sábado, 8 de marzo de 2014

Y fin... por el momento.

Hace hoy exactamente tres años que nació en la red este blog. Nació un martes de Carnaval, de ahí su vocación esperpéntica. Ahora lo hibernamos en plena Cuaresma, de ahí la penitencia y el ayuno que nos espera. Ambos eventos bajo la celebración del Día Internacional de la Mujer, qué mejor patrocinio. En tres años y 225 entradas han tenido a su disposición una extensa muestra de la mugre que nuestros incompetentes políticos educativos han incrustado en el sistema educativo andaluz. Ni uno solo, ni uno, de los graves problemas que aquejaban -y aquejan aún- a la Educación en Andalucía se ha solucionado. Por el contrario, a los ya viejos y enquistados problemas se han unido, a modo de ocurrencias -eso sí, todas ellas carísimas- un nutrido conjunto de nuevos problemas. ¡Qué triste habilidad!

Andalucía en 2014, como en 2011, como en 2000, sigue ocupando los peores lugares en los indicadores educativos de calidad: abandono escolar temprano, fracaso escolar en la ESO y en Bachillerato, tasa de titulados en secundaria, porcentaje de jóvenes con formación, tasa de escolarización en Ed. Infantil, currículo mediocre..., por citar los más significativos. Sigue siendo una de las CCAA que menos invierte en Educación, no solo ahora con los recortes motivados por la crisis, la corrupción y la mala gestión, sino desde siempre, cuando aquí se ataban los perros con longaniza y se tiraba el dinero público en tonterías o se distraía en el bolsillo de algunos. Nada se ha hecho en todo este tiempo para dignificar la labor docente, apoyar al profesorado y mejorar su formación. Más bien lo contrario. Los centros siguen cayéndose de puro viejos y las "caracolas" siguen poblando los baldíos patios de recreo en esta cansada Andalucía. En Sevilla, por citar tan solo un ejemplo tipo, se han tirado millones de euros en esperpentos carísimos como "las setas", que ni dan sombra, o en un estadio "olímpico" que nunca lo fue ni lo será y que sigue vacío, pero muchos centros educativos de Sevilla y su provincia siguen con los mismos problemas de escasez de recursos humanos y materiales, de equipamientos o de fondos para su funcionamiento.

Y todo ello, en esta Andalucía desmemoriada, gobernada durante tres décadas por un (mal)llamado gobierno de "izquierdas y de progreso". Menos mal. Quizás es que tanto tiempo de maltrato, pobreza e incultura se haya inscrito ya definitivamente en el ADN de este pueblo y no de más de sí en tan poco tiempo de democracia, educación y bonanza económica. El dinero, como suele ocurrir, nunca logra disfrazar la zafiedad, la mediocridad o la falta de educación de nadie, por más de "izquierdas" que se autoproclame. Más bien ocurre lo contrario, constituye un caldo de cultivo ideal para la prepotencia, la corrupción y la frivolidad. Y en esa seguimos.

Como decíamos, ni uno solo de los verdaderos problemas educativos de esta bendita tierra se ha solucionado, pero han aparecido otros que han empeorado aún más la situación: el intento de soborno que supuso el Plan de Calidad -que solo consiguió rebajar la dignidad del profesorado andaluz a niveles insoportables y no mejoró ni un ápice los resultados de los centros-, o el disparate de la introducción atolondrada y cara de los ordenadores y el regalo de portátiles que supuso el Plan Escuela 2.0, o la imparable y estúpida burocratización de la labor docente, o la delirante organización interna de los centros, o el mangoneo de todos los servicios y órganos orientadores, asesores y técnicos, supuestamente independientes pero convertidos desde hace tiempo en meros voceros de las consignas políticas de turno..., son tan solo una pequeña muestra de lo que les decimos.

Una rápida mirada a estos tres años de "incompetencias básicas" bastan para dar una idea bastante exacta de la torpeza generalizada, cuando no descaro o desvergüenza, que posee la clase dirigente andaluza. Los problemas, como pueden comprobar en la realidad de nuestros centros educativos, siguen siendo los mismos, año tras año, pese a que las ocurrencias y los consejeros -y consejeras- cambien. Así que, de momento, no tiene mucho sentido seguir insistiendo, a riesgo de convertirnos en unos plastas aguafiestas irredentos. Porque el deterioro mental, político y moral de los que nos gobiernan es de tal calibre que seguiremos yéndonos por el desagüe si nadie lo impide -los electores, quién si no-. Pero, hoy por hoy, la participación de la sociedad civil en Andalucía es tan escasa o está tan desarticulada por el "clientelismo" o "infiltrada" por los partidos políticos, que no existe atisbo de resistencia u oposición que no sea la del francotirador, la de las camisetas verdes o la inocua y folclórica del "perroflauta" por virulenta que parezca. Por ahí, desde luego, no pasamos.

Así que, para no cansarles, para no cansarnos, hemos decidido retiramos una temporada, como hacen los toreros en pleno éxito de su carrera, con el fin de tomar distancia de los ruedos, de los mentideros y del público. Con la esperanza, eso sí, de que, algún día, una masa crítica y razonada de la ciudadanía andaluza llegue a alcanzar niveles de resistencia y contestación capaces de mandar a esta gentuza política a su casa. Solo así el principio de la urgente mejora de nuestro sistema educativo empezará a ser una realidad con la colaboración de todos -y todas, claro-. Miremos primero la viga en lo propio -lo que pasa en San Telmo y Torretriana- y, después, la paja en lo ajeno -porque lo que ocurre en Madrid solo interesa, por lo visto, cuando gobierna el PP-. ¡Como si aquí no hubieran estado siempre los mismos durante treinta años!

Llegamos con otra mirada y con una sonrisa hace tres años -recuerden aquella memorable chirigota ganadora del canijo de Carmona en 2011 cantándole a ZP y al Rey- y nos vamos con otra. Ahí les dejamos con el Carnaval de Cádiz en estos tiempos de cuaresma, disfraz y esperpento que nos vieron nacer. "Esto sí que es una chirigota", chirigota ganadora de la final del Carnaval de Cádiz de 2014. Pa mondarse. Para bien o para mal esto es lo que hay. Feliz primavera y hasta pronto.



3 comentarios:

  1. Se echará de menos este contrapunto crítico en la blogosfera andaluza.

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  2. Pues yo creo que no es una buena idea parar. Ya sé que todo esto es remar contracorriente, ya sé que nada ha cambiado e, inevitablemente, eso llevaría a repetirse en nuevas entradas, ya lo sé... Pero, ¿y por qué no? Esta administración que nos "desadministra" no tiene inconvenientes en repetirse hasta la saciedad en burdos errores, omisiones, corruptelas, mentiras y torpezas. ¿Por qué este blog no va a poder insistir? Si nos cansamos, si nos rendimos, si lo dejamos estar, ellos ganan y los ciudadanos perdemos. No te canses, no te rindas, mantén el sedal tenso y, al final, el "besugo" acabará en el horno. En todo caso, ¡muchas gracias!

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  3. Gracias a todos nuestros seguidores y visitantes -casi 54.000 en solo tres años- por la paciencia mostrada antes nuestras opiniones, ante nuestros errores, ante nuestros enlaces. Nuestro interés durante todos estos años no ha sido otro que denunciar cuantas incompetencias suelen manifestar habitualmente nuestros "eternos" políticos educativos en Andalucía. Eso sí, siempre con un puntito de guasa, también a veces de "mala leche" como decimos por aquí, pero tratando de ser objetivos, motivo por el cual siempre hemos facilitado aquellos enlaces donde poder contrastar lo que decimos. También hemos facilitado caminos y alternativas en el amplio y complejo mundo educativo, que las hay y muy interesantes. Pero, en esta Andalucía cortijera estamos tan acostumbrados a la mentira oficial que ya ni nos acordamos de que existen otras miradas sobre el hecho educativo que distan mucho del idílico vergel que tratan de inocularnos estos políticos mediocres a través de sus fuertes medios de "propaganda". Prometemos volver, pero actualmente la situación está tan estancada en la política educativa andaluza que las 225 entradas de nuestro blog siguen siendo de plena actualidad, lamentablemente. Esperamos que, en alguna medida, lo hayamos logrado. Prometemos volver pronto y decir aquello de: "decíamos ayer...". Gracias por estar ahí.

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