lunes, 25 de abril de 2022

Cuando el profesorado no quiere ejercer su libertad

 

                  INCOMPETENCIA DE COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA                 

¡Vivan las cadenas! A veces, muchas veces, los docentes no desean ejercer su derecho a la libertad de cátedra, o se escudan tras vanas excusas para no hacerlo valer. En una interesante entrevista realizada al profesor de literatura del IES Gustavo Adolfo Bécquer de Sevilla, Manuel García, este afirmaba que "en mis clases siempre he usado todo tipo de textos de primer nivel, nunca cojo las tontadas que nos mandan desde arriba (...) la mayoría de los docentes no quieren utilizar su libertad". Una realidad constatable en cualquier centro pero, ¿por qué se produce esta renuncia?: ¿desinterés?, ¿mala formación?, ¿baja autoestima profesional?, ¿comodidad?

La pregunta no tiene una respuesta única ni sencilla. Lo cierto es que muchos docentes se limitan a desarrollar un trabajo rutinario en sus clases, sin interés ni ilusión, atentos únicamente a los preceptos legales y burocráticos que se prescriben desde arriba -MEC, CCAA, delegación, inspección-. Aunque resulta curioso que esto suceda en un sistema educativo que no posee controles de calidad efectivos, y que permite la coexistencia de profesorado inquieto, responsable y bien formado junto con otro porcentaje de profesorado "funcionario" en su peor sentido, limitado a "fichar" y cumplimentar "papeles" con tal de no tener problemas. Y esto ocurre, pues, en un sistema en el que existe un amplio margen de actuación docente más allá de lo prescrito. Entonces, ¿por qué no ejercen muchos docentes su libertad de enseñar de acuerdo a su formación y sus convicciones? ¿Por qué no asumen su responsabilidad profesional?

La vocación, la buena formación, la honestidad profesional y el compromiso con el alumnado, son las claves que hacen de la enseñanza un acto único, artístico, capaz de remover conciencias y mejorar la educación de los jóvenes. Pero, al contrario que un médico o un arquitecto o un sociólogo -que no acude al BOE o al BOJA para saber cómo debe desarrollar sus prácticas-, un docente está sometido a un ingente caudal de legislación y normas que le ordenan qué debe enseñar, cuándo debe hacerlo, cómo hacerlo y cómo evaluarlo. De tal forma, que muchos no sabrían qué hacer si se les diera la posibilidad de decidir por sí mismos qué, cuándo y cómo enseñar. Este complejo proceso de alienación profesional programada -que no casual- es consecuencia de dos procesos bien conocidos: la "desprofesionalización" y la “intensificación" de la labor docente. Esto supone, por un lado, suplantar las decisiones profesionales del profesorado por otras tomadas en instancias -políticas- que poco tienen que ver con las prácticas educativas (desprofesionalización, A. Hargreaves) y, por otro, aumentar paulatinamente la exigencia de tareas (nuevas demandas, burocracia…) que se le hacen a los docentes sin mejorar sus condiciones laborales ni formativas, condenándolos al fracaso, al agotamiento o al abandono (intensificación, M. Apple). 

En nuestro país, estos dos procesos -desprofesionalización e intensificación del trabajo docente- han sido promovidos, desde hace décadas, tanto por gobiernos del PSOE como del PP, siendo la verdadera prueba del algodón de que ambos partidos tienen mucho más en común que diferencias, si bien mantienen relatos de apariencia empeñados en hacernos creer que son distintos. No lo son. De ahí que se entienda aún menos la utilización partidista de la educación en nuestro país cuando, en esencia, ambos defienden el mismo modelo y programa político en materia educativa. No es, pues, casual que ambos hayan demostrado -otro factor común- la misma despreocupación por la formación del profesorado -ya que no se requiere profesorado crítico ni bien formado sino obediente y desmovilizado-, el mismo interés por aumentar el trabajo burocrático y la inclusión de nuevas exigencias curriculares sin mejorar las condiciones laborales, o la misma pobre financiación de cada una de sus leyes educativas. 

Por tanto, lo asombroso es que todavía existan docentes, como Manuel García, que sean capaces de luchar contra estos dos procesos alienadores y ejerzan su libertad de decisión como docentes, es decir, sean verdaderos profesionales de la educación a la hora de diseñar y desarrollar el currículo que van a trabajar en sus clases. Porque, aunque la presión que se ejerce sobre los docentes es grande para que se muestren “obedientes” y pasivos, algunos siguen considerando que su función social es lo suficientemente importante como para mejorar su formación, mantener una actitud comprometida con la educación de los jóvenes, eludir la intensificación burocrática y sortear la estupidez de una legislación que en gran medida es mejor ignorar o bordear hasta donde se pueda. 

A pesar de todo, hablamos de un colectivo que es ciertamente minoritario tras la cantidad de años que nuestra clase política lleva desprofesionalizando al profesorado de todas las etapas educativas: mal formados, ignorados, poco respetados, nada dignificados, quemados, desilusionados… Y es que el sistema educativo ha entrado hace años en un proceso de degradación que parece irreversible. Y si no, vean cómo está la situación en el siguiente vídeo de José Mota. 


La gran mentira: mejorar la educación a través del BOE

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                

Repetimos: ningún sistema educativo es mejor que su profesorado. Pero nadie se entera. No quiere enterarse nadie. Nuestros políticos menos que nadie. Desde 1978 tratan de mejorar la educación mediante el BOE. La denominada reforma de los "papeles". Siempre fue una medida condenada al fracaso. Ahora, más de cuarenta años después, sólo es un ejercicio de melancolía. El nuevo currículo de la ESO publicado en el BOE es otra muestra más de la estupidez política: ninguna reforma o mejora de la educación puede hacerse sin el concurso, complicidad, formación y compromiso del profesorado. Todo lo demás son mentiras. La gran mentira que nadie desvela en este país. Las reformas educativas "ilustradas" desde la LOGSE (1990) -todo para el profesorado pero sin el profesorado- se han ido estrellado una tras otra. Seguimos como país estando a la cola de todos los indicadores de calidad europeos e internacionales, pero es asombroso que nadie acabe con esta práctica inútil de utilizar el BOE como instrumento de mejora educativa.

Se ha intentado todo con el BOE: reformas de currículo abierto, reformas de currículo semi-cerrado, reformas de currículo cerrado a cal y canto, reformas de currículo contra la autonomía de los centros y del profesorado, reformas de currículo abierto que después cerraban las CCAA y los libros de texto, reformas con muchos contenidos por nivel, reformas para la etapa completa sin definir niveles, etc. Ninguna ha funcionado. ¿Por qué? La respuesta es evidente y fácil de hallar: porque todas han ignorado a los protagonistas del acto de enseñar y aprender: profesorado y alumnado. A lo que se añade que ninguna ha ido acompañada de una adecuada financiación. Todas han sido, desde el punto de vista curricular, reformas "baratas", muy baratas, de todo a 1 euro. Es lo que tiene el papel, que lo aguanta todo y es barato. 

Pero la realidad educativa es otra cosa. Es compleja, es dinámica, es contradictoria, es multiforme, es... humana, no es una máquina. Y no se mejora mediante leyes y decretos en el BOE o el BOJA, sino por inversiones bien pensadas y gestionadas a medio y largo plazo en formación del profesorado (inicial y permanente), construcción de centros, investigación educativa y, sí, también por la configuración de currículos consensuados, estables e innovadores que sean más propios del s. XXI que del XIX, por mucho que ahora nos quieran seguir mintiendo al meter en el BOE "moderneces" que sólo son recursos decorativos. Porque el núcleo duro del actual currículo para la ESO sigue siendo el organizado en las disciplinas de toda la vida, y cada vez con mayor peso horario (Lengua, Matemáticas, Ciencias, Idiomas...). Y, además, "tos a la vez, y tos por iguá".

Que el MEC considere bobaliconamente que el que ha publicado para la ESO es un currículo por competencias es otra de las grandes mentiras que quieren vendernos. Lo que han hecho sus equipos de "negros" no es otra cosa que trata de conciliar lo inconciliable, esto es, las directivas europeas del aprendizaje competencial con la estructura rígida de un currículo articulado en disciplinas clásicas. Otro engaño de mesa de despacho como aquel de la transversalidad que inventaron con la LOGSE los psicólogos de cabecera del PSOE, Marchesi y Coll. Una transversalidad que ahora retoman con más brío y con el mismo presagio: su intrascendencia en las prácticas reales de aula. (Anoten todo lo que hay meter ahora en cada una de las áreas tradicionales: la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el emprendimiento social y empresarial, el fomento del espíritu crítico y científico, la educación emocional y en valores, la igualdad de género y la creatividad se trabajarán en todas las materias. En todo caso, se fomentarán de manera transversal la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual, la formación estética, la educación para la sostenibilidad y el consumo responsable, el respeto mutuo y la cooperación entre iguales (Art. 6.5). ¡Cágate lorito! ¡Y se quedaron tan tranquilos! Lo más asombroso es que muchos siguen sin entender que la transversalidad es un recurso de trileros que ya constató su palmario fracaso cuando la LOGSE. Pues ni eso.

Y es que este nuevo intento no deja de ser un simple postureo político para acompañar el trago de parecer modernos vistiendo un currículo rancio. El MEC sigue apostando por la apariencia más que por el ser. Pura era posmoderna. Y en esta política de postureo, de apariencias, se quejan algunos de la indefinición o rebaja de contenidos del nuevo currículo. No se distraigan y no se preocupen, lo tienen bien pensado, como ya hicieron con la LOGSE: se encargarán las CCAA y las editoriales del libro de texto de acabar la faena iniciada por el MEC. Y así todos contentos. Menos, claro está, los que tendrán que llevar este currículo a la práctica, los docentes, a los que de nuevo se les ningunea, se les ignora y se les cuelga un muerto que por cobardía no ha querido resolver el MEC. Un sudoku irresoluble compuesto de competencias clave, competencias específicas, saberes específicos (los contenidos de siempre), criterios de evaluación y situaciones de aprendizaje. Puro parloteo academicista. Pura burocracia educativa. Ahí es nada. Y cuando algunos docentes se aclaren con este galimatías tecnocrático ya estará seguramente derogada esta reforma o, peor, agotada su paciencia. Y a empezar de nuevo.

Mientras, nadie nos va a librar -el BOE desde luego que no- de seguir liderando los peores indicadores de fracaso y abandono escolar de Europa, de tasa de repetidores o de continuidad en estudios superiores, de ocupar los últimos lugares en las clasificaciones internacionales (PISA, PIRLS...) y del aumento preocupante de la desmotivación del profesorado y del alumnado. Otra reforma para nada. Así que hagamos pues un repaso "robinsoniano" de las carácterísticas que debe poseer un currículo para el s. XXI. A ver si se enteran que el BOE no sirve para esto.


                        

martes, 19 de abril de 2022

Viejas mentiras y nuevas palabras en el currículo de la Ed. Primaria

 

                   INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                 

Que la mentira deba ser severamente castigada en los políticos parece que no constituye una consecuencia ética en este país. Y así los encontramos, pegados al cargo como lapas a rocas porque nadie les exige dimitir. Que encima muchos ciudadanos los sigan votando es descorazonador y nos da una medida de la descomposición moral de una ciudadanía frívola, olvidadiza e irresponsable. Parece que no caemos aún en la cuenta de que normalizando la mentira la democracia naufragará. Por eso, que un documento oficial publicado en el BOE, como es el reciente currículo para la Ed. Primaria, esté plagado, no sólo de errores de bulto, sino de burdas mentiras no nos extraña. Va con el paquete inmoral con el que nos desayunamos todos los días.

No podemos aquí hacer una enumeración exhaustiva de dichas mentiras, pero empecemos con una de las más gordas aparecidas en el recientemente publicado currículo para la Educación Primaria: "Art.6.1: En esta etapa se pondrá especial énfasis en garantizar la inclusión educativa, la atención personalizada al alumnado y a sus necesidades de aprendizaje, la participación y la convivencia...". "Especial énfasis" ¡Chin-pón! Dicho esto, los ínclitos psicólogos -que no pedagogos- Marchesi y Coll no tienen problemas a la hora de inventar un nuevo palabro, el Perfil de Salida que, hablando claro, es realmente un perfil de llegada, -vamos, los objetivos terminales de etapa de otras épocas- esto es, la carita que -TODOS, TODAS- los alumnos han de poner al final de la etapa si quieren ser normales y seguir progresando. Un perfil extensamente descrito en el Anexo I del Real Decreto y que, oh sorpresa, a pesar de que en él se afirma que está basado en competencias básicas, es mentira, no son otra cosa que una versión "moderna" de los objetivos operativos establecidos -¡en 1981!- por la extinta UCD (Unión de Centro Democrático) en los llamados Programas Renovados para la EGB! 

Aunque ahora son denominados descriptores operativos, que suena más moderno, este perfil está descrito en términos de comportamiento observable y sólo un acto de fe puede considerar que su consecución garantice la adquisición de cada competencia básica, porque no existe ninguna investigación didáctica que lo refrende. Estos descriptores son un mero ejercicio de mesa de despacho realizado por los equipos de "negros" del MEC liderados por los señores Marchesi y Coll, muertos vivientes resucitados por el sanchismo a pesar de su penoso fracaso con la LOGSE. Cuarenta años hemos tardado en llegar al mismo sitio, eso sí, con la introducción de nuevos "palabros" -competencias, perfil de salida, descriptores operativos- que ocultan el olor a rancio de este nuevo (?) invento curricular de la LOMLOE. Y dicen, encima, que siguen las directivas de la Unión Europea y la UNESCO. Menuda jeta.

Vamos a ver, ¿cómo se pueden compadecer los principios pedagógicos de inclusión y personalización de la enseñanza -establecidos en dicho artículo 6.1- con la existencia de un mismo Perfil de Salida (llegada) para TODOS/AS? Es algo que se nos escapa a los pobres mortales y docentes. Seguro que el PSOE, así como los Sres. Marchesi y Coll lo saben explicar tan bien como ya lo hicieron en 1990 (con la LOGSE), o sea, burlándose de todos. Las editoriales del libro de texto encantadas, claro está: habrá que cambiarlos otra vez. Buen negocio las reformas educativas para estas empresas.

Lo que sí es seguro es que la suma de competencias básicas, descriptores operativos por competencias, contenidos y criterios de evaluación por áreas volverán a aumentar las tareas burocráticas de los docentes a la hora de programar y evaluar sin, por ello, aumentar un ápice la personalización de sus prácticas docentes. Porque otra vez estamos ante una estupidez tecnocrática más propia de los años 80 del siglo pasado, una reforma curricular ajena al profesorado y diseñada en los despachos por personas que ignoran la realidad de las aulas. ¿Creen Vds. que existen muchos docentes que distingan entre objetivos, competencias, descriptores operativos, contenidos y criterios de evaluación?, ¿no son la misma cosa para muchos de ellos?, ¿no supone un ejercicio repetitivo e inútil circunscrito a los tontos conciliábulos universitarios? ¿Qué importancia le concederán los docentes a estos conceptos a la hora de mejorar sus prácticas?... Pues sí, eso, ninguna. No les sirven para nada. Bueno, sí: para hacerles perder más el tiempo y la paciencia.

El real decreto afirma que se trata de un currículo por competencias pero es mentira, mentira podría. Es un currículo tradicional basado en comportamientos observables y de carácter uniformador que será aplicado a todos los alumnos y alumnas más allá de sus diferencias individuales, capacidades e intereses. Porque parece ser que estos psicólogos ilustrados entienden que la atención a la diversidad es tan sólo el instrumento que permite "ajustar" las diferencias individuales del alumnado a un currículo único y uniforme y no al revés. O no se han enterado de nada o nos mienten. Se lo aclaramos: nos mienten, otra vez. ¿Perfil de Salida? ¡Menudo mojón! (Por cierto, si aplicásemos el listado de descriptores operativos de dicho perfil de salida de la Ed. Primaria, con 12 años, a la población adulta dejaríamos fuera a más del 70% de la misma. Y si no lo creen, entreténganse en leerlos todos seguidos. ¡Cómo no va a dejar fuera a gran parte del alumnado de Ed Primaria!).

No vamos a entrar ahora en el debate de si la Educación es una técnica o un arte, pero es evidente que ante estos infumables ejemplos de tecnocracia curricular de inspiración neocomportamental nos encantaría apostar por visiones curriculares más artísticas e innovadoras de la labor docente, aquellas que tienen en cuenta la improvisación, el azar, la vocación y la calidad humana del profesorado, el respeto a las distintas capacidades personales y contextos sociales, la libertad de cátedra o la profesionalización y emancipación del docente. Pero será para otra ocasión. En fin, menos mal que le auguramos a esta nueva reforma del currículo una corta vida visto lo deteriorado de la situación política española. Mientras siga vigente, la mayoría del profesorado sensato de la Educación Primaria pasará de las "sábanas" de descriptores operativos y criterios de evaluación -sólo operativas por si viene el inspector a supervisarlas- y seguirá con sus prácticas de siempre.

Tenemos claro que este no es el currículo que necesita la Educación Primaria. Así que les dejamos con esta emotiva charla TED de la maestra mexicana Mariela Pérez sobre "El fin de la educación en manada". Eso es. Sres. Marchesi y Coll, como dice Mariela, no queremos un currículo para manadas sino para personas. En la Ed. Primaria no debe existir un Perfil de Salida -una especie de pseudo título- sino un arcoíris de perfiles multicolores. Porque en la Educación Primaria existen chicos y chicas diversos, con ritmos de aprendizaje y necesidades diferentes, con talentos y logros distintos. Lo que se necesita es una Educación para Todos/as, señores psicólogos de pacotilla, y no un currículo realizado por In-competentes básicos.

                         
                        

miércoles, 13 de abril de 2022

¡Menos curriculum, más vitae!

"La escuela actual no responde ni a una sola necesidad de niños/jóvenes. Hay que proyectar el deseo radical de otra escuela que acepte al individuo, que tenga el norte de la salud y de la calidad de vida y, sobre todo, que no tema la variedad, el desorden y el azar. Pura utopía, se dirá. Exactamente, si algo nos reiteran hoy los jóvenes es que no les interesa la realidad que les vendemos".

(Fabricio Caivano, fundador de la revista Cuadernos de Pedagogía, 1985)

 

                    INCOMPETENCIA DE CONOCIMIENTO FÍSICO Y NATURAL                 

¡Menos curriculu, más vitae!, así titulaba un famoso artículo el fundador de la revista Cuadernos de Pedagogía en 1985. Sí, exactamente, justo los años en los que nos jugábamos los cuartos de la primera gran reforma educativa que, años más tarde, naufragó en el engendro LOGSE (1990). Por componendas políticas -y por las torpezas académicas de psicólogos metidos a ingenieros educativos- se ignoraron las propuestas nacidas de la experimentación previa de dicha reforma en los centros escolares de diferentes CCAA y se inauguró, así, la reforma ilustrada de los "papeles", que no de la educación (con Rubalcaba, Marchesi y Coll al mando en el MEC). Quedaba inaugurada en España la era de los currículos tecnocráticos tipo globo que se ha venido arrastrando hasta la actualidad. (Persistiendo en el error, el PSOE acude de nuevo, treinta años después, a los psicólogos ilustrados Álvaro Marchesi y César Coll para situarlos al frente de la reforma curricular de la LOMLOE. Para que vean lo "moderno" que es este nuevo currículo)

Llamamos currículo tipo globo al que llevamos sufriendo desde hace más de cuarenta años, esto es, un currículo, unos programas educativos que no dejan de "inflarse" reforma tras reforma llegando a configurar un todo inabarcable e imposible de aplicar en las aulas y tiempos escolares. Supone el desconocimiento físico -y didáctico- de que todo contenido ocupa tiempo y espacio y que, por tanto, incluir todas las demandas sociales y ocurrencias políticas de turno, más todas aquellas que se arrastran de los denominados currículos enciclopédicos que "disfrutamos" desde el franquismo, es un disparate que los políticos endosan al profesorado y al alumnado para que se estrellen contra un muro. Afortunadamente, muchos docentes ignoran el currículo oficial y tratan de darle algún sentido común a sus prácticas "podando" significativamente sus "prescripciones legales" y sus exigencias burocráticas. Pero no todo el monte es orégano.

Por contra, llamamos currículo minimalista al que trata de reducir al máximo -menos es más- los contenidos prescriptivos, centrándose sólo en aquellos nucleares y básicos -las competencias quizás- que deben articular la enseñanza y dejando el resto a la decisión y responsabilidad de los centros educativos y docentes. Es palmario, lo denunciamos aquí, que los denominados decretos de enseñanzas mínimas son un engaño. Nunca han sido de enseñanzas mínimas sino de máximas. Si, además, sumamos las ocurrencias que les añaden cada una de las CCAA con competencias educativas, y las "aportaciones" que incluyen también las editoriales del libro de texto, lo que resulta es un puzzle imposible de componer.

Con la LOMLOE estamos, de nuevo, ante un currículo tipo globo, unas enseñanzas mínimas que son máximas, un aumento -parecía imposible- de la burocracia docente y unas CCAA que ya han anunciado que le sumarán sus mitologías propias. Resultado: 15 currículos desiguales -Ceuta y Melilla van con el MEC- pero que comparten una misma concepción errónea, incoherente e impracticable. Y todo ello a pesar de que los voceros oficiales del MEC nos mienten diciendo que han reducido la carga enciclopédica del currículo. Mentira podría.

Quedaría por explorar -alguna vez, quizás- un currículo oficial prescrito por el MEC reducido, tan sólo, a aquellos acuerdos mínimos que puedan consensuarse con la comunidad educativa española. Un esqueleto que articule, de coherencia y fortaleza a las decisiones que, posteriormente, deban tomar centros y docentes en virtud de sus contextos reales, permitiendo -por su flexibilidad- una enseñanza personalizada, menos uniforme, más artística y humanista. Todo ello acompañado de un potente y profesionalizado -no politizado como ahora- servicio de la alta inspección que salvaguarde lo común y básico en todo el territorio español, evitando mitologías históricas, falsedades, manipulaciones y ocurrencias estúpidas que las CCAA o los centros (segundo y tercer nivel de concreción curricular) puedan incluir.

Hay que decirlo, otra vez, alto y claro ¡menos currículo y más vida! -loor y gloria a Fabricio Caivano-. Basta de mentiras, de currículos imposibles dictados por administradores y párrocos políticos, de papeleo estúpido y de frentismo partidista. Todo eso es el currículo de la LOMLOE, como antes lo fue el de la LOMCE, el de la LOE o el de la LOGSE. Y todos son mucho más parecidos de lo que sus "padres" políticos estarían dispuestos a admitir pues son el mismo perro pero con distinto collar, nada más. Lo que se necesita, más que nunca, es cambiar de concepción curricular, apostar por los consensos y la estabilidad, apostar por el mínimo acuerdo y no por el máximo desacuerdo, abandonar el partidismo en educación y apostar por la fundamentación didáctica y el individuo, en suma, revitalizar y dignificar el trabajo docente, facilitar las prácticas de aula, acabar con la burocracia inútil y abrirse a las necesidades singulares de las personas y de los contextos sociales. 

Al cabo, seguimos estando en el mismo lugar que en 1985 pero más cansados y sin ilusión. Hemos recorrido desde entonces un camino errático plagado de equivocaciones y guiados por imbéciles y, mientras no lo reconozcamos y cambiemos el paso, seguiremos dándonos de cabezazos con la realidad y condenados a la inutilidad de las leyes educativas y sus respectivos engendros curriculares. 

Así que, inasequibles al desaliento, recuperemos la utopía educativa -y la ilusión- con esta charla TED de Rosan Bosch sobre cómo hacer que los niños/as no quieran irse de la escuela. Vamos a pensar al revés por una vez. Empecemos por cambiar los espacios y acabemos con las escuelas industrias, las escuelas fábricas, las escuelas cárceles y las escuelas sanatorios. Empecemos con la vida y terminemos con el currículo. ¡Más vitae y menos curriculum!


                      

sábado, 9 de abril de 2022

El nuevo currículo: otra manipulación partidista, y van...

 

                      INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                     

Muchas entradas -más de 40- hemos dedicado al tema curricular en este blog. Llevamos más de diez años denunciando el uso torticero y estúpido del currículo escolar como instrumento de confrontación partidista. Una desgracia que parece que no puede resolverse con los imbéciles que nos gobiernan. Perdonen el tono, algo insultante, pero no encontramos ya palabras educadas para calificarlos. Desde inicios de la transición política en 1978 se quiso acometer el problema del currículo franquista pero, en vez de optar por un currículo que fuera fruto de un amplio consenso democrático, se arrastró la esencia manipuladora, dogmática y cerrada del currículo heredado de la dictadura para sustituirlo, por turnos, por un currículo aparentemente modernizado pero que, en esencia, compartía los mismos errores de aquel: manipulación, dogmatismo e ideologización. Como en tantas otras cosas no hubo ruptura sino continuidad.

De este modo, todas las reformas curriculares -desde entonces y hasta ahora- han naufragado por ser instrumentos partidistas condenados a la inestabilidad y la inutilidad de su aplicación. Ante este paisaje desolador que se repite ley tras ley educativa, la comunidad educativa y, en especial, el profesorado -que es quien tiene la responsabilidad de su desarrollo-, se ha convertido en un convidado de piedra, sin voz ni voto, cansado ya de asistir impávido ante tanta estupidez política: cuarenta años, que de pronto son años, de reformas "ilustradas" -todo para el pueblo pero sin el pueblo- mal diseñadas, mal presupuestadas y peor implementadas. 

Pues ya ven, henos aquí que asistimos a la enésima reforma curricular impulsada por la ahora lamentable LOMLOE, un uso nuevamente sesgado y partidista de la Educación que, bien al contrario, debería ser para todos, y no sólo para unos pocos devotos. Nace así el nuevo currículo, más allá de nuestras críticas, con fecha de caducidad próxima, como todos los anteriores. Ni siquiera la ministra que lo alumbró se ha quedado para supervisar su aplicación. Y, desde luego, no lo salvará ni el apellido de la nueva -Alegría- porque en cuanto el gobierno caiga -y tiene muchas posibilidades de hacerlo en breve- caerá la LOMLOE con él. Y el día de la marmota de una nueva ley educativa sobrevolará un sistema educativo gastado, desilusionado y devaluado por tantos años de improvisaciones, cambios efímeros, ocurrencias, consignas y frivolidad políticas.

De todos modos, si bien arrastrando los pies y las ganas, dedicaremos este mes a analizar los errores y las estupideces del nuevo currículo de la LOMLOE. Manda la actualidad, a pesar de que sabemos que los centros y las aulas, en esencia, seguirán sin echarle mucha cuenta salvo en las medidas imponderables y obligadamente burocráticas. Otra pérdida de tiempo.

Terminaremos esta entrada introductoria con la presentación de dos enmiendas a la totalidad de esta nueva reforma del currículo: la primera, por no ser fruto del consenso sino de la confrontación; el currículo debe ser un acuerdo de mínimos, no sólo de la mayoría de la fuerzas políticas que puedan darle estabilidad sino, sobre todo, de la comunidad educativa (profesorado, familias y alumnado) de España que habrá de aplicarla. La segunda, por no nacer de prácticas docentes reales de aula sino de manufacturas artificiales producidas en los despachos de "personas ajenas a una obra" -la educación- a las que debería prohibirse su acceso. 

Seguiremos con análisis más detallados en próximas entradas, pero ahora les dejamos con una breve intervención de Ángel Pérez Gómez, catedrático de Didáctica de la Universidad de Málaga, sobre "la inclusión en la escuela". Una cuestión que nos alumbra, aunque sea colateralmente, el tipo de currículo que debería exigirse para que fuera real y no una simple "palabrita en el mantel" en los preámbulos de las leyes educativas. 


                        

martes, 29 de marzo de 2022

Currículo de la Ley Celaá: guerras y ejércitos

 

                  INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                   

Tarde, como siempre, el Ministerio de Educación establece el currículo -decreto de enseñanzas mínimas- de la ESO como desarrollo de la Ley Celaá (LOMLOE). La Sra. Alegría, la nueva ministra, ha justificado cada una de las ocurrencias seleccionadas que componen el nuevo currículo. Para que luego digan que el currículo no es sino la selección cultural del poder dominante en cada momento. Este gobierno social-comunista, post-moderno y post-sentido común, calificado como Frankenstein, ha perpetrado un nuevo currículo de recortes y pegatinas y consignas varias con el fin de contentar a sus socios podemitas, independentistas y/o filoterroristas. Resultado: un engendro curricular. Otro. Y van...

Pero, en esta entrada, nos vamos a centrar en el tema que venimos desarrollando durante este mes en el blog: guerras y ejércitos. Pasaremos de puntillas, pues, por la tontería de incluir los peligros de las letras machistas del reguetón (!), suprimir la Filosofía (por lo visto, pensar sí que es un peligro), el énfasis machacón en la memoria democrática (como si no bastara con el estudio de la historia), suprimir las calificaciones numéricas (da igual, el profesorado y el alumnado las traducirán a números) o dejar el marrón de la promoción sin control de suspensos al profesorado (demagogia pura). Pero, sensibilizados como estamos por la masacre que se está produciendo en Ucrania por causa de esta disparatada guerra de conquista en pleno s. XXI, merece la pena poner la atención en cómo se contemplan las guerras y los ejércitos en los estudios no universitarios. Para otra entrada dejaremos un análisis más detallado de las ocurrencias curriculares del nuevo decreto ESO.

Todos hemos sufrido el rosario de guerras, conflictos e infinidad de fechas que hubimos de memorizar a lo largo de nuestra vida escolar y que, lejos de desaparecer, aumenta con los años. Repasen los libros de texto en uso si no nos creen. Por ello, resulta chocante que haya sido rechazada la propuesta del Ministerio de Defensa -socialista- de incluir en la materia de Valores Cívicos y Éticos el conocimiento y valoración de las instituciones que velan por la seguridad, la libertad y los derechos de los ciudadanos: ejércitos, institutos armados, cuerpos policiales, etc... Por cierto, instituciones que ofertarán muchos de los empleos que en el futuro ocuparán nuestros alumnos y alumnas. Un rechazo que resulta incomprensible salvo que se analice a la luz de las alianzas torticeras de este gobierno. Se frivoliza así, otra vez, y ya van ocho, al adoptar una concepción partidista del currículo, un grave error cometido por cada una de las leyes educativas que han desacreditado y devaluado las enseñanzas de nuestro sistema educativo a niveles nunca vistos.

Curiosamente, deben estudiarse en el currículo de la ESO las guerras y ejércitos desde antes de Roma, a veces como si fueran mera literatura -cuentos-, pero no el papel que, en la actualidad, deben jugar los ejércitos y las fuerzas de seguridad en las democracias occidentales. Un papel que no tiene nada que ver con esa tonta idea de presentarlos como si fueran una especie de ONG con clavelitos en la boca de los fusiles, que tanto le gusta a esta izquierda ñoña, hipócrita y desnortada que nos gobierna. ¿Molesta eso a algunos de los socios del gobierno? Evidentemente. (Incluso el propio Sr. Sánchez, consideraba que sobraba el Ministerio de Defensa cuando era Secretario General del PSOE) Por otra parte, y no hace mucho, en algunos institutos andaluces no se permitía que militares informaran sobre las opciones laborales que ofrecían los distintos cuerpos del ejército español, si bien, ya parece que se ha normalizado la intervención de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado -Guardia Civil y Policía Nacional- en el marco del denominado Plan Director. Algo es algo. Ahora bien, es llamativo que, estos mismos personajes -podemitas filovenezolanos, filoetarras e independentistas-, para Cuba o Venezuela no mantienen la misma posición flower-power de clavelitos y palomitas de Picasso. Allí saben muy bien para qué sirven sus ejércitos -y para qué los querrían aquí.

Spain is different, y no sólo por la relevancia que aún tienen, por desgracia, las pataletas nacionalistas e independentistas en la política española, a las que se suman los escrúpulos adolescentes de una izquierda que aún identifica al ejército español con la dictadura franquista, sino por la incapacidad de abandonar esa visión negativa, deformada y falsa que sobrevuela muchos acontecimientos de nuestra historia. Una pena. Como afirmaba aquella sentencia apócrifa de Bismarck: España es el país más fuerte del mundo porque los españoles llevan siglos intentando destruirlo y aún no lo han conseguido. Aunque no hay que descartar que el Sr. Pedro Sánchez y sus colegas lo consigan finalmente.

Llevamos más años viviendo en democracia que los años que duró la cruel posguerra franquista pero, en vez de alegrarnos y pasar página, todavía aguantamos a políticos imbéciles -muchos de los cuales no vivieron la dictadura ni han leído un solo libro de historia- que prefieren seguir mirando para atrás con el único fin de sacar rédito electoral -o ajustar imposibles cuentas- de una guerra civil que no debería enorgullecer a nadie, ni a rojos ni a azules. Así que, ya es hora de dejarlos en evidencia y tomarse en serio lo que debería ser el currículo de una etapa como la ESO con visión a medio y largo plazo. Por cierto, ¿alguien ha preguntado al profesorado?

Lo analizaremos en próximas entregas. Mientras tanto, parece que la visión de las guerras y del ejército que tiene el actual equipo de asesores que ha elaborado el nuevo decreto de enseñanzas del Ministerio de Educación se compadece más con la visión esperpéntica que nos regalaba Gila, un humorista genial, que hoy no podría actuar por causa de la hipocresía, el postureo y el pensamiento políticamente correcto que nos invaden. Que se diviertan.


                        

viernes, 25 de marzo de 2022

La Sra. Celaá, de mantilla española, ante el papa Francisco

 

                     INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       


Ahí la tienen. No es una foto trucada. La pueden encontrar en multitud de medios de comunicación. El pasado 18 de marzo, la mismísima Sra. Celaá, otrora ministra de Educación, además de portavoz del gobierno social-comunista presidido por Pedro Sánchez, ataviada con la rancia mantilla española, presentó sus credenciales de embajadora ante el Vaticano. Incluso el papa Francisco bromeó diciéndole que venía hasta con la "peineta" puesta. 

Sin duda, estaba encantada de sí misma después de haber logrado su mayor aspiración política como socialista (?) y como vasca (?) de pro. Que algunos veamos en todo este sainete una contradicción de fondo y de forma será, para otros, producto de nuestro resentimiento. No sabemos qué pensarán Vds. pero, para decirlo más castizamente, nosotros creemos que la foto es una vergüenza o, como poco, la exposición descarnada de un engaño. Puestos a disfrazarse podría haberlo hecho con propuestas más divertidas y alternativas -lagarterana o domadora de leones, por ejemplo. Pero nos tememos que no era una disfraz.

Durante años, esta señora fue adalid de la última -la octava- ley orgánica de Educación en España, la LOMLOE. Una ley que, según sus argumentarios políticos, acababa con la injusta LOMCE del PP, aprobada por la derechona vetusta y que sumía al sistema educativo de nuestro país en la noche en blanco y negro de los tiempos oscuros. Pero, viendo la foto, es la Sra. Celaá la que, realmente, encaja a la perfección con ese estereotipo de derechona vetusta y rancia, cual si fuera una goyesca duquesa de Alba sin gracia, vestida con peineta y escurrío traje negro de volantes, como si de visita de Jueves Santo de Oficios se tratara. A no ser, eso sí, que esta señora se comporte como aquel personaje de la película Zelig de Woody Allen, una especie de camaleón social, capaz de adoptar la apariencia de su interlocutor en cada situación, y que dejaba en el aire la pregunta de quién era realmente. 
 
Y esa es la pregunta que nos hacemos con la Sra. Celaá: quién es esta señora, quién era cuando impulsó una ley educativa socialista (?), nuevamente partidista e inútil, para dejar en la misma situación de indigencia al sistema educativo español. Pues ahí la tienen. ¿Cuál es su discurso real? En nuestra opinión, todo parece indicar que esta foto ante el papa muestra su verdadera naturaleza, ya que nadie la obligaba a presentarse de esa guisa ridícula en el Vaticano. Un atavío más propio de cualquier tonta rica presta a hacer genuflexiones para, de camino, hacerse un selfi con el que coronar su rico patrimonio y encandilar a sus tontas amistades. Vanidades... de izquierda (?).

Lo sentimos por los que creyeron que esta señora representaba una opción moderna y progresista para reformar la educación. A nosotros, esta señora nos parecía, desde el minuto uno, la representante tipo de esa "izquierda de caviar" que tanto daño ha hecho, y sigue haciendo, a la credibilidad de las opciones verdaderamente progresistas en nuestro país, tanto en educación como en otras áreas políticas y sociales. Una muestra más de ese pensamiento débil, de esa frivolidad e incultura que parecen anidar en las nuevas generaciones de políticos adanistas de izquierdas -socialistas y comunistas-, y que han sido criados y alimentados -con cargos públicos- por sus propios partidos, gracias a la implementación de una implacable "selección negativa" -Félix Bayón, dixit- dirigida a seleccionar y promover a los más mediocres y manipulables en vez de a los mejores.

Para la Sra. Celaá, el ministerio de educación fue el último peldaño para ascender a los "cielos romanos". Fue premiada por el Sr. Sánchez por ser una inútil, tanto como ministra de educación como ministra portavoz de su gobierno. Y esa es la esencia de la selección negativa: ser nombrado y ascendido justo por ser un/a incompetente, si bien dócil y obediente. Nos alegramos por ella, pero lo lamentamos por todos nosotros, y por otra oportunidad perdida para mejorar la educación en España. 

Y, hablando de camaleonas políticas, y de camelos políticos, les dejamos con una secuencia de Zelig, el camaleón humano, sin duda un modelo seguido por nuestros actuales políticos capaces de medrar sin descanso y cambiar de lealtades y de principios si con eso se aseguran el pan de su gente y el cariño de la "gente". A propósito de camelos y camaleones, otro día hablaremos del Sr. Pedro Sánchez, o quizás no.


                      

domingo, 20 de marzo de 2022

María Montessori: Ciencia de la paz versus Ciencia de la guerra

 

                      INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                   

Pocos saben que una de las pioneras de la Educación para la Paz fue la insigne María Montessori. Esta pedagoga, psicóloga, médica y psiquiatra italiana -creadora del conocido Método Montessori de enseñanza- pronunció en 1932 (¡) un discurso en la Oficina Internacional de Educación de Ginebra en el que analizaba, desde la psicología, el fenómeno de la guerra y la necesidad de iniciar una investigación -una ciencia- de la paz. Montessori se lamentaba de los grandes avances de las llamadas "ciencias de la guerra" (estrategias, armamentos, tácticas...) y la inexplicable falta de interés y de esfuerzos por crear un conjunto de saberes orientados a explicar, desarrollar y sostener una "ciencia de la paz". Discurso pronunciado en plena ebullición de lo que pocos años después sería la eclosión de la locura y la violencia desatadas, primero en lo que supuso la Guerra Civil española como antesala y, a continuación, el escenario y representación total del drama humano que supuso la II Guerra Mundial. 

Repudiada ya entonces por el fascismo alemán y el de su propio país, Montessori consideraba que el auge de los totalitarismos de todo signo, así como del colonialismo, no eran más que el reflejo de ese adulto cruel, sin ningún tipo de escrúpulos ni capacidad crítica, que imponía sobre el niño la ley del más fuerte. Una concepción que desarrollaba extensamente en ese dicurso que les enlazamos más arriba y que le valió ser candidata al premio Nobel de la Paz en los años 1949 y 1950, sin que la Academia Sueca se dignara a tener en cuenta sus aportaciones, a pesar de la constatación de la ruina humana y económica que habían dejado las guerras mundiales en el s. XX.

Una ciencia de la paz que, a pesar de tener desde 2001 el consabido e inútil Día Internacional establecido por la UNESCO (cada 10 de noviembre), aún se encuentra en sus inicios. Sostenía Montessori, hace ya casi 100 años, que la supervivencia de nuestra civilización dependería de la emergencia de ese cuerpo científico sobre la paz y que, por tanto, debería ser considerada como una de las principales materias de estudio y enseñanza, si no la que más. Un conjunto de saberes y no un conjunto de sermones. Una paz que ella negaba tajantemente que pudiera ser considerada como la mera ausencia de guerra, porque ese concepto negativo de la paz constituía, en sí mismo, la justificación y el triunfo de toda guerra. Precisamente, ese concepto de paz negativa era el que impulsaba a muchos seres humanos a combatir hasta la muerte, ya que era entendida como la consecuencia de la esclavitud, la sumisión, la negación o el exterminio de un pueblo a manos de otro.

Casi un siglo después, lo que está sucediendo ante nuestras narices con la invasión rusa de Ucrania, una guerra de conquista más propia de principios del s. XX que del XXI, es una muestra palmaria del fracaso de generaciones -incluida la nuestra- incapaces de promover y conocer los procesos internos e indirectos que explican -desde la psicología, la sociología, la economía, la moral, la política, etc.- qué es un proceso de paz y cómo erradicar los conflictos armados que, en una temible escalada que ella no pudo prever entonces, ahora sí que pueden acabar con la civilización y la humanidad en pocos minutos gracias a los avances espectaculares de la ciencia de la guerra frente a los inexistentes logros de una ciencia de la paz

Como afirmaba el emperador Adriano es sus Memorias, recreadas por la escritora Marguerite Yourcenar, tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse. Quizás le pasara esto a María Montessori o, por hablar de alguien más próximo a nosotros, al periodista y escritor andaluz Manuel Chaves Nogales. Ambos vivieron tiempos convulsos pero supieron mantener la visión serena y no sesgada, adelantada a su tiempo diríamos, ante la realidad que tenían delante y que nadie más supo o quiso ver. Ojalá no sea demasiado tarde para corregir nuestros errores históricos y científicos, así como los educativos, y no tener que lamentar más desgracias y masacres en este siglo XXI que, si nadie lo remedia, va camino de ser la distopía más negra que podamos imaginar. En comparación, la imaginada por Orwell en su obra 1984 va camino de parecer una película de Disney.

Para terminar, les dejamos unas valiosas reflexiones que nos dejó Eduardo Galeano hace cinco años sobre la guerra. Cien años después de Montessori sabemos cuál sigue siendo el problema, pero no queremos saber nada de su solución. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta nuestro total exterminio?


                       

jueves, 17 de marzo de 2022

Por un Pacto Social -que no político- de la Educación

 

                       INCOMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA                       

Estos días escala la desgracia -pandemia, crisis energética, guerra, gobierno incapaz- hasta cotas desconocidas desde hace décadas, como si Pandora hubiera abierto, de nuevo, la maldita caja. De ella escaparon todos los males del mundo menos el único bien que allí encerraron los dioses: la esperanza. Y ella nos es más necesaria que nunca en estos momentos de tribulación. Mientras tanto, nuestros imbéciles ilustres -que no ilustrados- continúan enzarzados en estupideces curriculares: el gobierno del País Vasco va a escolarizar totalmente en euskera (¡) a los niños ucranianos, algo que podría ser denunciado ante UNICEF como maltrato infantil; se suprimen las calificaciones numéricas en Primaria -otra vez-, como si eso cambiara algo; se incluirá como contenido de Educacíón Física aprender a montar en bici, y lo malo es que, por primera vez en la historia, algunos la suspenderán por eso, pobrecitos... En fin, el caudal de ocurrencias y frivolidades es inagotable, solo tienen que bucear cinco minutos en Google.

Por todo ello, más todo lo que llevamos arrastrado desde hace años -8 leyes 8-, tenemos que renunciar a la sensata demanda de un Pacto por la Educación consensuado por la mayoría de las fuerzas políticas de nuestro país. Tenemos que reconocer que con estos mimbres es imposible hacer ningún cesto que sostenga nada sólido. La colección de políticos incompetentes en el ámbito educativo es de tal magnitud que cualquier pacto que saliera de ese cónclave de insensatos sería una necedad. 

Descartado, pues, un Pacto político por la Educación, solo nos queda imaginar un Pacto Social por la Educación que deje fuera a este colectivo de majaras ignorantes. Así que nada de pacto político porque por ahí no vamos a ningún sitio. Pacto social. La Educación es algo muy serio como para dejarla en manos de estos personajes de tebeo. ¿Cómo se podría hacer? Ni idea, la verdad. Habría que articular otros cauces de participación alejados de -y no contaminados por- los circuitos políticos y eso solo se puede acometer en el seno de una sociedad civil bien organizada y motivada. Así que, nos tememos que aún estamos muy lejos de ello pero, desde luego, no más lejos de lo que estamos de un pacto educativo firmado por nuestros políticos que merezca la pena. Quizás, solo una desgracia más que colme el vaso de la historia reciente pudiera movilizar a una ciudadanía adormecida que entrega su voto -sin apenas reflexión- a unas listas cerradas de candidatos que tampoco ayudan mucho a elegir, la verdad. 

Los optimistas argumentarán que siempre nos quedará la esperanza, pero olvidan, como hacemos los optimistas informados, que la esperanza sigue encerrada en la caja, y que solo Pandora puede abrirla. ¡Pandoraaaaaa!

Ahora bien, para no caer en el desánimo, hemos de reconocer que también lo puede hacer con música el compositor estepeño Jesus Joaquín Espinosa de los Monteros -no confundir con el representante de VOX-. Les dejamos con esta delicia cuaresmal de la marcha "Siempre la Esperanza" en la versión para cuerdas que grabó Esencia Flamenca justo antes del confinamiento del 14 de marzo de 2020 y que nos ha acompañado durante toda la pandemia. Que la disfruten. 

 

                        

domingo, 13 de marzo de 2022

¿Estamos dispuestos a sacrificarnos por nuestros ideales?

 

                   INCOMPETENCIA DE APRENDER A APRENDER                   

La mayoría de los países del mundo occidental estamos acostumbrados a un nivel de vida alto, sin problemas de carencia en bienes y servicios, disfrutando de libertades y derechos que son desconocidos para buena parte de la población mundial. Eso nos ha convertido en poco tiempo, tras las masacres de las dos guerras mundiales del s. XX, en sociedades hedonistas y, en cierto modo, decadentes, más preocupadas por mirarse el ombligo que por enfrentar los problemas humanos que nos rodean. Parece que seguimos asentados en el poema de Góngora "Ándeme yo caliente y ríase la gente" (s. XVI). Esta posición egoísta, infantilizada o inmadura, nos incapacita para empatizar con el sufrimiento, las miserias y la falta de libertades de muchos pueblos. Fugazmente, nos apenan las imágenes del horror que nos sirven a diario las televisiones y las redes sociales, pero esta "compasión" vicaria, como la que sentimos al salir de una película, dura cada vez menos. La mayoría de las veces, nos basta con realizar memeces de velitas y flores, manifestaciones de un minuto o donación de limosnas a fondos de caridad -incluyendo las ONG- para acallar nuestra mala conciencia y seguir adelante. Gestos. Hipocresía. Desgraciadamente, normalizamos cada vez más rápido cualquier situación por terrorífica que sea. Así que, veremos cuánto nos dura la consternación por el pueblo ucraniano, porque no hace mucho ignoramos las dos crueles guerras chechenas -nos cogían muy lejos-, e igualmente nos desentendimos de las terribles guerras yugoslavas a pesar de desarrollarse muy cerquita.

Eso sí, cuando un problema nos afecta al bolsillo o nos resta el más mínimo derecho o bienestar, empiezan las actitudes contemporizadoras y las protestas ante cualquier medida que nos suponga algún sacrificio, entendido este como acto de abnegación o renuncia en aras de un bien superior. La pregunta que les hacemos, visto lo que ocurre con la crisis energética a la que nos enfrentamos, es ¿hasta dónde, y frente a qué, estamos dispuestos a sacrificar parte de nuestro modo de vida? Una pregunta muy oportuna -quizás impertinente- ante las serias consecuencias que puede tener en nuestro país la invasión rusa de Ucrania. Está muy bien eso de creerse en el lado correcto de la historia y sentirse bondadosos por ayudar al pueblo ucraniano pero, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar, realmente, por su libertad e independencia?

Lo que nos interesa aquí, con todo, no es esta obviedad poco discutible, sino si estamos educando bien a nuestros jóvenes para enfrentar estos problemas que, a la postre, son problemas morales y políticos a los que se enfrentarán en el futuro. Una simple mirada a la realidad de los centros y de las familias nos dice que no. La Escuela no está contrarrestando -quizás ni pueda- la decadencia infantilista de toda una sociedad que está "socializando" a las nuevas generaciones en la creencia de una abundancia inagotable, el capricho constante y la incapacidad de sacrificarse o esforzarse por nada que merezca la pena. En general, y salvando todas las excepciones que Vds. quieran, nuestros niños, adolescentes y jóvenes son cada menos resilientes, más antojadizos, menos responsables, más consentidos, menos capaces de renunciar a cualquier bien material o comodidad o cosa que consideren un "derecho" adquirido. Recuerden, tan sólo, el drama que supone para muchos padres quitarle temporalmente el teléfono móvil a su hijo, y de ahí para arriba -estudios, relaciones sociales, responsabilidades familiares, dinero, ropa...-. 

Habría que empezar por reconocer que el gran fracaso de nuestra generación adulta ha sido precisamente no lograr transmitirles -no educar- los valores más preciosos de nuestra cultura y civilización. Ni como sociedad, ni como escuela. Se hace necesario, y en estos momentos terribles más que nunca, una regeneración o, como se dice ahora, un reseteo de la educación que impartimos, tanto de la infomal en los procesos de socialización familiar y mediática como de la formal en el sistema educativo. Ojalá, al menos, el sufrimiento del pueblo ucraniano sirviera para sembrar la semilla de esta necesidad urgente, de esta regeneración social, de este reseteo moral y cívico, que hemos sido incapaces de hacer valer en  la mayoría de nuestros jóvenes y adultos y que constituye la mejor -quizás la única- garantía de supervivencia de nuestro modo de vida occidental.

Aquí en este blog, cierto, somos más bien pesimistas, o sea, optimistas con datos, y mucho nos tememos que, si el problema no se descontrola aún más, pasaremos de puntillas por las ruinas ucranianas que queden, otra vez, e ignoraremos estas exigencias de regeneración educativa y social. Daremos la espalda a esta necesidad de refundación de valores, sin renunciar a nada, para volver al jijijí jajajá de nuestras vidas cotidianas y seguir peleándonos por estupideces curriculares -qué historia sí, qué historia no, qué matemáticas fuera o dentro, qué valores amañados de turno. 

No obstante, también es bueno reírse y bailar, qué duda cabe, ya lo saben si nos leen, pero sabe mejor cuando lo hacemos tras la realización de una reflexión o de un trabajo bien hechos. En esa línea, les dejamos de nuevo con el Sr. Putin, esta vez interpretado -hace años- por el gran Berto Romero, otro visionario, en una entrevista impagable con Andreu Buenafuente