martes, 7 de junio de 2011

Los nuevos ROC: para qué meter una pirámide en una piscina.

INCOMPETENCIA DE RAZONAMIENTO MATEMÁTICO (GEOMÉTRICO)


En Andalucía hemos tenido la suerte (¡) -como en otras Comunidades Autónomas- de que se han promulgado nuevos Reglamentos Orgánicos de los Centros -colegios e institutos- (ROC) el año pasado. Una buena oportunidad -nuevamente perdida- para mejorar el sistema organizativo y el funcionamiento de los mismos, CUATRO años después de publicada la LOE (2006). Cuatro años de borradores van y vienen sin ton ni son en los que cada nueva versión empeoraba la anterior hasta llegar -lastimosamente- a un engendro galimático -aunque no exista el palabro- que no se compadece en nada con la realidad ni la problemática real de los centros escolares. Como establece la Ley de Murphy, "siempre es posible empeorar" aunque no parezca ya soportable y... efectivamente hemos empeorado.

Teóricamente, la organización de una institución  o de una empresa debe constituir un elemento facilitador del "programa" (conjunto sistematizado de metas y fines, principios de funcionamiento, recursos que se utilizarán, sistemas de supervisión y valoración...) que en ella pretende desarrollarse. Sin embargo, cuando es la propia organización la que se convierte en el problema, en un obstáculo para el buen funcionamiento, es que algo se ha hecho mal y, desde luego, quien primero lo va a pagar será el "programa" -que no se desarrollará adecuadamente- y, en segundo lugar, sus participantes -en nuestro caso, alumnado, profesorado y familias-, que lo sufrirán en las expectativas y metas  malogradas.

TRES enmiendas hay que hacer a la totalidad de estos nuevos ROC para abreviar el análisis. PRIMERA: adoptar de manera estúpidamente encubierta una visión jerarquizada de la vida escolar como si se tratase de una empresa que fabrica tornillos, no deja de ser una visión obsoleta y equivocada, desgraciadamente ahora de actualidad por el interés de ciertos sectores políticos y empresariales -no sólo de derechas- de introducir visiones neotecnocráticas y eficientistas en la Educación con el aparente fin de mejorar la gestión económica y acabar con el "despilfarro" de una Educación Pública, entendida como bien común al alcance de todos los ciudadanos. Bien es cierto que remueven en el espeso barro dejado por la nefasta gestión de lo público de tantos políticos desaprensivos de "izquierdas" a quienes dios confunda. Ello es así cuando, por ejemplo, se conceden -en estos ROC- tantas competencias ejecutivas a la dirección de los centros en detrimento de otros órganos como pueden ser el Claustro -ahora sólo para celebraciones puntuales no decisivas- o el Equipo Técnico que, al ser elegido por la dirección, acabará comportándose más como un grupo de "amiguetes" que se repartirán miserables prebendas -de horarios, optativas, recursos...- a cambio de su "lealtad", que como un órgano de coordinación pedagógica. Se acabó el debate educativo, si es que alguna vez lo hubo. Para ampliar detalles volver a la entrada de este blog que ponía en cuestión el tema de los "liderazgos" en las direcciones de los centros como una fallida manera de ver la institución escolar y lastrar su mejora. Esto es lo que denominamos tratar de "meter una pirámide en una piscina", esto es, jerarquizar y hacer piramidal una organización -como la escolar- que para funcionar bien necesita parecerse más a un ser vivo moviéndose en un medio abierto y dinámico -"acuoso"- como puede concebirse a una comunidad educativa. Un director podrá controlar los aspectos menos interesantes de la vida educativa -entradas y salidas, papeles, sanciones o permisos-, pero no mejorará por ello ni un ápice la calidad de la educación que, una vez cerradas las puertas de las aulas, desarrolle el profesorado en ellas. Más bien, el aumento de los controles coercitivos y burocráticos junto con la merma de la participación efectiva de la comunidad escolar en la vida del centro, tenderá a provocar la "resistencia" del profesorado y de ahí a la desresponsabilización y la desmotivación profesional sólo va un paso. ¡No se puede ser más torpe!

SEGUNDA: ¡Cómo se puede pretender reducir la burocracia de los centros educativos aumentándola estúpidamente! Una de las formas más tontas de intensificar el puesto laboral de un trabajador es aumentar la carga de "papeles" que tiene que cumplimentar para dar cuenta de lo que hace. Esto que podría tener algo de sentido en un oficinista por ejemplo, deja de tenerlo -para convertirse en una idiotez- cuando hablamos de enseñantes. Los nuevos ROC han disparado la idiotez burocrática a niveles siderales. El nuevo Proyecto Educativo es una colección de DIECIOCHO documentos que configuran el más notable monumento a la memez burocráctica que se conoce en la Historia de la Educación. La mayoría de los centros están saliendo de ellos como pueden (copiando unos de otros sobre todo, o haciendo refritos de lo que ya tenían) a sabiendas de la inutilidad manifiesta de tal empresa. A estos dieciocho documentos hay que añadirles, además, los ocho que corresponden al nuevo Proyecto de Gestión -aquí se raya el delirio- y al nuevo Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF). El resultado: un mamotreto indigesto que nadie se leerá, incluido el propio Equipo Directivo responsable de su redacción, mucho menos la comunidad educativa a quien supuestamente debería ir dirigido. Al final, tantos papeles sólo servirán para tenerlos dispuestos para cuando venga el Sr. Inspector de turno a pedirlos, que no a leerlos, ¿para qué?

Y TERCERA: lo de la organización interna por Departamentos roza el surrealismo extremo por varias razones. Al crear las Áreas de Competencias se introduce un nuevo nivel intermedio entre la actual dirección y los departamentos didácticos con el único fin -oculto- de que la dirección del Centro "controle" mejor al Equipo Técnico, ahora sólo compuesto por estas Áreas cuyos responsables, curiosamente, son nombrados por la dirección de entre los Jefes de Departamento más afines a su "liderazgo". Así se asegura un órgano pedagógico sumiso que tenderá a rehuir los problemas que no sean los "suyos" exclusivamente. Además, estas Áreas agrupan al profesorado de manera muy desequilibrada -como el que diseñó este engendro-, de tal forma que la Social-Lingüística (donde estarán los departamentos de Lengua Castellana, Lenguas Extranjeras, Clásicas, Geografía e Historia y Filosofía) aglutinará -según el tamaño de los institutos- a más de veinte o treinta profesores, mientras que la Artística no llegará a ocho o nueve en el mejor de los casos. Un disparate organizativo que creará problemas pedagógicos de coordinación en vez de resolverlos. Mientras, el currículo sigue estando organizado por disciplinas académicas, una estructura que se compadece mejor con la departamental tradicional que con la competencial, así que ya tenemos la incongruencia total: un currículo disciplinar desarrollado por una organización por áreas de competencias: UN DESPROPÓSITO que  generará problemas donde antes no los había y no arreglará ni uno sólo de los ya viejos: academicismo, rutina o mediocridad pedagógicas. Eso sí, enturbiará aún más la delicada vida social de muchos centros educativos donde muchos encontrarán una buena excusa para convertirlos en "arena política", escenarios de disputas encanalladas o viveros de desmotivación profesional.

Y para los defensores de la visión de la Escuela como si de una empresa se tratase, y de su profesorado como obreros que manufacturan jóvenes, ahí va un clásico: "Tiempos Modernos" del genial Charles Chaplin. Toda una metáfora perfectamente aplicable a estos malos tiempos postmodernos que corren para la poesía... y para la Educación. Dedicado al Plan de Calidad de la Consejeria de Educación de Andalucía.


Y como esta visión "empresarial" siga así, no tardaremos en vernos en esta...

1 comentario:

  1. Lo mismo ya estás enterado, pero por si acaso te pego una dirección en donde podrás ver el Proyecto de Ley sobre selección directores presentado por el Partido Popular en el Congreso de los Diputados

    http://www2.fe.ccoo.es/andalucia/cadiz/docupdf.aspx?d=398

    En resumen te viene a decir que el director pasará a tener la máxima autoridad, pudiendo incluso sancionar con medidas disciplinarias al docente que considere oportuno. Esto es democracia...

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