viernes, 15 de abril de 2011

La atención a la diversidad en la universidad: ¡seguimos en el s. XIX!

INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA

Nada hemos visto escrito sobre el manoseado Plan Bolonia de la universidad y uno de los principios vertebradores de los sistemas educativos modernos: la atención a la diversidad. Principio que hace efectivo el Derecho a la Educación -consagrado desde la Constitución de 1978- para todas aquellas personas afectadas por alguna discapacidad u obstáculo socio-económico que pudieran impedírselo. Para los segundos nunca serán suficientes los sistemas de becas, pero para los primeros la universidad se convierte en un territorio hostil y nada sensible a sus necesidades educativas. Mientras el sistema educativo no universitario, a duras penas desde los años 80 del siglo pasado, ha ido haciéndolo realidad siempre con escasez de recursos y de sensibilidad, lo de la universidad actual clama al cielo. Con un retraso secular que el Plan Bolonia será incapaz de resolver, al ingresar en la universidad, el estudiante español con problemas -y desde luego el andaluz- aprenderá con rapidez que allí nadie le va a echar un cable y que tendrá que buscarse la vida como sea en un sistema caótico, autoritario y mediocre, salvo escasas excepciones, como ya tienen claro todos aquellos que han podido realizar alguna estancia en una universidad europea, gracias a programas de intercambio como el conocido Erasmus

Pongamos un caso concreto que acaba de salir en los medios de comunicación: el de la alumna Rocío Herrezuelo. Afectada desde su nacimiendo por una grave discapacidad física fue educada, tanto en la Ed. Infantil y Primaria, como en la Secundaria -ESO y Bachillerato- por un colectivo de profesionales docentes que, no contando siempre con los medios adecuados, hicieron realidad su Derecho a la Educación y combatieron con ella los obstáculos de todo tipo que fueron presentándose. Rocío, debido a su inteligencia y tesón, obtuvo el Título de ESO y posteriormente el de Bachiller y superó la Prueba de Acceso a la Universidad (selectividad). Ahora, ella y su familia tienen que volver a luchar -sin muchas fuerzas ya- con un sistema universitario arcaico que ni comprende, ni valora, ni apoya -salvo personas aisladas- su voluntad de estudiar y seguir aprendiendo. Matriculada en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla desde octubre pasado, su madre, ya muy mayor, ha tenido que acompañarla dentro de las clases porque esa Universidad, que tanto aparece en los periódicos suscribiendo convenios millonarios y codeándose con figurines de medio pelo, no dispone siquiera de los escasos, pero suficientes, medios que Rocío disponía en el colegio y en el instituto. Ningún profesional experimentado en este tipo de casos puede estar a su lado -como sí ocurrió en el instituto- por "falta de presupuesto". Como si ya la universidad pública no nos costara a todos un pastón que, en muchas ocasiones, encubre endogamias en la contratación de profesores/as, dispendio en los viajes "de estudios" y una hipertrofia de mediocres que, sin embargo, todos seguimos pagando, y que en la universidad privada -que no ponemos como modelo desde luego- ya se habrían ido a su casa hace años a hacer "puñetas". 

Rocío Herrezuelo, Premio de la Delegación del Gobierno de Sevilla en el año 2011, que reconoce su valía personal y educativa, en un acto que hasta ahora sólo se quedó en eso: un grabado y un aplauso memorable, sigue abandonada a su suerte, mal atendida, por que la UPO no considera que sea rentable educarla. a pesar de que tienen la desfachatez de tener publicado en 2008 un Informe sobre Universidad y Discapacidad. Ya ven para que sirven los "informes", sólo para quedar bien ya que es bien sabido que "el papel lo soporta todo". Pero, lejos de abandonar y tirar la toalla, Rocío les va a plantar cara hasta que se les caiga la suya de pura vergüenza. ¡Y ESTE ES EL PLAN BOLONIA QUE IBA A MEJORAR LA UNIVERSIDAD! La misma "mierda" -con perdón- que ya expusimos con el máster de Secundaria hace unas semanas. Eso sí, una mierda más cara pero de la que no se sabe a dónde va a parar el dinero que deberían dedicar a otras empresas más loables. ¡DE PENA!

¿Está tan saturada de "cerebros" la universidad española como para despreciar tan facilmente a quien le da problemas de atención adecuada? ¿Qué harían con alguien como Stephen Hawking? Ahora que estamos próximos a la Semana Santa, parece oportuno brindaros una conversación entre tres monstruos de la Ciencia y de la Ciencia-Ficción: Carl Sagan, Stephen Hawking y Arthur C. Clarke, hablando sobre Dios. ¡Que lejos está la universidad española de esta forma de entender la diversidad!



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