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lunes, 12 de diciembre de 2022

"La lección"

 

               INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA               

"La lección" es el título de una serie de producción israelí que versa sobre la problemática de un profesor de secundaria -de educación cívica- con una alumna, al proponerle un trabajo en clase. La primera impresión que nos queda después de ver esta premiada y controvertida serie -de 6 capítulos- (en FILMIN) es aquella de que "mal de muchos, consuelo de tontos". Porque parece mentira que los problemas de un centro israelí sean tan parecidos a los que podemos encontrar hoy en los nuestros. Y más cuando se trabaja con adolescentes y jóvenes. En esto, la problemática que muestra la serie es de tal verosimilitud, sin caer en tremendismos ni sensiblerías, que se compadece punto por punto con nuestra realidad diaria como docentes, salvando las distancias y problemas propios de la sociedad hebrea.

La segunda, más sosegada, es que la educación en la cultura occidental está condenada al más absoluto fracaso por el camino que vamos y que la huida de los docentes será inexorable en los próximos años, primero a cuentagotas, después, en estampida, porque la presión que soportan por parte de padres, madres, directores de centro, inspectores, administración o sindicatos se muestra cada vez más asfixiante e invasiva. Para más inri, esta huida afectará a los más capaces y comprometidos con su profesión, los vocacionales, los que tratan de tomarse en serio la importante función social que se les ha asignado. A los docentes burócratas, los que van a firmar el parte del día y se largan del tajo cuanto antes, aquellos que tienen los papeles en regla pero no ponen en juego sus valores ni su personalidad en el empeño, les da igual que el sistema se caiga a pedazos con tal de que a ellos no les coja debajo. Quizás sea una posición más inteligente visto lo que se nos viene encima, pero desde la ética profesional es, sin duda, reprobable.

La tercera impresión, ya postrera, es que la serie es un golpe en la mesa, una denuncia en toda regla de la sociedad de la (des)información, la manipulación política, el cáncer de los móviles y las redes sociales, la relación de dependencia que crea en los más jóvenes, la desresponsabilización o incapacidad de las familias en la educación de sus hijos, su alejamiento de los valores modernos - que no postmodernos- de la institución escolar, el desconcierto del consumo desenfrenado, la injusticia de las brechas sociales creadas por el mercado, las ideologías nacionalistas, la banalidad de la violencia, etc..., Una compleja situación que proclama la muerte de la escuela como institución tal y como hoy la conocemos. Si no la matan entre todos morirá ella sola por inanición y, entonces, habrá que inventar otra cosa para "entretener" al personal que, si dios no lo remedia, vendrá con seguridad del mercado y/o la política en su peor acepción, para seguir siendo utilizada como semillero de consignas, de consumidores adocenados y sin capacidad de análisis, de analfabetos políticos y éticos, de incapaces sociales, de ciudadanos convertidos en meros clientes sin derecho a protestar siquiera.

Para que juzguen Vds. mismos, aquí les dejamos con un tráiler de la premiada serie "La lección" y les recomendamos que, si pueden, y aún no la han visto, le echen un vistazo. No se arrepentirán.


sábado, 4 de junio de 2022

¡Acabemos con las enseñanzas artísticas en Andalucía!

 

                   INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA                 

Empecemos por una pregunta: ¿qué nos salvó de no volvernos locos durante el largo confinamiento pandémico? o, ¿qué evitó que no cayéramos en una soledad oscura o en una larga depresión? Sí, seguro que saben la respuesta: el cine, la literatura, la música, la pintura..., y la posibilidad de compartirlo todo a través de las redes sociales. Las Artes, así, con mayúscula, son las producciones más humanas porque están conectadas directamente con nuestros sentimientos y emociones y porque nos acompañan desde el principio de los tiempos como seres inteligentes. Responden a múltiples y complejas capacidades, forman parte de nuestra personalidad, de nuestra memoria, de nuestra vida. El ser humano ha sentido siempre la necesidad de expresarse y comunicarse a través de la música, la pintura, la escritura y, más recientemente, de las artes visuales más modernas. Pues bien, a nuestros estúpidos políticos educativos esto les importa un carajo. Son un hatajo de imbéciles desde hace décadas. Rojos, azules, naranjas, verdes o morados. Da igual el color. Parecen personajes surgidos del "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago.

El reciente borrador para la organización horaria del currículo en Andalucía ha dado otra vuelta de tuerca para arrinconar aún más todo aquello que suene a enseñanzas artísticas. Vamos camino del absurdo de un currículo exclusivamente "instrumental", donde el peso de las lenguas, materna y foráneas, y las matemáticas, con género o sin género, constituye más del 50% del horario semanal del alumnado. La estupidez afecta tanto a la Educación Primaria como a la ESO. Una tendencia que no es nueva, viene arrastrándose -como hemos denunciado aquí en muchas de nuestras entradas- desde hace décadas. Ahora la culpa es de la LOMLOE, pero lo mismo sucedió antes con la LOCE, la LOE o la LOMCE. Es palmario que la imbecilidad es una característica transversal de los distintos partidos gobernantes, tanto de "izquierdas" como de "derechas" o "liberales". Como afirmaba Albert Einstein "hay dos cosas infinitas, el universo y la imbecilidad humana".

Pues bien, de nada sirven las evidencias ni los datos. Desde hace décadas, por más que cada reforma educativa aumenta el horario de estas supuestas "áreas instrumentales" los resultados obtenidos en todas las pruebas nacionales e internacionales siguen tozudamente situándonos a la cola de Europa y del mundo occidental en competencias comunicativas y matemáticas. Así que al tonto de turno lo único que se le ocurre es: "si no quieres sopa, taza y media", y opta por una política marxista (de Groucho Marx, claro), "más madera, (más horas), es la guerra". Aquí hemos repetido hasta aburrirles que más horas de lo malo sigue siendo malo o peor. Pero nada, todo se quiere arreglar aumentando las horas instrumentales pero sin pensar un minuto en qué se está haciendo en las clases de lengua, idiomas o matemáticas para que se obtengan tan malos resultados. Es verdaderamente exasperante.

Mientras, se reduce, reforma a reforma, la enseñanza de la música y de las artes visuales y plásticas. Ya ni siquiera podemos llamarlas "marías", como antaño, sino "fantasmas" curriculares. Van camino de desaparecer del currículo para acabar recluidas en talleres ocupacionales o municipales por las tardes y ¡santas pascuas! Un verdadero dislate. ¡Otra vez!

En 2007, cuando se iba a desarrollar en Andalucía la LOE del PSOE, un borrador interno de la Consejería de Educación, que fue retirado por la propia consejería antes de darlo a conocer, contemplaba el primer leve aumento de los horarios semanales de las enseñanzas artísticas para la ESO en Andalucía (6 horas semanales en los tres primeros cursos de la etapa -esto es, 2 horas por curso, tanto de Música como de Plástica-, más 3 horas como materias opcionales en 4º ESO). Sin embargo, la consejería finalmente decidió aumentar el horario de matemáticas e idiomas, así como implantar las materias de "refuerzo de lengua" y "refuerzo de matemáticas" que, años más tarde, evidenciaron, como era previsible, un rotundo fracaso. Otra oportunidad perdida. 

Ni las intervenciones de Sir Ken Robinson, a quién hemos traído aquí en innumerables ocasiones, ni las propuestas de la asociaciones de profesor@s de Música o Educación Visual y Plástica de Andalucía, ni los fiascos obtenidos una y otra vez por nuestros "lumbreras" de la consejería de educación, han logrado cuestionar una política curricular condenada al fracaso año tras año, reforma tras reforma. Por lo visto, en la próxima pandemia nos dedicaremos a rellenar cuadernillos de cuentas y caligrafías, hacer análisis sintáticos o ecuaciones de segundo grado para hacerla más llevadera. ¡Qué chupi!

Aquí os dejamos un llamamiento en defensa de la Música en la educación andaluza a cargo de uno de nuestros músicos y compositores más reconocidos, Javier Ruibal. Y de camino, una de sus mejores canciones "Agualuna", en este caso acompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba. ¡Viva la Música! ¡Vivan las Artes! Que lo disfruten.


                       

 

                       

viernes, 13 de mayo de 2022

Historias Incompetentes (II): el jardinero del Vice.

 

                INCOMPETENCIA SOCIAL, CIUDADANA Y DE AUTONOMÍA                  

Basado en hechos reales

Contexto: Sala de reuniones de la Consejería de Educación de Andalucía. Reunión de responsables de elaboración de las propuestas curriculares para la ESO con el Director General de Ordenación Educativa y sus Jefes de Servicio. Se debate la distribución horaria de las materias de la ESO.

Coordinador currículo ESO (CCE): El horario que hemos pensado para la etapa es el que se os ha distribuido al inicio de la reunión. Como veis se han suprimido las materias de refuerzo de Lengua y Matemáticas en el primer ciclo de la etapa y sus horas asignadas se han redistribuido entre las materias artísticas, Música y Educación Plástica, que desde ahora tendrán más presencia en dicho ciclo.

Director General (DG): Me parece acertado, tenemos datos de que durante estos años pasados la ampliación del horario de Lengua y Matemáticas junto con sus materias de refuerzo no han dado los frutos perseguidos y, por contra, han aparecido problemas incomprensibles como que un alumno apruebe la Lengua o las Matemáticas y suspenda sus refuerzos correspondientes al ser impartidas las materias por profesorado distinto con criterios distintos.

CCE: Además, en los últimos años se ha venido insistiendo en la ampliación del horario de las "instrumentales" (Lengua, Matemáticas, Idioma) como la solución al fracaso escolar, cuando es evidente que no ha funcionado: más malo de lo mismo sigue siendo igual de malo o peor. El "fracaso" no es un problema de cantidad de horas sino de calidad de la enseñanza que se imparte. Por ese camino, el currículo se convertirá en un currículo "instrumental" condenando al resto de materias, las artísticas, por ejemplo, a ser meramente decorativas. Si lo que se persigue en la ESO es una educación equilibrada de la persona no podemos seguir cayendo en el mismo error.

DG: Completamente de acuerdo. Llevaré esta propuesta a la reunión con el Viceconsejero. Nos vemos dentro de un mes.

Pasa un mes. Sala de reuniones de la Consejería de Educación.

DG: Tengo que comunicaros que la propuesta de horario de la ESO ha sido rechazada.

CCE: ¿Con qué motivo?

DG: Un asesor del Vice considera que no podemos quitar la materias de refuerzo de Lengua y Matemáticas.

CCE: ¿Por?

DG: Por lo visto, tiene un jardinero que va a su chalet y le ha preguntado que cómo le va a su hijo en esas materias, y le ha contestado que muy bien, que son casi las únicas asignaturas que aprueba, así que considera que no las podemos quitar. Ha convencido al Vice y a la consejera para mantenerlas.

CCE: ¿Con ese argumento? ¿No dio más razones? ¿Alguna explicación, quizás? ¿No ha visto los datos que tenemos?

DG: No. El jardinero lo convenció, por lo visto. Eso es lo que hay. No podemos hacer nada. Así que no modificaremos el horario.

CCE: No me lo puedo creer.


Final: La ESO continuó con el mismo horario con escasos retoques. Las materias artísticas siguieron siendo ignoradas, así como la Educación Física y las Ciencias. Se aumentaron, de nuevo, las horas de las "instrumentales". Pasados los años, el fracaso académico -así como los malos resultados PISA- continuaron en los mismos pésimos porcentajes que ya existían a pesar de que más del 50% del horario semanal del alumnado andaluz estaba dedicado a machacar un currículo "instrumental". "Si no quieres caldo, toma dos tazas". El equipo de coordinación y elaboración curricular se disolvió. El Director General abandonó la consejería a los dos meses. Las nuevas propuestas se guardaron en un cajón de Torretriana. Nadie las dio a conocer.

lunes, 25 de abril de 2022

La gran mentira: mejorar la educación a través del BOE

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                

Repetimos: ningún sistema educativo es mejor que su profesorado. Pero nadie se entera. No quiere enterarse nadie. Nuestros políticos menos que nadie. Desde 1978 tratan de mejorar la educación mediante el BOE. La denominada reforma de los "papeles". Siempre fue una medida condenada al fracaso. Ahora, más de cuarenta años después, sólo es un ejercicio de melancolía. El nuevo currículo de la ESO publicado en el BOE es otra muestra más de la estupidez política: ninguna reforma o mejora de la educación puede hacerse sin el concurso, complicidad, formación y compromiso del profesorado. Todo lo demás son mentiras. La gran mentira que nadie desvela en este país. Las reformas educativas "ilustradas" desde la LOGSE (1990) -todo para el profesorado pero sin el profesorado- se han ido estrellado una tras otra. Seguimos como país estando a la cola de todos los indicadores de calidad europeos e internacionales, pero es asombroso que nadie acabe con esta práctica inútil de utilizar el BOE como instrumento de mejora educativa.

Se ha intentado todo con el BOE: reformas de currículo abierto, reformas de currículo semi-cerrado, reformas de currículo cerrado a cal y canto, reformas de currículo contra la autonomía de los centros y del profesorado, reformas de currículo abierto que después cerraban las CCAA y los libros de texto, reformas con muchos contenidos por nivel, reformas para la etapa completa sin definir niveles, etc. Ninguna ha funcionado. ¿Por qué? La respuesta es evidente y fácil de hallar: porque todas han ignorado a los protagonistas del acto de enseñar y aprender: profesorado y alumnado. A lo que se añade que ninguna ha ido acompañada de una adecuada financiación. Todas han sido, desde el punto de vista curricular, reformas "baratas", muy baratas, de todo a 1 euro. Es lo que tiene el papel, que lo aguanta todo y es barato. 

Pero la realidad educativa es otra cosa. Es compleja, es dinámica, es contradictoria, es multiforme, es... humana, no es una máquina. Y no se mejora mediante leyes y decretos en el BOE o el BOJA, sino por inversiones bien pensadas y gestionadas a medio y largo plazo en formación del profesorado (inicial y permanente), construcción de centros, investigación educativa y, sí, también por la configuración de currículos consensuados, estables e innovadores que sean más propios del s. XXI que del XIX, por mucho que ahora nos quieran seguir mintiendo al meter en el BOE "moderneces" que sólo son recursos decorativos. Porque el núcleo duro del actual currículo para la ESO sigue siendo el organizado en las disciplinas de toda la vida, y cada vez con mayor peso horario (Lengua, Matemáticas, Ciencias, Idiomas...). Y, además, "tos a la vez, y tos por iguá".

Que el MEC considere bobaliconamente que el que ha publicado para la ESO es un currículo por competencias es otra de las grandes mentiras que quieren vendernos. Lo que han hecho sus equipos de "negros" no es otra cosa que trata de conciliar lo inconciliable, esto es, las directivas europeas del aprendizaje competencial con la estructura rígida de un currículo articulado en disciplinas clásicas. Otro engaño de mesa de despacho como aquel de la transversalidad que inventaron con la LOGSE los psicólogos de cabecera del PSOE, Marchesi y Coll. Una transversalidad que ahora retoman con más brío y con el mismo presagio: su intrascendencia en las prácticas reales de aula. (Anoten todo lo que hay meter ahora en cada una de las áreas tradicionales: la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el emprendimiento social y empresarial, el fomento del espíritu crítico y científico, la educación emocional y en valores, la igualdad de género y la creatividad se trabajarán en todas las materias. En todo caso, se fomentarán de manera transversal la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual, la formación estética, la educación para la sostenibilidad y el consumo responsable, el respeto mutuo y la cooperación entre iguales (Art. 6.5). ¡Cágate lorito! ¡Y se quedaron tan tranquilos! Lo más asombroso es que muchos siguen sin entender que la transversalidad es un recurso de trileros que ya constató su palmario fracaso cuando la LOGSE. Pues ni eso.

Y es que este nuevo intento no deja de ser un simple postureo político para acompañar el trago de parecer modernos vistiendo un currículo rancio. El MEC sigue apostando por la apariencia más que por el ser. Pura era posmoderna. Y en esta política de postureo, de apariencias, se quejan algunos de la indefinición o rebaja de contenidos del nuevo currículo. No se distraigan y no se preocupen, lo tienen bien pensado, como ya hicieron con la LOGSE: se encargarán las CCAA y las editoriales del libro de texto de acabar la faena iniciada por el MEC. Y así todos contentos. Menos, claro está, los que tendrán que llevar este currículo a la práctica, los docentes, a los que de nuevo se les ningunea, se les ignora y se les cuelga un muerto que por cobardía no ha querido resolver el MEC. Un sudoku irresoluble compuesto de competencias clave, competencias específicas, saberes específicos (los contenidos de siempre), criterios de evaluación y situaciones de aprendizaje. Puro parloteo academicista. Pura burocracia educativa. Ahí es nada. Y cuando algunos docentes se aclaren con este galimatías tecnocrático ya estará seguramente derogada esta reforma o, peor, agotada su paciencia. Y a empezar de nuevo.

Mientras, nadie nos va a librar -el BOE desde luego que no- de seguir liderando los peores indicadores de fracaso y abandono escolar de Europa, de tasa de repetidores o de continuidad en estudios superiores, de ocupar los últimos lugares en las clasificaciones internacionales (PISA, PIRLS...) y del aumento preocupante de la desmotivación del profesorado y del alumnado. Otra reforma para nada. Así que hagamos pues un repaso "robinsoniano" de las carácterísticas que debe poseer un currículo para el s. XXI. A ver si se enteran que el BOE no sirve para esto.


                        

martes, 29 de marzo de 2022

Currículo de la Ley Celaá: guerras y ejércitos

 

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                   

Tarde, como siempre, el Ministerio de Educación establece el currículo -decreto de enseñanzas mínimas- de la ESO como desarrollo de la Ley Celaá (LOMLOE). La Sra. Alegría, la nueva ministra, ha justificado cada una de las ocurrencias seleccionadas que componen el nuevo currículo. Para que luego digan que el currículo no es sino la selección cultural del poder dominante en cada momento. Este gobierno social-comunista, post-moderno y post-sentido común, calificado como Frankenstein, ha perpetrado un nuevo currículo de recortes y pegatinas y consignas varias con el fin de contentar a sus socios podemitas, independentistas y/o filoterroristas. Resultado: un engendro curricular. Otro. Y van...

Pero, en esta entrada, nos vamos a centrar en el tema que venimos desarrollando durante este mes en el blog: guerras y ejércitos. Pasaremos de puntillas, pues, por la tontería de incluir los peligros de las letras machistas del reguetón (!), suprimir la Filosofía (por lo visto, pensar sí que es un peligro), el énfasis machacón en la memoria democrática (como si no bastara con el estudio de la historia), suprimir las calificaciones numéricas (da igual, el profesorado y el alumnado las traducirán a números) o dejar el marrón de la promoción sin control de suspensos al profesorado (demagogia pura). Pero, sensibilizados como estamos por la masacre que se está produciendo en Ucrania por causa de esta disparatada guerra de conquista en pleno s. XXI, merece la pena poner la atención en cómo se contemplan las guerras y los ejércitos en los estudios no universitarios. Para otra entrada dejaremos un análisis más detallado de las ocurrencias curriculares del nuevo decreto ESO.

Todos hemos sufrido el rosario de guerras, conflictos e infinidad de fechas que hubimos de memorizar a lo largo de nuestra vida escolar y que, lejos de desaparecer, aumenta con los años. Repasen los libros de texto en uso si no nos creen. Por ello, resulta chocante que haya sido rechazada la propuesta del Ministerio de Defensa -socialista- de incluir en la materia de Valores Cívicos y Éticos el conocimiento y valoración de las instituciones que velan por la seguridad, la libertad y los derechos de los ciudadanos: ejércitos, institutos armados, cuerpos policiales, etc... Por cierto, instituciones que ofertarán muchos de los empleos que en el futuro ocuparán nuestros alumnos y alumnas. Un rechazo que resulta incomprensible salvo que se analice a la luz de las alianzas torticeras de este gobierno. Se frivoliza así, otra vez, y ya van ocho, al adoptar una concepción partidista del currículo, un grave error cometido por cada una de las leyes educativas que han desacreditado y devaluado las enseñanzas de nuestro sistema educativo a niveles nunca vistos.

Curiosamente, deben estudiarse en el currículo de la ESO las guerras y ejércitos desde antes de Roma, a veces como si fueran mera literatura -cuentos-, pero no el papel que, en la actualidad, deben jugar los ejércitos y las fuerzas de seguridad en las democracias occidentales. Un papel que no tiene nada que ver con esa tonta idea de presentarlos como si fueran una especie de ONG con clavelitos en la boca de los fusiles, que tanto le gusta a esta izquierda ñoña, hipócrita y desnortada que nos gobierna. ¿Molesta eso a algunos de los socios del gobierno? Evidentemente. (Incluso el propio Sr. Sánchez, consideraba que sobraba el Ministerio de Defensa cuando era Secretario General del PSOE) Por otra parte, y no hace mucho, en algunos institutos andaluces no se permitía que militares informaran sobre las opciones laborales que ofrecían los distintos cuerpos del ejército español, si bien, ya parece que se ha normalizado la intervención de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado -Guardia Civil y Policía Nacional- en el marco del denominado Plan Director. Algo es algo. Ahora bien, es llamativo que, estos mismos personajes -podemitas filovenezolanos, filoetarras e independentistas-, para Cuba o Venezuela no mantienen la misma posición flower-power de clavelitos y palomitas de Picasso. Allí saben muy bien para qué sirven sus ejércitos -y para qué los querrían aquí.

Spain is different, y no sólo por la relevancia que aún tienen, por desgracia, las pataletas nacionalistas e independentistas en la política española, a las que se suman los escrúpulos adolescentes de una izquierda que aún identifica al ejército español con la dictadura franquista, sino por la incapacidad de abandonar esa visión negativa, deformada y falsa que sobrevuela muchos acontecimientos de nuestra historia. Una pena. Como afirmaba aquella sentencia apócrifa de Bismarck: España es el país más fuerte del mundo porque los españoles llevan siglos intentando destruirlo y aún no lo han conseguido. Aunque no hay que descartar que el Sr. Pedro Sánchez y sus colegas lo consigan finalmente.

Llevamos más años viviendo en democracia que los años que duró la cruel posguerra franquista pero, en vez de alegrarnos y pasar página, todavía aguantamos a políticos imbéciles -muchos de los cuales no vivieron la dictadura ni han leído un solo libro de historia- que prefieren seguir mirando para atrás con el único fin de sacar rédito electoral -o ajustar imposibles cuentas- de una guerra civil que no debería enorgullecer a nadie, ni a rojos ni a azules. Así que, ya es hora de dejarlos en evidencia y tomarse en serio lo que debería ser el currículo de una etapa como la ESO con visión a medio y largo plazo. Por cierto, ¿alguien ha preguntado al profesorado?

Lo analizaremos en próximas entregas. Mientras tanto, parece que la visión de las guerras y del ejército que tiene el actual equipo de asesores que ha elaborado el nuevo decreto de enseñanzas del Ministerio de Educación se compadece más con la visión esperpéntica que nos regalaba Gila, un humorista genial, que hoy no podría actuar por causa de la hipocresía, el postureo y el pensamiento políticamente correcto que nos invaden. Que se diviertan.