INCOMPETENCIA DE AUTONOMÍA E INICIATIVA
A menudo la incompetencia va acompañada de frivolidad, o sea, carencia de sustancia o rigor. La política educativa actual suele ser, por desgracia, un exponente de ambas. Tomarse las cosas a la ligera, sin sopesarlas de manera sosegada, suele ser garantía de fracaso anunciado además de constituir un sonoro desprecio por la argumentación seria y sólida, tan necesarias en estos tiempos que corren. La frivolidad en política es madre de la ocurrencia, del capricho, por más que se la disfrace y presente como una iniciativa rimbombante. En la entrada anterior poníamos como ejemplo la sorprendente urgencia de la Consejería de Educación de Andalucía por buscar 90.000 alumnos/as de altas capacidades, supuestamente ocultos entre la población infantil y juvenil de nuestros centros educativos. Tal y como están las cosas, más que una medida consistente parece más bien otra ocurrencia. Pero esta vez con una diferencia de matiz: en vez de estar motivada por la incompetencia habitual, parece estar causada por el pánico, ese pánico que provoca la temida huida hacia delante, hacia el abismo de la nada.
Si no, no se entienden medidas tan poco meditadas en estos momentos. Lo peor, con todo, es seguir manteniendo iniciativas como las de la delirante Andalucía Emprende, o la extensión alocada del Plan de Plurilingüismo sin disponer de recursos humanos o incluso recortando los pocos que hay actualmente, o la de la pomposa Escuela 2.0 a todas luces desequilibrada en muchos sentidos -y otras tantas reflejadas en este blog durante todos estos meses-, mientras siguen existiendo zonas de población escolarizada en malas condiciones -por ejemplo los IES nuevos de Palomares o de Sevilla-Este instalados en caracolas precarias sin patio de recreo, ni talleres, ni gimnasio...- , o la escasa y pobre oferta en Educación Infantil donde no se escolariza a todo el que lo desea, ni tampoco se han construido nunca Escuelas Infantiles adecuadas, bastando la inclusión de caracolas en los centros de Ed. Primaria a lo sumo o, para poner la guinda y cerrar este pequeño muestrario, el silenciado -en cuanto a resultados- Plan de Calidad, implantado hace años en los centros que se acogieron a la dádiva de los 7.000 €, con el fin de mejorar esos tozudos porcentajes de fracaso que, aún así, siguen dejando a Andalucía a la cola de España y de Europa.
Que con todo lo que está cayendo, con las carencias que aún existen en aspectos básicos del sistema educativo andaluz, con los índices de fracaso y abandono que aún soportamos..., se ocupen ahora de buscar a 90.000 alumnos/as de altas capacidades, impliquen a un montón de profesionales en la tarea, se gasten unos pocos millones de euros de estos tiempos y no digan ni una sola palabra de cómo se van a atender una vez detectados...¿cómo lo calificarían? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué criterios marcan las prioridades de la política educativa? ¿A qué responde todo esto?
La explicación más probable es la constatación de que nuestros políticos educativos no ven la realidad como la vemos los demás, así que les recomendamos que vayan a esta óptica de los geniales Faemino y Cansado, no vaya a ser que las gafas que utilicen para verla sean inservibles. Para troncharse.