LOGSE nunca llegó a aplicarse tal y como fue diseñada sino que se devaluó y pervirtió a partir del día siguiente de su  publicación en el BOE, merced a un desarrollo normativo equivocado, y que, finalmente, acabó apuntillada por la deficiente inversión presupuestaria y las "traducciones", algunas tan "creativas" como la andaluza, que hicieron de ella los distintos gobiernos de las Comunidades Autónomas.

Si sumamos esta infame aplicación de la ley con la existencia de errores de bulto en el propio diseño -los más graves: el mediocre currículo que se elaboró y la ausencia absoluta de cualquier reforma en profundidad de la formación inicial y permanente del profesorado- habríamos de darle ahora -tarde, muy tarde- la razón a todo aquel profesorado que en aquellos años de experimentación de la reforma -hablamos de 1986 a 1990- se sintió traicionado por los mismos que los embarcaron en tamaña e ilusionante empresa: los socialistas del MEC de entonces y los socialistas de aquí de la Consejería de Educación andaluza. Un desastre que ya entonces algunos avisaron -y publicaron- de que se iba a producir. Pero ya se sabe que en la política española y andaluza, los que avisan de que algo no va a funcionar no son escuchados sino tildados de "aguafiestas" y/o "resentidos". Así nos va.

Para continuar el debate, viejo debate, sobre el por qué del anacronismo del actual sistema educativo, que ni LOGSE ni LOE solucionaron y que, seguramente, la LOMCE tampoco solucionará, les proponemos el siguiente vídeo del programa "Redes". ¿Cuántos años harán falta para que nos situemos en el camino correcto?


sábado, 12 de octubre de 2013

¿Qué reforma educativa necesitamos?

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

Es tan cutre convivir con el estado actual de la política educativa, tanto en Andalucía como a nivel estatal, que escuchar una y otra vez las propuestas sensatas, creativas y fundamentadas de Sir Ken Robinson, nos reconcilia con la vida y con la Educación con mayúsculas. Como dice en el vídeo que les insertamos más abajo, hasta el Valle de la Muerte de EEUU logró florecer cuando en 2005 cayó una suave lluvia. Del mismo modo, hasta nuestro sistema educativo, sumido en un penoso fracaso por causa de mediocres reformas educativas, disputas partidistas y una pésima gestión realizada por "cortijeros" sin más oficio ni prestigio ni objetivo que guardar sus sillones, podría florecer si de una vez por todas, una verdadera revolución educativa de la sociedad apostara por cambiar de dirección y de gestores.

Tres principios enuncia Ken Robinson que deberían tenerse en cuenta para caminar hacia una nueva concepción de la escuela, todos ellos, sustentados en una nueva profesión docente, exigente, digna y creativa, así como en un nuevo currículo que deje de obsesionarse con las instrumentales y equilibre las aportaciones que hacen las humanidades, las artes, las actividades físicas y las ciencias. Eso sería caminar hacia una verdadera reforma educativa, no la estupidez en la que nos tienen instalados desde hace décadas estos torpes "pogres" del PSÉ y lo que quieren hacer ahora los eficientistas trasnochados del PP. No se lo pierdan.



viernes, 14 de junio de 2013

Pero... ¿qué Educación queremos?

INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA

Entre mariposas negras,
va una muchacha morena
junto a una blanca serpiente
de niebla.

Federico García Lorca. El paso de la siguiriya. Poema del Cante Jondo.

¿Qué Educación queremos para las nuevas generaciones? ¿Se lo han planteado alguna vez? Desde luego, no se trata de seguir con la mediocridad educativa en la que estamos instalados desde hace décadas, y que los socialistas tratan de perpetuar más como una forma de perpetuarse a sí mismos que como un modelo educativo interesante, ante la evidencia palmaria de que es un absoluto fracaso. Tampoco se trata de retocar algunos aspectos de lo que hay para hacer que el modelo funcione. Quizás haya que dar un puñetazo en la mesa y tirar todas las fichas al suelo. Quizás, a estas alturas de la historia y frente a los importantes retos -económicos, morales, sociales, políticos...- que tenemos por delante, estemos obligados más que nunca a mirar las cosas de otro modo. Ese sí que sería un buen punto de partida para un debate alrededor de la LOMCE. Ese sí que sería un buen motivo para intentar un pacto social por la Educación. Pero nadie en este país, ni los políticos, ni los alumnos, ni la sociedad en su conjunto y ni tan siquiera los profesores... parecen estar dispuestos a sostenerlo con argumentos racionales, prescindiendo de estupideces partidistas o de consignas trasnochadas.

Para no aburrirles más con esta penosa situación, que en Andalucía alcanza cotas surrealistas, les dejamos con una amena conferencia -en dos partes- de Sir Ken Robinson, en la que plantea la necesidad de revolucionar la Educación. Al menos, durante un rato se nos abren nuevas ventanas hacia el futuro que nos alejan del cotidiano cutrerío que nos rodea y nos hacen respirar. Que la disfruten.







lunes, 12 de marzo de 2012

Si se pasa frío en Valencia se arma la de dios, si se pasa frío en Andalucía no pasa nada.

INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA

El primer velo era blanco y se desprendió suavemente,
como nube llevada por la brisa.
Rosa-lila, el segundo -ceniza sobre rosas-.
Y como una rosa, se deshojó en el aire.

Dulce María Loynaz. Poema CXV. Poemas sin nombre.

Aquel viejo aforismo de "según el color con que se mire...", cuando se aplica a la realidad educativa de este país, permite desvelar las vergüenzas de nuestros políticos y sindicatos andaluces. De modo que cuando los centros valencianos sufren los recortes del PP allí, y los alumnos han de llevarse las mantas y los abrigos a las clases para soportar el frío invierno educativo en el que nos adentramos, se monta un pifostio de no te menees en las calles y en los medios de comunicación de media Europa. Por el contrario, aquí en Andalucía, PSOE, IU y sindicatos afines, callan estruendosamente cuando son los alumnos andaluces los que sufren los recortes en calefacción y mobiliario que la Consejería les dispensa desde hace años sin que nadie -ni en las calles ni en los medios- ose levantar la voz, no vaya a ser que no salga en la foto a partir de entonces. Por lo visto, la vista que tiene la izquierda en Valencia no tiene mucho que ver con la que tiene en Andalucía.

Esta "izquierda" andaluza de chirigota, que se mueve a conveniencia de sus intereses partidistas y no del pensamiento honesto y firme de sus convicciones ideológicas y que, en consecuencia, es capaz de poner el grito en el cielo -y en las calles- de Valencia a la vez que calla vergonzantemente en las de Sevilla, es un claro ejemplo de la deriva moral y el hundimiento de su liderazgo ante el pueblo español y andaluz. Sustituidos los principios y objetivos que le dieron sentido en pleno s. XX por las tácticas e inmorales estratagemas para mantener el poder a toda costa en el s. XXI, la izquierda de hoy adolece de una minusvalía social y política que la incapacita para alumbrar el destino incierto de una sociedad vendida a los mercaderes.

Sospechamos, además, que no bastará siquiera con cambiarles los collares a los mismos perros, ni refundar nuevos chiringuitos para que los antiguos valores de aquella izquierda den paso a nuevos horizontes, sino que habrá que crear nuevas visiones sobre los nuevos y viejos problemas de la realidad que nos ponen a prueba cada dia. Mientras mantengamos a este ejército de menguados políticos, a esta mediocre gerontocracia que nos gobierna en Europa y a este patético conjunto de cortijeros que lo hacen en Andalucía, será muy dificil acometer los grandes retos de nuestra sociedad. La primavera árabe está costando mucha sangre, esperemos que aquí seamos capaces de alumbrar una nueva primavera sin verter ni una gota. Nos lo debemos todos para evitar la sangría que ya fuimos capaces de provocar durante el siglo pasado. Y todavía son capaces de criticar al pacífico movimiento 15M cuando no les interesa. ¡A las urnas!

Lo diremos otra vez, la educación no necesita otra reforma, necesita una verdadera revolución porque vivimos una crisis educativa global, de igual importancia que la climática o la económica. Una revolución hecha con talento y para cultivar los múltiples y diversos talentos de nuestros alumnos y alumnas. Mientras, aquí nos entretenemos con parcheos -reformas- mediocres que nunca funcionan porque se realizan sobre un "cadáver". Refresquemos de nuevo el aire que respiramos con Sir Ken Robinson. Piensen y disfruten.





miércoles, 15 de febrero de 2012

Treinta años de escuela aburrida: otra oportunidad perdida.

INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA EDUCATIVA

El tiempo borra al tiempo.
Queda sólo un gran blanco.
Pero tu nombre, ¿quién,
dime, quién va a borrarlo...?

Pedro Salinas. Razón de amor


Analizar y valorar los treinta años de gobiernos socialistas -por llamarles de alguna forma conocida, no desde luego por su significado real- por lo que han hecho en la Educación, es una tarea penosa por lo lamentable que supone comprobar la realidad educativa que tenemos por delante, a la cola de todo, y con tantas carencias y tan poco futuro ilusionante. Pero lo peor de todo no es hacer eso, lo peor es pensar lo que hubieran podido ser estos treinta años si esos gobiernos no hubieran sido el exponente más claro de lo que hoy se denomina "inteligencia fracasada".

De las ilusiones por cambiar todo, y especialmente la Educación de este país, que arreciaron en los primeros años ochenta del siglo pasado, hemos llegado después de estos treinta años... al lugar del que precisamente queríamos salir, en un bucle maldito de la historia, de la mano de torpes y mediocres políticas educativas, en manos de personas equivocadas e instituciones fracasadas. Y ahí seguimos, aún peor que en los ochenta, de donde partimos en la transición democrática. Porque además de continuar padeciendo un sistema educativo que hace aguas por todas partes, mediocre hasta lo paleto desde el punto de vista del currículo que se prescribe y aburrido hasta parecerse más a la enseñanza religiosa del s. XIX que a la que debería encarar los grandes retos del s. XXI, ahora -decíamos- ni siquiera tenemos las ilusiones y las ganas de aquellos días para que esto pueda cambiar en un futuro próximo. 

Lo peor -con todo- de los paletos gobiernos socialistas que nos han gobernado -y aún lo hacen en Andalucía- no es sólo que no hayan desarrollado una política educativa acorde con las intenciones y las ganas de aquellos años, sino que hayan acabado con las iniciativas de cambio que los llevaron al poder. Y una vez allí, ya definitivamente instalados, su proyecto educativo sólo consistió en mantenerlos en el sillón... y poco más. Reeditaron así la peor versión histórica -e histérica- del socialismo burocrático, configurando un sistema educativo triste e ineficaz, sin visión de futuro, dócil y manipulable, donde la competencia de autonomía e iniciativa personal, la creatividad, la capacidad de crítica, el esfuerzo personal y la responsabilidad, se quedaron tan sólo como texto de los preámbulos de la diarrea normativa que, en treinta años, han llegado a perpetrar de manera inmisericorde.

Y mira que tenían donde mirar, y mira que tenían de donde copiar, pero la prepotencia, la soberbia y la frivolidad son hermanas de la ignorancia, de la que se ufanan muchos cuando mandan -un rasgo típicamente español-, lo que les impide aprender de nada ni de nadie, incapaces de reconocer la importancia de lo que se traen entre manos. Y eso es lo que hemos vivido hasta ahora. ¿No creen que ya no hace falta nada más para dar por terminado este triste periodo de la política educativa andaluza?

Les dejamos a continuación con un reportaje esperanzador de Sir Ken Robinson, porque sabemos que se podían haber hecho muchas cosas interesantes en nuestro sistema educativo en estos treinta años pero, también, que todavía podemos hacerlo si logramos recuperar la confianza y la ilusión de aquellos años ochenta o de los afanes regeneracionistas de principios del s. XX. Todavía estamos a tiempo de acabar, entre todos, con una escuela aburrida y mediocre, lo que no está reñido -como dicen todavía algunos papanatas- ni con el rigor científico ni con la exigencia de esfuerzo y responsabilidad. Más bien, son un currículo torpe y mediocre y una formación inicial del profesorado mala o inexistente, los factores que generan en gran medida la desresponsabilización y la falta de esfuerzo que presentan muchos de nuestros alumnos en las escuelas e institutos. Que les aproveche.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Escuela y creatividad: ¿una meta olvidada?

INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA

"Cuando estaba en la oposición y, hartos de Aznar, no queríamos creernos que ZP fuera idiota, éste dio su primer gran mitin andaluz en Carmona (Sevilla) y nos prometió millones de nuevos Picassos y Lorcas... Además de gilipollas, iba de pichabrava".

Felix Bayón "Vivir del presupuesto y otras obras maestras".
Ed. Fund. J.M.Lara. 2007.

Qué pena no querer ver lo evidente a pesar de poder leerlo. Qué poco bueno dice de un medio de comunicación poder prescindir de plumas independientes tan lúcidas, necesarias y divertidas como la del añorado Félix Bayón. ¡Andalucía llena de Picassos y Lorcas gracias a ZP!, ja. Como si no supiera ZP -a lo mejor no- lo lejos que estaban uno y otro de la Andalucía cortijera y asfixiante de aquella época, y que seguramente también lo estarían de la de hoy.

Hoy, desgraciadamente, lo más extendido y reconocible de la sensibilidad cultural y artística de Andalucía promovida por el poder es la mierda -con perdón- que esparce Canal Sur, la suya -no la nuestra-, desde hace décadas y a todas horas del día. O la que subvenciona y paga a los artistas obedientes -puritito sobrevivientes lampando por las migajas del mantel- del erial de caspa y peineta en que han convertido al arte y a la cultura andaluza oficiales. ¡Y lo que nos cuesta no sólo en dinero, una pellonada, sino en fomento de la estulticia y la ignorancia! Desde luego, muchos preferiríamos no contribuir con nuestros impuestos a pagar esta TV y que nos quitaran su señal de nuestros televisores. Saldríamos ganando en muchos sentidos, sobre todo en el educativo.

Y es que la Escuela actual se aleja cada vez más de la educación de capacidades como la de crear o la de imaginar mundos posibles. La rimbombante Competencia Básica Cultural y Artística, reconocida a nivel europeo y español, no tiene ninguna relevancia para los políticos educativos actuales. La Escuela se encamina sin remedio hacia un triste callejón sin salida lleno de letra muerta y cuentas inútiles. Desde hace años necesitamos una revolución educativa no una reforma, como dice Sir Ken Robinson. Necesitamos una nueva forma de pensar la Escuela y el tramposo discurso neoliberal de las Competencias Básicas no es más que un barniz para mantener a la Escuela atada a las necesidades del mercado, domesticando conciencias, desaprovechando talentos y aburrida y previsible como un discurso de Aznar o de Zapatero, o peor, de Chaves o Griñán, paradójicos presidentes de la tierra de la gracia, el ingenio, la creatividad y el arte.

Para refrescar su imaginación y sus ganas de cambiar, rescatamos de nuevo al impagable y divertido Sir Ken Robinson en la continuación de su célebre conferencia de 2006, cuatro años después.




Y para que vean que cambiar no es tan difícil como lo pintan, aquí va la ocurrente propuesta de Matt Cutts de hacerlo en tan sólo 30 días.


viernes, 10 de junio de 2011

Un currículo del XIX, un profesorado del XX y un alumnado del XXI


INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

En Educación, lo que menos avanza, lo más desfasado -además de las edificaciones escolares que aún siguen instaladas en el modelo industrialcarcelario- es el currículo que se imparte en los centros educativos, más cerca del Trivium y el Quadrivium medievales, o como mucho de las reformas industriales y la educación de masas de finales del siglo XIX, que de los retos que habrán de afrontar los jóvenes en el complejo mundo del s. XXI. La rémora es ya grande, convirtiéndose el currículo tradicional, academicista y mediocre, en una losa educativa cada vez más pesada -cada vez más inflada- que nadie parece capaz de cambiar o al menos aligerar. Y esto a pesar de que se reconoce -eso sí, de puertas para dentro- la imposibilidad de impartirlo entero, el aburrimiento mortal que produce tanto en enseñantes como en estudiantes o lo efímero de su adquisición, ya que al cabo de un año desaparece el 80 % o más de la información memorizada (Pueden hacer la prueba los docentes que no se lo crean con sus propios alumnos, o si no, traten de valorar lo que aún recuerdan de lo que  estudiaron en la facultad).

Mientras tanto, desde los años setenta con la EGB (Ley de Educación General Básica de 1970) la "política educativa", tanto de la derecha como de la izquierda, no ha hecho otra cosa que engordar y engordar, inflar e inflar el currículo escolar, reforma tras reforma, sin cambiar lo básico, tan sólo la "decoración". Y no es cierto que la "izquierda" -ya, ya- haya desinflado el currículo como se le critica, sino que, por el contrario, ha tratado de añadir al que ya existía un sinfín de temas -transversales, valores, folklore, mitologías nacionalistas de turno, etc.- que ya lo han convertido en un engendro imposible de digerir, siquiera de memorizar, porque de aprender, lo que se dice aprender, de eso no estamos hablando cuando hablamos del currículo actual vigente, tanto en Andalucía como en otras CCAA del estado español. Para ello, basta comparar el currículo prescrito por la LOGSE (1990) con el de la LOCE (2002) y el actual de la LOE (2006): sí, una tarea aburridísima, pero aleccionadora de lo mucho que se parecen entre sí salvando los "aspectos decorativos" de unos y de otros. Desgraciadamente, a n uestro país no ha llegado aún con suficiente fuerza la interesante propuesta less is more (menos es más) aplicada al currículo, y que merecerá alguna entrada de este blog más adelante.

En lo esencial, llevamos décadas erre que erre con el mismo currículo escolar, una especie de círculo vicioso: machaqueo cansino de las instrumentales básicas -Matemáticas y Lengua Castellana y Literatura-, y en los últimos años  preocupación europea por el aprendizaje -y malo- de una lengua extranjera que los alumnos no consiguen aprender ni tan siquiera en los centros llamados bilingües. Las Ciencias y las Tecnologías -tanto "Cono" en Primaria, como las disciplinares (Física, Química, Tecnología...) en Secundaria- aparecen en segundo plano y con planteamientos más bien enciclopedistas-academicistas, y las Artes (Música, Plástica, Danza...), la Filosofía-Ética y la Educación Física siguen siendo las tres "marias" que acompañan al "jesús" curricular flanqueado siempre por las Matemáticas y la Lengua en el "calvario" del aprendizaje.

Por lo visto, los alumnos y alumnas del s. XXI no necesitan tener "cuerpo" -salvo como transporte para sus cabezas- ni valores ni ritmo ni creatividad ni sensibilidad. Además no tienen que aprender ni a convivir, ni a desarrollar sus emociones, ni a construir, ni a construirse como persona ni a decidir. Al menos, el 50% del horario semanal escolar -seguramente más en Primaria- se dedica hoy a las instrumentales (Matemáticas, Lengua Castellana y Lengua Extranjera) generalmente con planteamientos memorísticos o gramaticales, nada funcionales, de ahí el desastre en la adquisición de competencias comunicativas o de razonamiento que padecemos a pesar de tantas horas dedicadas a dichas materias. La cuestión curricular no se resuelve, pues, con más de lo mismo y más horas instrumentales -como pretenden nuestros políticos educativos anclados en el s. XIX- sino con planteamientos más propios de las necesidades educativas de unos jóvenes que afrontarán el "marrón" que, desgraciadamente, les vamos a dejar nosotros en este siglo XXI.

Hace falta repensar el currículo escolar para el s. XXI y un buen punto de partida lo fijó la Comisión de la UNESCO presidida por J. Delors hace diez años, en los cuatro pilares básicos: aprender a convivir, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a conocer. Si seguimos con el Trivium y el Quadrivium curricular formaremos muy bien para que sean caballeros de la Edad Media o, como mucho, obreros industriales del XIX, pero perderemos el futuro y, ahora, malgastaremos el tiempo y las ganas de enseñar y aprender de muchos profesores y alumnos.

Es el momento de volver a escuchar de nuevo a Sir Ken Robinson para reirnos un poco de todo esto y perder el miedo a cambiar las cosas...






miércoles, 13 de abril de 2011

¡Por favor, no inventen, limítense a copiar!

INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER

La conducta imitativa, presente ya desde los primeros meses de nuestra existencia humana, incluso en el repertorio comportamental básico de muchos seres vivos, no parece ser una estrategia de aprendizaje de la Consejería de Educación. Tampoco el aprendizaje vicario -aprender de lo que hacen otros, sobre todo si a éstos les va bien- se encuentra en el bagaje experiencial de los políticos educativos de Torretriana. Eso es lo que explica que se dediquen a lanzar, una tras otra, "innovaciones" educativas que nos sitúan "a la vanguardia" de la educación europea mientras, curiosamente, los índices de calidad no dejan de bajar: ordenadores en todas las aulas y portátiles para todos con un índice de uso educativo lamentable, lenguaje "coeducativo" en todos los documentos oficiales que se quedan en eso, en el papel, protocolos de colaboración con Salud y con Servicios Sociales que no funcionan, comisiones y subcomisiones y observatorios variopintos -zonales, provinciales, regionales- que nadie sabe para qué sirven cuando lo básico no funciona tampoco, másters de formación  del profesorado que son un engaño..., en fin, un despropósito tras otro cuando "la casa sigue sin barrer".

Así que les decimos desde aquí: por favor, NO INVENTEN NADA MÁS, sean humildes, considérense aprendices novatos y más bien torpes y limítense a copiar, como los malos estudiantes. No se preocupen,  ya vendrán tiempos mejores y cuando sepan lo básico, y sólo entonces, traten de crear algo nuevo pero que sea barato. Es verdad que copiar no está bien visto en los centros educativos, pero sólo por esta vez, todos vamos a mirar para otro lado, porque ya sabemos que cuando inventan algo, se gastan ustedes una pasta -que ponemos todos los contribuyentes- para, en poco tiempo, si te he visto no me acuerdo. Una colaboradora del blog nos remite esta página web muy completa para que aprendan de los mejores y reconozcan, de una vez por todas, que el sistema educativo que llevan TREINTA años gestionando en Andalucía es de pena.

sábado, 12 de marzo de 2011

Las Competencias Básicas: otro entretenimiento para no cambiar lo esencial.

INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA PERSONAL

Hace tiempo que nuestros políticos/as educativos dejaron de tener iniciativa. Ocurrencias, sin embargo, no dejan de alumbrar alocadamente. La capacidad de iniciativa está relacionada con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos. Lo contrario, son las ocurrencias y los proyectos malogrados por ignorancia, frivolidad, mala gestión o fijación de metas idiotas. Las ocurrencias, a la larga, salen mucho más caras que las iniciativas, si no, vean la cantidad de millones malgastados en los proyectos TIC de los centros, en la gratuidad universal de los libros de texto y de los portátiles para cada alumno/a, en los programitas institucionales de "venta de humo" y tantas otras cosas. Y la autonomía, salvo para los abusos, se desconoce en qué la están invirtiendo. A nivel curricular, por ejemplo, aquí en Andalucía se hace desde hace años una política seguidista de Madrid, cuando gobierna el PSOE, y beligerante, cuando lo hace el PP. Tanto una como otra sin ton ni son. Ni en el currículo actual ni en el tema de las Competencias Básicas (CCBB), la Consejería de Educación ha hecho otra cosa que hacer el ridículo. Cuanto se podía haber optado por avanzar en la modernización, de verdad, del currículo escolar, y en la autonomia, también de verdad, de los centros educativos, se ha retrocedido décadas para reinventar un currículo obsoleto y para asumir, sin debatirlo siquiera, el liberal discurso europeo de las CCCBB, dejando al profesorado abandonado a su suerte para afrontar ambos, aunque sea a regañadientes. Realmente lamentable. Vamos a reirnos, pues, con una nueva presentación de Sir Ken Robinson, sobre el cambio de paradigma que la Educación necesita en el s. XXI, hecha desde el humor pero tocando temas muy serios como la concepción industrial de las Escuelas, el currículo academicista, una visión economicista de la Educación, una medicalización de todos aquellos alumnos/as que no se adaptan a este modelo y muchas cosas más en solo diez minutos. Que lo disfrutes.


viernes, 11 de marzo de 2011

La Escuela mata la creatividad y aburre hasta las moscas.


INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA

   Al infame currículo perpetrado por la Consejería de Educación en 2007, bajo la inspiración del establecido por la LOE (2006), se le puede aplicar perfectamente la conocida sentencia de ser "un currículo del s.XIX, impartido por profesorado del XX, para niños y adolescentes del XXI". No puede ser más obsoleto. Si no, piensen qué lugar ocupa en él, por ejemplo, la Educación de las Artes, la Creatividad o el Pensamiento Divergente...; exacto: el último, bueno quizás el penúltimo, solo por delante, pero a poca distancia, de la Educación Ética y Ciudadana. La competencia Cultural y Artística, reconocida en los "papeles" que configuran en Andalucía el tramposo discurso "oficial" sobre las competencias básicas, sigue siendo considerada aquí una competencia "maría". No sólo no está reconocida al mismo nivel que las demás en el currículo y horario actual de los centros educativos, sino que tampoco provoca la necesidad de establecer ni pruebas PISA a nivel internacional, ni de evaluación de diagnóstico a nivel español o andaluz. Menos mal, porque serían capaces de intentarlo si los resultados les sirvieran para vender algo. Si sigues pensando que sólo la Lengua o las Matemáticas y los Idiomas es lo que merece enseñarse por encima de todo lo demás que nos hace sentirnos vivos (la Música, la Danza, el Teatro, la Pintura, la Poesía, el Cine..., las Artes en su mejor expresión) refréscate con la divertida conferencia impartida por Sir Ken Robinson que a continuación te facilito. Pasarás un buen momento y a lo mejor te hace pensar.