INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA
Tú sabías del esfuerzo
que a través de las edades
hace espigas los terrones
y hace dar fruto a los árboles.
Pedro Garfias. Comandante Vázquez. Héroes del Sur.
El lenguaje que usan los políticos sigue la vieja máxima de estar pensado para mentir y confundir al adversario y a la opinión pública, nunca para comunicar la verdad ni el conocimiento, para convencer o ni siquiera para cortejar. Por el contrario, hoy día asistimos a la versión más rastrera y mediocre de esta vieja máxima. Nadie cree ya lo que dicen nuestros políticos. O dicho de otro modo, digan lo que digan sabemos que mienten, o que sólo dicen verdades a medias, o a cuartas, porque su intención no es otra que el mantenimiento del poder y de sus privilegios. Pero no siempre descendimos a niveles tan bajos.
Existieron tiempos -y esperamos volver a vivirlos- en los que, a pesar de todo, florecieron los discursos bien urdidos, reaparecieron las artes de la retórica y de la oratoria, convivimos con un ejercicio más honesto de la política, si estos dos términos, honestidad y política, no constituyen ya de manera irremediable un moderno e irónico oxímoron. Aquellos años, peligrosamente vividos, de la transición democrática española, bajo una crisis política y económica mucho peor que la actual, fueron un claro ejemplo de ello. Hoy, tratan de engañarnos con un lenguaje político cuando no soez, bobalicón y simple como el balbuceo de un bebé, que no logra esconder las vergüenzas del ínfimo nivel cognitivo de quienes lo practican -o su bajeza moral- y que es utilizado por políticos mendaces a todo lo largo y ancho del arco parlamentario, extraparlamentario y autonómico. Una verdadera pena lingüística, pero sobre todo moral y política.
Obviamente, la selección negativa que se practica en esta partitocracia en la que nos hemos convertido, donde sólo los peores y mediocres y tramposos llegan a detentar los niveles más altos de decisión política, es la culpable de esta situación. Pero detrás de ella se encuentra una educación deficiente y una ciudadanía embobada incapaz de exigir a los partidos un rearme moral e intelectual que acabe con estas prácticas. Aunque no sabemos ya si nos encontramos demasiado cerca del naufragio de la ignorancia colectiva, como para frenar en seco este viaje suicida a la estulticia.
Les dejamos esta vez con un vídeo educativo sobre cómo se desarrolla el lenguaje político, (activen los subtítulos en español) para que se entretengan y piensen en todo lo anterior cada vez que vean en pantalla a cualquiera de estos memos. (Pongan aquí los nombres de aquellos políticos que más les apetezca, ejemplos hay a miles).