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sábado, 17 de diciembre de 2022

¿Quién decía que saldríamos mejor tras la pandemia?

 

                INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                

170.000 muertos aún no contabilizados bien del todo, ruina económica, confinamiento inconstitucional, colapso sanitario, paro laboral y fracaso tele-educativo llevaron a algunos voceros a predicar que si, a pesar de tantas desgracias, lográbamos salir de todo esto, lo haríamos más fuertes, concienciados y solidarios. Sólo algunos cenizos considerábamos que nada en la historia de la humanidad abonaba tan ingenuo optimismo social. Y en efecto, han pasado poco más de doce meses de "normalidad" y lo que se constata es que no hemos aprendido nada: ni somos más solidarios, ni estamos más juntos ni más concienciados de lo que es importante y lo que no.

En España seguimos a lo nuestro, a las pugnas cainitas por el poder protagonizadas por un conjunto de impresentables mentirosos de todos los colores del arco parlamentario. Ellos son la muestra representativa de una ciudadanía que olvidó rápidamente los malos momentos y los propósitos de enmienda que hizo durante el confinamiento. No son mejores ni peores que todos los demás. Es lo que hay. Las ambiciones y la desmemoria de los supervivientes campan por sus respetos. Otra vez. Como aquella sociedad europea que tras el final de la I Guerra Mundial hizo el firme (?) propósito de no volver a repetir nunca más aquella carnicería sin sentido, y bastó poco más de una década para hacer otra aún más cruel: la II Guerra Mundial. ¿Cómo ser optimista con estos mimbres?

Por lo que nos toca, la educación no tiene hoy mejores perspectivas que las que tenía antes de la pandemia. Sumidos en la implantación de una nueva ley partidista -la LOMLOE- tan inútil como todas las anteriores para resolver los verdaderos problemas del sistema educativo, ni siquiera escuchamos ahora el mantra de que es necesario un Pacto por la Educación para acabar con las pugnas partidarias y electoralistas que instrumentalizan la educación de todos de manera tan obscena. 

Los docentes que se incorporaron para reforzar los desdobles y grupos de apoyo durante la pandemia van desapareciendo paulatinamente y las CCAA siguen haciendo números para ahorrárselos en los próximos cursos. No hay mejoras organizativas de los centros para atender a la diversidad del alumnado y, como ha ocurrido con los sanitarios, se ha olvidado el servicio que prestaron muchos docentes durante la pandemia a costa de su tiempo libre, de sus propios ordenadores y de su propia familia. Las buenas intenciones y las buenas palabras de entonces se las llevó el viento de un vendaval de aplausos tan sensibleros y cursis como inútiles, y ni se ha mejorado su dignidad profesional, ni sus condiciones laborales, ni su formación inicial. Volvemos a la vieja normalidad, a lo rancio del españolito mezquino y peleón, y no a la nueva y utópica normalidad que nos quisieron vender. Todo en ti fue naufragio, como diría Neruda.

Este 2022 está terminando y no podemos hacer un balance siquiera medio satisfactorio de la educación en estos doce meses sin el azote de la pandemia. No hemos aprendido nada. Así que aquí les dejamos con un pasodoble de la chirigota "los hinchapelotas" dedicado a nuestros políticos. Como dicen ellos, lo que se merecen es que les mandemos a chupar banquillo, a chupar candaos o a chupar barrotes. Pero que se vayan todos cuanto antes. José Saramago lo narró muy bien en su Ensayo para la lucidez. Y eso es lo que nos falta: lucidez y vergüenza.


sábado, 4 de junio de 2022

¡Acabemos con las enseñanzas artísticas en Andalucía!

 

                   INCOMPETENCIA CULTURAL Y ARTÍSTICA                 

Empecemos por una pregunta: ¿qué nos salvó de no volvernos locos durante el largo confinamiento pandémico? o, ¿qué evitó que no cayéramos en una soledad oscura o en una larga depresión? Sí, seguro que saben la respuesta: el cine, la literatura, la música, la pintura..., y la posibilidad de compartirlo todo a través de las redes sociales. Las Artes, así, con mayúscula, son las producciones más humanas porque están conectadas directamente con nuestros sentimientos y emociones y porque nos acompañan desde el principio de los tiempos como seres inteligentes. Responden a múltiples y complejas capacidades, forman parte de nuestra personalidad, de nuestra memoria, de nuestra vida. El ser humano ha sentido siempre la necesidad de expresarse y comunicarse a través de la música, la pintura, la escritura y, más recientemente, de las artes visuales más modernas. Pues bien, a nuestros estúpidos políticos educativos esto les importa un carajo. Son un hatajo de imbéciles desde hace décadas. Rojos, azules, naranjas, verdes o morados. Da igual el color. Parecen personajes surgidos del "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago.

El reciente borrador para la organización horaria del currículo en Andalucía ha dado otra vuelta de tuerca para arrinconar aún más todo aquello que suene a enseñanzas artísticas. Vamos camino del absurdo de un currículo exclusivamente "instrumental", donde el peso de las lenguas, materna y foráneas, y las matemáticas, con género o sin género, constituye más del 50% del horario semanal del alumnado. La estupidez afecta tanto a la Educación Primaria como a la ESO. Una tendencia que no es nueva, viene arrastrándose -como hemos denunciado aquí en muchas de nuestras entradas- desde hace décadas. Ahora la culpa es de la LOMLOE, pero lo mismo sucedió antes con la LOCE, la LOE o la LOMCE. Es palmario que la imbecilidad es una característica transversal de los distintos partidos gobernantes, tanto de "izquierdas" como de "derechas" o "liberales". Como afirmaba Albert Einstein "hay dos cosas infinitas, el universo y la imbecilidad humana".

Pues bien, de nada sirven las evidencias ni los datos. Desde hace décadas, por más que cada reforma educativa aumenta el horario de estas supuestas "áreas instrumentales" los resultados obtenidos en todas las pruebas nacionales e internacionales siguen tozudamente situándonos a la cola de Europa y del mundo occidental en competencias comunicativas y matemáticas. Así que al tonto de turno lo único que se le ocurre es: "si no quieres sopa, taza y media", y opta por una política marxista (de Groucho Marx, claro), "más madera, (más horas), es la guerra". Aquí hemos repetido hasta aburrirles que más horas de lo malo sigue siendo malo o peor. Pero nada, todo se quiere arreglar aumentando las horas instrumentales pero sin pensar un minuto en qué se está haciendo en las clases de lengua, idiomas o matemáticas para que se obtengan tan malos resultados. Es verdaderamente exasperante.

Mientras, se reduce, reforma a reforma, la enseñanza de la música y de las artes visuales y plásticas. Ya ni siquiera podemos llamarlas "marías", como antaño, sino "fantasmas" curriculares. Van camino de desaparecer del currículo para acabar recluidas en talleres ocupacionales o municipales por las tardes y ¡santas pascuas! Un verdadero dislate. ¡Otra vez!

En 2007, cuando se iba a desarrollar en Andalucía la LOE del PSOE, un borrador interno de la Consejería de Educación, que fue retirado por la propia consejería antes de darlo a conocer, contemplaba el primer leve aumento de los horarios semanales de las enseñanzas artísticas para la ESO en Andalucía (6 horas semanales en los tres primeros cursos de la etapa -esto es, 2 horas por curso, tanto de Música como de Plástica-, más 3 horas como materias opcionales en 4º ESO). Sin embargo, la consejería finalmente decidió aumentar el horario de matemáticas e idiomas, así como implantar las materias de "refuerzo de lengua" y "refuerzo de matemáticas" que, años más tarde, evidenciaron, como era previsible, un rotundo fracaso. Otra oportunidad perdida. 

Ni las intervenciones de Sir Ken Robinson, a quién hemos traído aquí en innumerables ocasiones, ni las propuestas de la asociaciones de profesor@s de Música o Educación Visual y Plástica de Andalucía, ni los fiascos obtenidos una y otra vez por nuestros "lumbreras" de la consejería de educación, han logrado cuestionar una política curricular condenada al fracaso año tras año, reforma tras reforma. Por lo visto, en la próxima pandemia nos dedicaremos a rellenar cuadernillos de cuentas y caligrafías, hacer análisis sintáticos o ecuaciones de segundo grado para hacerla más llevadera. ¡Qué chupi!

Aquí os dejamos un llamamiento en defensa de la Música en la educación andaluza a cargo de uno de nuestros músicos y compositores más reconocidos, Javier Ruibal. Y de camino, una de sus mejores canciones "Agualuna", en este caso acompañado por la Orquesta Sinfónica de Córdoba. ¡Viva la Música! ¡Vivan las Artes! Que lo disfruten.


                       

 

                       

jueves, 17 de marzo de 2022

Por un Pacto Social -que no político- de la Educación

 

                       INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       

Estos días escala la desgracia -pandemia, crisis energética, guerra, gobierno incapaz- hasta cotas desconocidas desde hace décadas, como si Pandora hubiera abierto, de nuevo, la maldita caja. De ella escaparon todos los males del mundo menos el único bien que allí encerraron los dioses: la esperanza. Y ella nos es más necesaria que nunca en estos momentos de tribulación. Mientras tanto, nuestros imbéciles ilustres -que no ilustrados- continúan enzarzados en estupideces curriculares: el gobierno del País Vasco va a escolarizar totalmente en euskera (¡) a los niños ucranianos, algo que podría ser denunciado ante UNICEF como maltrato infantil; se suprimen las calificaciones numéricas en Primaria -otra vez-, como si eso cambiara algo; se incluirá como contenido de Educacíón Física aprender a montar en bici, y lo malo es que, por primera vez en la historia, algunos la suspenderán por eso, pobrecitos... En fin, el caudal de ocurrencias y frivolidades es inagotable, solo tienen que bucear cinco minutos en Google.

Por todo ello, más todo lo que llevamos arrastrado desde hace años -8 leyes 8-, tenemos que renunciar a la sensata demanda de un Pacto por la Educación consensuado por la mayoría de las fuerzas políticas de nuestro país. Tenemos que reconocer que con estos mimbres es imposible hacer ningún cesto que sostenga nada sólido. La colección de políticos incompetentes en el ámbito educativo es de tal magnitud que cualquier pacto que saliera de ese cónclave de insensatos sería una necedad. 

Descartado, pues, un Pacto político por la Educación, solo nos queda imaginar un Pacto Social por la Educación que deje fuera a este colectivo de majaras ignorantes. Así que nada de pacto político porque por ahí no vamos a ningún sitio. Pacto social. La Educación es algo muy serio como para dejarla en manos de estos personajes de tebeo. ¿Cómo se podría hacer? Ni idea, la verdad. Habría que articular otros cauces de participación alejados de -y no contaminados por- los circuitos políticos y eso solo se puede acometer en el seno de una sociedad civil bien organizada y motivada. Así que, nos tememos que aún estamos muy lejos de ello pero, desde luego, no más lejos de lo que estamos de un pacto educativo firmado por nuestros políticos que merezca la pena. Quizás, solo una desgracia más que colme el vaso de la historia reciente pudiera movilizar a una ciudadanía adormecida que entrega su voto -sin apenas reflexión- a unas listas cerradas de candidatos que tampoco ayudan mucho a elegir, la verdad. 

Los optimistas argumentarán que siempre nos quedará la esperanza, pero olvidan, como hacemos los optimistas informados, que la esperanza sigue encerrada en la caja, y que solo Pandora puede abrirla. ¡Pandoraaaaaa!

Ahora bien, para no caer en el desánimo, hemos de reconocer que también lo puede hacer con música el compositor estepeño Jesus Joaquín Espinosa de los Monteros -no confundir con el representante de VOX-. Les dejamos con esta delicia cuaresmal de la marcha "Siempre la Esperanza" en la versión para cuerdas que grabó Esencia Flamenca justo antes del confinamiento del 14 de marzo de 2020 y que nos ha acompañado durante toda la pandemia. Que la disfruten. 

 

                        

viernes, 14 de enero de 2022

Pandemia y desigualdad educativa

 

                  INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                  

Aún andamos entretenidos y embobados con las cifras globales de la pandemia -contagiados, muertos, parados, arruinados- pero nadie se ha preocupado por evaluar los aprendizajes no realizados, los abandonos escolares provocados o el aumento de la brecha digital que ha generado. Efectos tan demoledores para el presente y el futuro de muchos niños y jóvenes como la ruina económica y social que han provocado las sucesivas oleadas del Covid-19 que hasta ahora hemos padecido, y las que nos quedan por ver. 

La pandemia ha supuesto un ataque frontal al principio de igualdad de oportunidades educativas del alumnado. Ha sido evidente que los confinamientos afectaron de forma desigual a las familias de diferentes clases sociales. Para muchas de ellas, las más empobrecidas o deprivadas, cada confinamiento supuso un abandono efectivo del derecho a la educación de sus hijos, por muchos esfuerzos que hicieran algunos  docentes -que no todos- para continuar su labor por medios digitales o audiovisuales. Lo cual no hizo sino aumentar aún más la desigualdad de oportunidades educativas entre unos estudiantes y otros.

Por todo ello, podemos concluir que la educación ha sido, y sigue siendo, la gran olvidada de esta pandemia; como si la educación fuera algo inútil y secundario, algo a lo que no hay que prestar mucha atención; mientras, los problemas sociales, sanitarios o económicos copan el debate público y la preocupación política. Pero esto es sólo un tonto trampantojo porque las consecuencias actuales y futuras de esta falta de atención terminarán por sufrirlas las presentes generaciones y la ciudadanía en su conjunto. Y también serán problemas económicos y sociales los que provocará el grave déficit educativo sufrido durante estos años. Debe tenerse claro que la recuperación deseada para los próximos años sólo podrá alcanzarse si viene acompañada de un gran esfuerzo educativo capaz de contrarrestar las desigualdades, los fracasos, los abandonos y los bajos rendimientos padecidos.

En el reciente informe de la UNESCO, la UNICEF y el Banco Mundial titulado "Estado de la crisis educativa mundial: un camino hacia la recuperación", se pone de manifiesto la gravedad de los efectos que está teniendo la actual pandemia en la educación mundial. Un informe que ha tenido, cómo no, poco eco en nuestra clase política. Y sí, son los países pobres, así como las capas más desfavorecidas de la población de cada país, los que están sufriendo las peores consecuencias. Después de analizar muchos datos y situaciones, el informe concluye que tras la pandemia hay que recuperar la educación sin dejar nadie atrás y que, para ello, serán necesarias escuelas más eficientes, equitativas y resilientes. ¡Si éramos pocos, parió la abuela! 

El retraso educativo consecuencia de la pandemia tardará décadas en recuperarse, siempre, eso sí, que se implementen las políticas necesarias a tal fin, lo que es mucho decir para un país, como el nuestro, en el que la educación sigue siendo un debate mal planteado y peor resuelto. Aquí, rodeados de cantamañanas al frente de la política y de la educación, el paisaje no puede ser menos esperanzador. A las elevadas tasas de fracaso y abandono escolar, a la cada vez más amplia brecha digital, a la desigualdad más acusada entre distintas capas de población, así como a la politización estúpida de todas las reformas educativas emprendidas, habrá que sumar los esfuerzos necesarios -estructurales, económicos, organizativos- que nos permitan salir de esta profunda crisis en el más breve plazo posible. ¡Cuán largo me lo fiáis, amigo Sancho!

Y siguiendo con el Quijote, nunca se ha ocupado mejor el atril del orador del Congreso de los Diputados como cuando el actor Josep María Pou leyó algunos párrafos de la obra de Miguel de Cervantes. Entre otros, los atinados consejos que le da Don Quijote a su leal escudero Sancho Panza antes de ir a gobernar la imaginada Ínsula Barataria. Para que luego digan que la educación y la cultura no son potentes instrumentos para superar cualquier crisis.


                        

lunes, 10 de enero de 2022

Vuelta a clase en el pico de la sexta ola

 

                   INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA                  

De nuevo será sobre las espaldas -y la  salud- de los docentes donde se descargarán los riesgos de la vuelta a clase en este comienzo de año 2022. La única medida que ha previsto la consejería de educación andaluza ha sido la de "agilizar" las sustituciones de los docentes que contraigan el covid-19 en los centros para que el alumnado no pierda clases, aunque parece que no importa tanto que se puedan perder profesores enfermos en las UCI. Dan por hecho, pues, que serán los docentes los que asumirán el mayor peligro. ¿A cambio de qué? De ná. Y todo ello a sabiendas de que el 50% de los docentes andaluces aún no ha recibido la tercera dosis de la vacuna. Otras CCAA, por el contrario, han optado por realizar cribados en el alumnado con pruebas de antígenos gratuitas con el fin de que permanezcan en sus casas aunque no presenten síntomas, pero no se ha hecho así en Andalucía. Y justo cuando atravesamos el pico más alto de esta sexta ola "ómicron" la consejería se cruza de brazos. No parece que nuestras autoridades educativas y sanitarias se enteren, por una vez, que prevenir es mejor que curar después de seis olas, seis, del covid-19. Es para hacérselo mirar lo de estos incompetentes. 

Se puede argumentar que es que no hay dinero para tanto test, pero parece que es falso. De los fondos extraordinarios librados y enviados por el gobierno central a las CCAA durante los años 2020 y 2021 han sobrado 3.000 millones de €, así que alguien debería dar una explicación convincente para optar, de nuevo, por la versión barata de ahorrárselos a cambio de que la ciudadanía -entre ellos los docentes- los sufraguen con sus propios recursos.

¿Y qué dicen los sindicatos del profesorado sobre todo esto? Pues, curiosamente, poca cosa. Alimentan la estrategia de la rapidez en la sustitución de los docentes contagiados -como si se hubieran convertido de pronto en sindicatos de estudiantes- y poco más. Sólo CSIF ha demandado, además, la aplicación de test masivos entre docentes y alumnado, así como la adquisición de purificadores de aire y medidores de CO2 en las aulas. Como podemos observar, un paisaje desolador en la defensa del profesorado de quienes dicen ser sus "representantes". Justo lo contrario de lo que pasa en otros países cercanos, como la huelga de profesores convocada por los sindicatos franceses, con motivo de las malas condiciones y protocolos contra el Covid-19 implantados en las aulas. ¡Qué envidia!

¿Cuántos docentes caerán enfermos en esta sexta ola por una vuelta al cole de alto riesgo? No lo sabemos, pero sería dramático que, por causa de una administración educativa que siempre va diez pasos por detrás del virus y que sólo confía en la novedosa estrategia aquella de "virgencita, que nos quedemos como estamos", algunos lo hicieran gravemente o, incluso, fallecieran. ¡Y eso que, por lo visto, pertenecemos al Primer Mundo y disponemos del "mejor sistema sanitario posible"! Pues nada, sigan comprándole la moto a estos impresentables, a ver si arranca. 

Mientras tanto, le recomendaríamos a los docentes mayores de 55 años, o con enfermedad previa de riesgo, y que no hubieran recibido aún la tercera dosis de la vacuna, que se abstuvieran de asistir a su puesto de trabajo pidiendo la baja médica ante cualquier mínimo síntoma, ya que la consejería los sigue ignorando. Y que no se preocupen por sus alumnos porque ¡serán sustituidos rápidamente... por teléfono! Ooooooooohhhh, es que los tiempos adelantan una barbaridad.

Vistos los consejeros de educación que hemos padecido en el pasado, así como la incompetencia del actual, les recomendamos el siguiente vídeo sobre el nombramiento de un verdadero "consejero marxista" en el reino de Freedonia. Demasiado parecido a la realidad surrealista que vivimos, pero mucho más gracioso.